El dolor bloquea el amor…

No podemos engañarnos más… El tiempo de la adolescencia y de la ingenuidad ha terminado… Al menos ha terminado para una persona adulta como lo soy yo ya…

El Amor implica, definitivamente COMPROMISO, mucho compromiso. Y el compromiso implica SACRIFICIO, mucho sacrificio. Si no sufres al amar es que no amas de verdad. Lo tengo ya, a estas alturas de mi vida, muy claro.

Resumidamente, amar significa compenetrarse con la persona amada. Y esa acción se realiza con tiempo y esfuerzo. Mucho tiempo y esfuerzo, sobretodo cuando las personas implicadas ya son adultas. Es decir, personas con muchos y profundos rasgos personales: Costumbres, ideas, pensamientos, prejuicios, objetivos, etc… Dos personas “curtidas” es imposible que se entiendan al instante y sin sacrificar bastantes de esos “rasgos personales”… Imposible, definitivamente. Por eso, necesitamos compromiso, para permitir que el tiempo trascurra, y sacrificio, para poder cambiar durante este tiempo.

Una alternativa a ese compromiso es juntarse con alguien “sin personalidad”, de forma que uno lo moldee a su gusto… No creo que eso sea amor… Eso es abducción, alienación, manipulación, autoritarismo, etc… No es amor. Y si ambos son seres sin personalidad se trata solamente de “compañía”, nada más…

Por lo tanto, amor implica, definitivamente, mucho compromiso. Y va en una proporción directa: Cuanto más quieras sentir ese amor verdadero más compromiso deberás invertir, más sacrificio deberás soportar… Supongo que otra tantas de las paradojas humanas: Sufrir para amar…

¿Y qué es lo que impide comprometernos y sacrificarnos para amar? Si es una sensación tan sublime, ¿por qué no comprometerse y sacrificarse por ello?

Supongo que la primera respuesta a las preguntas anteriores es simple: No todo el mundo acepta que para amar tenga que sacrificarse. Como en otro artículo mencioné, muchas personas piensan que el amor “debe fluir”. Si no es fácil es que no merece la pena. Que no es amor… Cuán equivocados están estos pobres ingenuos!

Pero hay otra respuesta más oculta a las anteriores preguntas: El dolor pasado… Cuando nos hemos sacrificado en balde por otras relaciones, ya es muy complicado que nos sigamos sacrificando para las nuevas relaciones… El dolor anula la capacidad de compromiso y de sacrificio… Por lo tanto, el dolor anula el amor… Cuando más hayamos sufrido por amor, menor capacidad de amar tendremos. Esto puede llegar a ser extremo, siendo verdaderos témpanos de hielo ante oportunidades de amar extraordinariamente evidentes a los ojos de cualquier “adolescente sentimental”.

Por eso los adolescentes se enamoran tan fácilmente. Primero, no tienen un carácter muy marcado por su intrínseca inmadurez. Es fácil adaptarse a otra persona bajo esas circunstancias. Pero tampoco han sufrido… Y eso también es esencial. Al no haber sufrido, no les importa comprometerse y sacrificase. Además, por su natural inmadurez, no necesitarán ni mucho compromiso ni mucho esfuerzo para lograr una relación estable. Eso sí, podríamos decir que se trata de un amor de “categoría inferior”… Un amor, que si no se cuida mucho, se puede romper muy fácilmente si la madurez de sus miembros no evoluciona de forma “colaboradora”… Que es lo que suele pasar casi siempre. Quien rompió un amor adolescente no es que no amara antes sino que evolucionó y ese amor ya no era coherente. Nada más.

Por lo tanto… Para poder amar “a los cuarenta” es necesario estar dispuesto a seguir sufriendo… Es necesario vivir cada relación como si fuera la primera… Es la única alternativa… Quien no quiera sufrir más le está diciendo adiós al amor. No es una frase impactante, es una frase realista. Quién no quiera comprometerse al 100% y esté dispuesto a sacrificar parte de su propia personalidad para poder amar, nunca amará de verdad. Tendrá amigos, amantes sexuales, compañeros y similares… Pero nunca tendrá ese amor anhelado por “siempre jamás” y vivirá en un estado de frustración constante que implica el “querer pero no poder”… Vivirá pseudo-relaciones sentimentales que se romperán por cualquier “estupidez cotidiana”, o lo que algunos insisten en denominar “incompatibilidad de caracteres”… Esa frase es el símbolo de la gran derrota del Amor…

Finalmente, el dolor bloquea el amor, por lo que, si queremos amar debemos superar antes el dolor generado por otras relaciones pasadas.

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