Conciliación laboral/personal – Esa otra gran mentira

Otra de las grandes mentiras de la modernidad, o del progresismo, que viene a ser lo mismo, está detrás del término de la “conciliación laboral – personal”… Y esa gran mentira es muy grave puesto que está afectando negativamente a actitudes humanas esenciales, como la maternidad y la relación entre las parejas.

Primero de todo, definición: ¿Qué se entiende como conciliación entre la vida laboral y personal?

¿Qué es la conciliación laboral/personal?

Primero de todo, decir que la conciliación entre la vida laboral y personal es un concepto introducido por el movimiento feminista de última fase. Nace del hecho de que la mujer tiene problemas en el mercado laboral, específicos a su género, concretamente debido a su condición de madre, si lo es. Ya se advierte, por lo tanto, que existe una discriminación de partida hacia el hombre, como si éste no necesitara conciliar también (en alguna medida) su faceta laboral con su faceta personal.

Como la mujer se ha incorporado plenamente al mercado laboral bastante más tarde que el hombre, ha sido muy evidente que existen diferencias laborales respecto del trato a una mujer y un hombre. Básicamente, estas diferencias se basan en que si una mujer, por el hecho de ser madre, necesita más tiempo personal, horarios más flexibles, etc; eso supone una carga empresarial importante que a priori, el empresario como es lógico desde un punto de vista de eficiencia, no quiere asumir.

Desde el punto de vista feminista, las madres deberían tener privilegios especiales que les ayudaran a cumplir con sus responsabilidades maternales, sin que eso afectara lo más mínimo a sus sueldos, mediante una adecuación de los horarios laborales y cualquier otro beneficio que permitiera que ellas siguieran siendo tan eficaces como si no fueran madres. Estos privilegios se deberían incluso incrementar si se trata de madres solteras o con algún otro problema personal que les impidiera dedicar el mismo tiempo que, en general, pueden dedicar los hombres a trabajar, sean padres o no.

Una primera contradicción en el movimiento feminista (como otras tantas que tienen) es que exigir conciliación especialmente para las mujeres y no evitar las causas de los problemas que les empujan a pedir conciliación, es algo contradictorio con la ambición de igualdad que se supone persigue el feminismo: No se debería pedir conciliación desde el feminismo, se debería pedir que las condiciones personales de hombres y mujeres sean iguales…. Pero claro, eso es imposible, para empezar por las diferencias fisiológicas entre hombres y mujeres (la mujer da el pecho, por ejemplo). E intentar minimizar esas diferencias tampoco le parece suficiente al feminismo. Entonces, el “plan B” es exigir la conciliación!

La conciliación en términos generales

Vamos a tratar el concepto de conciliación desde un punto de vista general, para ambos sexos, como esa necesidad de conciliar la vida laboral y la personal, sea cual sea esa vida personal (familiar u otra cualquiera).

Para empezar, ¿qué se pretende exactamente con ese concepto? ¿que un empresario le pague igual a una persona por trabajar menos, simplemente porque tiene familia o cualquier otra circunstancia personal que sea considerada (por alguien!) como importante y/o necesaria?! ¿o que sea la sociedad en su defecto la que pague ese “extra” salarial? ¿qué idiotez se enmascara mediante la tradicional demagogia socialista este término tan “bonito y justo”?

La conciliación es un concepto inventado inexistente en su sentido más estricto. Es un intento infantil de que los OTROS (empresario, estado..) nos ayuden a simultanear el trabajo remunerado con el trabajo no remunerado que todos debemos hacer para poder vivir cada día. Y la verdad (la cruda realidad) es que ese intento de simultanear ambos trabajos sólo depende de nosotros y de nuestra capacidad de negociación laboral, planificación, capacidad de trabajo, de sufrimiento, de lo que queremos comprometer de ambas facetas vitales, etc.

Si a una persona le interesa tener más tiempo libre o tenerlo condensado o tener un horario especial, lo único que debe hacer es NEGOCIARLO con su jefe, junto con el resto de parámetros laborales habituales (sueldo, el mas usual). Eso es todo. El resto es pura demagogia, intento de manipular las mentes más débiles, inculcándoles que si ellos no tienen tiempo para la familia no es su responsabilidad y que existen culpables a los que enfrentarse por ello (principalmente el empresario o un gobierno de derechas, por ejemplo).

En resumen, debemos empezar a entender que para analizar un puesto de trabajo, no sólo cuenta el salario que nos ofrecen, sino otros parámetros, como son el horario, la forma de trabajar (por proyectos u horas, por ejemplo), etc. Incluso, para una persona muy interesada en “conciliar”, debería ser más importante el tiempo destinado al trabajo que el propio salario.

Ah!, pero llegamos al verdadero problema que nos enfrentamos aquí! El problema real es que los “amantes de la conciliación”, pretenden que el empresario les pague lo mismo por trabajar incluso más o por rendir menos, sólo con la excusa de que tienen familia! Alucinante! Y es que se lo creen! Jajaja! Perdonad la carcajada, pero es que hay cosas del progresismo que son absolutamente ridículas…

Por lo tanto, desde un punto de vista general, tanto para hombres como mujeres, exigir un trato privilegiado sólo porque tenemos unas circunstancias personales “especiales” es absurdo a todas luces.

“Conciliación feminista”

Como la conciliación a nivel general es un absurdo basado en un proceso demagógico elaborado por ciertos lobbies progresistas, una especificación de este término lo sigue siendo, como no podía ser de otra manera, siguiendo la lógica más elemental: Si en general es absurdo, cualquier concreción sigue siendo absurda. Pero veamos las razones específicas de por qué pedir conciliación para las madres y mujeres en general, con problemas para conciliar su vida laboral con la familiar, sigue siendo absurdo e injusto.

Si bien es cierto que existen bastantes prejuicios empresariales que indican que la mujer, por sus condiciones específicas (cuidado de los niños, embarazos, menstruación, etc), son menos productivas que los hombres, lo cierto es que en la sociedad actual, eso es lógico que sea así. En caso contrario, estaríamos hablando de seres “super-poderosos” en comparación con los hombres, que no tienen asignadas esas tareas específicas (justa o injustamente, ese es otro tema). Y como se supone que ambos, mujeres y hombres, tenemos de partida, las mismas capacidades laborales, pues quien tenga más impedimentos para realizarlas, tendrá peores resultados. Todo esto, haciendo un análisis muy superficial del mercado laboral actual.

Pero por otra parte, no conviene dar por bueno el actual mercado laboral actual… Es decir, puede contener defectos “históricos” que afectan a la mujer y que se han mantenido porque la mujer se ha incorporado muy recientemente plenamente al mercado laboral. Quiero decir que, es muy probable que el mercado laboral actual tenga muy en cuenta los inconvenientes muy aparentes de contratar a una mujer en lugar de a un hombre, y sin embargo, no tenga en cuenta las ventajas, simplemente porque es algo muy nuevo y poco analizado desde muchos puntos de vista: ¿Qué ventajas aporta la naturaleza (psicológica, sobre todo) específicamente femenina al sistema económico en el que está inmerso el empresario y su empresa?

Esta última pregunta es crucial y nos daría la respuesta para que la “conciliación femenina” no fuera necesaria en absoluto. Porque la clave está en encontrar los beneficios que una mujer puede aportar más fácilmente que un hombre. El problema para que el feminismo “vea” esta realidad es que para el feminismo no existen diferencias más allá de las físicas y, por lo tanto, no hay nada que explorar en ese sentido. Ahí radica el verdadero error de la “conciliación femenina”. Puede que no sea fácil encontrar esas “características femeninas” que pudieran beneficiar a una empresa y cómo evaluarlas después, pero eso no significa que no sea una realidad que mujeres y hombres tenemos características concretas que nos hacen muy buenos para algunas tareas y no tanto para otras. Y los sexos tienen características diferenciales muy claras, no sólo fisiológicas, digan lo que digan las feministas.

Otra alternativa, en lugar de enfrascarse en un complejo estudio psicológico sobre las diferencias entre hombres y mujeres que afecten a su desarrollo laboral/profesional, es simplemente aceptar los “inconvenientes femeninos”, sin rebajas salariales, confiando en que existirán como contrapartida “ventajas femeninas” que los compensarán suficientemente e independientemente de la mujer y sus circunstancias personales. Lo que es mucha confianza y suposición, claro. Pero sería una alternativa, digamos bastante lógica y “humanística” ya que ignoraría por completo el sexo de los empleados. Pero en un mundo tan analítico, exigir que las empresas se pongan una venda en los ojos y se tiren a esa “piscina” es también mucho exigir, sobre todo, porque al final, el empresario tiene toda la libertad de invertir SU DINERO donde y como él decida, con o sin “vendas”.

En definitiva, se ve claramente que ambas conciliaciones, la general, que afecta a hombres y mujeres por igual, como la específica hacía las mujeres, son absurdos desde el minuto uno.

Conclusiones

  • La conciliación laboral/personal existe pero es sólo nuestra responsabilidad lograrla. No es responsabilidad del empresario o del Estado o cualquier otra entidad similar.
  • La conciliación laboral real (la que nosotros nos diseñamos) debe considerar nuestras PRIORIDADES y negociarlas con quien nos contrata en cualquier momento, ya sea en la fase de contratación o posteriormente, si nuestras prioridades cambian.
  • No podemos pretender que nuestra condición de padre o madre sean como un “bonus” que los demás deben considerar a la hora de tratarnos laboralmente. Este “bonus” se debe negociar laboralmente, con sus correspondientes inconvenientes (los beneficios se pagan, obviamente).
  • En definitiva, tener familia es casi tan natural como trabajar y ambas actividades SIEMPRE deberán sincronizarse y simultanearse y la forma en que eso se haga debe depender únicamente de nosotros y nuestras interacciones con nuestro entorno (nuestra capacidad de negociación, sobre todo).
  • No podemos pretender ser “super-humanos” y hacerlo todo y bien. Es necesario priorizar nuestro tiempo, ser realistas con nuestras necesidades y asumir que si queremos abarcar mucho, por ejemplo trabajar fuera y tener familia, no podremos ser ni trabajadores perfectos ni padres o madres perfectos.
  • En consecuencia, que yo no pueda ser un buen padre o buena madre porque tengo que trabajar no es culpa en absoluto de mi jefe o el empresario o del Estado… Es mi decisión, es mi responsabilidad final y única.
  • Un jefe puede tener más o menos “mano izquierda” a la hora de enfrentar problemas de índole familiar de uno de sus empleados. Pero eso siempre se debe entender en términos de eficiencia final del empleado: Un empleado contento con la empresa siempre será mucho más eficiente que no uno que no lo esté, porque no le dejan salir a recoger a su hijo al colegio, por ejemplo. En cualquier momento, si un empleado no rinde mucho en términos generales, un jefe puede dejar de tener esa mano izquierda, precisamente por la misma razón: No le compensa lo que obtiene por ese empleado, con o sin “mano izquierda”.
  • Para acabar, el feminismo, como otras tantas veces, vuelve a echar mano del supremacismo femenino al intentarnos convencer que las mujeres son mucho más eficientes que los hombres ya que pueden ser madres y trabajadoras a la vez y sin perder un ápice de su eficiencia laboral, en comparación con los hombres. Y que, por lo tanto, deberían cobrar lo mismo (o incluso más!) Es una muestra más de que el actual feminismo es en realidad hembrismo o, dicho de una forma más coloquial, feminazismo; esa gran lacra socia de nuestros días.
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Libertad e Ingeligencia

La LIBERTAD es una bendición… y una maldición! 😉

Aparentemente, la libertad parece como una de esas facultades totalmente positivas. Pero la libertad implica un nivel de RESPONSABILIDAD que va creciendo proporcionalmente al nivel de libertad:

LIBERTAD => RESPONSABILIDAD

¿Y cómo se ejerce la responsabilidad? A mi sólo se me ocurre de una manera: Con conocimiento, es decir, conociendo el entorno vital que nos rodea… A mayor conocimiento de nuestro entorno, con más responsabilidad podremos obrar. “Podremos”, no “obraremos”. Porque para que esa posibilidad se materialice es necesario otro importante factor: La inteligencia. La inteligencia procesa los datos que nos llegan, para tener un conocimiento funcional (que sea realmente útil). Por lo tanto, la cadena de implicaciones es la siguiente:

LIBERTAD => RESPONSABILIDAD =>

=> CONOCIMIENTO => VIDA + INTELIGENCIA

Y vida e inteligencia es justo lo que más nos define como Seres Humanos. Vivimos y por eso podemos “absorber” nuestro entorno (mediante nuestros sentidos). Pero también podemos procesar esos datos para que tengan algún sentido. El propósito final de todo esto es que podamos vivir en libertad, sin instintos, y aún así subsistamos. Yo siempre digo que somos un experimento natural, que aún estamos en fase de prueba, por cierto.

Un ser no inteligente no puede ser responsable de nada y, por lo tanto, no puede tener ninguna libertad real, es decir la consciente (consciente de ser libre). Por eso, esencialmente, los niños ni son responsables ni son libres: Aunque sean biológicamente muy inteligentes, aún no disponen del conocimiento funcional y deben ser guiados. Hay muchos otros ejemplos similares, pero vayamos al grano.

Pero suena raro aún que libertad e inteligencia deban ir siempre de la mano… Eso significaría que los más inteligentes en una sociedad deberían ser más libres que los menos inteligentes… POR SUPUESTO! El problema es que no hay ningún marcador objetivo de inteligencia y entonces esa posibilidad se anula. De todos modos, los individuos más inteligentes suelen actuar más libremente, aunque eso implique saltarse las normas (leyes) mucho más. Otro tema diferente es si esa percepción de la inteligencia propia es objetiva y qué riesgo se asume al equivocarse.

Llegados a este punto, parece ser que el nivel de libertad de un individuo dado, le permite vivir de una forma óptima en su entorno. Es decir, libertad es el sustituto o el complemento (depende de las proporciones y su uso) del instinto. En realidad, la cadena de implicaciones anterior, provienen de una cadena de “consecuencias”:

vida + inteligencia => conocimiento => responsabilidad => libertad =>
=> infinidad de opciones vitales

Es decir, lo que nos ha dado la libertad es nuestra capacidad racional, no al revés, obviamente. De la misma forma, en el caso de la ausencia de inteligencia, la anterior cadena parece simplificarse como sigue:

vida + instintos => opciones vitales muy limitadas

Por lo tanto, parece admisible que el fin último de la inteligencia en la Naturaleza, a través del Ser Humano, es acelerar su proceso de Evolución, ya que, al experimentar mucho más (más opciones) el Ser Humano se enfrenta a muchas más variantes en su entorno, que aceleran la Selección Natural de una forma exponencial… Es decir, el Hombre actual, puede volar, por ejemplo. Esa experiencia le reporta tanto beneficios como inconvenientes. Esos inconvenientes (cáncer debido a las radiaciones solares, por ejemplo), le pueden hacer evolucionar en ciertos sentidos que, si no hubiera sido libre/inteligente, nunca hubieran aparecido.

…el fin último de la inteligencia en la Naturaleza, a través del Ser Humano, es acelerar su proceso de Evolución…
Por lo tanto, una primera e interesante conclusión es que la inteligencia no fue introducida en la Naturaleza de forma arbitraria, aunque las leyes de la Evolución natural puedan parecer arbitrarias en sí mismas. En cualquier caso, parece que la inteligencia no contradice a la propia Evolución de las especies, como a veces parece. Pero este no era el tema que yo quería desarrollar.

Los límites de la libertad

Otro punto interesante, más político, es que la libertad es un MEDIO no un FIN en sí mismo. Es decir, la libertad, como se ha visto antes, es una herramienta de la evolución, como son las mutaciones genéticas espontáneas que se dan entre generaciones. Por lo tanto, al ser un medio y no un fin, se debe “modular” su importancia. Es decir, la libertad para el Ser Humano no debería tener un valor absoluto, sino relativo, muy relativo. Esta relativización implica directamente, que existe un factor más importante y/o absoluto que la propia libertad. Y recordando el objetivo fundamental que persigue la libertad (o inteligencia), que no es más que favorecer la vida al Ser Humano, posibilitando más y mejor su evolución natural, parece ser claro que libertad sin un sentido práctico no tiene razón de ser. Un sentido práctico que realmente mejore la vida de los individuos.

Por lo tanto, la libertad debe siempre ir de la mano de la “eficiencia vital”, o natural. La libertad puede dar resultados negativos que sólo sirven a NIVEL DE ESPECIE para poder explorar otras opciones evolutivas. Pero esos resultados negativos no sirven de nada al nivel del individuo que los sufre. Por lo tanto, la libertad debería siempre estar modulada por la inteligencia.

Se establecen, por lo tanto, dos relaciones contrarias entre inteligencia y libertad, que establecen una rango de libertad para el individuo que la ejerce:

la INTELIGENCIA permite la LIBERTAD
la INTELIGENCIA limita la LIBERTAD

Esta relación, mediante la que limitamos nuestro nivel de libertad mediante la inteligencia se ejemplifica muy fácilmente: No nos tiramos “libremente” por un precipicio porque sabemos (inteligencia) que nos mataríamos. Es decir, no somos libres totalmente ya que nuestro propio cuerpo y entorno físicos nos imponen unas limitaciones infranqueables. Y si insistimos en ignorar esas limitaciones entonces morimos.

En definitiva, la relación entre inteligencia y libertad es de “amor/odio” ya que la inteligencia es el factor que permite la inteligencia pero a la vez es el factor que la restringe.

Además, esa limitación de la inteligencia no impide que la libertad pueda dar resultados negativos para el individuo, pero “asumibles”. Es decir, no son resultados catastróficos para el propio individuo, como el tirarse por un precipicio, por ejemplo. Es decir, comprobamos que la aplicación de la inteligencia para limitar la libertad no impide el objetivo esencial de la libertad, la evolución de la especie. Es más, sólo los menos inteligentes (los idiotas) son los que no tienen ese límite a su propia libertad y por ello, muchos de ellos se “extinguen”, utilizando la terminología evolutiva aplicada a cierto ADN. Es decir, sólo los “tontos se extinguen”. Por lo tanto, vemos que la característica “inteligencia” se protege a sí misma, lo que también viene a confirmar toda esta teoría.

La Ley es para los tontos

¿No podríamos ser solidarios con los “tontos” y limitarles su libertad individual acorde con su capacidad intelectual para así evitar que se extingan y así permitir que sus descendientes, ya no tan “tontos” tengan la oportunidad de vivir, ya con más libertad y así, con todo, la Evolución sea aún más rápida y eficiente?… Es una pregunta muy larga, pero creo que se puede entender bastante bien. Y creo que la respuesta es un rotundo SÍ…

Si limitamos la libertad de los individuos de una sociedad en relación a su capacidad intelectual hacemos una triple “buena acción”:

  • Al propio individuo, al que lo protegemos ante su propia irresponsabilidad.
  • A los otros individuos, protengiéndolos de los más irresponsables.
  • Y a la especie, permitiendo que los descendientes de un individuo poco inteligente (responsable, libre, etc) tenga la opción de ser más inteligente (…) si sus mutaciones de ADN así lo permiten.

El problema sería pues, identificar a los “tontos” para poder limitarles su libertad, es decir, aplicándoles leyes, que a los otros no les serían aplicadas (no las necesitarían). El problema para esta hipotética situación es que aún no sabemos valorar objetivamente el nivel de inteligencia de un individuo y, por lo tanto, no podemos aplicar leyes de forma selectiva, y éstas deben ser de aplicación general, tanto a los “listos” como a los “tontos”.

Por lo tanto, para acabar, no queda otra opción (al parecer) que crear leyes muy generales, y por lo tanto, muy poco restrictivas, pero muy obvias (objetivas) que sean de aplicación segura a cualquier individuo de una sociedad. Los inteligentes ni deberían pensar en ellas (aunque por humildad estaría bien que las conocieran, por si no son tan inteligentes…) y los menos inteligentes podrían aferrarse a esas leyes para poder vivir seguros y, al mismo tiempo, convivir en paz con los demás individuos.

Por lo tanto, de toda esta argumentación, se deduce que la libertad absoluta no es en absoluto un objetivo a perseguir y que, sin embargo, hay que establecer leyes que la coarten. Eso sí, esas leyes siempre deben ser “de mínimos” para no interferir en la libertad individual que la Naturaleza le confiera a todo ser, regulada por su inteligencia.

Gobierno de inteligentes: Científicos y sabios (Tecnocracia + Sofocracia)

Las leyes, que ya se ha visto son necesarias, serían totalmente anecdóticas para un individuo muy inteligente, ya que él mismo las deduciría. Y son precisamente estos individuos más inteligentes los que deberían instaurarlas, imponerlas. Pero deberían ser leyes muy “naturales” para que cualquiera que las siguiera al pie de la letra estuviera seguro que no está infringiendo ninguna norma esencial o natural. Es el problema de las leyes positivas actuales: Que muchas están muy alejadas de las leyes naturales y que, por lo tanto, son muy peligrosas para la convivencia de una sociedad.

Una ley debe ser muy “natural”, es decir, representar a alguna ley natural que afecte al comportamiento social de los Hombres. Pero eso es muy complicado ya que el comportamiento social es un concepto muy subjetivo y difícil de simplificar en una ley… Por eso, es necesario acudir a los datos más objetivos que existan para legislar. Y lo más objetivo que tenemos a nuestro alcance son los resultados científicos. Es decir, el buen legislador debería ser muy científico.

Pero a parte de ser muy técnico (científico), un legislador debe entender muy bien las consecuencias y/o implicaciones sociales de los resultados científicos y eso no lo sabe hacer por definición el mejor de los científicos. Por lo tanto, hay que buscar otra categoría personal que englobe tanto la capacidad técnica como la capacidad de integrar multitud de datos técnicos y sacar conclusiones sociales de ellos. Podríamos hablar de sabios, para referenciar este tipo de personas.

Los equipos de gobierno podrían estar liderados por este tipo de “inteligencias sociales”, sabios, rodeadas de “inteligencias técnicas”, técnicos. Los técnicos tendrían dos misiones esenciales:

  • Asesorar a sus líderes, sabios pero no infalibles a nivel técnico.
  • Controlar a sus líderes, sabios pero humanos, ante los errores técnicos más evidentes.

Con este tipo de gobiernos se podrían legislar efectivamente sobre temas tan controvertidos como los siguientes:

  • El aborto o la eutanasia: Serían regulados por médicos, biólogos, antropólogos, genetistas y los líderes sabios correspondientes. Decidirían entre todos si es aceptable matar a un embrión o no y bajo qué circunstancias exactas.
  • La economía, debería estar dirigida por reconocidos economistas, empresarios, etc; que tuvieran experiencias en este sector y pudieran argumentar sus opiniones suficientemente.
  • Cambio climático.
  • Demografía.

Y todos los individuos deberían acatar las normas (leyes) que salieran de estos gobiernos, sin discusión. Estos gobiernos se deberían renovar con la incorporación de nuevos y mejores científicos periódicamente. El problema es cómo elegirlos si no es a través del sufragio universal (democracia). Deberían existir restricciones legales como la formación universitaria obligatoria y especializada para cada ministerio. Además, se deberían pedir responsabilidades ante programas electorales incumplidos y otras similares.

Democracia y demagogia

La democracia es todo lo contrario a un gobierno “de inteligentes”. Democracia implica dejar que la parte más ignorante de la sociedad dicte las leyes para todos, incluso a los muy inteligentes. Una verdadera burrada.
Contra los efectos devastadores de la democracia, el medio menos malo para seleccionar a nuestros políticos, lo único que queda es que los intelectuales (los más inteligentes) INSTRUYAN a la sociedad y ésta, descarte a los más ignorantes del gobierno.

Lo que ocurre es que los ignorantes utilizan muy bien un recurso para protegerse de la inteligencia: La DEMAGOGIA. Son idiotas, pero su nivel de idiotez les es suficiente para manejar la demagogia suficientemente bien. Ante esta arma, los intelectuales deben también utilizar la demagogia para llevarse a los “borregos” a su redil y allí, empezar la instrucción propiamente dicha. De nada sirve intentar instruir a una masa aborregada que está siendo bombardeada con argumentos demagogos, ya que éstos llegan antes al sistema emocional de las personas y anulan sus procesos de razonamiento.

Por eso estamos presenciando una guerra demagógica actualmente, en la que es complicado ver a priori quién tiene la razón (el intelectual) y quien es el ignorante que se cree con la razón. El intelectual debe, por lo tanto, provocar, atacar al ignorante manipulador, para traerse a su redil a las mentes más débiles y luego, en esa posición de seguridad, instruirlas para que se puedan enfrentar a la demagogia por sí mismas. Es lo que hacemos con nuestros propios hijos: “si ves a un desconocido que te regala un caramelo, no lo cojas”, y luego les explicamos por qué no deben cogerlo. Pero lo primero es sacar del “campo de batalla” a la gente inocente y luego instruirla para su propia auto-defensa, si sirve la analogía.

La demagogia es el acto violento por excelencia en nuestra era y hay que combatirla con más y mejor demagogia, para luego pasar a la instrucción.
La demagogia es el acto violento por excelencia en nuestra era y hay que combatirla con más y mejor demagogia, para luego pasar a la instrucción. Esta fase, la instrucción no existe en los demagogos ignorantes. En este caso, la fase de instrucción se sustituye por una fase de “instrucción manipuladora”, donde se formarn los nuevos manipuladores. La evidencia es que esta gente no sabe razonar lo más mínimo y repiten como loros las consignas demagogas (“bonitas”) que les dictan sus manipuladores. En general, hay que desconfiar de todos los “caramelos” gratuitos que nos ofrezcan. Si alguien se nos acerca y nos “vende” algo (un bien por otro) entonces es más creible. El problema es el que hemos mencionado: Un ignorante que no conoce ni esa norma mínima (un bien por otro) sólo responde a actitudes demagogas y es por ahí por donde hay que “cazarlo”.

Conclusiones

Hecho este largo inciso, sobre las formas de gobierno, creo que se puede confirmar que la libertad absoluta es una utopía absoluta y que siempre serán necesarias leyes de aplicación generalista y no sólo acuerdos voluntarios entre individuos, como pretende el liberalismo/libertarismo. Y el problema de cómo elegir a los legisladores pasa por combatir la demagogia con más demagogia, pero en este caso más efectiva al salir de seres más inteligentes. Y seguidamente, a diferencia de los reales manipuladores, instruir al ignorante. El problema hasta ahora es que los intelectuales han intentado convencer a los que no querían razones, sino sólo emociones.

Ya aterrizando en el panorama político español, VOX es el único partido que intenta instaurar leyes naturales (inteligencia) y además utiliza la emotividad para “captar” a los ignorantes que han sido hipnotizados por aquellos “ingenieros sociales” que han instaurado leyes positivas muy alejadas de las leyes naturales y que, por lo tanto, están llevando al caos a la sociedad española, de una forma muy alarmante.

VOX es un partido que apuesta por esa libertad comedida y ajustada a la ley natural e impuesta por líderes sabios, rodeados de técnicos que garantizan la naturalidad en esas leyes.

El resto de partidos, sólo pretenden inventarse una “realidad” (Naturaleza) inexistente pero muy “bonita” y crear leyes que se adecuen a esa realidad simulada, con lo que las consecuencias son desastrosas, como estamos viendo en la actualidad y en multitud de campos socio-políticos.

¿Qué nos hace verdaderamente felices?

Hace ya muchos años formulé una teoría que me lleva inspirando desde entonces. La “Teoría de la Expansión Personal”, la llamé, de una forma no demasiado comercial tengo que admitir. Lo cierto es que me siento muy orgulloso por ese ejercicio filosófico que, en aquel momento, no conocía, al menos en los parámetros básicos que yo formulé.

He sido un perezoso…, un humano perezoso, eso sí. Quiero decir, que no quiero fustigarme por mi falta de voluntad para seguir investigando esa hipótesis, para darle publicidad, para incluso volverme mi fan número uno… Pero lo cierto, es que, a pesar de creer muy seriamente en toda esa teoría, y de lo profunda que era, no he sido coherente con ese “descubrimiento” tan esencial sobre la Vida y he continuado siendo un “mortal más”, consolándome con eso de que “solo soy un hombre más”…

Pero acabo de ver una película realmente inspiradora: “Living proof”… Una película de las que te hacen reflexionar profundamente sobre tu vida y sobre la de los demás, sobre todo, los más queridos… Sobre el sentido final de la Vida, sobre mi teoría… Sobre si hago realmente lo correcto, lo que “se supone” que debo hacer… Sobre si no tengo la obligación de hacer algo realmente importante, es decir, algo que realmente pueda ayudar a mucha gente, cuando tengo la certeza, la intuición e incluso la seguridad de que puedo hacerlo. Y cuando, en lugar de esforzarme, aunque sea mucho, me dejo llevar por el estúpido “sólo soy un hombre más”…

No sé…, quizás este escrito sólo sea uno más de los “arranques de caballo”, al que le siguen “llegadas de burro”, que supongo tenemos todos en nuestras vidas, al menos en algunas pocas ocasiones a lo largo de la vida… Y posiblemente, mañana, pasado o el otro, volveré a ser “uno más”, que se deja llevar por la “inercia social” que es la auténtica muerte del individuo… Es que hay muchas muestras de que las comunidades “aborregan”, más que ayudan. Basta ver las pandillas de adolescentes, en las que todos parecen idiotas y que, individualmente, esos chicos tienen muchísimo potencial que, lamentablemente, muchos perderán por el camino, para convertirse en “uno más”… “Uno más” que acabará su vida siendo “uno menos”… en el “libro del olvido” de la historia humana… ¡Cuántos “Einstein”, “Da Vinci”, etc… se han perdido por el camino!

O quizás no… Quizás me ha llegado el momento en mi vida, a mis casi ya 48 años de vida, de no rendirse a esa “inercia social” que parece susurrarte al oído lo minúsculo que eres y que lo que mejor puedes hacer es seguir la corriente general…

Nunca he sido “un trasto”…, siempre he intentado ser un hombre de principios, honesto conmigo mismo, luchador, voluntarioso… Ahora tengo mucho más claros y ratificados mis ideales, muchos de los cuales, he macerado durante muchos años ya. Pero también es cierto que me he ido “desinflando” a lo largo de mis años de madurez. Me he dejado llevar por esta inercia social que, inevitablemente, a todos nos envuelve más pronto que tarde. Y esa inercia no es nada buena, creo yo. Te hace más “perrito”, más “obediente” y, por lo tanto, te evita problemas, pero también evita algo muy triste: Que seamos nosotros mismos. Y es muy frustrante ver como, sin dejar de pensar en tus principios, cada vez los respetas menos, dejándote llevar por esta inercia social, que nos idiotiza a todos, en mayor o menor medida. ¿Y es que es muy cómodo verdad? “Si lo hacen todos, será porque no es tan malo”, pensamos, para consolar nuestra pereza infinita, nuestra auto-traición infinita…

Pero es que luego, películas como esa, nos “tiran a la cara” la cruda realidad: Que lo establecido y aceptado por la sociedad, es una farsa… y además una farsa muy peligrosa, que acaba con nuestras vidas, no sólo desde un punto de vista emocional, espiritual, intelectual… sino físicamente! Farmacéuticas compradas, que viven de las donaciones robadas a los incautos que creen en el Sistema y de las subvenciones de gobiernos más corruptos si cabe… Farmacéuticas que no dudan en denunciarte y hacerte la vida imposible por denunciar su repugnante actitud…

¿Qué estamos haciendo? En la Naturaleza, los seres vivos forman comunidades que les ayudan a sobrevivir, les ayudan a ser más “felices”, aunque sea a su manera muy especial. Pero a nosotros, los seres humanos, nuestra sociedad nos está matando, desde todos los puntos de vista…

¿Quienes de vosotros recuerda eso de que nuestra generación (tengo 47 ahora) iba a ser la primera en vivir 100 años de media? ¿Dónde queda esa “promesa” ahora que veo morir a bastantes conocidos y amigos de terribles enfermedades, como el cáncer y otras similares y a edades muy tempranas? También oí recientemente que ya las generaciones nuevas tendrán menos esperanza de vida que las de sus padres!…

¿Qué más pruebas queremos de que estamos idiotizados por unas reglas sociales que nos están arruinando la vida? Empezando por lo más esencial: Nuestros hábitos culinarios…, nuestro sedentarismo… Pero sin descuidar nuestro intelecto… o nuestra ausencia de él, donde ya mucha gente se cree que piensa por sí misma, pero no hacen más que repetir como loros lo que otros, que son casi tan idiotas como ellos, dicen.

Es realmente alarmante, la idiotez profunda a la que estamos llegando y en todos los niveles y áreas de nuestras vidas. Y todo porque se ha perdido el sentido del INDIVIDUO… Nos hemos aborregado todos, como los adolescentes pandilleros, que pueden cometer cualquier idiotez, al estar arropados por la pandilla. En nuestros caso, nos sentimos arropados por la “masa”… Una falsa protección, dados los datos más reales, aunque no oficiales, puesto que la “oficialidad” es la menos interesada en que despertemos de nuestra idiotez profunda, claro.

En fin, todo este “descargue emocional” viene porque, de nuevo, estoy cansado de seguir a la manada y abandonar cada vez más a ese proyecto de Ser Humano que se llama Alberto y que cada vez está más decepcionado de mi actitud personal ante la vida… No puedo seguir dejándome llevar por esta inercia social y menos cuando ya tengo muchísimas pruebas de que no lleva a ningún lado bueno…

Tengo ideas muy interesantes que aportar a una sociedad, para volverla más sana y no tan inercial, tan aborregada, “pastosa”… Ideas en todos los ámbitos y niveles…, tantos que no sé bien por donde empezar y que posiblemente sea uno de los motivos por no haber empezado aún… Pero sea por donde sea, debo empezar. Supongo que el inicio más coherente, es por mí mismo, al intentar ser más estricto con mi propia salud, que siempre he cuidado bastante y que, paradójicamente ahora, que ya soy “mayor” y que debería ser más cuidadoso, estoy haciendo todo lo contrario… Debo mejorar mi alimentación, volver a hacer el deporte que regularmente siempre había hecho… Paralelamente, plasmar en algo concreto todas mis ideas humanísticas y técnicas…

También una tarea que me persigue en los últimos tiempos: Intentar ayudar con todas mis posibilidades a mis padres, concretamente a mi padre, que sufre de Alzheimer… Ya no confío casi nada en las instituciones, ni las médicas… No puedo, tampoco en este área, seguir confiando en que se está haciendo lo mejor para mi padre. Para empezar, el Estado no es más que un escollo que ni ayuda a mi padre, ni deja que la familia le podamos ayudar… Y el tiempo pasa y cada vez se “aleja” más y más… Es realmente patético como el Estado, de nuevo, en lugar de ayudar, no hace más que fastidiar la vida de la gente, y además, tenemos que mostrarnos agradecidos… Confiar en estados corruptos e ineficientes como el nuestro es quizás la idiotez más grande que nos infesta a todos…

¿Y qué tiene que ver todo este “rollo” con conocer el “santo grial” de la felicidad? Pues ni más ni menos, que SER UNO MISMO… Ya, esa “tontería” que dicen algunos pero que, ni significa mucho ni es realmente práctica, cual pastilla que te tomas para quitarte el dolor de cabeza, no? Jejeje…

Y es que, realmente, “ser uno mismo” significa mucho y es realmente muy práctico. Lo que pasa es que hemos llegado a tal nivel de idiotez y “bajeza intelectual” que ya muy poca gente es capaz de entender qué significa “ser uno mismo”. Y mucho menos, estamos dispuestos a invertir nuestra entera vida para ver que, ser uno mismo, es realmente algo muy práctico para ser felices… Es más, es la única vía para la felicidad. La única vía práctica, no sólo teórica.

Pero yo ya tengo la mitad del camino recorrido para “ser yo mismo”: Sé quién esa persona que quiero ser… Bueno, yo creo que es más de la mitad del camino, dado lo complicado que suele resultar saber eso, para la gran mayoría de personas… perdón “borreguitos”, que circulan por esta manada, llamada sociedad…

Pero me cuesta seguir en el camino para cumplir con esa última parte de él. Supongo que sufro de “perfeccionismo” también: Esa “enfermedad” que te impide llevar a cabo un plan porque siempre lo ves defectuoso… Entre este problema, la pereza, la inercia social y otras banalidades mundanas, mi proyecto personal (“Alberto”) no avanza, sino me temo que todo lo contrario, porque a determinadas edades (como la mía) parece que si no avanzas, retrocedes… Y entonces, parece lógica la alarma: ¿Quiero empezar a envejecer también a nivel psíquico? ¿O quiero seguir en esa lucha que nunca dejé incluso cuando era un jovencito enérgico y sano? No nos mata la edad, nos mata pensar que ya debemos parar de luchar… esa falsa creencia que, por cierto, también intenta inocularnos el repugnante estado (jubilados).

Yo decido Vivir… y con eso decido ser feliz… Así de simple se consigue ser feliz: Viviendo… pero no la vida de los otros, ni de un “otro” inexistente, representado por una sociedad idiotizada que nos lleva a barranco…

Para ser feliz el único camino es vivir tu vida propia, con tus propias “reglas”, con tus propios retos y, por lo tanto con tus propias luchas, unas ganadas o otras no tanto…, pero que siempre te dejarán el buen sabor de boca de haber hecho todo lo posible, de haber luchado hasta es final… No existe la felicidad como objetivo final, sino como un camino personal, un camino en el que puedes arroparte con los demás, pero que no debes “colgarte” de nadie… Punto y final… 😉

Progresismo y periodismo basura

http://cadenaser.com/ser/2018/05/30/economia/1527682808_217854.html?sma=newsEditorialSER_generico20180530

¿Cómo es posible que haya tanto idiota en puestos de tanta responsabiidad? Desde el analista del Banco Mundial, que extrae esos datos; como su jefe, que le permite hacerlos públicos; pasando por toda la cadena de “intermediarios informadores”, hasta llegar a medios informativos, como la SER que, en lugar de analizar, contrastar, valorar… la información que le llega, no hace más que “vomitarla” directamente en sus canales de [des]información, como si se tratara de información “celestial” que no necesita ni el más mínimo análisis…

Y es que una MENTIRA repetida miles de veces, acaba siendo verdad…, al menos para los más idiotas de la sociedad, que se lo tragan todo, con guarnición aceitosa y refrita incluida. Y una mentira tan grave como decir que los hombres somos, en general, todos machistas y que hemos subyugado a la mujer durante toda la Historia… es una mentira muy importante, no les parece????!!!!

No me cansaré de repetir que, la media de los sueldos de los hombres es superior a la media de los sueldos de la mujeres por muchas razones, pero la más importante es que, a los hombres les suele importar más el dinero que a las mujeres (en parte porque aún hay mujeres que valoran a los hombres por eso mismo!) y se dedican a profesiones mejor remuneradas que ellas. Pero también (como no?!) hay factores biológicos como es la maternidad, que hace que las mujeres no puedan dedicarle tantas horas al trabajo como la media de los hombres (los niños aún son paridos, amamantados, etc, por mujeres). En fin, muchas RAZONES nada machistas y sí realistas que OBLIGAN a que los sueldos serán SIEMPRE superiores en los hombres a no ser que el FASCISMO de izquierdas pueda imponer algún día lo contrario.

Pero en el fondo de la cuestión está aún una pregunta mucho más importante: ¿Por qué la izquierda anda siempre tan preocupada por el DINERO? Esta fatídica obsesión deja en evidencia a la izquierda, que se “olvida” del valor real de las personas, y que no depende (sólo!) de su dinero. Quiero decir que, las antiguas “amas de casa” tenían seguramente mucho más valor que la mejor de las nuevas “super-ejecutivas-solteronas-y-forradas”…, y el hecho de que fuera su “maridito” el que la mantuviera a ella y a los hijos, no infravalora ni menosprecia a esa mujer, en todo caso, todo lo contrario. Otra cosa es que este tipo de relaciones/ACUERDOS se rompa y el hombre, por lo tanto, tenga que correr con TODOS los gastos derivados, incluido la MITAD exacta de todo su patrimonio, que ya le corresponde a la mujer, incluso antes de esa posible ruptura.

En resumen, no se es mejor persona por ganar mucho dinero y un socialismo verdadero no debería estar tan obsesionado por el reparto del dinero sino por mejorar la educación de las personas, independientemente de que eso signifique que tengan más o menos dinero. Un hippy pobre, en su caravana destartalada, a lo mejor es “mejor persona” (en su concepto más general, que le permite también ser más feliz) que un yuppy forrado de pasta… Por lo tanto, es de lo menos si las mujeres ganan más o menos dinero que los hombres, la pregunta importante es ¿son las mujeres más infelices por tener un sueldo medio inferior al de los hombres? NO, por supuesto que no… Pero esa pregunta y su respuesta evidente no le importa a la izquierda fascista y manipuladora que nos ametralla día y noche con miles de informaciones falsas, demagógicas, etc…

Iros a la mierda, cadena SER. Sois la definición de periodismo basura.

Progresismo versus Humanismo

https://www.actuall.com/criterio/vida/caballero-sin-espada/?mkt_tok=eyJpIjoiTWpoaFkyVXpZMkV3TURFMiIsInQiOiJJd3NUUTV4XC92cVBRVmZoXC85bGE4cFp0UDh5bG5qdzdEUE94cldhVGtUa3VSNnBFU0NBRDg3eUdxMlUwTzJid2VPZDQrSU4ybXBhOFNCZ05mMkZSNEhVOGp1b0UxYk4yeHpQcCtUc3RXdHI4cnhQcGl3alRjYXBTNDM1ZVMzZFB4In0%3D

A muchos retrógrados (sí, eso quería decir) les sonará a retrógrado (otra vez, no me equivoco) que alguien esté contra los anticonceptivos. Sí, claro, eso ya ha “sido superado” por el “stablisment social” que lleva ya tantos años creando adeptos, creando zombis, incapaces de ABRIRSE realmente a la reflexión y el análisis profundo de las “modernidades” que durante años se nos han planteado en nuestra sociedad occidental. Esos son los verdaderos retrógrados del siglo XXI. Los que, sin el más mínimo análisis profundo, se siguen aferrando a ideas “modernas” de hace más de medio siglo.

Hay una serie de puntos incuestionables:

1) Yo también sucumbí a la manipulación progresista y fui un adolescente descerebrado, o mejor dicho, con el cerebro en mi pene…

2) Por suerte, yo nunca he sido un idiota manipulable indefinidamente y sólo lo pudieron hacer durante mi infancia, adolescencia y “juventud adulta”.

3) Hoy en día, después de muchos años (¡décadas!) de vida como soltero “empedernido”, ávido de placer sexual “per se”, he tenido la suerte de disfrutar del sexo como es debido: Con sentimiento, con amor, con compromiso, con respeto, con lealtad… con HUMANIDAD, en definitiva.

Y es que no pasa ni una vez que, haciendo el amor con mi amada, no piense en esa implicación directa que conlleva el sexo: La procreación de un ser humano… y la consideración mística, mágica, espiritual que conlleva eso… La conexión entre lo terrenal y lo místico es muy clara durante la relación sexual sentimental. Corromper esa realidad es eso, la base de la corrupción social. Y eso es lo que se ha promovido desde ya hace muchísimas décadas de falso progresismo…

Definitivamente, es cierto, los anticonceptivos fueron el primer ataque al Humanismo más esencial. Fueron el primer paso a la trivialización del sentido básico de la Vida, a la destrucción humanística del individuo, del triunfo del egoísmo por encima de los intereses sociales del mismo individuo (no hablo de un altruismo naif).

En fin, a mis 47 años cada día evoluciono y no, no soy un retrógrado que echa de menos tiempos pasados. Simplemente porque NO los viví. Sólo soy un hombre que PIENSA y ANALIZA los hechos de mi propia vida, mis sensaciones como persona y como hombre y los contrasta y compara con mi entorno más cercano y el más alejado, mediante la exposición de las ideas y valores que hay detrás de todo comportamiento (muchas veces ideas y valores inexistentes). Y todo eso me ha llevado a evolucionar, a hacerme a mí mismo y a no caer en las redes de la ignorancia y la arrogancia humana que, de seguir así, será sin duda alguna, la que nos lleve a nuestra autodestrucción como especie…

¿Derechos? No, gracias.

Como fiel “creyente” en las leyes de la Naturaleza, no creo en ningún tipo de DERECHO, para ningún ser vivo, ni siquiera para los Seres Humanos.

En su lugar, yo creo en la Ley de la Evolución y/o de Seleccion Natural… En estas leyes, no se da por hecho ningun tipo de VENTAJA REAL, ni todo lo contrario. Cualquier individuo debe LUCHAR por su propia vida/bienestar/FELICIDAD… sin importar si es “feo/guapo”, “tonto/inteligente”, etc, etc, etc; que no son más que “etiquetas humanas” (sociales) para poder simplificar la parte de la Naturaleza que nos afecta. En el “fondo de los fondos”, NADA es “bueno o malo”.

Sólo nuestra falta de perspectiva general (universal) nos hace creer casi dogmaticamente en esas etiquetas sociales, que finalmente pueden arruinar nuestras vidas o todo lo contrario; puesto que, dependiendo de nuestro nivel de POSITIVISMO, podemos pensar que no tenemos remedio o que debemos luchar para mejorar… actitudes totalmente opuestas que pueden darse por las mismas causas. He aquí una gran paradoja que oculta una gran verdad, importante de ser descubierta.

Bajo estas premisas, no, ningun ser humano, al igual que ningun ser vivo, no solo no tiene ningun derecho sino que es contraproducente creer que los tiene…

Pensar que uno tiene derechos es el primer paso para ACOMODARSE y esperar a que los demás le REGALEN esos supuestos derechos… Es decir, creer en derechos humanos sólo hace que las personas dejen de luchar por su propia vida, lo que corrompe el mismo hecho natural de la Vida… Es decir, instaurar derechos, en realidad deshumaniza, mas que humaniza…

Respecto a los que no tienen “SUERTE”, se puede entender que es mas de lo mismo: Ese término es totalmente social, pero no Natural… Eso implica que, en realidad, no existe la suerte y que, creer en eso, de nuevo, sólo sirve para “corromper” al individuo, al igual que lo hacen las etiquetas tipicas como “bueno/malo”. Por lo tanto, y siguiendo la Ley de la Selección Natural, a los que no saben adaptarse a las circunstancias, sean “buenas o malas”, solo les queda “extinguirse”, sin mayores dramatismos, que es lo que ha ocurrido durante MILLONES DE AÑOS, desde que se sabe de la existencia de la VIDA en la Tierra.

El “buenismo” actual es sólo una estupida moda social que, de no ser eliminada muy pronto (pocas generaciones), obedeciendo a la Ley de Selección Natural, acabará con nuestra especie, puesto que habremos eliminado el mecanismo fundamental de evolución/adaptación que la Naturaleza siempre ha empleado, durante millones de años y para miles de especies, muchas ya extintas, por falta de adaptación…

Por lo tanto, en la actualidad, parece estar en nuestras manos el mismísimo futuro de nuestra especie, y para eso, lo primero será erradicar esta epidemia de absurdo “buenismo” y empezar a educar a las generaciones venideras en vedadero POSITIVISMO, que llevará asociado muchos otros valores esenciales, como el respeto a las diferencias, como un hecho intelectual y no emocional. Es decir, respetar las diferencias es un acto inteligente, no ético…

Nacionalismos: El cáncer del Ser Humano…

Tarde de museo, ayer. Lo más interesante, esta petición se anulación de nacionalidad por parte de una catalana…, absoluta, no sólo la española (no es indepentista):

Y me encanta, la verdad. Lo siento mis queridos amigos patriotas o españolistas… Me explico brevemente.

Cada vez tengo más claro, al igual que la chica de este escrito, que el concepto de Estado (o Estado-nación) no es más que una CONSTRUCCIÓN artificiosa, que sólo busca controlar a la población.

Y el ejemplo más claro de lo que digo es, sin duda, el propio proceso independentista catalán. Los independentistas dicen querer deshacerse de un Estado totalitario, corrupto y que no los representa indentitariamente… Y estoy totalmente de acuerdo con eso, incluso con el concepto de identidad: Basta haber viajado un poco fuera de nuestra cultura más común, para darse cuenta ha de que nuestra identidad como individuo puede estar más cerca de un australiano que de un”español medio”…

Por lo tanto, donde se equivoca totalmente el catalanismo es en la solución: Un estado catalán no solucionaría el problema que denuncia. El catalanismo incluso agravaría el problema por un hecho fundamental: El independentismo catalán es más totalitario, corrupto y manipulador que el Estado español. Sólo el hecho de que se base en una ideología de izquierdas, bastante radical, le otorgaría muchísima autoridad a ese nuevo estado catalán.

Conclusión: ¿Por qué no aprovechamos este debate actual para iniciar un PROCESO DE DESAPEGO NACIONAL, sea cual sea la nación a la que nos sentimos emocionalmente ligados?

Yo mismo siempre me he sentido muy español… Si yo puedo estar proponiendo esto, cualquiera puede, sólo es necesario analizar bien la situación, dejado la “emoción nacional” un poco de lado. En el fondo no existe tal emoción: Es una construcción maquiavélica por parte de nuestros captores…

¿Y después qué?!

¿Y qué hacemos después, una vez hayamos rechazado el patriotismo como un sentimiento natural, como nos han hecho creer?

Mi propuesta es seguir desenmascarado los mitos “pro nacionales”. Me refiero a la creencia instaurada de que necesitamos gobernantes que nos AYUDEN A VIVIR… No es cierto.

Lo único que necesitamos es a unos buenos PADRES, que nos eduquen correctamente, creando individuos realmente AUTÓNOMOS y que, a la vez, sepan DIALOGAR con sus semejantes para conseguir todo aquello que no pueden conseguir por si mismos. Ya sea mediante una correcta NEGOCIACIÓN, ya sea mediante procesos de ASOCIACIONISMO, para luchar juntos. A eso se le llama LIBERTARISMO… Bienvenidos… 😉