El placer sexual femenino es mucho mayor que el masculino

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Aunque la mujer disfrute mucho más con la sexualidad que el hombre (cualquier hombre experimentado lo sabe), no la desea tanto como el hombre (otra evidencia aunque las feministas habitualmente lo nieguen). Es decir, GENERALMENTE, los que siempre “estamos dispuestos” somos los hombres; sin embargo las mujeres no tanto… ¿Por qué será?

Está claro que la sexualidad es mucho más que sólo placer sexual. Pero parece que las mujeres valoran mucho más esas otras facetas de la sexualidad que el hombre. Entre esas otras facetas, está el embarazo. Y ese hecho no es una simple anécdota para la vida de una mujer, claro está.

INCISO: Olvidémonos por un momento de la función de los anticonceptivos. Estamos intentando entender una actitud muy básica e instintiva y, por lo tanto, nada relacionada con la contracepción.

Por otro lado, a un hombre, es evidente que la paternidad no le afecta tanto como la maternidad a una mujer. La maternidad es un vínculo muchísimo más fuerte que la paternidad, siempre hablando en términos generales. Yo no soy un hombre típico y la paternidad sé que me marcará (espero algún día) muchísimo. Pero debo admitir que no está al mismo nivel que la maternidad. Por lo tanto, nunca tendrá la misma transcendencia tener un hijo para un hombre que para una mujer. Repito, en términos generales.

Por lo tanto, debido a las evidentes diferencias entre la paternidad y la maternidad, la actitud sexual de hombres y mujeres debe ser muy distinta. Y una de ellas podría ser la que se mencionaba en el primer párrafo de este escrito: La apetencia sexual femenina normalmente está bastante por debajo de la masculina. Y la razón, después de lo expuesto, parece bastante evidente: Instintivamente, la mujer no está tan dispuesta a tener relaciones sexuales simplemente porque pueden implicar mucho más para ellas que para ellos (maternidad). La maternidad es, según lo expuesto, una responsabilidad mucho mayor que la paternidad y por lo tanto, el peso de esa responsabilidad es el que regula el instinto de apetito sexual en la mujer.

Además, de la misma forma natural, cuando otros factores se añaden a una relación sexual, como es el sentimiento, la amistad, etc.; la apetencia sexual femenina aumenta proporcionalmente. Y eso es por el mismo razonamiento: Esos factores, intuitivamente, garantizan a la mujer que ese hombre permanecerá a su lado, aunque su instinto paternal no esté a la altura del instinto maternal de ella.

Aborto versus apetito sexual femenino

El aborto se podría considerar como un procedimiento que intenta igualar la desproporción entre la implicación maternal y la paternal. Al tener la opción del aborto, una mujer se libera automáticamente de su “esclavo instinto maternal” que no le permite tener el mismo apetito sexual que el hombre y, por lo tanto, no disfrutar de una forma tan libre de la sexualidad como lo hace el hombre.

Pudiera ver el lector cierta incongruencia al leer que una actitud social (el aborto) modifica una actitud instintiva (apetito sexual). En realidad no sucede eso. Lo que ocurre es que mediante el aborto, la mujer se permite ir más allá de lo que el “cuerpo realmente le pide”… ¿Y por qué querría una mujer trasgredir esa actitud instintiva? La razón más evidente es que estamos en una sociedad extremadamente hedonista, donde todo o casi todo debe ser realizado por puro PLACER… Las niñas, que no se escapan de esta cultura hedonista, pronto advierten la gran discriminación “natural” a la que han sido “naturalmente sometidas” y la sociedad las empuja a romper con esas reglas naturales. Evidentemente, nadie les explica que esa moderación sexual no es una actitud retrógrada, sino instintiva. Por lo tanto, según ese falso planteamiento, se fuerzan a sí mismas a ser “sexualmente muy activas” (todo lo posible). Actualmente esta situación ha llegado hasta extremos realmente ridículos, con mujeres compitiendo con los hombres en lo que apetito sexual se refiere. Ridículo, patético y muy lamentable por todas las consecuencias que tiene (no sólo embarazos no deseados y los abortos posteriores).

Como conclusión, yo creo que el aborto se pude considerar como una aberración social que, en lugar de corregir el rumbo errático de una actitud materialista y superficial, lo ratifica. El aborto lleva a las mujeres a sucumbir a una “moda” más, que oculta una actitud instintiva. Esa ocultación de una actitud instintiva es muy grave para la propia mujer (por propia definición de instintivo). Pero además, esa nueva actitud social forzada (abortista) tiene implicaciones realmente muy dramáticas: El asesinato de millones de niños no natos a manos de sus propias madres. Ante la complacencia masculina que, lejos de ver este drama de magnitudes genocidas, se congratula de que la mujer, por fin!, ya siente ese apetito sexual tan deseado por siglos en ellas… Es por eso que muchos estudiosos pro-vida dicen que el aborto no es ni mucho menos una actitud feminista, sino totalmente machista, porque beneficia esencialmente al hombre y empobrece a la mujer.
No sé qué pensará el lector, pero yo creo que todo este artículo es mucho más que una simple hipótesis. Es una CRUDA REALIDAD actual de consecuencias naturales incalculables por un lado (al eliminar de esta forma una actitud instintiva tan importante) y de VERGÜENZA absoluta futura, cuando, por fin, la Civilización se dé cuenta de la magnitud de este GENOCIDIO HUMANO, que mata a MILLONES DE NIÑOS no natos al año en todo el mundo…

Compensación de una paternidad débil

Por estos mismos argumentos; un hombre que quiera ser padre, debe aportar otros valores a la relación para compensar el poco valor que tiene su paternidad y dejarla al mismo nivel que la maternidad. De nada le sirve a una mujer comprobar el deseo e instinto paternal de su pareja, porque, intuitivamente, ella sabe que ese instinto tiene poco valor, en relación a su instinto maternal. Por eso, hay que ser muy comprensivo ante los recelos de una mujer a la hora de ser madre, en una sociedad tan materialista y superficial como la actual, donde el instinto de paternidad es una garantía de compromiso muy pobre por si sola.

Y es que, además, la mujer debe asegurarse que el hombre escogido para tener hijos, es el que se quedará con ella “para siempre”, o al menos, hasta que los hijos ya sean adultos y se valgan por sí mismos. Eso es así porque la mujer normalmente tiene la custodia en caso de separación. Y eso, que inicialmente es lo que desea la madre, al final se convierte en una carga enorme para esa mujer. Un “mal menor” que hay que evitar a toda costa. Por eso, la mujer no sólo debe encontrar a un buen padre (instinto paternal) sino a un buena pareja sentimental también.

Por lo tanto, el hombre debe de hacer un esfuerzo extra para “enamorar” a su pareja y hacerle ver que, primero no sólo quiere placer sexual; segundo que tiene realmente ganas de tener ese hijo y, finalmente; que es realmente una buena pareja sentimental. Después nos extraña que una mujer, “teniéndolo todo” le tenga tanto miedo a tener hijos. Intuitivamente se sabe por qué, pero ahora creo que ya es más evidente el razonamiento.

¿Y qué relación tiene la actitud masculina con el tema del aborto? La lucha contra el aborto pasa por re-educar al hombre para “sintonizarse” mejor con la mujer. Esa sintonización pasa por tener más en cuenta los tres puntos expuestos en el párrafo anterior:

  • No fomentar el carácter hedonista de la sociedad actual. El placer no es lo prioritario.
  • Valorar la descendencia como el hecho natural más transcendental en la vida de cualquiera. Tener hijos no se debe forzar pero tampoco quitarle la importancia crucial y evidente que tiene, como muchos grupos sociales intentan hacer.
  • Educar para el amor de pareja. Lamentablemente, muchos adolescentes llegan a la edad adulta sin tener ni la más remota idea de lo que implica estar enamorado y lo focalizan en el deseo sexual y muy poco más. Incluso, muchísimos adultos andan toda su vida muy perdidos a este respecto. De ahí la elevada tasa de separaciones y divorcios, claro.

¿Igualar lo desigual es igualdad?

mentes_thumb1Yo creo que intentar igualar lo que no lo es, es cualquier cosa menos igualdad. Y la esencia de esa necesidad es no entender el concepto de RESPETO.

Quien sabe lo que es el respeto, no siente esa necesidad imperiosa de igualar lo que de echo es diferente. El que entiende el concepto de respeto y también es humilde, intenta entender lo diferente pero no lo elimina para ocultar su incapacidad de entendimiento.

Un claro ejemplo y muy tradicional de diferencias en la sociedad, es la “guerra de sexos”: En términos generales, los hombres, asociadas a nuestro género, tenemos virtudes generales así como defectos generales también. Las mujeres más de lo mismo. Ambos, en términos generales siempre, somos bastante distintos en muchas facetas de nuestra personalidad. Pero lo esencial es respetar todas esas virtudes y defectos en lugar de intentar homogeneizarnos a todos.

La “ideología de género” pretende ignorar las diferencias naturales y evidentes entre hombres y mujeres para no afrontar las dificultades que ello conlleva. Un grave error que nos conduce al fracaso en muchas facetas de nuestras vidas y que crispa la sociedad desde sus bases esenciales (educación).

Acepta y respeta lo diferente y no necesitarás tanta “igualdad” en ningún sentido ni en ningún área.

Naturismo versus Naturalismo

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Para empezar, una pequeña aclaración semántica: No es estrictamente lo mismo “naturalista” que “naturista”. Lo primero es una corriente filosófica que toma la Naturaleza como modelo de vida, mientras que lo segundo es una doctrina naturalista centrada en la conservación de la salud y prevención de enfermedades (fuente: RAE).

Otra aclaración necesaria es que ambos términos también representan dos conceptos que poco tienen que ver con los precedentes. Naturalismo es también una corriente artística que tiene bastante relación con el concepto filosófico pero no es exactamente lo mismo. Por otro lado, naturista también se considera un sinónimo de nudista. No queda muy claro si un nudista es también un naturalista en su sentido más estricto pero dejaré ese debate de lado, y hablaré de naturistas y naturalistas en el sentido expresado en el anterior párrafo.

 

Los naturistas, por definición, tienen una actitud naturalista sólo en lo que a la alimentación y el tratamiento de enfermedades se refiere. Pero no es seguro que un naturista tenga esa misma “confianza natural” en otros aspectos de su vida.

La gran cuestión que siempre he tenido en mente es ¿por qué los naturistas no son habitualmente naturalistas también en otros aspectos de sus vidas? ¿Por qué hay gente que cree casi ciegamente en el beneficio de las dietas y los tratamientos de salud naturales y, sin embargo, rechazan (incluso violentamente) cualquier otro tipo de naturalismo en sus vidas? Veamos…

Yo no tengo claro si el cuerpo humano conseguirá, con los años, adaptarse finalmente a tanta basura que le metemos dentro y que mal llamamos “comida” y, por lo tanto, no tengo muy claro si los beneficios de comer sano son realmente tan necesarios para nuestra vida particular y la de la especie en sí misma. Lo que si tengo bastante más claro es que hay otros tipos de comportamientos no naturales, que de mantenerse, serán el fin definitivo de la especie humana.

Porque la gente entiende bastante bien sólo lo experimenta en primera persona. Pero cuando se trata de entender situaciones abstractas la cosa cambia mucho. Yo creo que hay dos procesos naturales abstractos (“intangibles”) esenciales en la vida del cualquier ser vivo que los Humanos estamos deliberadamente masacrando. Y como procesos naturales esenciales, finalmente acabarán pasándonos factura. Y es posible que nos la pasen antes de la ingesta de “comida basura”.

Me refiero  a la falta de respecto “natural” por los niños no nacidos (pero ya engendrados) y a la legalización de la descendencia homosexual.

En el primer caso, me refiero al mal llamado aborto y que sólo es un eufemismo de asesinato de seres no natos. Nuestra supina ignorancia natural, nos hizo creer que un Ser Humano no nacido no era una persona. Que no tenía derechos naturales esenciales, como la vida. Y por eso, empezamos a matarlos, sin contemplaciones. De muy poco ha servido el extraordinario avance TÉCNICO de los últimos años. Un avance que nos ha mostrado la naturaleza realmente humana de los embriones y fetos. Un avance técnico que no ha implicado un avance MORAL.

Como en otros muchos aspectos, el Hombre ha avanzado mucho técnicamente, pero muy poco moral o éticamente. Seguimos masacrándonos en guerras injustas, seguimos luchando por poder, dinero, placer… Y el dinero y el placer son básicamente nuestros “principios” a la hora de abortar, por supuesto. Porque abortamos para no tener que “cargar” con un ser inocente porque hemos querido disfrutar de nuestra sexualidad, desvinculándola por completo de nuestros sentimientos. Porque quien “hace el amor”,  no le teme al embarazo. Esa es una regla natural que muchos desprecian y/o ignoran. Nos hemos creído que el placer es el criterio más importante. Mucho más que el respeto a la vida, la coherencia con los sentimientos y la responsabilidad materno-paternal. Es el triunfo del placer ante todo.

Por otro lado, el aborto limita extraordinariamente la capacidad regenerativa/evolutiva de la especie humana porque además, en nuestras sociedades egoístas-individualistas, se alarga artificialmente la vida de los ancianos mucho más allá de sus posibilidades naturales. Es decir, matamos niños y mantenemos vivos a los ancianos a toda costa… (suena bastante… estúpido?).

En el segundo caso, el derecho de adopción homosexual, ya hace un tiempo que las sociedades “progresistas” han decidido también dar un vuelco absoluto a las formas de paternidad del futuro. Por lo visto, a tenor de estos “principios progresistas”, la descendencia deberá dejar de ser una consecuencia directa de las relaciones sexuales. Porque de esa forma se “iguala” a los heterosexuales y a los homosexuales. Es decir, si conseguimos desvincular sexo y descendencia, habremos conseguido eliminar la discriminación por orientación sexual… Eso es lo que piensan los “sabios” progresistas, claro. Evidentemente, es uno de los mayores errores socio-culturales de toda la historia de la Humanidad. No tengo ninguna duda de ello.

Lo correcto sería reclamar el RESPECTO por cualquier condición humana, la etiquetemos de natural o no. De forma tradicional y conservadora, se ha discriminado a los homosexuales por no ser “naturales”, por enfermizos y/o depravados. Pero sea cual sea el origen de esta orientación sexual, lo que hay que fomentar es el respeto a la misma, no la IGUALDAD entre estos individuos. Y la razón es única pero fundamental: Los homosexuales no pueden tener hijos NATURALES…  Eso, es suficiente para no considerar a un heterosexual “igual” a un homosexual. O, si se quiere, somos iguales en todos los aspectos menos en ese: Un homosexual JAMÁS debería tener derecho de adopción, como cualquier otro heterosexual, puesto que eso es otorgar el derecho paternal/maternal a un individuo que, por NATURALEZA, no lo tiene. Fin del debate.

Ambos gravísimos errores, aborto y descendencia homosexual, marcarán el principio del fin de la especie. Y sino, esperemos “unos años”… (Quizás me esté leyendo ahora mismo algún tataranieto mío y, desgraciadamente, esté asintiendo con la cabeza mientras lee esto).

 

Conclusiones…

 

Sin entrar en la importancia del “respeto natural”, con el que se puede estar o no de acuerdo, este artículo sólo quiere llamar la atención a todos aquellos que viven obsesionados  por intentar comer natural, por intentar hacer ejercicio cada día, por observar a la naturaleza para decidir cuestiones simples en sus vidas y, sin embargo, la ignoran completa y absolutamente cuando se trata de decidir nuestro “rumbo” en estas dos materias esenciales, las dos relacionadas con la reproducción/descendencia…

Si todos los movimientos naturalistas actuales fueran realmente coherentes y aplicaran su naturalismo a todas las facetas de su vida (no solo a la alimentación, por ejemplo), podríamos empezar a pensar que el aborto y el matrimonio gay tienen los días contados y por lo tanto, respetando todas las opciones individuales que no impliquen matar a nadie indiscriminadamente, conseguiríamos sociedades mucho más sanas y equilibradas en todos los aspectos.

Lamentablemente, la mayor parte de los naturalistas lo son sólo parcialmente, sin razón aparente. En realidad yo creo que son “rebeldes sin causa” que sólo se dejan manipular por discursos demagógicos de los movimientos progresistas. Sólo son naturistas porque el naturismo no va en contra del progresismo, nada más. En caso contrario, los progresistas se hubieran cuidado de limitar el naturismo, claro.

Y ese es el verdadero error social de nuestros tiempos: Este falso “progresismo” que ya ha dinamitado las bases de nuestra civilización: Sus principios naturales reproductivos… Y con ese discurso demagógicamente falso, han manipulado a millones de personas que, paradójicamente, se creen muy naturalistas…

 

¿Conseguirnos eliminar esta lacra social del progresismo a tiempo? ¿O sólo nos daremos cuenta de que estos energúmenos (progresistas) nos llevaron por la senda de la muerte cuando ya no haya camino de vuelta?

No sé, somos aún muchos los habitantes humanos de la Tierra y “la vida da muchas vueltas”, pero por desgracia, de momento, todo apunta que nuestro camino es sin billete de vuelta… Antes que los gases nocivos, las hormonas o los pesticidas, nos matarán los progresistas con su simplista, incoherente y demagoga manera de ver la Vida…

“Yo no intento convencerte”…

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“Yo no intento convencerte”…. Mmmm?!!!! No me gusta nada esa afirmación… NADA!

El problema está en que muchos creen que intentar convencer es una falta de respeto y eso es un gran error. Intentar convencer no es imponer, en absoluto.

Nuestras opiniones son la materia prima de una fábrica que se llama “cerebro”: Esta fábrica (cerebro) procesa está materia prima (ideas) y genera unos artículos (otras ideas). Por lo tanto, cuando “enviamos” nuestras ideas a otra persona siempre es para conseguir un cambio en ella (los “artículos”). Nadie envía material a una fábrica que no vaya a ser procesado por esa fábrica, menuda tontería! :)

Por lo tanto es falso eso de que “no intentemos convencer”… Lo que debemos intentar es RESPETAR que el otro no “procese el resultado esperado” por nosotros… Pero siempre debe existir ese resultado. En caso contrario, si esa situación se da mucho, acabaremos por no trasmitirle nunca nuestras opiniones a esa persona. Y ese es el principal problema que se puede dar en cualquier relación: Poco a poco vamos dejando de comunicarnos en esa persona porque simplemente ignora nuestra opinión.

Por lo tanto, tanto si eres amigo como no, intenta convencerme por favor! ;) Yo haré lo mismo… “lo siento”… ;)

“Desert Dancer”, much more than a movie…

This is a beautiful movie, not just in appearance but also for its included principles…, especially FREEDOM… In the side of the art, it was my first time that I could cry just seeing a beautiful and emotional dance…

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Dance is one of my passions and I can’tbelieve how is it possible that any society forbids dancing… Yes my friends, in a higher or lower level, in the Muslims countries, dancing is FORBIDDEN…

In front of this real lack of freedom, western countries we are fighting for a false freedom, such as the “freedom” to kill a baby, before its birth… I’m speaking about abortion, of course.

In my opinion, to see these opposite problems is a kind of bad joke : In one side, a real lack of freedom that even forbids to dance; and in the other side, a corruption of freedom that allows killing with no reason at all… It’s a very bad joke that shows to all of us that both extremes can be equally negative… Personally, I think the “western extreme” is much worse than the other one…

As a conclusion, I think that, all of us, in the western and eastern countries, Muslim and non-Muslim countries, would have to meditate in a deeper way about this subject (the real concept of Freedom) and to be coherent with these thoughts…

See ya Australia! مرحبا الكويت! (Hola Kuwait!)

 

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Bueno, finalmente… ¡dejo Australia!

Después de un año y casi tres meses me iré de Australia para otra gran aventura en mi vida. En este caso me tocará… ¡Kuwait! :D Me voy por dos años con un buen contrato con mi actual compañía australiana (Schneider Electric Australia). Mi puesto será de encargado de una instalación meteorológica en el aeropuerto principal, que servirá de apoyo a los pilotos en los aterrizajes y despegues.

Este trabajo supone un gran avance en mi carrera profesional y espero así confirmarlo al final del contrato. Por eso estoy contento claro.

Pero por otro lado, este trabajo implica una “ligera” decepción en mi aventura australiana, porque no he conseguido un buen trabajo aquí, en Australia. Como dice mi último profesor de inglés, vivir en Australia es muy interesante si estás dentro del sistema, sino es todo lo contrario, bastante duro… Y es que, como ya he comentado muchas veces antes, Australia es un país coherente que no permite que los extranjeros se aprovechen de su estatus sin “pagar mucho por ello”… Y lo cierto es que, a rasgos generales y aunque yo salga perjudicado, me parece una actitud frente a la inmigración algo exagerada pero bastante responsable, políticamente hablando… Si en España, hiciéramos lo mismo, quizás “otro gallo cantaría” actualmente en España…

En el terreno emocional y sentimental tengo que reconocer que me iré con mucha pena, porque he hecho muy buenos amigos aquí… Las dos últimas familias con las que he convivido la mayor parte del tiempo, que me han tratado casi como uno más de la familia. Pero sobretodo mis amigos españoles y latino-americanos…  Y que es fácil de entender para todos, que los amigos para un emigrante son algo más que amigos, son parte de tu familia y así lo he vivido yo… Muchas gracias pues a estas dos familias y a todos mis buenísimos amigos!

No sé donde me llevará el “destino” después de esta nueva aventura que empezará en breve, pero quizás para entonces vuelva a mi España natal o bien me vuelva a Australia puesto que, al tener ya bastante experiencia trabajando en una compañía australiana, quizás ya, entonces!, me acepten dentro de su “sistema”, jejeje… O quizás a cualquier otra parte del mundo! :D

No sé, supongo que, poco a poco, cada vez soy más “ciudadano del mundo”…, como cuando era niño/adolescente solía decir… Poco a poco ya no me sentiré de ninguna tierra pero parte de la Tierra, del planeta Tierra, del Mundo… Quizás, casi sin pretenderlo, finalmente seré cada vez más coherente con mis principios esenciales…

Una de las cosas que más he notado en mi mismo es que aún soy mucho menos materialista que antes… Se podría decir que soy más humanista… Los que me conocen algo sabrán que nunca he sido materialista pero ahora lo soy mucho menos. Se podría decir que nada… Ya no valoro casi nada el dinero ni lo que implica… Me preocupé algunas semanas al no tener apenas dinero, sí… Pero también he comprobado que es mucho más fácil conseguirlo de lo que muchas veces nos parece… Sólo hay que “dejarse de tonterías”, aceptar tu destino y adaptarte a él con principios mucho más “elevados”… Muchos no estarán de acuerdo conmigo, pero a mi me ha servido para relativizar mucho su poder; el poder del dinero… En realidad, necesitamos mucho menos dinero del que creemos necesitar para lo esencial y prioritario: Ser Felices… Podría concluir que, más que el inglés, mi gran aprendizaje/asimilación en esta experiencia australiana ha sido ésta.

Por otra parte, mi gran anhelo sentimental, encontrar esa mujer tan especial con la que formar una familia, tampoco se ha materializado… Posiblemente por el idioma, he tenido algún problema adicional para “socializar” tanto a nivel amistoso o sentimental con australianos/as. Pero también he notado que en Perth (no sé en otras ciudades australianas) la sociedad australiana no es mucho mejor (ni peor) que la española. Quizás por eso, ya empiezo a asumir que el que “falla” soy yo, jejeje… Y es que soy raro de narices! ;) Aunque, como siempre he dicho, no me arrepiento de lo “raro” que soy (y espero no hacerlo jamás!).

Como conclusión, podría acabar diciendo lo que digo muchas veces: Es una suerte que muchos de nosotros no consigamos lo que supestamente tanto hemos deseado en nuestra vida y que, en lugar de eso, consigamos algo que parece ser tan valioso o incluso más que nuestros antiguos deseos… ;) Esto me lleva a ratificar la idea de que nada es absolutamente bueno (o malo). La perseverancia, por ejemplo, en exceso, puede anular otros ideales o incluso otras “fuerzas ocultas” (instinto, intuición,…) que en nuestro “organismo” operan y que pueden llegar a ser mucho más sabias que nuestros propios ideales… Pero ese es otro gran debate… ;)

SeeMedOMedkuwait ya Australia! مرحبا الكويت! (Hola Kuwait!) ;)

 

Orgullo versus admiración

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Puedes estar orgulloso de tu pareja, pero nunca ADMIRARLA…

Ya…, suena demasiado radical. Por eso vamos a ver qué nos dice el diccionario antes de continuar. El verbo “admirar” es más objetivo que el sustantivo “orgullo”, a menudo definido como soberbia o arrogancia; es decir, en un sentido negativo. Las definiciones más ajustadas a lo que nos referimos, son las siguientes:

Con estas iniciales definiciones, ya se aprecian ciertos puntos interesantes:

  • La admiración a una persona se basa en una característica muy especial de esa persona. Es decir, no es una característica “habitual” que cualquiera la pueda tener y que, en este caso nos enamore igualmente. Un caso típico es de los artistas, claro. Crean admiración por tener cualidades especiales, en este caso artísticas. Enamorarse por admiración, implicaría que para el amor lo importante es ser un “artista” en algún sentido. Por lo tanto, las personas “normales” no tendrían opciones para vivir un enamoramiento por ser corrientes. Parece que la admiración, según estas premisas, no es un camino adecuado para enamorarse.
  • En cuanto al orgullo hay un punto muy interesante en la anterior definición, que en mi opinión, es fundamental: Es una satisfacción por algo propio o RELATIVO A ALGO PROPIO… Es decir, te puedes sentir muy orgulloso por algo que, sin ser tuyo directamente, te implica de manera personal: Un hijo, un gran amigo, tu pareja, etc…

Esta simple analítica semántica ya puede dar algunas pistas sobre lo que afirmo al principio de este artículo.

Para empezar, tanto la admiración como el orgullo del que hablamos, tienen un carácter general e indefinido. Por un lado, si admiramos a alguien, normalmente lo admiramos de forma general, aunque sólo destaque por pocas cualidades. En caso contrario no decimos que lo admiramos a él/ella, sino que admiramos esas cualidades que tiene (y las otras puede que hasta las odiemos!). Lo mismo pasa con el orgullo: Si decimos que estamos orgullosos de alguien, es por todo su conjunto, no por determinadas áreas o acciones particulares, en cuyo caso, las debemos especificar. Además, ambos, admiración y orgullo, suelen tener carácter indefinido, a no ser que se acote en el tiempo: “Me sentí muy orgulloso de ti cuando te licenciaste”, por ejemplo. O “Hoy he admirado cómo te has comportando ante esa situación tan delicada”…

El orgullo tiene una connotación personal. Es decir, me siento orgulloso de alguien, cuando hace algo que yo también haría. El orgullo es siempre una satisfacción sobre algo personal o algo que nos implica tanto personalmente que lo consideramos así, aunque no sea una cualidad realmente nuestra.

Sin embargo, la admiración no tiene esa connotación personal: Admiras a alguien por algo de lo que tú no te sentirías especialmente orgulloso… Es algo que “no va contigo” aunque te guste en los demás… Un ejemplo de admiración entre la pareja sería la admiración por la musculatura del hombre, por parte de la mujer. O del cabello o la piel de la mujer, por parte de hombre. Ambos ejemplos son admiraciones superficiales que no implican a nivel personal a quien las admira. El admirador es un simple “espectador” que disfruta con esas cualidades, pero nada más. De hecho, cuando esas cualidades se pierden con el tiempo, el amor no debería perderse (al menos en teoría!). Lamentablemente, eso no pasa en muchas ocasiones. Lo que es otra prueba más de que la admiración en la pareja debería estar casi “prohibida”, jejeje…

Por lo comentado, el orgullo por los demás es una parte fundamental en las relaciones personales, como la amistad y el amor. El amor es un proceso en el que te sientes UNIDO a tu pareja: Tus virtudes o tus logros vitales, son en gran parte, las virtudes o logros de tu pareja y viceversa. Y son, por lo tanto, motivos de orgullo real y sincero. Es por eso que yo no veo adecuado que ante un acto de ADMIRACIÓN PÚBLICA de algún logro de tu pareja, tú también te consideres un admirador en lugar de “simplemente” sentirte muy orgulloso de él/ella… Por eso, en este tipo de circunstancias, los admiradores de tu pareja también te admiran a ti, como parte integrante de esa persona, por vuestro vínculo personal. Tanto es así que hasta te pueden dar también la enhorabuena por los logros personales de tu pareja y nadie se tiene que extrañar por eso, claro.

En el momento que empezamos a admirar a nuestra pareja, empezamos a distanciarnos de ella porque la admiración es uno de los precursores de la COMPETICIÓN. Si admiro a alguien, lo tendré como referencia para mejorarme a mi mismo y establezco una competición o más menos evidente. Y una pareja nunca debe competir entre ella, por supuesto. Sobretodo, porque la competición puede implicar un nivel de FRUSTRACIÓN más o menos importante. Y en este caso, nuestra pareja sería el responsable directo de nuestra frustración. En este punto, la relación sentimental (o amistosa para el caso) tiene los días contados, claro.

El problema de la admiración se ve muy claro en etapas tempranas de algunas relaciones. En este tipo de relaciones, el admirador está impresionado por las diferentes cualidades de su pareja. Y disfruta de forma casi “egoísta” de las mismas, porque no se siente implicado personalmente en ellas (no son parte de ellas). Por otra parte, inicialmente, a cualquiera le gusta que le admiren pero en las relaciones personales esa admiración debe pasar rápidamente a orgullo. Si esa “conversión” no se produce, pronto el admirador empezará a verse a sí mismo por debajo del otro. El complejo de inferioridad hace acto de presencia y pasará muy poco tiempo antes de que el admirador empiece a intentar revertir esa situación, simplemente para “estar a la altura” de su amigo/pareja. Inicialmente no es una mala intención, por supuesto. Sólo es eso, intentar dar a mi pareja lo mismo que él me da. Pero nadie puede cambiar muy rápido y, sobretodo, a raíz de haber conocido a otro y para querer satisfacerle. Así que pronto empezará la competición, al principio muy sutil, pero al final muy agresiva. Una agresividad que deja de lado la admiración y deja paso al odio: El individuo inicialmente admirado pasará ahora a ser soberbio, arrogante, egoísta, prepotente, etc… Y solamente porque el admirador no ha podido “alcanzarlo” y la última alternativa es intentar “desmoronarlo”, e incluso “destruirlo” para evitar su frustración… Y es aquí donde la admiración en la pareja tiene su peor cara, evidentemente.

¿Pero por qué hay personas que necesitan admirar en lugar de sentirse orgullosas de sus parejas? Imagino que habrá varios motivos. El motivo más importante creo que es la INSEGURIDAD PERSONAL… Ésta es una terrible “enfermedad” que bloquea al individuo en muchas facetas y también le afecta muchísimo a su vida personal e íntima. Y el motivo esencial de esa inseguridad personal podría ser la INMADUREZ a causa de problemas importantes en la infancia. Problemas que dejan a esa persona en un estado perenne de inmadurez ante el que necesita un “papá” o “mamá” a la que ADMIRAR…

Realmente, la relación padre-hijo no es simétrica. La relación padre-hijo se basa en el orgullo paternal y la admiración de los hijos… Los hijos admiran a sus padres y los padres se sienten (o deberían sentirse) orgullosos de los logros de sus hijos. Eso es así porque, los niños necesitan REFERENCIAS para su educación. Y sólo toman las referencias de quien admiran, supuestamente a sus padres. No están “formados” por lo que es muy complicado sentirse “iguales” a sus padres y sentir ese orgullo del que hablamos. Además, los niños son inicialmente muy egoístas y egocéntricos: Son ellos y el mundo; todo gira a su alrededor. Sólo a través de la educación, los niños comprenden que forman parte de los demás, de la sociedad. Pero si la educación fundamental del niño es mala, el niño nunca asimila ese concepto y tendrá futuros problemas de relación interpersonal (amistad, amor, compañeros, etc). Lo que también resultará en muchos “episodios de admiración”… Por eso, se toma como ejemplo de inmadurez las hordas de fans quinceañeras en un concierto por algún ídolo musical del momento. Y es que, en general, la admiración no se puede considerar una emoción o sentimiento bueno. En su lugar, siempre debería aparecer el sentimiento de orgullo “ajeno”.

Por todo esto a mi no me gusta oír eso de que el amor se fundamente en la admiración hacia tu pareja. Dejando de lado los problemas semánticos típicos, cuando alguien dice eso me quedo algo “asustado”… :O El amor, así como la verdadera amistad, se debería fundamentar en el orgullo ajeno…; en sentirse bien por los méritos de nuestra pareja o nuestros amigos, porque los consideramos como propios, nada más.