Intimidad

No soy un tío “íntimo”, me niego…

Ayer en la ducha, como lugar típico de mis muchas divagaciones, se me ocurrió meditar sobre este concepto… La intimidad…

Y sabéis? Intentando respetar a todo el mundo, concluí algo, a mi entender, muy interesante:

La intimidad no es para mí. O al menos, intento que no lo sea. ¿Por qué? Por que la intimidad es el escondrijo de los tabús, de los complejos, de las inseguridades, de los prejuicios, de los “vicios” (sea lo que sea que cada cual considere vicio, jejeje!), etc…

Sí señores…. Si lo pensamos fría y con la perspectiva suficiente, así parece… ¿no lo creéis? Es decir, si cada uno de nosotros estuviera plenamente seguro de lo que hace, de lo que siente, de lo que desea, de hacer todo lo posible para ser lo mejor posible, etc; ¿qué puede haber de malo en que la gente lo sepa abiertamente? El problema es que nadie está seguro de tanto, tanto… Y los que se acercan a esa tópica seguridad por lo menos tienen miedo al prejuicio social… y por lo tanto usan la intimidad para poder seguir siendo ellos mismos sin temor que sean tachados como algo malo, perverso, vicioso o cualquier otro rasgo cuestionable…

Pero quien no es autentico no tiene amigos auténticos… Pero si salvamos el escollo del miedo al prejuicio y sus consecuencias puede darse el caso de que no necesitemos en absoluto de esa “herramienta social”, la intimidad, aparentemente tan ingenua, pero que vista desde esa perspectiva sólo sirve como escudo “anti criticas”…

Por lo tanto, desde este humilde blog personal, animo a todos los lectores a empezar a desterrar su parte de intimidad para así empezar a ser más auténtico, no sólo con “su gente” (amigos, familia, pareja…) sino con cualquiera otra persona… Porque señores, no nos engañemos, lo que realmente nos interesa de las personas, es eso, “su realidad”…. Y cuanto más sentido de la intimidad tenga una persona, más inaccesible es ésta…, y por lo tanto, más difícil es llegar a considerarla como tal, una persona (un simple compañero quizás?)… Una persona con todas sus características. Características o rasgos personales que ya no me atrevo a considerar como virtudes o defectos… No sea cosa que vuelva a intentar esconder sus defectos bajo el manto engañoso de la intimidad…😉

Ale, buenos días y hasta la próxima…

4 Comments

  1. Casualment, per no tenir tanta intimitat com tu dius, vaig deixar de tenir amics. I l’única forma de tenir uns companys que mig em respectassin, vaig haver de tornar ser qui ells volien. No sé si val la pena, però consider que la gent no està preparada per acceptar talment a la gent com és. Massa formalitat i massa prejudicis a la gent amb personalitat pròpia.

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    1. María…, no merece la pena…

      No merece la pena ser quien no eres para que te acepten. Precisamente porque a quien aceptarían es a otra persona. Una persona que, en realidad, no existe… Y la verdadera persona se queda en la oscuridad, pasando a ser ella misma quien permanece en el anonimato… Fatal de los fatales…

      No lo dudes, aún con nuestros supuestos defectos, siempre será mucho mejor que seamos nosotros mismos. El mejor de los piropos que me han podido decir es que soy AUTÉNTICO… Eso no significa nada bueno por sí mismo. Lo único bueno que tiene ser auténtico es que te respetas a ti mismo y, por extensión, a lo que están a tu vera ya que se apoyan en una personalidad real, no supuesta, hipotética, basada en lo que “se supone” más que en lo que es realmente… Un ser auténtico no defrauda, no traiciona, no miente… ¿Qué más se puede pedir a una persona?!

      Huye, corre!…, de intentar ser como se supone que debes ser… Ese es, prácticamente, el único GRAN error que podemos cometer en nuestras vidas… El resto de “errores” son eso, errores entre comillas puesto que, siendo positivos, todo tiene su lado bueno. Todo menos ser algo que no existe! Eso, llevado al extremo es una causa habitual de paranoias y problemas psicológicos y psiquiátricos… Y pese a lo grave de la actitud, todos hemos estado tentados a dejar de ser nosotros mismos en algún sentido, aspecto o momento de nuestras vidas. Por que ser uno mismo es difícil, aunque suene paradójico. Pero al “final de los finales”, la recompensa de ser uno mismo es mucho más grande de lo que parece al principio, pese a prejuicios sociales varios…

      Bueno, espero que me reflexiones te puedan servir de algo.

      Y gracias por leerme!🙂

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  2. Está muy bien la teoría y de como seria el ser humano ideal sin complejos y aceptados por los demás. Pero somos seres sociales y gregarios necesitamos de la aprobación de los demás: de sentirnos acogidos, protegidos y aceptados. Hay que seguir a la tribu, al clan. De otro modo te transformas en un lobo solitario, un antisocial que nadie acepta.
    O pasas por el aro y aceptas los tópicos sociales y sus formulismos o te quedas solo.
    La intimidad es para estar en contacto con uno mismo y no interpretar ningún papel. Ser uno mismo, que nadie, ni tan siquiera tus seres más allegados acepta del todo.
    Estamos solos. Nacemos solos, vivimos solos, y morimos solos. Y para paliarlo hacemos el paripé de sociabilizarnos porque necesitamos de los demás para ser felices, pero también necesitamos estar “on our own” para reflexionar, y meditar.
    No se puede escoger una sola vertiente. En ciertos momentos se es sociable y en otros no.

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    1. Hola Cecilia:

      Me ha gustado tu comentario. Pero (como no?!, jejeje!) déjame hacer una pequeña replica en forma de matiz a mi exposición.

      Cuando defiendo la apertura, la extroversión, la comunicación del individuo, dejando de lado su intimidad, no lo digo en un “tono rebelde sin causa”, de romper con las normas sociales en cualquiera de sus vertientes. Entre otras cosas, mi idea intenta desterrar uno de los principales defectos de la actual sociedad donde vivimos: La hipocresía, la demagogia y similares… Es decir, creo que está aceptado que vivimos una sociedad cada vez más superficial, donde lo más importante es ser aceptados más que ser uno mismo. Yo creo en la diplomacia (entendida como aquel nivel de “hipocresía aceptable y necesario para la convivencia”) pero creo sinceramente que hemos llegado a niveles exageradísimos donde, insisto, prima “el qué diran” sobre la realidad de la persona. Yo creo que hay que buscar el equilibrio entre las dos alternativas y hoy no lo hay, tendiendo cada vez más a una sociedad claramente superficial y, al final, falseada…

      Un claro ejemplo de esto que digo es, por ejemplo, el concepto de patria: Aún recordamos el reciente triunfo de la selección española de fútbol. A mí me ha sorprendido (gratamente por cierto) la cantidad de muestras de “ardor patriótico” que se han visto estos días por toda la geografía española. Pues bien, yo creo que eso se debe a que la gente se ha despojado de una pequeña parte de su intimidad que le impedía mostrar esos sentimientos patrióticos precisamente por eso: Miedo al qué dirán o incluso consecuencias más graves (si vives en una zona nacionalista te podrías encontrar problemas). Eso me indica que hasta este momento, vivíamos respecto de ese tema en una sociedad falseada, donde si gritabas “Viva España!” tenías miedo a que alguien te llamara “facha de mierda”…. Patético evidentemente (tanto por el que te lo llama como por el miedo personal a que lo hagan). Pero lo singular del caso es que la gente se callaba aunque, visto lo visto, una gran mayoría lo ha gritado estos días con todas sus fuerzas…

      Por otra parte, yo también defiendo que, independientemente del nivel de hipocresía existente, es muy sano para el individuo cambiar lo menos posible de “chaqueta” a la par que muy enriquecedor para la propia sociedad… Es decir, me encanta el cine y el teatro, pero creo que esas “mañas teatrales” se deben poner en practica sólo en lugares y momentos concretos de nuestra vida y no deberían forma parte de nuestra personalidad. Al igual que un actor no se lleva el papel a casa, nosotros también, pero en este caso al revés: En el trabajo, por ejemplo, sería muy interesante ser lo más parecido a como uno es en su casa. Pienso que eso redundaría en salud mental para muchos. Como digo, eso también sería muy rico para la sociedad puesto que cada uno aportaría su personalidad DIFERENCIADA a la labor que desempeña en cada momento aportando cantidades ingentes de creatividad a lo que hiciera. Sino, al comportarnos todos “como se supone que debemos comportarnos”, somos como robots, sin apenas aportación creativa de ningún tipo… (no nos engañemos, la creatividad “reside” en las emociones, no en la raciocinio).

      En fin, que es cierto que, como en todo, un cierto nivel de intimidad puede llegar a ser necesario, pero yo sigo abogando por el “máximo de apertura personal”, sin lugar a dudas. Personalmente, sólo me permito cierta cerrazón por cuestiones eminentemente prácticas que no tienen nada que ver con mis principios existenciales ni mucho menos, estando más bien ligados a mi egoísmo particular, que seguramente, al final, será en muchas ocasiones, contraproducente: Siendo nosotros mismos, tendremos grandes enemigos, es posible, pero también grandes amigos, tenlo por seguro…

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