La gran ola de mi vida…

images (1)Buenoooo… Unas vacaciones improvisadamente “windsurferas”…🙂 He salido… tres días en una semana! (todo un récord para mí!).

Estoy molido y dolorido (menudo costalazo me he pegado hoy!). Pero a pocos días de mi 42 aniversario me veo súper en forma! Esa es la verdad. No me sale la falsa modestia!, jejeje… Y es que el windsurf es un “devora-calorías” y un “personal-training” en uno sólo! Uf… qué hambre me da, por favor! (y no soy de tener mucha hambre nunca…).

Además, he podido volver a experimentar sensaciones inigualables que hace mucho tiempo experimenté… El windsurf no es sólo un deporte náutico…, también es un deporte AÉREO! Uffff…, que sensación el “despegar” de una ola…, planear por el aire…, sintiendo cómo tira la vela de ti…, y finalmente, caer suavemente de nuevo en el mar… Eso sí, esa es la descripción del salto perfecto!, claro!😉 Pero sí, hoy he empezado a recordar algunos saltos magistrales de mi juventud, hace unos veinte años (¡!).

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imagesEra un temporal de poniente (oeste) y fuerza… ocho?!… uf… No sé… llevaba mi vela más pequeña, una 4 metros (cuadrados, claro). Aún la tengo! Para mi peso (75kg), montar una vela tan pequeña implica muuuucho viento. Además iba, como se suele decir “pasadete” (me sobraba viento). Era de esos días que Protección Civil recomienda no salir a la calle, ni pasearse por debajo de balcones, recoger tiestos de las ventanas, etc…

La policía municipal rondaba la orilla del antiguo “Balneario 0” de la Playa de Palma, intentando prohibirnos a estos locos de las tablas que nos tiráramos al mar… Por “suerte” yo ya me había tirado, jejeje… Con ese viento la Playa de Palma se convierte en un “Hawai total”, jajaja… No exagero eh? Las olas son enoooormes… Muchísima rompiente en la orilla (olas rompiendo y con mucha espuma)… Eso sí, nada de sol y supongo que bastante frío… (era invierno, claro).

Todos los windsurfistas estábamos atrincherados en “el cero” porque era absolutamente imposible salir de cualquier otro balneario: Había demasiada rompiente, imposible de atravesar con nuestras tablas… Fue alucinante… Es alucinante navegar entre “monstruos de agua” a cada lado… No osaba surfear demasiado. Primero, porque nunca fue mi fuerte y segundo, porque realmente impresionaban aquellas olas… Casi ni se veían los “palos” de las pequeñas tablas de windsurf desde la playa… Incluso  sorprendía ver aparecer algún compañero por detrás de alguno de aquellos “mastodontes acuosos”…

Era un día “brutal”, realmente fuerte sólo para temerarios… ¡Ay si mis padres hubieran sabido que su hijo (loco) se estaba metiendo en esas condiciones en el mar!… ¡jejeje! En fin, en aquella época llevaba dos o tres años navegando y estaba en mi culmen deportivo, en cuanto al windsurf se refiere. Controlaba aquel “caos natural” bastante bien… Me sentía como pez en el agua (nunca mejor dicho casi!)… Me gustaba esa especie de lucha contra los elementos y a la vez armonía con ellos mismos… No sólo es una cuestión deportiva y de retos… Sino también es una cuestión casi mística la del windsurfista en esas condiciones…

Pues bien, en cierto momento, quise salir a descansar… Para ello emprendí un rumbo de ceñida… Como navegábamos relativamente alejados de la orilla (que era impracticable a causa de la fuerte “rompiente”), me adentré bastante en la bahía… Si no recuerdo mal, creo que sobrepasé la entrada del Club Náutico de Can Pastilla… Y cuando estaba a punto de trasluchar (girar) para volver al “cero”, me fijé en que, a algunas decenas de metros, se empezaba a levantar … “ella”… la que sería “mi ola”…🙂

Desde lo lejos y en un ambiente no muy nítido por el fuerte viento y el agua del mar salpicando por todo, vi la “rampa de agua” que se estaba formando… “Qué puñetas es eso?”, me pregunté extrañado que tan lejos de la costa se “montara” semejante ola… No dudé ni un momento más: Varié ligeramente mi rumbo, en dirección a aquella lenta pero enorme ola que se estaba formando… Muchas veces se dice que los surfistas debemos “intuir” las olas… Yo miro a veces “sin mirar”, sin centrar la vista en ningún punto fijo. Es para “ver” las candidatas… Aquella ola no tenía perdida… Era muy evidente… Iba a ser enorme…

Me fui acercando con gran velocidad: Realmente el mar que la precedía se estaba aplanando debido al mismo efecto de la ola… Uf… una racha de viento, además!, me hizo coger muchísima velocidad… Mientras iba viendo como, lentamente, la ola iba alzándose… Íbamos sincronizados… Parece que me estuviera esperando… “Venga Alberto, tomate tu tiempo pero espabila… yo voy subiendo para ti”, jejeje… Eso parecía que me quería decir aquella magnífica ola “mallorquina”…

Nada… llegué hasta su base y empecé la “escalada”, jejeje… Síiii… suena exagerado verdad? Pues no… Si algún windsurfista lee estas letras pensará que miento. Pero no: Nunca he tenido la sensación de “subir una ola”… Es decir, la tabla y yo claro, nos pusimos en un “ángulo de subida”… Nunca he vuelto a experimentar esa sensación… Claro, su ladera era tan larga que pude notar ese cambio en la inclinación de mi pequeña embarcación…

En fin, mientras iba subiendo “inclinado” aquella enorme masa de agua, totalmente lisa, notaba como el viento entraba potente por mi lado derecho evitando que la “cuesta arriba” me hiciera bajar la velocidad… Ya sólo esa sensación era diferente hasta todo lo experimentado antes por mí en el mundo windsurfístico… También pensaba, o mejor “chequeaba” rápidamente todos los “parámetros” del salto inminente… O del despegue inminente mejor? Presión de los pies, orientación de la vela, rigidez del cuerpo…

Uf… al llegar a la cresta de la ola noté que se rompía levemente, lo que indica que ha llegado a su máxima altura. Además esa pequeña cresta es el último trampolín para, a partir de ese momento, un improvisado aeroplano…🙂 Uf, sólo con salir de esa cresta ya alucinaba… Claro, la ola era enorme (5 o 6 metros desde su base?). Con semejante ola, al salir de ella ya notaba una altura bárbara… Llevaba una velocidad de vértigo… Con esa velocidad lo mejor estaba por llegar.

Empecé la “etapa aérea” del salto de mi vida!🙂 Salí totalmente equilibrado. Uno de los fallos más habituales de los windsurfistas novatos es no cambiar los puntos de apoyo al saltar (lógico pero complicado y cansado!). En aquella época yo tenía totalmente asimilada esa técnica… Salí como un cohete… Estable y con mucha seguridad a pesar del fuerte viento… Ufffff.. qué sensación señooooresssss… Im-presionante!… Dejas de oír el golpeteo del mar contra tu tabla… De repente sólo oyes el viento silvar y el mar rugir bajo tus pies… Y subes… subes… subes… Y cuando pensaba que estaba a punto de empezar a bajar…, sorpresa!, una racha de viento me tiró hacia arriba un trecho más… uf… Ese empujón extra fue alucinante… Ni me desequilibró ni me asustó ni nada… Sólo noté mi arnés que me tiraba hacía arriba… “Joder… menudo salto Dios mío!”, pensé en aquél momento…

Por fin, llegué a la “cresta del salto”… Ya no subí más… Pero, de nuevo otra sorpresa! No bajaba! jajaja! Evidentemente fue un lapso de tiempo cortísimo… Pero sí, planeé horizontalmente durante “mucho” tiempo… Fue asombroso, alucinante… y también… ESCALOFRÍANTE cuando me hice la pregunta “diabólica”: “¿Cuanto habré subido?!!!”… Y a continuación el gran “error”: Mirar por debajo del codo, directamente al mar… Resulta que cuando uno salta, evidentemente, mira hacia adelante o hacia el cielo si está en posición vertical… Pero, a veces, para comprobar la altura, puedes mirar al mar, hacia el agua… Eso es así, porque, al mirar hacia adelante, no se percibe bien la altura puesto que navegamos por un “circuito muy irregular” y sin referencias evidentes. En esas condiciones es complicado comprobar qué altura tienes… Realmente, siempre es mucho más alto de lo que nos parece en esos momentos. Yo he llegado a saltar a la altura de un mástil (unos 5 metros) sin apenas esfuerzo, justo al pasar al lado de algún compañero…

En fin… cometí ese grave error de mirar por debajo de mi codo al mar directamente porque… me entró el pánico!!! Era una altura de infarto!!! No sé exactamente qué altura sería, pero era muuuuucha… Más de 10 metros, seguro… Yo creo que unos… 15 metros de altura? Quizás alguno más… No sé… Llevaba algunos años ya navegando y realizando saltos realmente “potentes”, tanto en altura como en longitud… Pero éste fue, definitivamente  “El gran salto de mi vida windsurfística”…

Y claro, el pánico nunca es bueno… Lamentablemente, tengo que decir que pensé inmediatamente en las consecuencias de un “amerizaje erróneo … Un salto “volado” como era éste, necesita que uno no se desenganche de la vela (a través de un arnés que llevamos)… Eso significa que si sale algo mal tú vas detrás de la vela… Eso significa un riesgo muy elevado de golpearte contra el mástil o botabara… Incluso contra la “inofensiva” vela, que es mucho más dura con el agua detrás… Y ya había tenido algunos golpes de éstos, sobretodo cuando estuve aprendiendo a saltar… Tengo una ligera calcificación en la nariz como “regalito” de un “mastilazo” en aquella época…🙂

Conclusión: Solté el material… Ooooohhhh… Yo creo que lo hubiera acabado perfectamente… No tenía ningún descontrol en el salto… El único descontrol fue el pánico, el miedo a un “amerizaje forzoso”,… Asqueroso miedo que siempre viene a fastidiar los mejores momentos de nuestras vidas!😦

Pues bien… En cuanto solté el material, el viento se lo llevó de inmediato… Realmente no había caído en esa consideración: Con esa altura, ¿a donde iría a parar mi equipo de windsurf? Perdón por la expresión pero “a tomar por culo!!!”, jajaja! Uf, se fue de mi vista en un “plis-plas”… Mientras yo caía “al vacío”… Los más incrédulos pensarán que estoy exagerando (seguro!)… Pero es que me dio tiempo hasta de “hacerme un café” mientras caía desde la altura en que solté el material…

Y caí al mar… Y casi me ahogo..😮 Casi me ahogo porque caí de espaldas y el diafragma, muy típico en estos casos, se me “bloqueó” y no pude respirar en varios segundos… Seguro que eran pocos, pero en esas circunstancias me pareció una eternidad! Uf… qué angustia por favor!

Estaba solo… No en una playa… Estaba solo en el mar! Recordad amigos que me encontré con esa ola justo cuando ya había ceñido todo lo necesario para volver a la playa… Y eso significa que estaba en el punto más alejado de la costa posible! Además, ¿dónde estaría mi equipo?! Joder… Ya no era angustia, porque estar tan lejos no me daba realmente miedo. Creo que sentía agobio por todo lo que me quedaba para regresar a la orilla, con el equipo, a ser posible!

Empecé a nadar en dirección del viento (la dirección en que se fue el equipo de windsurf, claro). No recuerdo si vi pronto o tarde el equipo entre las olas “montañosas” (no rompían porque estaba muy lejos de la costa)… Sólo recuerdo que estuve mucho tiempo nadando hasta que llegué… casi a la orilla! Creo recordar que llegué a mi equipo justo antes de que se metiera en el “infierno de rompientes” de las olas más cercanas a la playa… Es que, en caso contrario, seguro se hubiera roto todo: Vela, mástil, botabara… Hasta mi vieja e indestructible Tiga (la marca de mi tabla) se hubiera partido. Y no recuerdo que se rompiera nada aquel día.

Sólo recuerdo que, por fin!, regresé a la playa. Uf…, mucho tiempo había pasado desde que así lo había decidido, justo antes de pillar “mi ola”…  Y señores, “lo más” para un windsufista solitario como yo me sucedió: “Alberto!, loco! que puto salto descomunal te has pegado cabrón!!!!” Jajajaja!!!… Perdón por las palabrotas, pero creo recordar una frase muy similar… Supongo que os podéis imaginar el tremendo placer que sentí en ese momento…😀 No sé si sería una cuestión de ego o más bien, la constatación de que realmente había sido “El Salto de mi Vida”… Pero ese comentario de aquel amigo que, milagrosamente  dirigía su mirada a ese lado “recóndito” de la bahía, acabó por redondear el día de windsurf tan sublime que había acabado de vivir…

Estaba realmente reventado .. Pero ese día, como imaginaréis, lo recordaré toda mi vida… Y muchas veces antes había pensado en relatarlo para que, entre otras cosas jamás lo olvide… Y hoy, un día muy especial de “reencuentro” con éste, mi gran “amante” que es el windsurf, creo que era el día idóneo…🙂

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descargaEn fin, espero que la lectura de este pequeño relato, realmente diferente en mi blog te haya gustado querido lector… Como mis pensamientos e ideas, mis experiencias, obviamente, también forman parte de mi vida, de mi ser, de mi esencia… Y el deporte en general y el windsurf en particular lo llevo en mi venas “inoculado”…🙂

Dentro de unos días cumplo mis 42 años de vida… Ojalá aún me queden muchos más de salud física para poder seguir practicando definitivamente, mi deporte favorito: El windsurfing…🙂

Saludos a todos…🙂

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