Juzgar versus opinar

En estos últimos días he debatido con diferentes personas sobre el hecho de juzgar. Concretamente, juzgar a una persona. Y no me refiero a un juicio legal, sino al hecho de… ¿opinar sobre esa persona y obrar en consecuencia a esa opinión? ¿Es eso contra lo que estamos todos? Me incluyo porque yo también soy una víctima más del prejuicio social, que hace que todo lo “etiquetado como malo” sea difícil de cuestionar…

Pero no, en esta ocasión (como en otras) he querido desprenderme del manto, a veces muy pesado de la “opinión general”. Y con respecto al hecho de juzgar a alguien, en los términos que he expuesto, quiero romper una lanza a favor de que SÍ deberíamos juzgar a quién nos plazca… ¿Por qué? Pues como ya he adelantado, porque a mi entender, un juicio sobre una persona no es más que llevar a la práctica una opinión… Es decir, implica ser coherente con tus idesas (opiniones), ser sincero, realista, auténtico… etc… ¿y eso es tan malo señores?! Evidentemente, la diplomacia debe ser una buena aliada a la hora de “sentenciar a alguien”, pero sin duda creo que deberíamos dejarnos de hipocresías y sí, juzgar más…

Si no juzgamos a los que nos rodean, nuestras opiniones sobre ellos son totalmente… ¿inútiles?, ¿vacías?, ¿sin sentido?… ¿De qué sirve creer algo si no eres consecuente con lo que crees?… Si alguien, en tu opinión no obra bien, ¿es mejor no “juzgarle” y forzarte a ti mismo a que te caiga bien?! Eso no lo conseguiremos más que con hipocresía…

Por otro lado, está el hecho de que un juicio sobre alguien no tiene por qué ser negativo.. Ahhh…., entonces sí que está bien juzgar, no? Más hipocresía para el cesto!

También es cierto que existen “opiniones infundadas” y que llevarlas a la práctica mediante un “juicio” es, cuando menos, arriesgado…. Pero señores, en eso ya entra “la mesura”. Es decir, el análisis de cuán objetiva es mi opinión y por lo tanto, cuán tajante debe ser mi jucio… Si mi opinión es muy subjetiva, basada en mi intuición, por ejemplo; entonces mi juicio será “anecdótico”, sin peso, sin repercusiones importantes sobre mi actitud hacia esa persona… Y al contrario, si mi opinión es muy objetiva (lo que implica una labor de investigación por mi parte), puedo arriesgarme más en mi juicio…

Yo lo veo así de “sencillo”. Entrecomillo “sencillo” porque el verdadero problema, finalmente, no es “juzgar u opinar”, sino precisamente, llegar a valorar la objetividad de nuestras opiniones… Ahí está el verdadero problema de fondo. Y como la mayoría de los mortales le tiene pavor a ese proceso tan raro de … pensar!, pues claro, al final, la sociedad se inunda de “juicios subjetivos” o prejuicios, basados en opiniones sin fundamento… Y en eso sí que estoy decididamente en contra. Pero si os dais cuenta, contra lo que luchamos, cuando decimos que “no hay que juzgar a nadie”, es contra el PREJUICIO, no contra el juicio… Concretamente, luchamos contra el hecho de NO PENSAR, no objetivizar, no contrastar nuestras opiniones e ideas… Y contra eso, lo dicho, yo sí que voto!

Otra cuestión interesante: Los “no-pensantes” (por “vocación”, pereza o lo que sea) creo que también tienen derecho a equivocarse con sus prejuicios… Somos sus víctimas, los que debemos valorar el peso de sus prejuicios y obrar en consecuencia. Es decir, si alguien con demasiados prejuicios nos incomoda, tenemos dos opciones. La primera es razonar con él. Complicado a priori, puesto que se supone que la falta de razonamiento es lo que le ha provocado el prejuicio. La segunda opción es alejarnos lo necesario de él sin intentar razonar en absoluto. Una opción cómoda pero poco amistosa y, en cierto modo, también algo prejuiciosa…😉 Como todo en la vida, el punto medio suele ser el apropiado: Intentar razonar y sino…, huir del “prejuicioso”! En definitiva, peor está él, ya que el prejuicio ataca esencialmente al propio individuo puesto que no ve la realidad de la Vida…

Conclusión: Juzgar sí, prejuzgar sólo si se advierte de que es eso, un prejuicio sin mayor “peso específico”…😉

8 Comments

  1. A mi modo de ver, las personas no pueden ser juzgadas, en todo caso sus actos (es lo que ocurre si hablamos en términos legales). No se debería “sentenciar” (que es lo que viene después de un juicio) a una persona, aunque todos lo hacemos consciente e inconscientemente.
    Cada cual está totalmente capacitado para valorar, según su criterio, las acciones, creencias o ideas de los demás, pero como creo que cada individuo está compuesto de muchos matices (que hasta pueden ser contradictorios en uno mismo), es casi totalmente imposible hacer un juicio global de una persona, pero eso es precisamente lo que yo llamo, opinión.

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    1. Montse, creo que eres demasiado purista con los conceptos. Me refiero a eso de que “sólo se puede juzgar los actos de las personas y no ellas mismas”, por ejemplo. Claro! ¿qué significa eso de juzgar a una persona y no a sus actos?! Por otra parte, tampoco he he hablado de hacer un “juicio definitivo e inamovible en el tiempo”… Sólo hablo de lo dicho: COHERENCIA CON NUESTRAS OPINIONES… Como éstas pueden cambiar con el tiempo, también lo pueden hacer nuestros juicios particulares… Si no te gusta llamarlo “juicio”, no sé…, llámalo de cualquier otra forma. Pero yo sí creo profundamente en esa actitud. Yo sí juzgo!, cuidado!, jajaja!

      Además de lo que he expuesto en el artículo, también tengo que decir que, como un juicio sobre alguien proviene del proceso de meditación sobre esa persona, entonces PODEMOS LLEGAR A CONOCER MUCHO MEJOR A ESA PERSONA. Si sólo “opinamos superficialmente” entonces no conoceremos ni por asomo a esa persona… Y creo que eso, el conocimiento real de la persona, es lo que más anhelamos de quienes nos rodean (amigos o enemigos)…

      PD: Gracias Montse por leerme y “opinarme” y juzgarme, jejeje…

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      1. Puede que sea purista, pero el título de tu entrada es “Juzgar u opinar”, con lo cual, concuerdas conmigo en que pueden ser cosas distintas.
        Para mi, cuando emites un juicio (y la consecuente sentencia que ya te comentaba), en principio es inamovible. Por supuesto que siempre cabe el error y más en primera instancia. De ahí supongo que vienen los prejuicios. Yo personalmente creo que ir siempre prejuzgando es bastante cansado.
        Quizá, aunque sea sólo a nivel de términos, prefiero ir cambiando de opinión a ir prejuzgando o sentenciando.

  2. Montse, creo entender tu perspectiva, jejeje… Es decir, siguiendo en tu “línea purista legal”, jejeje.., tu entiendes que un “juicio social” a una persona es de por vida…🙂 Bueno, vale, acepto que lo entiendas así. Pero yo me guío más por alguna de las acepciones de la RAE, que indican que un juicio es casi lo mismo que una opinión y tampoco tiene ese carácter eterno intrínseco… Pero gracias por tu opinión porque así entiendo mejor por qué algunas personas “odian” tanto el hecho de juzgar a otras personas… Ya te digo, en mi caso, yo considero que juzgar a una persona es sólo es llevar a la practica mis opiniones sobre ella… Y lo sigo considerando lo más coherente y “sano” para ambos…

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  3. Concuerdo totalmente con lo que escribes, aunque creo que lo analizas desde una perspectiva muy propia, quizás sea bueno alejarse de ello y tratar de percibir lo que sentirá el juzgado. Siempre será difícil que a una persona le caigan bien los comentarios objetivos, y por ello debería ser un tema a tratar el cómo comunicar estos juicios sin dañar y queriendo que las palabras emitidas tengan algún “sentido” y sean valorizadas.

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    1. Como a todos los que comentáis mis artículos, muchas gracias por ello antes de nada Jorge.

      Estoy de acuerdo con tus puntualizaciones. Yo intenté introducirlas pero es posible que no con mucho éxito. Una muestra de ello, es cuando hablo de la DIPLOMACIA: “la diplomacia debe ser una buena aliada a la hora de ‘sentenciar a alguien'”. Con diplomacia yo quiero entender una “hipocresía práctica”, o una “hipocresía colchón”, que sólo pretende no herir susceptibilidades, generadas por los habituales malos-entendidos o por un exceso de Ego, que hacen que todo se pueda apreciar de una forma, a veces, exageradamente dramática. Finalmente, esa diplomacia, o cualquier otra herramienta comunicativa que sirva para “endulzar” un juicio, siempre parecen necesarias para que ese juicio tengan algún sentido o sea valorado, como tu bien dices.

      Saludos!

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      1. ….diplomacia o “hipocresía colchón” es necesaria a la hora de opinar o juzgar, puesto que somos seres conflictivos, belicosos llenos de soberbia (yo el primero jjj) pero, siempre tendremos como aliada la educación que nos auxilia para no agrandar más los males……también creo que existen, y seguro están en peligro de extinción, aquel@s que no necesitan este “colchón” porque tienen AMOR.
        Saludos!

      2. Hola Daniel. Entiendo tu planteamiento, pero yo prefiero ser algo descarado e incluso mal educado que caer en la hipocresía, la verdad. Acepto bastante la diplomacia, que yo la entiendo como la OMISIÓN de una verdad incómoda. Pero la hipocresía la veo más como una OCULTACIÓN o una MENTIRA descarada y por ahí no paso. Gracias por leerme y comentar! Saludos.

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