Eternidad versus Humanidad y Cotidianidad

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Siempre se nos plantea el concepto de Eternidad como algo muy alejado de nuestras vidas cotidianas. Sobre todo para los laicos y ateos, la eternidad es algo irreal, o cuando menos, tan subjetivo que no puede estar en ningún tipo de debate formal. Yo no lo creo y además creo que la Eternidad tiene una implicación importantísima en nuestro día a día y por lo tanto, en nuestro propio carácter, actitud, principios… Nuestra personalidad en definitiva. No es un debate sin sentido, ni mucho menos. Veamos.

El egoísmo

A efectos filosóficos yo soy de los que no cree en el Egoísmo. Yo creo más bien que todo lo hacemos por “puro y duro” interés personal, incluso cuando ese interés es ayudar a nuestro prójimo. La razón es que, sean cuales sean nuestros ideales vitales, lo que está claro es que buscan nuestra propia felicidad. La cuestión se reduce pues, a decidir qué nos hace felices a cada uno: A una persona le hará feliz un buen coche y a otro ayudar a los demás, por poner dos ejemplos muy simples pero evidentes.

Por lo tanto, no hay egoístas sino, hasta cierto punto, “opciones vitales”. Pero ese “hasta cierto punto” intenta subrayar que “no todo vale” para llegar a la felicidad personal. Y ese límite se establece, casi milagrosamente, considerando un concepto intrínseco a la propia Vida que, por desgracia, muy poca gente lo tiene asimilado: Todos somos uno y uno somos todos, y además eternamente; es decir que no sólo estamos intrínsecamente unidos a nuestros semejantes ahora, en vida; sino también después de nuestra muerte… Es decir, somos realmente eternos…

La Eternidad

Hay muchas evidencias científicas que nos encaminan hacia la consideración de que somos realmente eternos (no metafóricamente). La más evidente es que la biología podría generar individuos “biológicamente eternos”. Es decir, morimos porque así lo decide nuestro cuerpo. TODAS las células de nuestro cuerpo se renuevan muchas veces durante toda nuestra “vida biológica” (incluso las neuronas), hasta que esas células deciden dejar de renovarse.

Hay muchas paradojas relacionadas con el anterior hecho científico, como es el hecho de que nosotros realmente morimos “físicamente” varias veces en nuestra vida y ni siquiera nos damos cuenta; puesto que nuestro cuerpo “físico” desaparece varias veces antes de nuestra “muerte final” porque TODAS las células que lo componen mueren antes de ese momento… Curioso, ¿verdad?

Pero también hay una contradicción esencial importante: ¿Cómo se explica que sea la Vida la que programe nuestra muerte al dejar de auto-regenerarse las células? Sólo existe una explicación a esta otra paradoja: Que eso no sea cierto… Es decir, esa contradicción sólo puede ser explicada considerando que nuestra muerte no es tal, sino una etapa más de la Vida, ya considerada como un “todo”, que nos aglutina junto a todos nuestros antepasados y a nuestros descendientes en un único Ser… Y eso, incluye no sólo a los seres vivos humanos, sino al resto de seres vivos también…

La ignorancia nos conduce al egoísmo

Yo creo que lo que todos entendemos cotidianamente como Egoísmo, no es más que ignorancia sobre nuestra propia “naturaleza vital”: Si somos aparentemente egoístas es sólo porque no conocemos las verdaderas raíces de nuestro ser. Y una de las más importantes es nuestro carácter eterno, tal y como he expuesto.

Uno de los efectos más claros de ese “egoísmo ignorante” es que, al no considerar nuestra naturaleza eterna, nuestras acciones están diseñadas para “80 años vista”, o el tiempo que pensemos que nos quede de vida, sin importarnos lo que sucederá después, porque después realmente no existiremos, en ningún sentido o aspecto. La ignorancia es pues, la verdadera y esencial fuente de egoísmo en la sociedad, sin duda.

Las personas que, de un modo u otro, consiguen asimilar que sus vidas no acaban nunca, son las que realmente se preocupan de hacer lo correcto según sus ideales, incluso aunque esos ideales atropellen sus propios intereses personales actuales. Por eso, no existen ideales reales si no se cree en la eternidad de algún modo. Es decir, no hay modo objetivo de que una persona sea “de fiar” si no cree en la eternidad.

El ejemplo del moribundo

Pongamos un ejemplo extremo pero muy gráfico: ¿Podemos realmente confiar en la palabra de un moribundo que no cree en algún tipo de eternidad? No, por supuesto que no. ¿Por qué vamos a confiar en la palabra de una persona que cree que no va recibir ningún tipo de represalia por sus errores propios? ¿Qué interés real puede tener esa persona que cree que haga lo que haga, ella misma no va disfrutar de su acierto o no va a sufrir por su error?

Habrá quien responda que la creencia en el Amor es una alternativa a la de la Eternidad, y que ese moribundo sería una persona “de principios” sólo porque ama a su prójimo; a sus hijos, por ejemplo. Pero haciendo una introspección profunda, nos daríamos cuenta de que la naturaleza última del amor es la creencia en la eternidad. Por ejemplo, ¿qué sentido tiene desear la felicidad a nuestros hijos una vez nos hayamos muerto si no vamos a “conocer/disfrutar” de su felicidad de ninguna forma? De nuevo, no tiene ningún sentido final y real para un “no creyente en la eternidad”.

Lo que ocurre es que, sobre todo cuando se acerca el momento de nuestra muerte, todos creemos en la existencia de “algo más”. Si una persona muere con la firme convicción real de que no hay nada después, su muerte es necesariamente una etapa extremadamente angustiosa, básicamente porque ya no tiene sentido que ame a nadie… Y ese absurdo absoluto sobre algo tan importante como es el amor, le hace asimilar el concepto de eternidad, aunque sea inconscientemente… Se podría llegar a decir que creer en la Eternidad es creer en el Amor y viceversa. De ahí nacen muchas equipararaciones religiosas entre Eternidad y Amor.

Otra evidencia de que la Eternidad es una realidad, es que está impresa en TODOS los seres vivos a excepción del Ser Humano…  Para un animal cualquiera, no existe el concepto de muerte. Hasta ahora yo pensaba que eso nos hacía más inteligentes que ellos, pero ahora me doy cuenta de que lo estúpidos somos nosotros, al haber considerar lo contrario.

 

Consciencia versus Eternidad

La principal réplica de los “no creyentes en la eternidad” es que no somos conscientes después de morir… Aunque ese es un debate mucho más complejo, donde discutir la verdadera esencia o definición de Ser Humano (los únicos seres creemos en la muerte como un fin absoluto), puedo dar algunos puntos importantes. En este debate debería aparecer la excesiva importancia que le damos a nuestra consciencia, nuestra forma de percibir nuestra propia existencia.

Si lo pensamos detalladamente, ¿tiene realmente tanta importancia ser conscientes de nuestros actos para decidir que vivimos o no?… Es decir, si el problema para aceptar que no existe la muerte es que después de ella no somos conscientes de nada, habría que preguntarse algunas cuestiones importantes:

  1. ¿Qué papel juega la inconsciencia en todo este juego de la vida y la muerte? ¿Es posible que esos seres que nos reemplazan tengan un tipo de inconsciencia heredada de forma genética? Yo creo que es mucho más que probable. De hecho, la intuición o el instinto se podría considerar que forman parte de esa inconsciencia heredada genéticamente…
  2. ¿Mueren y vuelven a nacer realmente aquellos individuos que, por las causas que sean, no recuerdan NADA de su pasado a partir de cierta fecha y que, por lo tanto, no tienen consciencia de su vida pasada? La respuesta es obvia pero sus implicaciones muy importantes: La consciencia no es realmente un factor decisivo a la hora de valorar si se vive o no…
  3. Realmente no es cierto que nosotros tengamos asimilado el concepto de muerte. Al menos no tanto como los laicos y ateos piensan. Es decir, el hecho espiritual es intrínseco a la naturaleza del Ser Humano y eso se demuestra en que desde siempre el Ser Humano ha necesitado creer en la Eternidad, aunque no supiera como demostrar su existencia. La razón de esta obstinación es que realmente es cierto: La Eternidad realmente existe, aunque posiblemente nunca conseguiremos demostrar ese hecho de una forma totalmente lógica y científica. Por eso existen las religiones.

La Eternidad en nuestro día a día

Volviendo a las implicaciones cotidianas que tiene no creer en la Eternidad y siguiendo el razonamiento expuesto, un “no creyente en la eternidad” se convierte en una persona cada vez más egoísta a medida que su vida se va consumiendo; porque sus intereses reales cada vez tienen más corto plazo y más allá de este plazo, no tiene realmente ningún interés en nada, porque según estas personas, ellos desaparecen total y absolutamente.

Este razonamiento nos lleva a pensar que la creencia en la eternidad de los seres vivos debe forzosamente ser un parámetro muy importante en la personalidad de cualquier individuo. Porque los que tenemos este “horizonte vital eterno” consideramos todos los factores a la hora de tomar decisiones, no sólo el “aquí y ahora”, sino también el “allí y mañana”… Y ese “allí” podría estar a millones de kilómetros de distancia y ese “mañana” a muchos milenios vista…

Conclusiones

¿Qué pasaría si todos nosotros tomáramos consciencia de nuestra vida eterna?

  • Respeto máximo entre nosotros…
  • Cooperación máxima por lograr un futuro mejor para nosotros mismos…
  • Respeto a todas las otras criaturas del mundo, que ahora ya no serían ajenos a nuestra propia esencia, sino nosotros mismos…
  • Abolición de sentimientos artificiales creados para unirnos ante la ausencia de eternidad, como son el patriotismo y los nacionalismos…
  • Abolición de las leyes y las religiones, como mecanismo artificiales de dotarnos de principios universales para mantener la paz y la justicia…
  • Se acabarían las luchas de las dos tendencias esenciales en política: Los que luchan por la sociedad (social-comunismo) y los que luchan por el individuo (liberalismo). Ambas luchas quedarían integradas de forma automática en todos los individuos y cada individuo colaboraría personalmente en conseguir un equilibrio de los esos dos campos..

En fin, un mundo totalmente diferente, ¿verdad? Pero lo más esperanzador (me gusta ser positivo) es que, a pesar de la trascendencia de la afirmación esencial de este escrito, toda esta exposición se basa en hechos objetivos, no subjetividades varias, que son las que han inundado nuestras vidas hasta ahora para poder auxiliarnos ante nuestra ignorancia esencial: Considerar que la vida no era realmente eterna..😉

Comunicación, herramienta esencial.

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La comunicación es lo único que une a las personas. Sin comunicación, las personas se separan irremediablemente. Y la comunicación es especialmente necesaria ante problemas interpersonales. Lo peor ante estos problemas es CALLAR, sin duda.

Vale más un desgaste producido por una mala comunicación que el silencio indefinido. Porque el silencio es el paso previo a la INDIFERENCIA. Y la indiferencia es aún mucho peor que el odio o la rabia. La indiferencia es lo que realmente mata cualquier relación humana.

Está bien callar cuando se está emocionado en cualquier sentido (rabia, tristeza, decepción…) Pero aplazar una charla indefinidamente, sin aprovechar los momentos de sosiego, es un grave error que rompe todo tipo de relaciónes humanas, desde un simple compañero de trabajo hasta una relación de pareja.

Por todo esto, HABLA! Expresate! Saca tus emociones! Llora! Grita!…, no hagas caso a las tonterías que nos han enseñado acerca de las “formas”. Mantener la compostura no es malo, pero llevado al extremo es aún mucho peor que perderla por tonterías.

El placer sexual femenino es mucho mayor que el masculino

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Aunque la mujer disfrute mucho más con la sexualidad que el hombre (cualquier hombre experimentado lo sabe), no la desea tanto como el hombre (otra evidencia aunque las feministas habitualmente lo nieguen). Es decir, GENERALMENTE, los que siempre “estamos dispuestos” somos los hombres; sin embargo las mujeres no tanto… ¿Por qué será?

Está claro que la sexualidad es mucho más que sólo placer sexual. Pero parece que las mujeres valoran mucho más esas otras facetas de la sexualidad que el hombre. Entre esas otras facetas, está el embarazo. Y ese hecho no es una simple anécdota para la vida de una mujer, claro está.

INCISO: Olvidémonos por un momento de la función de los anticonceptivos. Estamos intentando entender una actitud muy básica e instintiva y, por lo tanto, nada relacionada con la contracepción.

Por otro lado, a un hombre, es evidente que la paternidad no le afecta tanto como la maternidad a una mujer. La maternidad es un vínculo muchísimo más fuerte que la paternidad, siempre hablando en términos generales. Yo no soy un hombre típico y la paternidad sé que me marcará (espero algún día) muchísimo. Pero debo admitir que no está al mismo nivel que la maternidad. Por lo tanto, nunca tendrá la misma transcendencia tener un hijo para un hombre que para una mujer. Repito, en términos generales.

Por lo tanto, debido a las evidentes diferencias entre la paternidad y la maternidad, la actitud sexual de hombres y mujeres debe ser muy distinta. Y una de ellas podría ser la que se mencionaba en el primer párrafo de este escrito: La apetencia sexual femenina normalmente está bastante por debajo de la masculina. Y la razón, después de lo expuesto, parece bastante evidente: Instintivamente, la mujer no está tan dispuesta a tener relaciones sexuales simplemente porque pueden implicar mucho más para ellas que para ellos (maternidad). La maternidad es, según lo expuesto, una responsabilidad mucho mayor que la paternidad y por lo tanto, el peso de esa responsabilidad es el que regula el instinto de apetito sexual en la mujer.

Además, de la misma forma natural, cuando otros factores se añaden a una relación sexual, como es el sentimiento, la amistad, etc.; la apetencia sexual femenina aumenta proporcionalmente. Y eso es por el mismo razonamiento: Esos factores, intuitivamente, garantizan a la mujer que ese hombre permanecerá a su lado, aunque su instinto paternal no esté a la altura del instinto maternal de ella.

Aborto versus apetito sexual femenino

El aborto se podría considerar como un procedimiento que intenta igualar la desproporción entre la implicación maternal y la paternal. Al tener la opción del aborto, una mujer se libera automáticamente de su “esclavo instinto maternal” que no le permite tener el mismo apetito sexual que el hombre y, por lo tanto, no disfrutar de una forma tan libre de la sexualidad como lo hace el hombre.

Pudiera ver el lector cierta incongruencia al leer que una actitud social (el aborto) modifica una actitud instintiva (apetito sexual). En realidad no sucede eso. Lo que ocurre es que mediante el aborto, la mujer se permite ir más allá de lo que el “cuerpo realmente le pide”… ¿Y por qué querría una mujer trasgredir esa actitud instintiva? La razón más evidente es que estamos en una sociedad extremadamente hedonista, donde todo o casi todo debe ser realizado por puro PLACER… Las niñas, que no se escapan de esta cultura hedonista, pronto advierten la gran discriminación “natural” a la que han sido “naturalmente sometidas” y la sociedad las empuja a romper con esas reglas naturales. Evidentemente, nadie les explica que esa moderación sexual no es una actitud retrógrada, sino instintiva. Por lo tanto, según ese falso planteamiento, se fuerzan a sí mismas a ser “sexualmente muy activas” (todo lo posible). Actualmente esta situación ha llegado hasta extremos realmente ridículos, con mujeres compitiendo con los hombres en lo que apetito sexual se refiere. Ridículo, patético y muy lamentable por todas las consecuencias que tiene (no sólo embarazos no deseados y los abortos posteriores).

Como conclusión, yo creo que el aborto se pude considerar como una aberración social que, en lugar de corregir el rumbo errático de una actitud materialista y superficial, lo ratifica. El aborto lleva a las mujeres a sucumbir a una “moda” más, que oculta una actitud instintiva. Esa ocultación de una actitud instintiva es muy grave para la propia mujer (por propia definición de instintivo). Pero además, esa nueva actitud social forzada (abortista) tiene implicaciones realmente muy dramáticas: El asesinato de millones de niños no natos a manos de sus propias madres. Ante la complacencia masculina que, lejos de ver este drama de magnitudes genocidas, se congratula de que la mujer, por fin!, ya siente ese apetito sexual tan deseado por siglos en ellas… Es por eso que muchos estudiosos pro-vida dicen que el aborto no es ni mucho menos una actitud feminista, sino totalmente machista, porque beneficia esencialmente al hombre y empobrece a la mujer.
No sé qué pensará el lector, pero yo creo que todo este artículo es mucho más que una simple hipótesis. Es una CRUDA REALIDAD actual de consecuencias naturales incalculables por un lado (al eliminar de esta forma una actitud instintiva tan importante) y de VERGÜENZA absoluta futura, cuando, por fin, la Civilización se dé cuenta de la magnitud de este GENOCIDIO HUMANO, que mata a MILLONES DE NIÑOS no natos al año en todo el mundo…

Compensación de una paternidad débil

Por estos mismos argumentos; un hombre que quiera ser padre, debe aportar otros valores a la relación para compensar el poco valor que tiene su paternidad y dejarla al mismo nivel que la maternidad. De nada le sirve a una mujer comprobar el deseo e instinto paternal de su pareja, porque, intuitivamente, ella sabe que ese instinto tiene poco valor, en relación a su instinto maternal. Por eso, hay que ser muy comprensivo ante los recelos de una mujer a la hora de ser madre, en una sociedad tan materialista y superficial como la actual, donde el instinto de paternidad es una garantía de compromiso muy pobre por si sola.

Y es que, además, la mujer debe asegurarse que el hombre escogido para tener hijos, es el que se quedará con ella “para siempre”, o al menos, hasta que los hijos ya sean adultos y se valgan por sí mismos. Eso es así porque la mujer normalmente tiene la custodia en caso de separación. Y eso, que inicialmente es lo que desea la madre, al final se convierte en una carga enorme para esa mujer. Un “mal menor” que hay que evitar a toda costa. Por eso, la mujer no sólo debe encontrar a un buen padre (instinto paternal) sino a un buena pareja sentimental también.

Por lo tanto, el hombre debe de hacer un esfuerzo extra para “enamorar” a su pareja y hacerle ver que, primero no sólo quiere placer sexual; segundo que tiene realmente ganas de tener ese hijo y, finalmente; que es realmente una buena pareja sentimental. Después nos extraña que una mujer, “teniéndolo todo” le tenga tanto miedo a tener hijos. Intuitivamente se sabe por qué, pero ahora creo que ya es más evidente el razonamiento.

¿Y qué relación tiene la actitud masculina con el tema del aborto? La lucha contra el aborto pasa por re-educar al hombre para “sintonizarse” mejor con la mujer. Esa sintonización pasa por tener más en cuenta los tres puntos expuestos en el párrafo anterior:

  • No fomentar el carácter hedonista de la sociedad actual. El placer no es lo prioritario.
  • Valorar la descendencia como el hecho natural más transcendental en la vida de cualquiera. Tener hijos no se debe forzar pero tampoco quitarle la importancia crucial y evidente que tiene, como muchos grupos sociales intentan hacer.
  • Educar para el amor de pareja. Lamentablemente, muchos adolescentes llegan a la edad adulta sin tener ni la más remota idea de lo que implica estar enamorado y lo focalizan en el deseo sexual y muy poco más. Incluso, muchísimos adultos andan toda su vida muy perdidos a este respecto. De ahí la elevada tasa de separaciones y divorcios, claro.

¿Igualar lo desigual es igualdad?

mentes_thumb1Yo creo que intentar igualar lo que no lo es, es cualquier cosa menos igualdad. Y la esencia de esa necesidad es no entender el concepto de RESPETO.

Quien sabe lo que es el respeto, no siente esa necesidad imperiosa de igualar lo que de echo es diferente. El que entiende el concepto de respeto y también es humilde, intenta entender lo diferente pero no lo elimina para ocultar su incapacidad de entendimiento.

Un claro ejemplo y muy tradicional de diferencias en la sociedad, es la “guerra de sexos”: En términos generales, los hombres, asociadas a nuestro género, tenemos virtudes generales así como defectos generales también. Las mujeres más de lo mismo. Ambos, en términos generales siempre, somos bastante distintos en muchas facetas de nuestra personalidad. Pero lo esencial es respetar todas esas virtudes y defectos en lugar de intentar homogeneizarnos a todos.

La “ideología de género” pretende ignorar las diferencias naturales y evidentes entre hombres y mujeres para no afrontar las dificultades que ello conlleva. Un grave error que nos conduce al fracaso en muchas facetas de nuestras vidas y que crispa la sociedad desde sus bases esenciales (educación).

Acepta y respeta lo diferente y no necesitarás tanta “igualdad” en ningún sentido ni en ningún área.

Naturismo versus Naturalismo

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Para empezar, una pequeña aclaración semántica: No es estrictamente lo mismo “naturalista” que “naturista”. Lo primero es una corriente filosófica que toma la Naturaleza como modelo de vida, mientras que lo segundo es una doctrina naturalista centrada en la conservación de la salud y prevención de enfermedades (fuente: RAE).

Otra aclaración necesaria es que ambos términos también representan dos conceptos que poco tienen que ver con los precedentes. Naturalismo es también una corriente artística que tiene bastante relación con el concepto filosófico pero no es exactamente lo mismo. Por otro lado, naturista también se considera un sinónimo de nudista. No queda muy claro si un nudista es también un naturalista en su sentido más estricto pero dejaré ese debate de lado, y hablaré de naturistas y naturalistas en el sentido expresado en el anterior párrafo.

 

Los naturistas, por definición, tienen una actitud naturalista sólo en lo que a la alimentación y el tratamiento de enfermedades se refiere. Pero no es seguro que un naturista tenga esa misma “confianza natural” en otros aspectos de su vida.

La gran cuestión que siempre he tenido en mente es ¿por qué los naturistas no son habitualmente naturalistas también en otros aspectos de sus vidas? ¿Por qué hay gente que cree casi ciegamente en el beneficio de las dietas y los tratamientos de salud naturales y, sin embargo, rechazan (incluso violentamente) cualquier otro tipo de naturalismo en sus vidas? Veamos…

Yo no tengo claro si el cuerpo humano conseguirá, con los años, adaptarse finalmente a tanta basura que le metemos dentro y que mal llamamos “comida” y, por lo tanto, no tengo muy claro si los beneficios de comer sano son realmente tan necesarios para nuestra vida particular y la de la especie en sí misma. Lo que si tengo bastante más claro es que hay otros tipos de comportamientos no naturales, que de mantenerse, serán el fin definitivo de la especie humana.

Porque la gente entiende bastante bien sólo lo experimenta en primera persona. Pero cuando se trata de entender situaciones abstractas la cosa cambia mucho. Yo creo que hay dos procesos naturales abstractos (“intangibles”) esenciales en la vida del cualquier ser vivo que los Humanos estamos deliberadamente masacrando. Y como procesos naturales esenciales, finalmente acabarán pasándonos factura. Y es posible que nos la pasen antes de la ingesta de “comida basura”.

Me refiero  a la falta de respecto “natural” por los niños no nacidos (pero ya engendrados) y a la legalización de la descendencia homosexual.

En el primer caso, me refiero al mal llamado aborto y que sólo es un eufemismo de asesinato de seres no natos. Nuestra supina ignorancia natural, nos hizo creer que un Ser Humano no nacido no era una persona. Que no tenía derechos naturales esenciales, como la vida. Y por eso, empezamos a matarlos, sin contemplaciones. De muy poco ha servido el extraordinario avance TÉCNICO de los últimos años. Un avance que nos ha mostrado la naturaleza realmente humana de los embriones y fetos. Un avance técnico que no ha implicado un avance MORAL.

Como en otros muchos aspectos, el Hombre ha avanzado mucho técnicamente, pero muy poco moral o éticamente. Seguimos masacrándonos en guerras injustas, seguimos luchando por poder, dinero, placer… Y el dinero y el placer son básicamente nuestros “principios” a la hora de abortar, por supuesto. Porque abortamos para no tener que “cargar” con un ser inocente porque hemos querido disfrutar de nuestra sexualidad, desvinculándola por completo de nuestros sentimientos. Porque quien “hace el amor”,  no le teme al embarazo. Esa es una regla natural que muchos desprecian y/o ignoran. Nos hemos creído que el placer es el criterio más importante. Mucho más que el respeto a la vida, la coherencia con los sentimientos y la responsabilidad materno-paternal. Es el triunfo del placer ante todo.

Por otro lado, el aborto limita extraordinariamente la capacidad regenerativa/evolutiva de la especie humana porque además, en nuestras sociedades egoístas-individualistas, se alarga artificialmente la vida de los ancianos mucho más allá de sus posibilidades naturales. Es decir, matamos niños y mantenemos vivos a los ancianos a toda costa… (suena bastante… estúpido?).

En el segundo caso, el derecho de adopción homosexual, ya hace un tiempo que las sociedades “progresistas” han decidido también dar un vuelco absoluto a las formas de paternidad del futuro. Por lo visto, a tenor de estos “principios progresistas”, la descendencia deberá dejar de ser una consecuencia directa de las relaciones sexuales. Porque de esa forma se “iguala” a los heterosexuales y a los homosexuales. Es decir, si conseguimos desvincular sexo y descendencia, habremos conseguido eliminar la discriminación por orientación sexual… Eso es lo que piensan los “sabios” progresistas, claro. Evidentemente, es uno de los mayores errores socio-culturales de toda la historia de la Humanidad. No tengo ninguna duda de ello.

Lo correcto sería reclamar el RESPECTO por cualquier condición humana, la etiquetemos de natural o no. De forma tradicional y conservadora, se ha discriminado a los homosexuales por no ser “naturales”, por enfermizos y/o depravados. Pero sea cual sea el origen de esta orientación sexual, lo que hay que fomentar es el respeto a la misma, no la IGUALDAD entre estos individuos. Y la razón es única pero fundamental: Los homosexuales no pueden tener hijos NATURALES…  Eso, es suficiente para no considerar a un heterosexual “igual” a un homosexual. O, si se quiere, somos iguales en todos los aspectos menos en ese: Un homosexual JAMÁS debería tener derecho de adopción, como cualquier otro heterosexual, puesto que eso es otorgar el derecho paternal/maternal a un individuo que, por NATURALEZA, no lo tiene. Fin del debate.

Ambos gravísimos errores, aborto y descendencia homosexual, marcarán el principio del fin de la especie. Y sino, esperemos “unos años”… (Quizás me esté leyendo ahora mismo algún tataranieto mío y, desgraciadamente, esté asintiendo con la cabeza mientras lee esto).

 

Conclusiones…

 

Sin entrar en la importancia del “respeto natural”, con el que se puede estar o no de acuerdo, este artículo sólo quiere llamar la atención a todos aquellos que viven obsesionados  por intentar comer natural, por intentar hacer ejercicio cada día, por observar a la naturaleza para decidir cuestiones simples en sus vidas y, sin embargo, la ignoran completa y absolutamente cuando se trata de decidir nuestro “rumbo” en estas dos materias esenciales, las dos relacionadas con la reproducción/descendencia…

Si todos los movimientos naturalistas actuales fueran realmente coherentes y aplicaran su naturalismo a todas las facetas de su vida (no solo a la alimentación, por ejemplo), podríamos empezar a pensar que el aborto y el matrimonio gay tienen los días contados y por lo tanto, respetando todas las opciones individuales que no impliquen matar a nadie indiscriminadamente, conseguiríamos sociedades mucho más sanas y equilibradas en todos los aspectos.

Lamentablemente, la mayor parte de los naturalistas lo son sólo parcialmente, sin razón aparente. En realidad yo creo que son “rebeldes sin causa” que sólo se dejan manipular por discursos demagógicos de los movimientos progresistas. Sólo son naturistas porque el naturismo no va en contra del progresismo, nada más. En caso contrario, los progresistas se hubieran cuidado de limitar el naturismo, claro.

Y ese es el verdadero error social de nuestros tiempos: Este falso “progresismo” que ya ha dinamitado las bases de nuestra civilización: Sus principios naturales reproductivos… Y con ese discurso demagógicamente falso, han manipulado a millones de personas que, paradójicamente, se creen muy naturalistas…

 

¿Conseguirnos eliminar esta lacra social del progresismo a tiempo? ¿O sólo nos daremos cuenta de que estos energúmenos (progresistas) nos llevaron por la senda de la muerte cuando ya no haya camino de vuelta?

No sé, somos aún muchos los habitantes humanos de la Tierra y “la vida da muchas vueltas”, pero por desgracia, de momento, todo apunta que nuestro camino es sin billete de vuelta… Antes que los gases nocivos, las hormonas o los pesticidas, nos matarán los progresistas con su simplista, incoherente y demagoga manera de ver la Vida…

“Yo no intento convencerte”…

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“Yo no intento convencerte”…. Mmmm?!!!! No me gusta nada esa afirmación… NADA!

El problema está en que muchos creen que intentar convencer es una falta de respeto y eso es un gran error. Intentar convencer no es imponer, en absoluto.

Nuestras opiniones son la materia prima de una fábrica que se llama “cerebro”: Esta fábrica (cerebro) procesa está materia prima (ideas) y genera unos artículos (otras ideas). Por lo tanto, cuando “enviamos” nuestras ideas a otra persona siempre es para conseguir un cambio en ella (los “artículos”). Nadie envía material a una fábrica que no vaya a ser procesado por esa fábrica, menuda tontería!🙂

Por lo tanto es falso eso de que “no intentemos convencer”… Lo que debemos intentar es RESPETAR que el otro no “procese el resultado esperado” por nosotros… Pero siempre debe existir ese resultado. En caso contrario, si esa situación se da mucho, acabaremos por no trasmitirle nunca nuestras opiniones a esa persona. Y ese es el principal problema que se puede dar en cualquier relación: Poco a poco vamos dejando de comunicarnos en esa persona porque simplemente ignora nuestra opinión.

Por lo tanto, tanto si eres amigo como no, intenta convencerme por favor!😉 Yo haré lo mismo… “lo siento”…😉

“Desert Dancer”, much more than a movie…

This is a beautiful movie, not just in appearance but also for its included principles…, especially FREEDOM… In the side of the art, it was my first time that I could cry just seeing a beautiful and emotional dance…

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Dance is one of my passions and I can’tbelieve how is it possible that any society forbids dancing… Yes my friends, in a higher or lower level, in the Muslims countries, dancing is FORBIDDEN…

In front of this real lack of freedom, western countries we are fighting for a false freedom, such as the “freedom” to kill a baby, before its birth… I’m speaking about abortion, of course.

In my opinion, to see these opposite problems is a kind of bad joke : In one side, a real lack of freedom that even forbids to dance; and in the other side, a corruption of freedom that allows killing with no reason at all… It’s a very bad joke that shows to all of us that both extremes can be equally negative… Personally, I think the “western extreme” is much worse than the other one…

As a conclusion, I think that, all of us, in the western and eastern countries, Muslim and non-Muslim countries, would have to meditate in a deeper way about this subject (the real concept of Freedom) and to be coherent with these thoughts…