¡El secreto de la felicidad… SÍ… es tener buena memoria!

¡NO ES CIERTO!

¡NO ES CIERTO!

Sí!, he visto muchas frases similares pero que dicen todo lo contrario: Que el secreto de la felicidad es NO tener buena memoria… Uf…, qué error tan grande, por favor… Si quieres saber por qué lo creo, te pido algo de paciencia y que me leas…😉

Lo que nos hace sufrir realmente en los momentos malos es nuestra pasividad ante los mismos.

Cuando uno hace todo lo que considera oportuno para salir de un mal momento ya no se siente realmente mal, sino esperanzado por ver si surtirá efecto su esfuerzo. Si no surte, tampoco debe ser motivo de desesperanza sino de aprendizaje, de evolución… Los malos momentos son una oportunidad de aprendizaje. Son la mejor forma de aprender puesto que si te sientes bien, ¿para qué cambiar? Por lo tanto, aunque suene extraño, deberíamos agradecer nuestros problemas!🙂

Nuestra tristeza ante los malos momentos es sólo el “chivato interno” que nos avisa de que no estamos haciendo todo lo posible para salir de esos momentos. Cuando uno “navega entre problemas” pero no se siente realmente mal, es síntoma de que está haciendo todo lo posible por solucionarlos.

El error fundamental ante los momentos negativos es buscar las soluciones en nuestro entorno, en lugar de hacerlo en nosotros mismos. La solución a nuestro problema es ACTUAR frente al mismo. Como sea, pero HACER algo. No hay excusas para no hacer nada… No se trata de inteligencia, dinero, poder, etc… Se trata sólo de voluntad…

La voluntad es la mayor virtud de una persona. Porque si el entorno le facilita la vida esa persona será feliz. Pero si su entorno no se la facilita, con su voluntad pondrá remedios a los problemas que se le presenten y, finalmente, incluso se sentirá más feliz por haber vencido a esos problemas con sus propios medios, de entre los que destaca esa voluntad.

Pero la dificultad esencial para salir de la pasividad es que la tristeza llama a la tristeza y se puede entrar en una “espiral depresiva”: Cuando más deprimido me siento menos energía para salir de esa espiral y más me deprimo… Y así hasta llegar al “fondo”… Pero incluso en ese fondo, algunos no reaccionan… Pasan entonces a un estado de aletargamiento… Un estado no de mayor tristeza pero sí de “pasividad crónica”. En casos extremos, esa pasividad les conduce irremisiblemente a una “inapetencia crónica”. En ese estado, “ni sienten ni padecen”, todo les da igual. Se convierten pues en “objetos sociales”, no en seres sociales… No se enfrentan a nada pero tampoco sirven de apoyo a nada ni a nadie… “Están pero no son”… Abandonan cualquier actividad social e incluso personal, llegando a descuidar aspectos fundamentales relacionados con su propia salud…

Pero no!, haber tocado fondo es una oportunidad no un final… Es una oportunidad para empezar a subir… Una oportunidad para empezar a sentirse bien… Milagrosamente, cuando uno “ha tocado fondo” resurge en él el instinto de supervivencia que le impulsa a “hacer algo” y no abandonarse a la pasividad total y seguir por el sendero de la auto-destrucción personal que antes he expuesto.

Siempre recordaré un examen en la universidad que ilustra muy bien este fenómeno del “hundimiento personal”. Al pie de este artículo lo expongo para no romper la argumentación del mismo.

El anterior ejemplo ilustra cómo podemos salir de los malos momentos y cómo además, podemos lograrlo con finales incluso mejores que si no hubieran aparecido esas “piedras en el camino”. El siguiente escoyo a superar para solucionar los problemas es que, cuando el periodo de hundimiento es muy largo, no somos conscientes del mismo y lo vamos asimilando como algo natural, algo propio a nosotros mismos… De tal manera, cuando hemos llegado lentamente al fondo, no reaccionamos porque ya ni recordamos lo felices que fuimos en el pasado… Y finalmente aceptamos esa situación de forma indefinida… Es cuando ya no somos capaces de salir del pozo a no ser que nos echen una mano. Esa mano, viene a representar nuestra memoria fallida… Un amigo cercano, un pariente, un profesional que, por lo menos, dé por hecho que somos personas que, en algún momento de nuestra vida, fuimos realmente felices… Estas personas lo único que hacen es intentar despertar nuestro recuerdo… De esa forma, volvemos a motivarnos y salimos por nuestro propio pie de ese pozo de tristeza en el que estamos anclados por esa especial falta de memoria… Pero salimos nosotros realmente… Esa mano es más virtual que real…

La Vida no es buena ni mala, somos nosotros los “malos” si no sabemos ser felices con lo poco o mucho que ésta nos ofrece… La Vida en sí misma, es el mayor regalo que el Universo nos ha podido ofrecer para ser felices… Vida y Felicidad son realmente sinónimos desde ese punto de vista… Aprovechemosla pues, fuera de cualquier pozo de tristeza, teniendo en cuenta las reglas fundamentales para no caer en él:

  1. La VIDA, en sí misma, es la gran oportunidad de ser FELICES. En la muerte nadie nos asegura que podamos serlo, esa es la única gran seguridad que tenemos. Por lo tanto, todos podemos ser felices, independientemente de nuestro “destino”.
  2. Los PROBLEMAS son oportunidades para aprender…, para evolucionar como personas…, para ser algo más que “carne y huesos”… Por eso, aprender y evolucionar es fundamental… No es una opción, es un deber como personas.
  3. Además, un problema resuelto es un motivo adicional de alegría… Por lo tanto, un problema es también una oportunidad para ser feliz
  4. Nuestro detector de problemas es nuestra TRISTEZA… Por lo tanto, no debemos reaccionar ante ella con más tristeza sino con voluntad de solucionar dichos problemas…
  5. Consecuentemente, es necesario cultivar nuestra VOLUNTAD para afrontar los problemas que [siempre] aparecerán en nuestra vida. Y es necesario cultivarla cuando estamos felices, puesto que la tristeza llama a la pasividad… Por eso, la falta de voluntad es la razón fundamental para llegar a la tristeza. Voluntad y felicidad van de la mano, siempre.
  6. Nuestro instinto de supervivencia es el germen inicial de voluntad… Por eso, si caemos en el pozo de la tristeza, debemos aprovechar ese instinto para empezar justo en ese momento el verdadero cultivo de esa semilla llamada Voluntad… Ese simbólico pozo es pues, nuestro indicador más claro de que la voluntad es fundamental en nuestras vidas… En ese momento ya no deberíamos tener ninguna duda de esa REALIDAD: La Voluntad es la cualidad más importante del Ser Humano. Cuanta más voluntad tengamos más Humanos somos, sin duda alguna.
  7. Nuestra memoria es el órgano fundamental contra la tristeza: El RECUERDO de nuestra felicidad pasada alimenta y mantiene nuestra Voluntad presente. No debemos perder ese recuerdo jamás… Es nuestra garantía de felicidad…

Nunca he presumido de tener buena memoria… Pero si nos fijamos, la lista anterior empieza con algo fundamental y muy abstracto: La FELICIDAD… y va encadenando conceptos relacionados hasta llegar a algo aparentemente poco relevante pero muy concreto: La MEMORIA

Todos pensamos que la inteligencia o el raciocinio son nuestra principal cualidad como Seres Humanos, desde un punto de vista antropológico o biológico .. Pero con esta reflexión, estoy intuyendo que, para ser una persona feliz, es más importante la memoria que la inteligencia como cualidad “fisiológica”… Interesante conclusión que podría dar para otras reflexiones…😉

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ANEXO: Ejemplo personal de “hundimiento personal”.

Era un examen muy complejo. Un examen final sobre física-electrónica. Muy largo…, abstracto… Tedioso… En fin, era el mismísimo “infierno académico” ese examen… Todos le teníamos un miedo atroz… Yo lo tenía muy preparado pero no me podía abstraer de ese pavor al suspenso, lo reconozco.

Pues bien. El examen comenzó. Me quedaban por delante unas cuatro o cinco horas de sufrimiento (sí, eran inhumanas esas largísimas “torturas intelectuales” a las que nos sometían)… En fin, no empecé mal pero me entretuve mucho en los primeras preguntas y, hacia la mitad pasada del examen comprobé que sólo había liquidado un 10/20% del examen…

Uf…, me empezó a invadir el “pánico temporal”: ¡No me iba a dar tiempo acabarlo! Mi organismo empezó a revolucionarse… El corazón a latir muy rápido… Sudores fríos… “Tanto esfuerzo para nada”…, era la frase que ocupaba mi mente en lugar de las soluciones a los complejos problemas que se me planteaban en el examen… Lo recuerdo como una auténtica “espiral de pánico” ante el suspenso de la asignatura…

Así estuve, totalmente bloqueado, aunque intentando calmarme un buen rato… Pero esa espiral de pánico pedía más y más protagonismo, al ver el tiempo pasar y que no conseguía calmarme…

Pero en cierto momento llegó la paz… de golpe… sin avisar… En ese momento pensé la frase milagrosa: “Vale Alberto, ya está… si sigo así, SEGURO que suspendo… SEGURO, sin duda alguna… Sólo me queda una alternativa pues: Hacer LO QUE PUEDA...”… Y chapó!, me relajé automáticamente… Mis ideas empezaron a fluir de una forma impresionante… Incluso (y eso sí que fue un milagro!) mi profesor (había varios) se acercó y me insinuó algunas pistas…

Uf… qué cambio señores!!! Incluso me atrevería a decir que las “estrellas se alinearon” porque siendo el último del examen, me dejaron un buen rato extra para acabarlo… Y lo acabé! Y lo mejor de todo es que no sólo aprobé, sino que lo hice con una de las mejores notas: Un notable alto… “Notable?!, qué es eso?!”, me decían de forma jocosa mis compañeros al darles la buena nueva!, jajaja!

En fin, siempre lo recordaré como un momento muy puntual pero de clara superación personal… Fue un gran momento en mi vida…🙂

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