Autenticidad versus emotividad… :)

Mi mejor piropo: Ser Auténtico…🙂

Hacía tiempo que no escribía en mi blog. La verdad es que ya lo echaba de menos. Aquí estoy “querido blog”…🙂 Y creo que para esta nueva etapa he elegido un buen tema: La Autenticidad… Y no me refiero a la autenticidad de las joyas o las obras de arte, jejeje… Me refiero a esa característica de las personas que, precisamente, acentúa de manera notable nuestra personalidad más que ninguna otra: Mostrarse tal como se es, sin tapujos, velos o cualquier otra actitud que difumine lo que realmente somos…

Uf, “lo que realmente somos…”, vaya frase no?🙂 Supongo que ser auténtico encierra en esa expresión la primera y gran dificultad. Y es que a los que nos gusta pensar (vaya locura!) nos pasamos gran parte de nuestra vida indagando sobre quién diablos somos, … Los más experimentados empiezan en algún momento a comprender que, aunque haya fases de nuestras vidas en las que necesitamos un sobre esfuerzo (la adolescencia típicamente), parece claro que nunca podemos parar de “indagarnos a nosotros mismos”… Somos, afortunadamente, organismos en constante evolución. Una evolución que no sólo nos afecta a nivel físico sino a nivel psíquico también. Por lo tanto la frase “lo que realmente somos…” adopta un cariz tremendamente dinámico. Se podría decir que la frase estrictamente correcta sería “lo que realmente fuimos…” ya que el pasado ya es fijo, es historia, es objetivo… Sin embargo,  el futuro depende de muchos factores, incluido nuestro propio presente… Ese dinamismo creo que es la clave para entender que definirse a uno mismo es una tarea trementadamente compleja.

Por lo tanto, quien osa auto-etiquetarse de “auténtico” está, cuando menos, cometiendo o bien, una tremenda osadía o bien, tiene la personalidad de un ficus… Es fácil definirse si eres simple, evidentemente. Lo complicado es definirse cuando eres un “organismo algo más complejo que un simple ficus” (pobre ficus si me pudiera leer!, jejeje!). Yo quiero creer que la gente que me ha llamado auténtico en algún momento no da por hecho que soy una persona simple, sino todo lo contrario: Que mis ideas, mis valores son bastante elaborados y propios, aunque muchos provengan (como no?!) de la observación de mis semejantes. Por eso, no puedo dejar de estar agradecido con todos ellos.

Según lo expuesto, lo importante en las relaciones humanas no parece ser si somos buenas o malas personas (ese es un filtro tremendamente ingenuo). Lo importante es rodearse de cuanta más gente auténtica posible. Independientemente de que comulguen con nuestros principios, creo que es lo único que deberíamos pretender en nuestra vida. Al creer en una “única esencia Vital”, de la que todos formamos parte, todas las actitudes tienen su hueco en nuestra propia vida. Todas nos enriquecen de una u otra forma. Lo “peor”, cuando menos, nos permite aprender. Por lo tanto, no pasa nada por encontrarnos con “malas personas”, lo importante es que no se escondan…😉 Suelo decir que prefiero un “malo evidente” que un “supuesto bueno”…

Vale, ahora ya sabemos que “debemos” ser auténticos e intentar acompañarnos por personas auténticas también. Por lo tanto, ¿cómo empezar a serlo? ¿Qué implicaciones tiene ser auténtico? ¿Cómo diferenciamos a aquellos que lo son realmente y de los que simulan que lo son? Voy a intentar esquematizar lo que pienso al respecto, para intentar que esto no sea simplemente un escrito teórico, sino un planteamiento práctico y coherente consigo mismo, al intentar poner las bases de lo que considero es esta actitud, excepcionalmente interesante:

1. Un auténtico “dice cosas”… Es decir, una persona auténtica no puede ocultarse al mundo. Una persona auténtica tiene identidad pero si se oculta “desaparece”. ¿Y qué sentido tiene ser auténtico y “no existir”?! Llegados a este absurdo, creo demostrado que una persona auténtica debe dejar su huella en el mundo, no pasar desapercibida.

2. Un auténtico “dice cosas”… diferentes… Quien repite como un loro lo que otros dicen es sólo un imitador. Y es cierto que uno puede estar de acuerdo con lo que otros dicen. Pero en ese caso, uno asimila esa nueva idea, la “recombina” con las suyas propias y arroja una variante a la idea original. Esa nueva idea aporta alguna novedad, aunque sea muy sutil, porque ha sido meditada desde otra perspectiva totalmente distinta ya que somos, por lo menos, sutilmente distintos entre nosotros… En cualquier caso, siempre es una actitud muy correcta adoptar una idea ajena como propia, si realmente se asimila, si se asume como propia. Los que “van que con un manual debajo del brazo”, por ejemplo, no se pueden calificar de auténticos puesto que ese manual contiene las ideas de otros…

3. Un auténtico “dice cosas”… diferentes… y objetivas… En este caso, es necesario descartar a los que generan “falsas ideas”… Ideas subjetivas y/o ideas que únicamente buscan el reconocimiento pero que no tienen una base sólida que las avale. En este grupo de personas están los eternos “rebeldes sin causa”. Aquellos que se “quejan” pero que, o ni saben por qué se quejan o bien saben que no tienen razón en sus exposiciones y sólo buscan la polémica gratuita. Muchos de éstos, son los que gustan de las discusiones huecas en lugar de debates abiertos y enriquecedores. Buscan el enfrentamiento como “arma de propaganda egoísta”. La demagogia es también una actitud típica de este tipo de gente:  Hablar sin fundamento, mintiendo, para convencer y conseguir objetivos particulares egoístas (dinero, poder, etc). La objetividad es complicada de conseguir puesto que implica dos herramientas fundamentales: Inteligencia y capacidad de comunicación. La primera para deducir la “realidad”, y la segunda para trasmitirla. O también, para poder recibir una argumentación y entenderla… En fin, casi un milagro…. Milagro que se advierte muy diferente a la demagogia, por ejemplo.

4. Un auténtico “dice cosas”… diferentes… objetivas… e… íntimas… Hasta ahora, creo que he expuesto condiciones bastante evidentes: Hablar (vivir)…, de cuestiones originales y de forma objetiva… Pero podría parecer que eso lo puede hacer un simple ordenador o una máquina estrictamente “racional”… Ahora me toca exponer la última cualidad importante que creo es imprescindible en una persona “real”, “auténtica”… Para ello, necesitaré algunos párrafos. Pido algo de paciencia…🙂

Ser diferente u original es ser creativo. ¿Pero cuál es el origen “primero” de la originalidad, de la creatividad, de la diferenciación…? Yo creo que la clave de esa respuesta está en el ultimo concepto: Diferenciación… Y es que todos los seres vivos, Humanos incluidos, somos, cuando menos, sutilmente distintos entre nosotros. La base de esas diferencias son genéticas y, por lo tanto, físicas. Incluso los gemelos son sutilmente distintos… Y esas diferencias parece también aceptado, que afectan al carácter y la personalidad de los individuos… Por lo tanto, no parece absurdo pensar que el origen primero de la creatividad esté en lo más “nuestro”, lo que nos diferencia de nuestro prójimo… Y nuestras diferencias más psicológicas no residen en nuestra razón (que, por definición, es idéntica en todos). Son nuestras emociones, que labran nuestro carácter y personalidad, las que determinan nuestra capacidad creativa, pues. Creo que es una hipótesis muy aceptable.

Por lo tanto, una persona auténtica basa sus ideas en su propias “experiencias emocionales”… Es decir, estas personas escarban en su intimidad para descubrirse y extraer verdaderos aprendizajes sobre el mundo en el que viven… También se puede emplear, mediante la empatía, la experiencia emocional ajena para sacar conclusiones propias. Aunque esto último es mucho más complicado, evidentemente.

¿Por qué acudo a la emoción si antes he dicho que las ideas de un individuo auténtico deben ser objetivas? Parece muy contradictorio poner en el mismo cazo, objetividad y emotividad, no?🙂 Pues es ambiguo pero es fundamental la relación que existe entre esos dos conceptos: La emotividad no es “irrazonable”. La emotividad es un proceso natural y, por lo tanto, tiene su función, sus objetivos… Lo que ocurre es que el ámbito de la emotividad es muy complejo y, normalmente nos cuesta mucho racionalizarlo, entenderlo… Pero eso no significa que no la emoción no sea razonable. Este tema necesita pues un verdadero esfuerzo de humildad intelectual ya que no podemos cometer el típico error de catalogar a algo como metafísico o sobrenatural cuando simplemente, no lo entendemos…

Volviendo al tema en cuestión, parece claro que para ser auténtico tenemos que escarbar en nuestros aspectos más emocionales para así empezar a entender muchos conceptos, a veces complicados… Parece rebuscado pero es más obvio si lo analizamos informalmente: Para “arreglar el mundo” de nada sirve promulgar ideas que, finalmente, no nos hagan más felices…

Un individuo auténtico, al arrojar ideas basadas en sus emociones y además estar obligado a explicar esas ideas, debe despojarse en un alto grado de su intimidad… Por eso, un ser auténtico no defiende el derecho a la intimidad de una forma absoluta. Existen muchos ejemplos de esta actitud en las Artes, donde los artistas se ven muchas veces obligados a “desnudarse” en muchos sentidos para hacer verdadero arte… Lo hacen en pro de la verdadera creatividad, cualidad esencial en el arte, evidentemente… Por lo tanto, los artistas son evidentemente gente muy auténtica, pero no debería ser una cualidad exclusiva de este grupo social. Se puede decir, según este razonamiento, que deberíamos llevar al arte a todas las facetas de nuestras vidas… Pero bueno…, este vuelve a ser otro interesantísimo tema a tratar pero que se aleja del tema actual…🙂

Sintetizando mucho, a modo de conclusión final, podríamos decir que una persona auténtica es aquella que se muestra al mundo como un ser único,  que contempla el Mundo y lo relaciona con las emociones propias y ajenas para extraer conclusiones realmente interesantes para su propia existencia y la de su prójimo… Esa conclusiones, le acerca al único y verdadero objetivo: La Felicidad.

Un posible ejercicio de corroboración de esta teoría sería ir deshaciendo los pasos anteriores: Quitamos primero la emotividad, después la objetividad, después la originalidad y finalmente la “existencia”… En cada paso, podremos intuir y razonar también como el valor “humano” de la persona, decae paulatinamente… Animo pues a todos, a seguir estos simples y humildes “consejos vitales” para que, finalmente, la vida sea VIDA…, es decir, realmente feliz… Quizás el más cuestionable sea el último paso: La emotividad y el rechazo relativo de la intimidad para poder evolucionar definitivamente… Yo creo firmemente en él…🙂

Si mi querido lector ha llegado hasta este punto, no me queda más que volver a agradecer su tiempo invertido y esperar, sincera y humanamente, que mis ideas, como siempre, puedan haberle servido de ayuda en su “proceso vital particular”…🙂

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