Sublimación sexual…, la respuesta?

Ya estoy de nuevo aquí… En esta ocasión, aprovechando la emoción provocada por un desengaño amoroso… ¿Cómo no?! La emoción, la pasión, aunque sea relativamente negativa, es la principal fuerza creadora… ¿O es la única? De esto quiero hablar hoy…

Hace ya mucho tiempo que andaba medio bromeando con mis seres más cercanos con el hecho de poder derivar toda la energía, toda la pasión que encierro en mi cuerpo hacía ámbitos personales y realmente enriquecedores. “Tengo la impresión de perder mucha energía tanto al ilusionarme con una persona a quien querer, como en satisfacer mis pulsiones sexuales…“, decía a menudo.

Y sí. Estarás seguro afirmando, mi querido lector, que esto es otro”escrito de desamor” más… Pero no, si tienes paciencia y lees hasta el final, verás que es un aprendizaje personal que quiero poner en practica de inmediato y que quizás te convenza en algún sentido. Eso sí, nace de un desengaño sentimental reciente. Eso es cierto. Pero eso, a pesar de mi pena personal, no tiene más trascendencia que mis sensaciones personales actuales. Sensaciones que hacen ebullir mis pensamientos y arrojan este tipo de resultados… Bienvenidas sensaciones pues, por “malas” que sean…🙂

Soy una persona muy pasional a la par que sentimental. Es decir, he anhelado siempre tanto tener una “compañera”, como poder “desbordarme pasionalmente” con ella… Con pasión, no sólo me refiero al sexo, aunque sea la más poderosa y evidente pasión, por supuesto. Lamentablemente para mí, a mis 40 años vitales no he encontrado dicha mujer. He tenido algunas “candidatas” pero, por razones varias que no vienen al caso, nunca ha funcionado. Lo interesante para el caso, es que, después de cada desamor, siempre se me quedaba la sensación de… traición? Sí. No hablo de una traición de esa persona hacía mí. No. Hablo de una traición más cruel: La que nos aplicamos a nosotros mismos. Toda la energía empleada, en forma de ilusiones, tiempo invertido, proyectos personales cancelados, etc… hace que me sienta así, “auto-traicionado”…

Y es que, además, el amor de verdad no se entiende si no hay un verdadera “inversión personal” en cada uno… Es decir, no podemos dedicarnos “en cuerpo y alma” al otro, descuidándonos a nosotros mismos, porque eso hace que el otro se decepcione. Es lógico que debamos atender a nuestro ser amado pero hay una linea muy sutil a partir de la cual, ya no es amor sino dependencia. Y la dependencia no es amor y además es causa inmediata de decepción en nuestra pareja que la advierte. Por lo tanto, ni siquiera para ser amados se entiende esa “auto-traición” de la que hablaba antes.

Por lo tanto, independientemente de que queramos vivir en pareja o solos, debemos cultivarnos personalmente en la medida que cada uno crea oportuno. En el fondo, no defiendo nada más que algo muy popular: Debemos ser nosotros mismos… Ser “auténtico”… Y esa actitud no sólo afecta a nuestros principios más elevados, sino también a nuestras emociones y sensaciones más básicas. Concretamente, en este caso me interesa hablar de las pulsiones, sobretodo la sexual, y cómo puede ayudarnos a realizarnos como personas…

Dos incisos importantes:

1. Según una investigación rápida, PULSIÓN es algo parecido a instinto. Un instinto está muy ligado a la genética del individuo. Sin embaro, pulsión es una sensación instintiva matizada por nuestra experiencia vital. Este matiz puede llegar incluso a ir contra el propio instinto en el que se basa. Una pulsión es pues, una “emoción básica” sólo hallada en el Ser Humano, ya que está muy ligada al “mundo de las ideas”. Por eso, hablaré más que de instinto, de pulsión.

2. Según los expertos investigados (entre ellos, Sigmund Freud), SUBLIMACIÓN SEXUAL es un proceso donde el individuo redirige toda su pulsión sexual, energía en definitiva, hacia otros ámbitos de su su propia vida mucho más enriquecedores desde el punto de vista personal. Creo que la inmensa mayoría acepta que el poder del sexo es casi inconmensurable  sobretodo en las épocas más juveniles. Pues bien, parece lógico pensar que si ese poder o energía la pudiéramos dedicar a otras tareas, podríamos conseguir casi, lo que quisiéramos…

—————–

Uf… Una introducción quizás demasiado larga. Pido disculpas a los más impacientes. Considero, no obstante, que debía encaminar al lector de esta forma natural a algo que aún es un tema bastante tabú, el sexo y que, además, voy a tratar de una forma bastante poco habitual…

Hace casi dos años realicé un escrito personal e intimista: “El Meridiano Vital”. En él exponía públicamente mi intención de empezar a vivir “más para mí mismo”, sin dejar de interactuar con mi entorno más cercano pero sin vivir para él… Concretamente, intentando no prepararme para ese futuro incierto, compartido sentimentalmente con una persona amada… Desde que escribí ese texto he tenido muchas experiencias personales de todo tipo. Pero esta última experiencia sentimental me ha hecho replantearme profundamente ese escrito. Aún sigo pensando en que el fondo del mismo es muy válido, para todos, pero sobretodo para mí mismo. El problema fundamental que ahora se me plantea es: ¿Cómo conseguir ese objetivo de una forma real y sin más desviaciones?

Por mi propia experiencia y la ajena he podido observar que “caemos una y otra vez en la misma trampa”… Caemos siempre en la misma ilusión, trampa, pulsión, necesidad….; no sé…, que cada uno lo llame como quiera… La cuestión es que hay una fuerza muy poderosa que no nos deja vivir plenamente aquello que REALMENTE queremos vivir. Algunos, por no decir la gran mayoría, nos desviamos constantemente de nuestros objetivos fundamentales en nuestras vidas.

Personalmente, debo reconocer que apenas he conseguido recorrer nada del camino que me marqué hace casi dos años, cuando escribí “El Meridiano Vital”… Por eso, ahora tocaba pensar en algo nuevo…; una herramienta que me ayudara a seguir con paso firme ese sendero que me propuse hace un tiempo. El problema lo tenía detectado: La pulsión sexual, todo lo que la rodea y sus implicaciones. Para los más excepticos o los que creen que “esto no va con ellos”, les invito a una reflexión intimista y a abrir bien los ojos hacia la sociedad que tenemos… Creo que hay muchos indicadores que delatan esta situación…

La sublimación sexual es pues una alternativa cuando menos interesante… No me avergüenza afirmar que haré un intento realista para ponerla en práctica a corto o medio plazo. Imagino que todavía queda mucho por aprender y practicar con esta interesante “herramienta personal”. Toda una aventura imagino. Otro aliciente para intentarlo.

Concluyendo, poniendo en práctica esa alternativa, pretendo conseguir dos grandes objetivos personales:

1. Desvincularme de esa “eterna ilusión”, que me hace ver en la primera “princesa” con la que me topo, mi “compañera de vida”… Uf, son experiencias muy intensas pero con la reiteración ya pierden todo su poder, toda su “magia”… Pasan a ser ya situaciones patéticas, vistas con un poco de perspectiva.

2. Si realmente se puede sublimar sexualmente, uno podría experimentar todo un universo de posibilidades personales, casi totalmente oculto por culpa de nuestra “esclavitud sexual / sentimental”. En mujeres quizás es más de tipo sentimental pero, para todos, creo que la razón de base, es la sexualidad.

Incluso en el hipotético caso de encontrar a esa persona con la que compartir tu vida, me planteo que esta opción personal sea muy válida… En este caso, creo que hay todo un universo de posibilidades, representados por la filosofía tántrica, relacionada al budismo… No sé, como decía, todo un universo de ideas por investigar y, quizás también, por experimentar…🙂

¿Quién sabe?!, a lo mejor he encontrado mi “piedra filosofal” particular…🙂

Como siempre, gracias por leerme!🙂

Saludos…

4 Comments

  1. Me parece muy interesante lo que dices. Además, denota una profunda reflexión sobre ello, y creo que tienes razón en que empleamos demasiada energía en algo que muchas veces (demasiadas) no se corresponde con lo que esperábamos. Pienso que es evidente que la naturaleza nos ha “diseñado” con pulsión sexual para mantener la especie, y en ese sentido es una especie de “trampa” que seguimos una y otra vez, pero oye, mientras dura, qué maravilla, no? Y como se suele decir, que nos quiten lo bailao! Yo siempre procuro quedarme con lo bueno!
    Saludos
    María

    Responder

    1. Hola Maria,

      Antes de nada, muchas gracias por leerme. Además este escrito no es especialmente corto, jejeje… Después decirte que ese artículo ya tiene unos años y mi planteanmiento ha cambiado ligerarmente. Te lo explico brevemente por si te interesa.

      Ya no creo que la Naturaleza sea tan caprichosa y nos ponga “trampas” sin sentido. Ahora pienso que lo que ocurre es que no la entendemos. Nos creemos muy listos y menospreciamos muchas veces los procesos naturales por simples, básicos y que nada o poco tienen que ver con nuestras vidas. Pero lo cierto es que, hasta el más simple de los procesos naturales, oculta mucha complejidad y puede estar muy relacionado con nuestras vidas. Y uno de los ejemplos es la sexualidad. Creo que aún no entendemos casi nada sobre sexualidad y sus implicaciones afectivas y eso nos hace ver contradicciones por todos lados. Pero esas contradicciones deberían servirnos para ser más humildes y pensar que hay cosas que no estamos entendiendo. Contrariamente, de forma soberbia, pensamos que la Naturaleza se está equivocando en algún punto.

      Hoy día, aún no he “sublimado sexualmente”, jejeje… Pero, por el contrario, prefiero darle más libertad a mis sensaciones sexuales relacionadas con la atracción sexual de “nivel superior”, jejeje… No sé si se podrán considerar pulsiones, instintos, intuiciones o qué sé yo; pero creo que uno de los problemas más habituales en las relaciones es precisamente cuestionar constantemente esas sensaciones tan intensas y que, al mismo tiempo, no son sólo sexuales… Hoy día, las parejas rompen por “cuestiones prácticas” en lugar de por verdadera “inatracción” (no atracción sexual, no amor o combinación de ambas). Pasamos por el filtro de la RAZÓN nuestra felicidad en pareja. Ese filtro es totalmente ajeno a los principios naturales porque lo que, finalmente, podemos estar metiendo la pata una y otra vez… Yo confieso, que lo he hecho muchas veces. Hoy por hoy, si por ejemplo tuviera un “embarazo” después de una “noche loca” asumiría esa paternidad de una forma humilde, es decir, respetando los “designios naturales” y dejándome de tanta “tontería intelectual”.

      En cualquier caso, sigo pensando que darle demasiadas alas a la pulsión sexual (masturbación “compulsiva”, pornografía, experiencias de “puro sexo”, etc) sigue siendo un gran error.

      Saludos.

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  2. Hola, interesante tu escrito y quiero decirte que yo estoy empezando a practicar a sublimación sexual y me esta funcionando pues estoy teniendo más paz interior a la vez que veo más claro lo que deseo en mi vida personal, no tengo pareja desde hace un buen tiempo sin embargo estoy tranquila conmigo y con mi vida, he aprendido a valorarme y darme cuenta que se puede vivir feliz disfrutando de tu soledad, te mando Irún saludo
    Lourdes R.

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    1. Hola Lourdes. Gracias por leerme y gracias por ofrecer tu testimonio personal. Por mi parte, yo tengo que reconocer que no la práctico (aún!). No sé si será por mi condición de hombre o por falta de convencimiento o voluntad, pero me ha costado bastante las veces que lo he intentado. No obstante, sigo pensando que puede llegar a ser una buena “alternativa vital”. Si consigues mantener esta actitud y ves cambios interesantes en tu vida, me encantaría conocerlos. Gracias y saludos.

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