“Yo no intento convencerte”…

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“Yo no intento convencerte”…. Mmmm?!!!! No me gusta nada esa afirmación… NADA!

El problema está en que muchos creen que intentar convencer es una falta de respeto y eso es un gran error. Intentar convencer no es imponer, en absoluto.

Nuestras opiniones son la materia prima de una fábrica que se llama “cerebro”: Esta fábrica (cerebro) procesa está materia prima (ideas) y genera unos artículos (otras ideas). Por lo tanto, cuando “enviamos” nuestras ideas a otra persona siempre es para conseguir un cambio en ella (los “artículos”). Nadie envía material a una fábrica que no vaya a ser procesado por esa fábrica, menuda tontería! :)

Por lo tanto es falso eso de que “no intentemos convencer”… Lo que debemos intentar es RESPETAR que el otro no “procese el resultado esperado” por nosotros… Pero siempre debe existir ese resultado. En caso contrario, si esa situación se da mucho, acabaremos por no trasmitirle nunca nuestras opiniones a esa persona. Y ese es el principal problema que se puede dar en cualquier relación: Poco a poco vamos dejando de comunicarnos en esa persona porque simplemente ignora nuestra opinión.

Por lo tanto, tanto si eres amigo como no, intenta convencerme por favor! ;) Yo haré lo mismo… “lo siento”… ;)

“Desert Dancer”, much more than a movie…

This is a beautiful movie, not just in appearance but also for its included principles…, especially FREEDOM… In the side of the art, it was my first time that I could cry just seeing a beautiful and emotional dance…

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Dance is one of my passions and I can’tbelieve how is it possible that any society forbids dancing… Yes my friends, in a higher or lower level, in the Muslims countries, dancing is FORBIDDEN…

In front of this real lack of freedom, western countries we are fighting for a false freedom, such as the “freedom” to kill a baby, before its birth… I’m speaking about abortion, of course.

In my opinion, to see these opposite problems is a kind of bad joke : In one side, a real lack of freedom that even forbids to dance; and in the other side, a corruption of freedom that allows killing with no reason at all… It’s a very bad joke that shows to all of us that both extremes can be equally negative… Personally, I think the “western extreme” is much worse than the other one…

As a conclusion, I think that, all of us, in the western and eastern countries, Muslim and non-Muslim countries, would have to meditate in a deeper way about this subject (the real concept of Freedom) and to be coherent with these thoughts…

See ya Australia! مرحبا الكويت! (Hola Kuwait!)

 

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Bueno, finalmente… ¡dejo Australia!

Después de un año y casi tres meses me iré de Australia para otra gran aventura en mi vida. En este caso me tocará… ¡Kuwait! :D Me voy por dos años con un buen contrato con mi actual compañía australiana (Schneider Electric Australia). Mi puesto será de encargado de una instalación meteorológica en el aeropuerto principal, que servirá de apoyo a los pilotos en los aterrizajes y despegues.

Este trabajo supone un gran avance en mi carrera profesional y espero así confirmarlo al final del contrato. Por eso estoy contento claro.

Pero por otro lado, este trabajo implica una “ligera” decepción en mi aventura australiana, porque no he conseguido un buen trabajo aquí, en Australia. Como dice mi último profesor de inglés, vivir en Australia es muy interesante si estás dentro del sistema, sino es todo lo contrario, bastante duro… Y es que, como ya he comentado muchas veces antes, Australia es un país coherente que no permite que los extranjeros se aprovechen de su estatus sin “pagar mucho por ello”… Y lo cierto es que, a rasgos generales y aunque yo salga perjudicado, me parece una actitud frente a la inmigración algo exagerada pero bastante responsable, políticamente hablando… Si en España, hiciéramos lo mismo, quizás “otro gallo cantaría” actualmente en España…

En el terreno emocional y sentimental tengo que reconocer que me iré con mucha pena, porque he hecho muy buenos amigos aquí… Las dos últimas familias con las que he convivido la mayor parte del tiempo, que me han tratado casi como uno más de la familia. Pero sobretodo mis amigos españoles y latino-americanos…  Y que es fácil de entender para todos, que los amigos para un emigrante son algo más que amigos, son parte de tu familia y así lo he vivido yo… Muchas gracias pues a estas dos familias y a todos mis buenísimos amigos!

No sé donde me llevará el “destino” después de esta nueva aventura que empezará en breve, pero quizás para entonces vuelva a mi España natal o bien me vuelva a Australia puesto que, al tener ya bastante experiencia trabajando en una compañía australiana, quizás ya, entonces!, me acepten dentro de su “sistema”, jejeje… O quizás a cualquier otra parte del mundo! :D

No sé, supongo que, poco a poco, cada vez soy más “ciudadano del mundo”…, como cuando era niño/adolescente solía decir… Poco a poco ya no me sentiré de ninguna tierra pero parte de la Tierra, del planeta Tierra, del Mundo… Quizás, casi sin pretenderlo, finalmente seré cada vez más coherente con mis principios esenciales…

Una de las cosas que más he notado en mi mismo es que aún soy mucho menos materialista que antes… Se podría decir que soy más humanista… Los que me conocen algo sabrán que nunca he sido materialista pero ahora lo soy mucho menos. Se podría decir que nada… Ya no valoro casi nada el dinero ni lo que implica… Me preocupé algunas semanas al no tener apenas dinero, sí… Pero también he comprobado que es mucho más fácil conseguirlo de lo que muchas veces nos parece… Sólo hay que “dejarse de tonterías”, aceptar tu destino y adaptarte a él con principios mucho más “elevados”… Muchos no estarán de acuerdo conmigo, pero a mi me ha servido para relativizar mucho su poder; el poder del dinero… En realidad, necesitamos mucho menos dinero del que creemos necesitar para lo esencial y prioritario: Ser Felices… Podría concluir que, más que el inglés, mi gran aprendizaje/asimilación en esta experiencia australiana ha sido ésta.

Por otra parte, mi gran anhelo sentimental, encontrar esa mujer tan especial con la que formar una familia, tampoco se ha materializado… Posiblemente por el idioma, he tenido algún problema adicional para “socializar” tanto a nivel amistoso o sentimental con australianos/as. Pero también he notado que en Perth (no sé en otras ciudades australianas) la sociedad australiana no es mucho mejor (ni peor) que la española. Quizás por eso, ya empiezo a asumir que el que “falla” soy yo, jejeje… Y es que soy raro de narices! ;) Aunque, como siempre he dicho, no me arrepiento de lo “raro” que soy (y espero no hacerlo jamás!).

Como conclusión, podría acabar diciendo lo que digo muchas veces: Es una suerte que muchos de nosotros no consigamos lo que supestamente tanto hemos deseado en nuestra vida y que, en lugar de eso, consigamos algo que parece ser tan valioso o incluso más que nuestros antiguos deseos… ;) Esto me lleva a ratificar la idea de que nada es absolutamente bueno (o malo). La perseverancia, por ejemplo, en exceso, puede anular otros ideales o incluso otras “fuerzas ocultas” (instinto, intuición,…) que en nuestro “organismo” operan y que pueden llegar a ser mucho más sabias que nuestros propios ideales… Pero ese es otro gran debate… ;)

SeeMedOMedkuwait ya Australia! مرحبا الكويت! (Hola Kuwait!) ;)

 

Orgullo versus admiración

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Puedes estar orgulloso de tu pareja, pero nunca ADMIRARLA…

Ya…, suena demasiado radical. Por eso vamos a ver qué nos dice el diccionario antes de continuar. El verbo “admirar” es más objetivo que el sustantivo “orgullo”, a menudo definido como soberbia o arrogancia; es decir, en un sentido negativo. Las definiciones más ajustadas a lo que nos referimos, son las siguientes:

Con estas iniciales definiciones, ya se aprecian ciertos puntos interesantes:

  • La admiración a una persona se basa en una característica muy especial de esa persona. Es decir, no es una característica “habitual” que cualquiera la pueda tener y que, en este caso nos enamore igualmente. Un caso típico es de los artistas, claro. Crean admiración por tener cualidades especiales, en este caso artísticas. Enamorarse por admiración, implicaría que para el amor lo importante es ser un “artista” en algún sentido. Por lo tanto, las personas “normales” no tendrían opciones para vivir un enamoramiento por ser corrientes. Parece que la admiración, según estas premisas, no es un camino adecuado para enamorarse.
  • En cuanto al orgullo hay un punto muy interesante en la anterior definición, que en mi opinión, es fundamental: Es una satisfacción por algo propio o RELATIVO A ALGO PROPIO… Es decir, te puedes sentir muy orgulloso por algo que, sin ser tuyo directamente, te implica de manera personal: Un hijo, un gran amigo, tu pareja, etc…

Esta simple analítica semántica ya puede dar algunas pistas sobre lo que afirmo al principio de este artículo.

Para empezar, tanto la admiración como el orgullo del que hablamos, tienen un carácter general e indefinido. Por un lado, si admiramos a alguien, normalmente lo admiramos de forma general, aunque sólo destaque por pocas cualidades. En caso contrario no decimos que lo admiramos a él/ella, sino que admiramos esas cualidades que tiene (y las otras puede que hasta las odiemos!). Lo mismo pasa con el orgullo: Si decimos que estamos orgullosos de alguien, es por todo su conjunto, no por determinadas áreas o acciones particulares, en cuyo caso, las debemos especificar. Además, ambos, admiración y orgullo, suelen tener carácter indefinido, a no ser que se acote en el tiempo: “Me sentí muy orgulloso de ti cuando te licenciaste”, por ejemplo. O “Hoy he admirado cómo te has comportando ante esa situación tan delicada”…

El orgullo tiene una connotación personal. Es decir, me siento orgulloso de alguien, cuando hace algo que yo también haría. El orgullo es siempre una satisfacción sobre algo personal o algo que nos implica tanto personalmente que lo consideramos así, aunque no sea una cualidad realmente nuestra.

Sin embargo, la admiración no tiene esa connotación personal: Admiras a alguien por algo de lo que tú no te sentirías especialmente orgulloso… Es algo que “no va contigo” aunque te guste en los demás… Un ejemplo de admiración entre la pareja sería la admiración por la musculatura del hombre, por parte de la mujer. O del cabello o la piel de la mujer, por parte de hombre. Ambos ejemplos son admiraciones superficiales que no implican a nivel personal a quien las admira. El admirador es un simple “espectador” que disfruta con esas cualidades, pero nada más. De hecho, cuando esas cualidades se pierden con el tiempo, el amor no debería perderse (al menos en teoría!). Lamentablemente, eso no pasa en muchas ocasiones. Lo que es otra prueba más de que la admiración en la pareja debería estar casi “prohibida”, jejeje…

Por lo comentado, el orgullo por los demás es una parte fundamental en las relaciones personales, como la amistad y el amor. El amor es un proceso en el que te sientes UNIDO a tu pareja: Tus virtudes o tus logros vitales, son en gran parte, las virtudes o logros de tu pareja y viceversa. Y son, por lo tanto, motivos de orgullo real y sincero. Es por eso que yo no veo adecuado que ante un acto de ADMIRACIÓN PÚBLICA de algún logro de tu pareja, tú también te consideres un admirador en lugar de “simplemente” sentirte muy orgulloso de él/ella… Por eso, en este tipo de circunstancias, los admiradores de tu pareja también te admiran a ti, como parte integrante de esa persona, por vuestro vínculo personal. Tanto es así que hasta te pueden dar también la enhorabuena por los logros personales de tu pareja y nadie se tiene que extrañar por eso, claro.

En el momento que empezamos a admirar a nuestra pareja, empezamos a distanciarnos de ella porque la admiración es uno de los precursores de la COMPETICIÓN. Si admiro a alguien, lo tendré como referencia para mejorarme a mi mismo y establezco una competición o más menos evidente. Y una pareja nunca debe competir entre ella, por supuesto. Sobretodo, porque la competición puede implicar un nivel de FRUSTRACIÓN más o menos importante. Y en este caso, nuestra pareja sería el responsable directo de nuestra frustración. En este punto, la relación sentimental (o amistosa para el caso) tiene los días contados, claro.

El problema de la admiración se ve muy claro en etapas tempranas de algunas relaciones. En este tipo de relaciones, el admirador está impresionado por las diferentes cualidades de su pareja. Y disfruta de forma casi “egoísta” de las mismas, porque no se siente implicado personalmente en ellas (no son parte de ellas). Por otra parte, inicialmente, a cualquiera le gusta que le admiren pero en las relaciones personales esa admiración debe pasar rápidamente a orgullo. Si esa “conversión” no se produce, pronto el admirador empezará a verse a sí mismo por debajo del otro. El complejo de inferioridad hace acto de presencia y pasará muy poco tiempo antes de que el admirador empiece a intentar revertir esa situación, simplemente para “estar a la altura” de su amigo/pareja. Inicialmente no es una mala intención, por supuesto. Sólo es eso, intentar dar a mi pareja lo mismo que él me da. Pero nadie puede cambiar muy rápido y, sobretodo, a raíz de haber conocido a otro y para querer satisfacerle. Así que pronto empezará la competición, al principio muy sutil, pero al final muy agresiva. Una agresividad que deja de lado la admiración y deja paso al odio: El individuo inicialmente admirado pasará ahora a ser soberbio, arrogante, egoísta, prepotente, etc… Y solamente porque el admirador no ha podido “alcanzarlo” y la última alternativa es intentar “desmoronarlo”, e incluso “destruirlo” para evitar su frustración… Y es aquí donde la admiración en la pareja tiene su peor cara, evidentemente.

¿Pero por qué hay personas que necesitan admirar en lugar de sentirse orgullosas de sus parejas? Imagino que habrá varios motivos. El motivo más importante creo que es la INSEGURIDAD PERSONAL… Ésta es una terrible “enfermedad” que bloquea al individuo en muchas facetas y también le afecta muchísimo a su vida personal e íntima. Y el motivo esencial de esa inseguridad personal podría ser la INMADUREZ a causa de problemas importantes en la infancia. Problemas que dejan a esa persona en un estado perenne de inmadurez ante el que necesita un “papá” o “mamá” a la que ADMIRAR…

Realmente, la relación padre-hijo no es simétrica. La relación padre-hijo se basa en el orgullo paternal y la admiración de los hijos… Los hijos admiran a sus padres y los padres se sienten (o deberían sentirse) orgullosos de los logros de sus hijos. Eso es así porque, los niños necesitan REFERENCIAS para su educación. Y sólo toman las referencias de quien admiran, supuestamente a sus padres. No están “formados” por lo que es muy complicado sentirse “iguales” a sus padres y sentir ese orgullo del que hablamos. Además, los niños son inicialmente muy egoístas y egocéntricos: Son ellos y el mundo; todo gira a su alrededor. Sólo a través de la educación, los niños comprenden que forman parte de los demás, de la sociedad. Pero si la educación fundamental del niño es mala, el niño nunca asimila ese concepto y tendrá futuros problemas de relación interpersonal (amistad, amor, compañeros, etc). Lo que también resultará en muchos “episodios de admiración”… Por eso, se toma como ejemplo de inmadurez las hordas de fans quinceañeras en un concierto por algún ídolo musical del momento. Y es que, en general, la admiración no se puede considerar una emoción o sentimiento bueno. En su lugar, siempre debería aparecer el sentimiento de orgullo “ajeno”.

Por todo esto a mi no me gusta oír eso de que el amor se fundamente en la admiración hacia tu pareja. Dejando de lado los problemas semánticos típicos, cuando alguien dice eso me quedo algo “asustado”… :O El amor, así como la verdadera amistad, se debería fundamentar en el orgullo ajeno…; en sentirse bien por los méritos de nuestra pareja o nuestros amigos, porque los consideramos como propios, nada más.

Wrong ways to reject a man

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Behind a lot of women who supposedly are shy and/or conservative in their relations with men, there is just a personal decision… A decision based on more or less objective reasons… So far, it’s ok… Men have to respect that, of course!

The problem is when some of these women try to confuse you saying that you seemed not interested in them… Probably, you just didn’t do anything more according to their passive attitude, that’s it! These kinds of women are people with neither criteria enough nor personality… They don’t know what they want for their future relationships and, when they realize that you could be a good guy for them, they try to react… But in that moment, it is often too late… Anyway, this is not a big problem because often, people (women and men) with not enough personality, are not at the end interesting, are they?

The real problem is with another group of women: It’s that part of women who try to hide their arrogance using shyness and conservative manners… Thus, they are dishonest as well because they don’t admit to their decision in front of you, trying to hide their decision saying the same as the previous group (the ones who don’t have too much criteria and personality): They say they are shy and conservative in their relationships… But the fact is that they are not shy at all, and they know what they want. They just don’t want to explain this to you to avoid arguments. But for me, to try to avoid arguments when initially there was a real interest, is a symptom of arrogance: The arrogance of who thinks that you are very wrong and are not allowed to have a chance to explain yourself…

Personally, I would like to find in my life people (no just women) who have some criteria, principles and personality and, at the same time, they don’t try to hide their real emotions and feelings related with me… I don’t mind if they are good or bad emotions and feelings. I just want honesty in all areas of my life and I hate the arrogance of people who, according to some prejudices, even although they are initially interested in you, they lie to you…

I’ve written this text as a heterosexual male, but I think the situation could be the same in the other sense, though men are not “allowed” to be shy and conservative in our attitude with women (by natural rule). Therefore, we don’t have this bad excuse to be arrogant with women we are really interested. Maybe in that specific case, we use another and pathetic excuse: “You are too good for me”, hehehe… Although this excuse is often used by women too!

El crucero vital

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Estoy pasando por uno de mis momentos “bajos”… Sí…, no me avergüenza reconocerlo, ni siquiera en público… Pero si ya me has leído en alguna ocasión, yo no suelo escribir para contar mi vida y emociones de forma gratuita. Siempre intento extraer algún aprendizaje de ello y con este humilde blog, intento compartir esos aprendizajes con todos los que me leéis.

Mi último pensamiento, inspirado por mi estado de ánimo no muy alto (jejeje!), está relacionado con los retos, los objetivos, las metas que todos nos ponemos en nuestras vidas. Pueden ser retos a corto, medio o largo plazo…; de mayor o menor complejidad…; más o menos importantes…; etc. Y concretamente he estado analizando el efecto, muchas veces demoledor, de no conseguir nuestros objetivos. No soy un experto en psicología, pero yo creo que son la fuente esencial de los problemas psicológicos habituales. La frustración se adivina como el principal resultado negativo de la existencia e auto-imposición de dichos objetivos.

A primera vista, parece lógico que ponernos retos constantemente sea una forma normal de vivir… Lo contrario parece una forma de vida demasiado pasiva, donde simplemente nos dejamos llevar por la sociedad y nuestros instintos más esenciales… En esa situación, somos lo más parecido a corderitos en un rebaño, no verdaderos Seres Humanos…

En un análisis posterior, sobretodo cuando sentimos la frustración por los retos no alcanzados, empezamos a contemplar la posibilidad de que los retos vitales pueden que no sean ni tan buenos ni tan necesarios. Hagamos pues un análisis un poco más exhaustivo.

Si no me equivoco, en psicología está mayoritariamente aceptado que lo importante en la vida no son los objetivos que nos propongamos, sino el camino que vamos a caminar para intentar conseguirlos. Y la palabra clave en la afirmación anterior, parece ser “intentar”. Es decir, parece muy interesante y necesario plantearse rumbos en nuestras vidas (nuestros objetivos) pero, una vez decididos no debemos prestarles demasiada atención, para poder disfrutar de la “travesía” de nuestra vida mientras ésta va llegando a su último y definitivo destino: La muerte…

En términos extremistas, todos podríamos afirmar que el objetivo esencial de nuestras vidas es la muerte…, puesto que es siempre lo último que todos vamos a hacer, morir… Pero la muerte no puede ser considerada como un objetivo en si mismo, al menos por nosotros mismos, ya que ninguno deseamos la muerte. Pero sí es un objetivo del “ciclo vital” de cualquier ser vivo, por supuesto. Y este hecho nos sirve para comprobar que, finalmente, no conviene preocuparse en exceso de los destinos fijados, ya sea por nosotros mismos o cualquier “agente externo” (en el caso de la muerte, por nuestra propia naturaleza).

Se adivina un tema complejo porque, por un lado, parece importante tener claro nuestro rumbo en todo momento. Pero por otro lado, parece estúpido obsesionarse con ese destino y olvidarse de los acontecimientos vitales que nos van sucediendo en ese viaje.

Ponerse un objetivo en la vida no es más que planificarla en el futuro e intentar que esa planificación se realice… Y entonces aparece el factor temporal… Al final, el factor tiempo es el gran problema en nuestras vidas, claro, no podía ser de otra forma… Y es que, pese a los constantes ataques que sufre la “planificación vital”, planear nuestras vidas en el corto, medio y largo plazo no sólo no es interesante, sino muy recomendable por las razones expuestas anteriormente (para no sentirnos burdos animales de rebaño, vamos!). Pero al mismo tiempo, una vez establecidos esos objetivos, debemos “olvidarnos” de ellos y disfrutar de lo que nos va sucediendo de una forma positiva y no alarmarse cuando, comprobamos que nuestras “marcas” no se han conseguido…

Es un poco contradictorio el decir que es importante ponerse objetivos y, a la vez, decir que debemos olvidarnos de ellos, una vez decididos. Y más confuso es cuando decimos que no debemos frustrarnos al comprobar que nos hemos alejado de nuestros objetivos, ya que la frustración actúa como un mecanismo corrector de nuestro rumbo con el fin de conseguir el objetivo marcado, claro.

Para aclarar todas estas supuestas contradicciones y ambigüedades, yo suelo poner un ejemplo/analogía bastante simple: Un crucero. En un crucero lo importante no es el destino final (que suele ser el mismo puerto de partida!), sino el viaje en si mismo. Pero está claro que es importante que alguien, el capitán, en este caso, se haga responsable de pilotar el barco, claro. Nosotros somos como ese crucero y el capitán de ese barco especial es un “proceso mental” que siempre debe estar activo (para evitar “icebergs”, por ejemplo) pero que no debe ser tan absorbente como para no dejarnos disfrutar de nuestro especial “crucero vital”…

Al final, en este asunto, la teoría del punto intermedio parece que se aplica casi matemáticamente, puesto que tan malo es “navegar sin rumbo”, como obsesionarse por mantener un “rumbo fijo” concreto… Esa obsesión es mala por dos razones básicas:

  1. No podemos disfrutar de nuestro presente, de nuestra vida real (Carpediem).
  2. No podemos modificar nuestros objetivos en función de nuestra evolución personal.

Los dos puntos anteriores son esenciales y están íntimamente ligados puesto que, al “sentir nuestra vida” más intensamente, nos conocemos mejor, y así podemos adaptar dinámicamente nuestros objetivos y hacerlos más reales y adecuados a nosotros mismos… Ese punto, el de la modificación de nuestros retos, es muy importante y también el más complicado porque implica un aporte extra de energía: Ese “capitán que gobierna nuestro barco” debe ser más eficiente claro, lo que implica que acapara más nuestra atención y podemos caer de nuevo en la tan temida obsesión…

Por otro lado, si cedemos a la frustración, caemos en momentos de desgana, en los que creemos que nos hemos liberado pero no es así. Lo único que hemos hecho es rebajar nuestros objetivos. En esos momentos posteriores a la frustración, cuando estamos deprimidos, no es que estemos libres de objetivos, sino que nos conformamos con unos objetivos muy esenciales. En casos extremos, esos objetivos se basan en necesidades básicas que, “sobre-explotamos” para intentar salir de nuestra frustración y estado depresivo… Es cuando nos obsesionamos por el trabajo, la comida, el sexo, etc… Pero trabajar mucho, comer mucho o tener mucho sexo, sólo sirve para salir instantáneamente de nuestra depresión y volver inmediatamente a nuestro estado depresivo, aún más profundo por haber “caído en la trampa” de rebajar tanto nuestros objetivos… Y eso puede derivar en un círculo vicioso que puede provocar estados depresivos realmente graves, que necesiten tratamiento profesional posterior…

Por lo tanto, ante la frustración hay que actuar decididamente con nuestra “reserva energética” para estos casos… Hay que aprovechar la frustración para priorizar un tiempo de reflexión y meditación para analizar que “ha fallado” y hacer las correcciones necesarias sin alarmarse en exceso e intentando ver el lado positivo en todo momento. Pero en ningún caso hay cambiar radicalmente de objetivos, minimizándolos extraordinariamente… Nunca es bueno ir dando “bandazos en la carretera”…

Como vemos, este tema es muy complejo y parece estar en un eterno desequilibrio… Será por esa razón que, hasta la gente más sabia y emocionalmente estable, pasa por momentos bajos e incluso muy bajos en sus vidas…

Al final, todo parece cuestión de establecer “rumbos temporales”, estar atento a los “icebergs” y finalmente, de forma regular o “activada por nuestra frustración”, debemos darnos unos tiempos de reflexión personal, en los que decidir cómo modificaremos nuestro “rumbo vital”…

No parece demasiado complicado al fin y al cabo, no? :) Pues nada, a ver si me lo voy creyendo y empiezo por ordenar mi habitación que está hecha unos zorros!, jajaja! ;) Después ya pensaré en un “rumbo” más ambicioso que ese… ;)

Los túneles claros/oscuros… Reflexiones de un emigrante…

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Pues nada, ya me fui de… ¿mi tierra? (Mallorca-España)… Estoy de nuevo en Perth (Australia)…

Definitivamente, para bien o para mal, ya ni me siento de “mi tierra”, ni de Australia, ni de ningún lugar en particular. Esa es la verdad. Con mi vida, seccionada en dos trozos (de momento!), ya no me siento de ninguno en particular. Durante mi visita a España, tenía muchos de mis objetos personales en Australia; no estaba en mi propio “hogar” (que estaba alquilado) y bueno, por qué no decirlo; mi familia y amigos me consideraban algo más que una “visita agradable”… Ya no era como antes y es lógico…

Yo no soy de los que dicen que una amistad es para siempre, ni mucho menos. Puede serlo, pero que duda cabe que, la amistad es fruto de una RELACIÓN y no al revés, como muchos ingenuamente quieren creer. Por lo tanto, si por la razón que sea, una relación se debilita, la amistad también lo hace, sin discusión ni argumentos de “cuentos de hadas”, jejeje… Y el tiempo y la distancia, son dos parámetros decisivos que debilitan cualquier tipo de relación (incluso la familiar!). Seamos coherentes y maduros de una vez! ;)

Y aquí, en Australia, tampoco tengo un futuro muy definido, esa es otra gran verdad… En Australia, los emigrantes no somos bienvenidos (digan lo que digan mis amigos “australianos” que quieren tener buenas razones para seguir luchando por quedarse, jejeje!). Antes de comprobar tus actitudes laborales, incluso tu nivel de inglés, comprueban si eres RESIDENTE… Y para conseguir la residencia tienes que “lamer muchos culos” antes, jejeje… Y como yo nunca he sido un buen “lame culos” (jajaja!), creo que mi futuro no está aquí definitivamente.

¿Y dónde estará mi futuro pues?, me pregunto muchas veces, como ahora… Hasta que España no arregle sus evidentes problemas socio-económicos no me apetece en absoluto volver, lo tengo claro. Prefiero “mendigar” por el mundo antes que “humillarme” en España. Mendigar, al menos, tiene un punto de emoción pero la humillación de estar preparado para un trabajo de alto nivel y no poder pagar tu hipoteca, no tiene nada de emocionante, por supuesto.

Tengo algunas ofertas laborales en otras partes del mundo (Kuwait, Inglaterra…) pero ninguna confirmada… Pero lo mejor que he sacado de mi “aventura australiana” es que ya no tengo ningún problema en marcharme donde me den algún indicio de “mejora vital”. Ni siquiera siento esa “tristeza latente” que antes sentía en España… Sí, se podría llamar así, “tristeza latente”; porque aunque intentaba ser feliz, era complicado viendo el negro futuro que ese camino me mostraba. Ahora sigo viendo caminos oscuros en mi vida, pero además, también veo otros caminos más claros, que aunque aún no los haya tomado aún, ahí están, para cuando “yo quiera”. Antes, yo mismo los negaba. Ahora sólo se trata de decidir cuál tomar. Y mi posición de temporalidad me ayuda a eso, me ayuda a que una decisión no sea tan dramática y la pueda tomar con más facilidad y libertad. Antes, en España, dejar mi hogar, mi familia y grandes amigos se veía como un muro infranqueable… Ahora ya, esa “esclavitud” no existe, aunque aquí haya hecho muy buenos amigos. En ese sentido, ya no soy el de antes, claro.

Y es que ahora me siento más CIUDADANO DEL MUNDO que nunca antes. Y sólo por haber salido de mi “madriguera”… Definitivamente, hay que viajar. Viajar no sólo como turista, sino como emigrante, “buscándose la vida” por el mundo, como yo y mis amigos emigrantes hemos hecho… Todos ellos, en mayor o menor medida ya nos sentimos así, “ciudadanos del mundo”. Seguiremos apoyando nuestra “tierra natal” claro, pero ya sin patriotismo obsesivo, ni nacionalismos repugnantes, como en mi tierra se ven todos los días en las noticias… y como algunos (como yo) sufrimos en nuestro “día a día”…

Sentimentalmente también he tenido una evolución con mi nuevo estatus de emigrante/”ciudadano del mundo”… He podido comprobar lo que yo siempre he afirmado: La gente, en su interior, es muy parecida, sea donde sea… Al final nuestra esencia, está conectada con nuestra naturaleza y ésta es la misma, claro. Y es que las diferencias reales que hay entre las personas, normalmente no están ligadas a la sociedad y cultura de sus tierras, sino a “algo” que las desvincula precisamente de esas sociedades, pera empezar a “crear” una personalidad INDIVIDUAL y REAL. Una verdadera personalidad que, sin entrar en conflicto directo con su sociedad, sí que puede llegar a ser muy crítica con ella si es necesario, al comprobar los defectos y problemas de la misma… Yo puedo “presumir” de ser así precisamente.

Y es que un emigrante nunca podrá ser un patriota fanático porque, precisamente se ha ido de su patria. Por eso, un emigrante es una persona mucho más objetiva a la hora de analizar la sociedad de dónde proviene y las otras sociedades que conoce. Pero eso es sólo un resultado más de esa evolución personal, de los  que nos desvinculamos de alguna manera de la sociedad en la que vivimos: Somo personas más independientes y menos “animales domesticados” que siguen sin rechistar unas normas sociales que, muchas veces, son bastante absurdas y estúpidas.

Centrándose en el “tema del corazón”, aquí, en Australia, las mujeres son básicamente como las mujeres españolas, sólo que influenciadas/manipuladas (según lo expuesto anteriormente) por una “forma de vida” distinta. Pero cuando “acuden” a su “esencia como personas” (lo verdaderamente importante e interesante), siguen teniendo las mismas emociones que las españolas, por supuesto. Es decir, en el fondo no hay nada de nuevo en cada una de ellas. Todos, como yo ya preveía, reaccionamos en lo esencial de forma muy parecida.

Es un tema algo complejo de explicar… Por un lado digo que lo verdaderamente nos diferencia está en “nuestro interior”, que no proviene de nuestra sociedad ni nuestra cultura. Pero al mismo tiempo, digo que al ser básicamente naturaleza, somos “interiormente” muy parecidos… Creo que no es una contradicción: Quiero decir que las “reglas instintivas” son tan complejas que si las seguimos, podemos llegar a ser muy distintos. Pero también son muy objetivas y eso significa que en cualquier lugar del mundo, dadas algunas circunstancias “internas” (no sociales), podremos conocer a personas muy parecidas y predecibles (aunque sea intuitivamente)… Y eso es lo que yo he experimentado aquí con las personas de otras culturas que he conocido: Aparentemente puede que fueran muy distintas pero, si me han dejado “escarbar” en sus  “interiores”, he visto comportamientos muy normales o naturales y a la vez muy personales e “intransferibles”… Se podría considerar como la “magia de la naturaleza”: Las mismas reglas generan resultados siempre diferentes pero esperados… ;)

Por lo tanto, al final, sentimentalmente hablando, uno sólo debe estar atento e indagar en la personalidad de la gente que conoce para ir comprobando hasta qué punto esas “esencias interiores” de las personas que conoce, independientemente de sus culturas, “conectan” con las suyas propias… Ahora ya sé, por lo tanto, que aunque una asiática me parezca aparentemente muy lejana a mí, en el interior puede estar muy cerca. El problema, por lo tanto, siempre es intentar abstraerse de esa capa superficial que la sociedad nos impone para poder llegar a conectar con quien sea.

Consecuentemente, como siempre se ha visto, “conectar” con alguien suele ser una ardua tarea, puesto que el primer paso, es “desnudar a esa persona socialmente”… Y no todo el mundo está dispuesto a hacer eso claro! Y después, la “conexión interna” no siempre es posible, por simple, pura y “dura” incompatibilidad “genético/hormonal” (amistad/sexualidad, respectivamente). Hay sociedades donde se estimula el primer paso (libertad individual) pero hay otras donde se prohíbe literalmente y mucha gente vive sometida a esas reglas, con independencia de sus propias inquietudes personales. Particularmente, creo que aquí, el “australiano medio” está más esclavizado a esas reglas que el “español medio”. Por lo tanto, creo que me será más complicado encontrar a una australiana con la que “fundar una familia”, jejeje… Y así lo he comprobado en el último año!

Como conclusión a este escrito reflexivo y meditabundo, puedo decir que en todas las áreas de mi vida, veo túneles oscuros y algo más brillantes (trabajo, dinero, amor…). Aún no he tomado ninguno realmente brillante aunque ahora, no como en España, veo su existencia. Ahora sólo estoy tanteando cuál de ellos debo coger para seguir con mi vida… No hay nada especialmente maravilloso en mi vida pero sí bastante emoción, aunque sólo sea por tener un nivel de ILUSIÓN aceptable. Una ilusión que creo que todos necesitamos en nuestras vidas, en cualquiera de sus ámbitos.

Finalmente, creo que la ILUSIÓN, una ilusión basada en parámetros ciertos, es la que aleja esa “tristeza latente” de mi vida, no como me pasaba en España, que mirara donde mirara y en cualquiera de los ámbitos de mi vida, sólo veía “túneles oscuros”. Ojalá algún día encuentre un “túnel brillante” en ese lugar llamado España, concretamente Mallorca, pero el nombre del lugar dónde encuentre ese “túnel” ya es algo que no me importa demasiado… ;)