Libertad e Ingeligencia

La LIBERTAD es una bendición… y una maldición! 😉

Aparentemente, la libertad parece como una de esas facultades totalmente positivas. Pero la libertad implica un nivel de RESPONSABILIDAD que va creciendo proporcionalmente al nivel de libertad:

LIBERTAD => RESPONSABILIDAD

¿Y cómo se ejerce la responsabilidad? A mi sólo se me ocurre de una manera: Con conocimiento, es decir, conociendo el entorno vital que nos rodea… A mayor conocimiento de nuestro entorno, con más responsabilidad podremos obrar. “Podremos”, no “obraremos”. Porque para que esa posibilidad se materialice es necesario otro importante factor: La inteligencia. La inteligencia procesa los datos que nos llegan, para tener un conocimiento funcional (que sea realmente útil). Por lo tanto, la cadena de implicaciones es la siguiente:

LIBERTAD => RESPONSABILIDAD =>

=> CONOCIMIENTO => VIDA + INTELIGENCIA

Y vida e inteligencia es justo lo que más nos define como Seres Humanos. Vivimos y por eso podemos “absorber” nuestro entorno (mediante nuestros sentidos). Pero también podemos procesar esos datos para que tengan algún sentido. El propósito final de todo esto es que podamos vivir en libertad, sin instintos, y aún así subsistamos. Yo siempre digo que somos un experimento natural, que aún estamos en fase de prueba, por cierto.

Un ser no inteligente no puede ser responsable de nada y, por lo tanto, no puede tener ninguna libertad real, es decir la consciente (consciente de ser libre). Por eso, esencialmente, los niños ni son responsables ni son libres: Aunque sean biológicamente muy inteligentes, aún no disponen del conocimiento funcional y deben ser guiados. Hay muchos otros ejemplos similares, pero vayamos al grano.

Pero suena raro aún que libertad e inteligencia deban ir siempre de la mano… Eso significaría que los más inteligentes en una sociedad deberían ser más libres que los menos inteligentes… POR SUPUESTO! El problema es que no hay ningún marcador objetivo de inteligencia y entonces esa posibilidad se anula. De todos modos, los individuos más inteligentes suelen actuar más libremente, aunque eso implique saltarse las normas (leyes) mucho más. Otro tema diferente es si esa percepción de la inteligencia propia es objetiva y qué riesgo se asume al equivocarse.

Llegados a este punto, parece ser que el nivel de libertad de un individuo dado, le permite vivir de una forma óptima en su entorno. Es decir, libertad es el sustituto o el complemento (depende de las proporciones y su uso) del instinto. En realidad, la cadena de implicaciones anterior, provienen de una cadena de “consecuencias”:

vida + inteligencia => conocimiento => responsabilidad => libertad =>
=> infinidad de opciones vitales

Es decir, lo que nos ha dado la libertad es nuestra capacidad racional, no al revés, obviamente. De la misma forma, en el caso de la ausencia de inteligencia, la anterior cadena parece simplificarse como sigue:

vida + instintos => opciones vitales muy limitadas

Por lo tanto, parece admisible que el fin último de la inteligencia en la Naturaleza, a través del Ser Humano, es acelerar su proceso de Evolución, ya que, al experimentar mucho más (más opciones) el Ser Humano se enfrenta a muchas más variantes en su entorno, que aceleran la Selección Natural de una forma exponencial… Es decir, el Hombre actual, puede volar, por ejemplo. Esa experiencia le reporta tanto beneficios como inconvenientes. Esos inconvenientes (cáncer debido a las radiaciones solares, por ejemplo), le pueden hacer evolucionar en ciertos sentidos que, si no hubiera sido libre/inteligente, nunca hubieran aparecido.

…el fin último de la inteligencia en la Naturaleza, a través del Ser Humano, es acelerar su proceso de Evolución…
Por lo tanto, una primera e interesante conclusión es que la inteligencia no fue introducida en la Naturaleza de forma arbitraria, aunque las leyes de la Evolución natural puedan parecer arbitrarias en sí mismas. En cualquier caso, parece que la inteligencia no contradice a la propia Evolución de las especies, como a veces parece. Pero este no era el tema que yo quería desarrollar.

Los límites de la libertad

Otro punto interesante, más político, es que la libertad es un MEDIO no un FIN en sí mismo. Es decir, la libertad, como se ha visto antes, es una herramienta de la evolución, como son las mutaciones genéticas espontáneas que se dan entre generaciones. Por lo tanto, al ser un medio y no un fin, se debe “modular” su importancia. Es decir, la libertad para el Ser Humano no debería tener un valor absoluto, sino relativo, muy relativo. Esta relativización implica directamente, que existe un factor más importante y/o absoluto que la propia libertad. Y recordando el objetivo fundamental que persigue la libertad (o inteligencia), que no es más que favorecer la vida al Ser Humano, posibilitando más y mejor su evolución natural, parece ser claro que libertad sin un sentido práctico no tiene razón de ser. Un sentido práctico que realmente mejore la vida de los individuos.

Por lo tanto, la libertad debe siempre ir de la mano de la “eficiencia vital”, o natural. La libertad puede dar resultados negativos que sólo sirven a NIVEL DE ESPECIE para poder explorar otras opciones evolutivas. Pero esos resultados negativos no sirven de nada al nivel del individuo que los sufre. Por lo tanto, la libertad debería siempre estar modulada por la inteligencia.

Se establecen, por lo tanto, dos relaciones contrarias entre inteligencia y libertad, que establecen una rango de libertad para el individuo que la ejerce:

la INTELIGENCIA permite la LIBERTAD
la INTELIGENCIA limita la LIBERTAD

Esta relación, mediante la que limitamos nuestro nivel de libertad mediante la inteligencia se ejemplifica muy fácilmente: No nos tiramos “libremente” por un precipicio porque sabemos (inteligencia) que nos mataríamos. Es decir, no somos libres totalmente ya que nuestro propio cuerpo y entorno físicos nos imponen unas limitaciones infranqueables. Y si insistimos en ignorar esas limitaciones entonces morimos.

En definitiva, la relación entre inteligencia y libertad es de “amor/odio” ya que la inteligencia es el factor que permite la inteligencia pero a la vez es el factor que la restringe.

Además, esa limitación de la inteligencia no impide que la libertad pueda dar resultados negativos para el individuo, pero “asumibles”. Es decir, no son resultados catastróficos para el propio individuo, como el tirarse por un precipicio, por ejemplo. Es decir, comprobamos que la aplicación de la inteligencia para limitar la libertad no impide el objetivo esencial de la libertad, la evolución de la especie. Es más, sólo los menos inteligentes (los idiotas) son los que no tienen ese límite a su propia libertad y por ello, muchos de ellos se “extinguen”, utilizando la terminología evolutiva aplicada a cierto ADN. Es decir, sólo los “tontos se extinguen”. Por lo tanto, vemos que la característica “inteligencia” se protege a sí misma, lo que también viene a confirmar toda esta teoría.

La Ley es para los tontos

¿No podríamos ser solidarios con los “tontos” y limitarles su libertad individual acorde con su capacidad intelectual para así evitar que se extingan y así permitir que sus descendientes, ya no tan “tontos” tengan la oportunidad de vivir, ya con más libertad y así, con todo, la Evolución sea aún más rápida y eficiente?… Es una pregunta muy larga, pero creo que se puede entender bastante bien. Y creo que la respuesta es un rotundo SÍ…

Si limitamos la libertad de los individuos de una sociedad en relación a su capacidad intelectual hacemos una triple “buena acción”:

  • Al propio individuo, al que lo protegemos ante su propia irresponsabilidad.
  • A los otros individuos, protengiéndolos de los más irresponsables.
  • Y a la especie, permitiendo que los descendientes de un individuo poco inteligente (responsable, libre, etc) tenga la opción de ser más inteligente (…) si sus mutaciones de ADN así lo permiten.

El problema sería pues, identificar a los “tontos” para poder limitarles su libertad, es decir, aplicándoles leyes, que a los otros no les serían aplicadas (no las necesitarían). El problema para esta hipotética situación es que aún no sabemos valorar objetivamente el nivel de inteligencia de un individuo y, por lo tanto, no podemos aplicar leyes de forma selectiva, y éstas deben ser de aplicación general, tanto a los “listos” como a los “tontos”.

Por lo tanto, para acabar, no queda otra opción (al parecer) que crear leyes muy generales, y por lo tanto, muy poco restrictivas, pero muy obvias (objetivas) que sean de aplicación segura a cualquier individuo de una sociedad. Los inteligentes ni deberían pensar en ellas (aunque por humildad estaría bien que las conocieran, por si no son tan inteligentes…) y los menos inteligentes podrían aferrarse a esas leyes para poder vivir seguros y, al mismo tiempo, convivir en paz con los demás individuos.

Por lo tanto, de toda esta argumentación, se deduce que la libertad absoluta no es en absoluto un objetivo a perseguir y que, sin embargo, hay que establecer leyes que la coarten. Eso sí, esas leyes siempre deben ser “de mínimos” para no interferir en la libertad individual que la Naturaleza le confiera a todo ser, regulada por su inteligencia.

Gobierno de inteligentes: Científicos y sabios (Tecnocracia + Sofocracia)

Las leyes, que ya se ha visto son necesarias, serían totalmente anecdóticas para un individuo muy inteligente, ya que él mismo las deduciría. Y son precisamente estos individuos más inteligentes los que deberían instaurarlas, imponerlas. Pero deberían ser leyes muy “naturales” para que cualquiera que las siguiera al pie de la letra estuviera seguro que no está infringiendo ninguna norma esencial o natural. Es el problema de las leyes positivas actuales: Que muchas están muy alejadas de las leyes naturales y que, por lo tanto, son muy peligrosas para la convivencia de una sociedad.

Una ley debe ser muy “natural”, es decir, representar a alguna ley natural que afecte al comportamiento social de los Hombres. Pero eso es muy complicado ya que el comportamiento social es un concepto muy subjetivo y difícil de simplificar en una ley… Por eso, es necesario acudir a los datos más objetivos que existan para legislar. Y lo más objetivo que tenemos a nuestro alcance son los resultados científicos. Es decir, el buen legislador debería ser muy científico.

Pero a parte de ser muy técnico (científico), un legislador debe entender muy bien las consecuencias y/o implicaciones sociales de los resultados científicos y eso no lo sabe hacer por definición el mejor de los científicos. Por lo tanto, hay que buscar otra categoría personal que englobe tanto la capacidad técnica como la capacidad de integrar multitud de datos técnicos y sacar conclusiones sociales de ellos. Podríamos hablar de sabios, para referenciar este tipo de personas.

Los equipos de gobierno podrían estar liderados por este tipo de “inteligencias sociales”, sabios, rodeadas de “inteligencias técnicas”, técnicos. Los técnicos tendrían dos misiones esenciales:

  • Asesorar a sus líderes, sabios pero no infalibles a nivel técnico.
  • Controlar a sus líderes, sabios pero humanos, ante los errores técnicos más evidentes.

Con este tipo de gobiernos se podrían legislar efectivamente sobre temas tan controvertidos como los siguientes:

  • El aborto o la eutanasia: Serían regulados por médicos, biólogos, antropólogos, genetistas y los líderes sabios correspondientes. Decidirían entre todos si es aceptable matar a un embrión o no y bajo qué circunstancias exactas.
  • La economía, debería estar dirigida por reconocidos economistas, empresarios, etc; que tuvieran experiencias en este sector y pudieran argumentar sus opiniones suficientemente.
  • Cambio climático.
  • Demografía.

Y todos los individuos deberían acatar las normas (leyes) que salieran de estos gobiernos, sin discusión. Estos gobiernos se deberían renovar con la incorporación de nuevos y mejores científicos periódicamente. El problema es cómo elegirlos si no es a través del sufragio universal (democracia). Deberían existir restricciones legales como la formación universitaria obligatoria y especializada para cada ministerio. Además, se deberían pedir responsabilidades ante programas electorales incumplidos y otras similares.

Democracia y demagogia

La democracia es todo lo contrario a un gobierno “de inteligentes”. Democracia implica dejar que la parte más ignorante de la sociedad dicte las leyes para todos, incluso a los muy inteligentes. Una verdadera burrada.
Contra los efectos devastadores de la democracia, el medio menos malo para seleccionar a nuestros políticos, lo único que queda es que los intelectuales (los más inteligentes) INSTRUYAN a la sociedad y ésta, descarte a los más ignorantes del gobierno.

Lo que ocurre es que los ignorantes utilizan muy bien un recurso para protegerse de la inteligencia: La DEMAGOGIA. Son idiotas, pero su nivel de idiotez les es suficiente para manejar la demagogia suficientemente bien. Ante esta arma, los intelectuales deben también utilizar la demagogia para llevarse a los “borregos” a su redil y allí, empezar la instrucción propiamente dicha. De nada sirve intentar instruir a una masa aborregada que está siendo bombardeada con argumentos demagogos, ya que éstos llegan antes al sistema emocional de las personas y anulan sus procesos de razonamiento.

Por eso estamos presenciando una guerra demagógica actualmente, en la que es complicado ver a priori quién tiene la razón (el intelectual) y quien es el ignorante que se cree con la razón. El intelectual debe, por lo tanto, provocar, atacar al ignorante manipulador, para traerse a su redil a las mentes más débiles y luego, en esa posición de seguridad, instruirlas para que se puedan enfrentar a la demagogia por sí mismas. Es lo que hacemos con nuestros propios hijos: “si ves a un desconocido que te regala un caramelo, no lo cojas”, y luego les explicamos por qué no deben cogerlo. Pero lo primero es sacar del “campo de batalla” a la gente inocente y luego instruirla para su propia auto-defensa, si sirve la analogía.

La demagogia es el acto violento por excelencia en nuestra era y hay que combatirla con más y mejor demagogia, para luego pasar a la instrucción.
La demagogia es el acto violento por excelencia en nuestra era y hay que combatirla con más y mejor demagogia, para luego pasar a la instrucción. Esta fase, la instrucción no existe en los demagogos ignorantes. En este caso, la fase de instrucción se sustituye por una fase de “instrucción manipuladora”, donde se formarn los nuevos manipuladores. La evidencia es que esta gente no sabe razonar lo más mínimo y repiten como loros las consignas demagogas (“bonitas”) que les dictan sus manipuladores. En general, hay que desconfiar de todos los “caramelos” gratuitos que nos ofrezcan. Si alguien se nos acerca y nos “vende” algo (un bien por otro) entonces es más creible. El problema es el que hemos mencionado: Un ignorante que no conoce ni esa norma mínima (un bien por otro) sólo responde a actitudes demagogas y es por ahí por donde hay que “cazarlo”.

Conclusiones

Hecho este largo inciso, sobre las formas de gobierno, creo que se puede confirmar que la libertad absoluta es una utopía absoluta y que siempre serán necesarias leyes de aplicación generalista y no sólo acuerdos voluntarios entre individuos, como pretende el liberalismo/libertarismo. Y el problema de cómo elegir a los legisladores pasa por combatir la demagogia con más demagogia, pero en este caso más efectiva al salir de seres más inteligentes. Y seguidamente, a diferencia de los reales manipuladores, instruir al ignorante. El problema hasta ahora es que los intelectuales han intentado convencer a los que no querían razones, sino sólo emociones.

Ya aterrizando en el panorama político español, VOX es el único partido que intenta instaurar leyes naturales (inteligencia) y además utiliza la emotividad para “captar” a los ignorantes que han sido hipnotizados por aquellos “ingenieros sociales” que han instaurado leyes positivas muy alejadas de las leyes naturales y que, por lo tanto, están llevando al caos a la sociedad española, de una forma muy alarmante.

VOX es un partido que apuesta por esa libertad comedida y ajustada a la ley natural e impuesta por líderes sabios, rodeados de técnicos que garantizan la naturalidad en esas leyes.

El resto de partidos, sólo pretenden inventarse una “realidad” (Naturaleza) inexistente pero muy “bonita” y crear leyes que se adecuen a esa realidad simulada, con lo que las consecuencias son desastrosas, como estamos viendo en la actualidad y en multitud de campos socio-políticos.

¿Cuándo empezamos a ser nosotros mismos?

¿Alguna vez os habéis parado a pensar por qué nos gusta ser diferentes a los demás?

Nuestras diferencias nos hacen existir…, ratifican nuestra existencia… Mis rasgos diferenciadores me definen… Cuanto más nos parecemos a los demás, menos definidos estamos, menos “existimos”, menos vivos estamos… Por otro lado, sentirse parte de un grupo y, por lo tanto, perder cierta parte de esas diferencias personales, nos gusta… porque nos hace más fuertes… Y muchas veces, cuando pertenecemos a un grupo, sentimos deseos irrefrenables de “hacer valer nuestra pertenencia”, intentado dirigir al grupo en algún sentido y así compatibilizar ambas fuerzas internas…

Es decir, como otras tantas cosas en la vida, parece que siempre estaremos en una eterna “lucha interior” entre ser diferentes a los demás y no serlo tanto, con tal de ser bienvenido a algún grupo social, en el que sentirnos más arropados.

¿Pero qué es más importante, ser “uno” o ser “grupo”? ¿O depende de cada cual?… ¿De qué depende eso?… ¿Es posible que los que se sienten menos “uno”, necesiten compensar esa carencia, siendo más “grupo”? ¿Es posible que en el fondo de la cuestión radique el concepto de PERSONALIDAD, que todos necesitamos y, cuando no lo conseguimos “destilar” de nosotros mismos (en su mayor medida) intentamos adoptarlo de algún grupo más o menos popular, sin plantearnos demasiado si va realmente con lo que nosotros somos potencialmente?

Muchas preguntas se me ocurren al respecto de este tema. Seguramente sin una respuesta clara y evidente.

Lo que sí tengo clarísimo es que el inicio de esas diferencias personales, a partir del cual se creará nuestra personalidad particular, empieza en un momento clave de nuestra vida: La concepción…, donde se genera un código genético ÚNICO y estable durante el resto de toda nuestra vida…

Por eso esencialmente estoy contra el aborto: Porque se mata a un ser DIFERENCIADO…, el único anhelo real, aunque muy inconsciente, que TODOS tenemos… Y claro, ¡también es inconsciente para el propio embrión, por supuesto!, pero eso no significa que lo podamos aniquilar, porque ni nosotros mismos, adultos, somos realmente conscientes de este detalle tan importante… Nuestra vida, o nuestra vida “diferenciada”, empieza justamente en un hecho diferencial que nos acompañará toda nuestra vida (si nos dejan): Nuestro ADN… ¡Déjalo vivir!

Naturofobia

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#Naturofobia: Dícese de la actitud de cierta parte de la sociedad, que con mucha arrogancia, desprecia la Naturaleza, porque dentro de su ignorancia profunda, le parece cruel y, por lo tanto, han decidido cambiarla a base de la manipulación y adoctrinamiento masivo de la sociedad.

El cerebro humano es muy PLÁSTICO y esto significa que puede ser manipulado incluso para ir contra su propio beneficio. Aquí radica el verdadero peligro de este movimiento que se extiende como si se tratara de una SECTA INTERNACIONAL… y que atropella hasta lo más sagrado, como es el derecho de los padres para decidir la educación de sus hijos…

El movimiento progresista o de izquierdas se ha erigido como el máximo exponente de este movimiento que, de no ser zanjado pronto, amenaza a la especie humana; no a la naturaleza que, realmente es mucho más potente de lo que estos estúpidos se creen.

Aborto libre, ideología de género, manipulación genética de embriones… :O

¿Vamos a hacer algo para evitar que esta gentuza acabe con nuestra Civilización? ¿O mejor dejamos que la imbecilidad profunda inunde nuestra sociedad y se hagan realidad esas películas apocalípticas donde el Hombre había perdido todo el sentido de la realidad y se reproducían todos con probetas o que, por conseguir los niños más guapos, se había perdido toda la capacidad de adaptación a los cambios del ecosistema?

Madre mía cuánta imbecilidad veo estos días… :O

Cómo un conservador se vuelve libertario

libertario-e1324186424277A partir de ahora me declaro libertario, que no es liberal o neo-liberal, no confundir términos.

Ser libertario significa abogar por la libertad máxima del individuo. Una libertad tanto en el plano económico como en el plano social. Muchos diréis que ser liberal en el plano social es ser progresista social, pero también os estáis equivocando y ahora os explicaré porqué.

El conservadurismo es un movimiento político que busca imponer un modelo social basado en la supuesta naturaleza del individuo.

El conservadurismo es un movimiento político que busca imponer un modelo social basado en la supuesta naturaleza del individuo. Digo “supuesta” porque siempre es discutible qué se entiende por “naturaleza del individuo”.

En el otro extremo está el progresismo. El progresismo es un movimiento político que busca imponer un modelo social basado en la imposición de ideas de ingeniería social, que nunca o casi nunca tienen nada que ver con la realidad natural del individuo: Feminismo radical, ideología de género, creencia absoluta en el concepto de maldad, etc; son sólo algunas de las ideologías que se intentan imponer desde un gobierno progresista.

El progresismo es un movimiento político que busca imponer un modelo social basado en la imposición de ideas de ingeniería social.

Filosóficamente, me sigo confesando conservador porque creo que, en general, este movimiento es el más realista y general posible. No obstante, a nivel político, real y práctico, he optado por el libertarianismo porque eso libra de la imposición progresista a toda la sociedad, que yo considero poco menos que delirante en casi todos los aspectos de esa ideología.

En el libertarianismo cada individuo decide qué hacer en su vida, no sólo con su vida, sino con las de sus congéneres. Es decir, operar con total libertad. La cara amarga de tal situación es que hay que ser muy responsable de los actos que, en libertad absoluta, se realizan. Por lo tanto, si por ejemplo uno mata injustamente, se arriesga a que la sociedad le condene. Y la condena social puede llegar a ser mucho peor que la de un juez, sobre todo en la era de la globalización, donde “todo se sabe”…

En el libertarianismo cada individuo decide qué hacer en su vida, no sólo con su vida, sino con las de sus congéneres.

Puede ser que haya muchos lectores que crean que hay hechos obviamente perversos para toda la sociedad y que, por lo tanto, no es necesario que sean juzgados a nivel individual, sino colectivamente, instaurando las leyes necesarias; y que su ausencia llevaría a un caos social extremo. Pero hay un ejemplo muy claro donde esta hipótesis falla rotundamente: La aprobación/desaprobación del aborto en nuestra sociedad:

Para un conservador, un aborto es un crimen que está, cuando menos, a la misma altura que un asesinato común. Sin embargo, siendo legal, la sociedad no se derrumba. Los progresistas pueden argumentar que esta es la prueba que demuestra que el aborto no es un crimen, pero los conservadores dirán que lo que ocurre es que la justicia estatal es injusta, porque en libertad real, la sociedad acabaría por condenar el aborto, al igual que hoy todos condenamos la muerte de otros individuos totalmente indefensos, como son los bebés (nacidos).

Inciso: Yo diferencio tres tipos de justicia:

  • Justicia natural: “La ley del más fuerte”, tanto a nivel físico como mental.
  • Justicia social: “La ley de la sociedad”, como conjunto de individuos, no como Estado, ni tampoco relacionado con el concepto de democracia. Es decir, que sea la sociedad, independientemente de cómo esté organizada (Estado-anarquía), ni de donde provenga (totalitarismo-democracia) sea la que imparta justicia, según sus propias respuestas a los actos de sus individuos.
  • Justicia estatal: “La ley del Estado”, independientemente de cómo se haya instaurado ese Estado (totalitarismo-democracia).

Yo entiendo que la justicia social es una evolución de la justicia natural, cuando se trata de individuos sociales como los Seres Humanos. La justicia estatal debería ser una copia calcada de la justicia social, pero como entidad compleja que es, una sociedad es muy difícil de analizar y determinar qué es realmente justo para ella. Es decir, un Estado nunca o casi nunca estará ni cerca de determinar que es justo o no es justo en su sociedad. El ejemplo del aborto es el más claro ejemplo de esta afirmación. Por lo tanto, al contrario que progresistas y conservadores, el libertarianismo cree que la justicia social no puede provenir del Estado, sino directamente de los individuos que forman la sociedad, con sus críticas activas o pasivas y sus actitudes de aprobación o desaprobación correspondientes.

Como ejemplo de verdadera justicia social, y siguiendo con el ejemplo del aborto, si los conservadores tienen razón, la justicia social (real) acabaría por apartar a los abortistas de la sociedad y esa actitud acabaría como una actitud residual, así como otras muchas, que sólo demostraría la variabilidad del Ser Humano debido a su libertad intrínseca, que le puede llevar incluso a su propia infelicidad (ser apartado socialmente, en este caso). Lo mismo se puede decir si fueran los progresistas los que tienen la razón en este tema: Acabarían arrinconando a los conservadores. Pero mientras haya un estado manipulado por lobbies de presión, eso nunca se sabrá y siempre se mantendrá un clima de tensión social con éste u otros muchos temas polémicos y controvertidos.

Personalmente, creo que el Estado está tremendamente manipulado por pequeños grupos de presión (“lobbies”) progresistas, que dirigen la justicia estatal muy lejos de la social, la real. Por lo tanto, desde el libertarismo ya me basta que al menos los progresistas no puedan imponer a la fuerza sus ideas. Ya me encargaré yo (y los que piensan como yo) que las ideas coherentes del conservadurismo sean adoptadas libremente: Si los conservadores (filosófico en mi caso) estamos en lo cierto, nuestras ideas serán la mayoría en la sociedad y se habrá derrocado el progresismo como movimiento generalizado en la sociedad. En caso contrario, lo mismo; pero en el camino no se habrá crispado la sociedad, llena de fanatismo agresivo que, al final, no hace más que cohibir la verdadera y última expresión de… LIBERTAD INDIVIDUAL…

Abortos Falsos y Abortos Verdaderos

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Después de documentarme de una forma exhaustiva (aunque sólo desde Internet), voy a romper una lanza a favor del aborto.

Hechos científicos:

  1. La fecundación no es instantánea, una que vez un espermatozoide ha penetrado en el óvulo.
  2. Se calcula que la fecundación tarda algo menos de un día en completarse (20-22 horas). Se considera que la fecundación se completa cuando se crea el ADN del nuevo individuo. Hasta ese momento, técnicamente hablando, sólo existen dos células, de dos individuos diferentes (madre y padre), intentando combinarse, para crear una nueva.
  3. Por lo tanto, a partir del segundo día desde el inicio de la fecundación, ya se tiene la primera célula completa del NUEVO individuo: El CIGOTO.

Conclusión: Atendiendo a la evidencia científica, legalmente, se debería considerar que la vida del nuevo individuo empieza el segundo día después del inicio de la fecundación y NO justo en el momento en el que empieza la fecundación.

Por lo tanto, VOY A RECTIFICAR MI POSTURA RESPECTO DEL ABORTO:

  1. El aborto real sólo se da durante el proceso de fecundación, que dura algo menos de 24 horas. Entonces, se hablaría de aborto del proceso de fecundación, no de todo el embarazo, como se sobreentiende erróneamente ahora mismo. El actual concepto de “aborto” es falso, consecuentemente.
  2. Según el punto anterior, no veo ninguna objeción moral o legal para abortar durante las primeras 24 horas (píldora abortiva, DIU, etc.)
  3. Después de que la fecundación se haya completado, ya EXISTE EL NUEVO INDIVIDUO, aunque sea en una etapa muy inmadura.
  4. Por lo tanto, después del primer día de gestación, cualquier muerte provocada de esa nueva vida, y sin razón objetiva y justificada (riesgo de muerte muy elevado de la madre, por ejemplo), debería considerarse ASESINATO a todos los efectos morales y legales y por lo tanto, deberían ser castigados debidamente todos los responsables involucrados en ese hecho; desde la madre, hasta el abortista que realiza el aborto, pasando por el padre, si ha apoyado, animado o presionado a la madre para realizar ese falso aborto (homicidio, en realidad).

Como siempre, me encantaría recibir comentarios al respecto de este artículo.

Abstenerse intolerantes que sólo buscan imponer su criterio a toda costa, sin entrar en ningún tipo de debate argumentado.

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Referencias:

Egoismo: El verdugo final del Ser Humano.

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“la gente tiene miedo y no nos podemos exponer unos pocos”

Esto es el extracto de un email de la presidenta de la asociación pro-vida (anti-aborto) a la que pertenezco. Es sólo una muestra del desamparo al que gente como nosotros, DEFENSORES DEL DERECHO A VIVIR (!!!), estamos sometidos en esta sociedad DESCIVILIZADA, que no sólo masacra a decenas de millones de Seres Humanos al año (en todo el mundo), sino que además, nos persigue como si fuéramos nosotros los ASESINOS de estas personas…

Este es uno de los ejemplos más claros que me indica que la Humanidad no tiene solución. Mientras este GENOCIDIO siga siendo encubierto y respaldado por la gran mayoría de la sociedad, vamos de cabeza al abismo, sin duda.

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Y es que nuestra extinción, por desgracia, está mucho más cerca de lo que la mayoría se cree. Y es una opinión respaldada científicamente, no una locura de un loco “anti-libertad-sexual” de la mujer… Matar las nuevas generaciones, es sólo una de las razones más evidentes para llegar a nuestra extinción… Pero sin duda, de las más importantes. Y no desde un punto de vista sólo moral, sino incluso biológico, relacionado con la genética. La NUEVA genética que estamos masacrando.

De hecho existe una predicción, basada en datos objetivos, que estima que, al ritmo actual, nuestra extinción llegará en unos 100 años (sí, ¡menudo legado para nuestros propios hijos!) Esta predicción está basada en la tendencia de los niveles de contaminación, calentamiento global y aparición de nuevas enfermedades como consecuencia de todo lo anterior y la falta de adaptabilidad a esas enfermedades por falta de diversidad genética… Entonces, ya será demasiado tarde. De hecho, se cree que ya vamos con retraso para evitar ese cataclismo.

Y la razón de esta catástrofe Humana será su EGOÍSMO, en todos los ámbitos; tanto al expoliar la Tierra de una forma totalmente rastrera, como al matar a personas no nacidas, como al mantener a toda costa a las generaciones mayores acomodadas, mientras millones de personas jóvenes, sin recursos, mueren también a diario. Y todo esto en un mundo sobrepoblado y desequilibrado en muchísimos sentidos.

Una gran cantidad de paradojas y “parches” estúpidos creados por nosotros mismos y que nos pasarán factura si no recapacitamos sobre nuestros graves errores actuales. El más evidente, matar Seres Humanos indiscriminadamente, sin duda.

Feminazismo. Cuando una buena idea se corrompe.

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No me desagrada la definición del término FEMINAZI que propone esa imagen. Pero yo la haría extensiva a cualquier individuo, no sólo mujeres. Simplificando, yo diría que un feminazi es un feminista radical que impone al hombre unas reglas discriminatorias, bajo la etiqueta general de “Discriminación Positiva” y que se basan en una supuesta inferioridad de la mujer.

 

Este concepto tiene unas implicaciones y consecuencias muy importantes y negativas:

1) El feminismo radical; de ahora en adelante, “feminazismo”; aunque no lo acepte, da por hecho que la mujer es realmente inferior al hombre en términos generales y por eso necesita una defensa especial. Esa defensa, ha llegado a convertirse en un claro ataque al hombre. Paradójicamente, el feminazismo va en contra de los primeros movimientos feministas, que intentaban promulgar una igualdad entre hombres y mujeres.

2) Como, evidentemente, la mujer no es inferior al hombre en términos generales, esas reglas impuestas por el feminazismo son absolutamente injustas con el hombre, que sin ser más poderoso que la mujer, se ve sometido a un trato desigual por parte de la ley, la justicia y, por extensión, la sociedad, extraordinariamente “hipnotizada” por el movimiento feminazi.

3) Es muy grave que en un sistema de justicia general se acepte una ley que es de partida injusta, sólo por el simple hecho de que las leyes vigentes y/o su aplicación no han sido suficientes para solucionar un problema social grave. La llamada “Discriminación Positiva” no tiene pues, nada de positiva. En todo caso, es aún más negativa por la carga de hipocresía y de injusticia que conlleva.

4) Las consecuencias generales de la aplicación de estas leyes, impulsadas por el movimiento feminazi, es que las mujeres siguen siendo violentadas y los hombres están siendo arruinados económica y personalmente. Concretamente existen las siguientes situaciones:

– Muchos hombres en la actualidad están también siendo maltratados por sus parejas pero lo sufren en silencio, por el desamparo legal que existe y por el miedo a las represalias de sus parejas, que gracias a estas leyes injustas, le pueden dar la vuelta a la situación muy fácilmente. Al mismo tiempo, estas situaciones no trascienden apenas por el miedo a la incomprensión popular de ser maltratado por una mujer. Pero en definitiva, psicólogos y psiquiatras expertos aseguran que la violencia no es patrimonio exclusivo del hombre.

– Otros tantos hombres sufren las injusticias de esas leyes, cuando, por ejemplo, una mujer puede denunciar a un hombre de maltrato sin tener que demostrarlo; es el hombre que tiene que demostrar su inocencia… Es puro barbarismo medieval.

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– Se cree incluso que el nivel de suicidios masculinos en los últimos años por estas leyes injustas ha aumentado exponencialmente. Lo que lo equipararía o, incluso superaría, al número de mujeres asesinadas a manos de sus parejas.

 

 

– La propia desesperación personal a la que son sometidos socialmente estos hombres incrementa asimismo el nivel de violencia hacía sus parejas. Es decir, en lugar de rebajar el nivel de “violencia machista”, estas leyes injustas incluso lo incrementan.

– Estos son datos que al feminazismo, a las entidades políticas y otros grupos de interés, no les interesa airear; en parte por ignorancia, en parte por hipocresía, en parte por intereses económicos (millones en subvenciones en planes de apoyo a estas leyes injustas) y en parte por obstinación y puro complejo de inferioridad de una parte de las mujeres de esta sociedad, las potenciales feminazis que seguirán alimentando este movimiento y convenciendo a algunos hombres muy débiles y manipulables.

– Para acabar, un tema que parece no relacionado pero que lo está y mucho: El auge del aborto en las sociedades modernas se debe en gran medida al feminazismo que lucha sin tregua para que los niños aún no nacidos sean considerados “basura orgánica”, que se puede despreciar sin contemplaciones. Es un genocidio real, impulsado esencialmente por este movimiento que, como dije antes, está fundamentado en un terrible complejo de inferioridad respecto del hombre y que, en el campo de la sexualidad, necesita ponerse al mismo nivel que el hombre: “Si el hombre puede gozar libremente de su sexualidad, nosotras también podemos ser igual que ellos”… Ese es su estúpido eslogan interno, que oculta la verdadera necesidad de re-educar a los hombres en el plano sexual, en lugar de imitarlos sin tener realmente esa misma necesidad sexual (que no la tienen, por mucho que “berreen” lo contrario).

En fin, esto es todo… Mientras tanto, muchas mujeres siguen siendo violentadas y asesinadas por sus parejas y muchos hombres siguen siendo objeto del mismo maltrato sin poder acudir a la justicia y otros, siendo culpados injustamente por mujeres desquiciadas que usan y abusan de estas leyes injustas. Muchos de ellos recurren al suicidio ante tal desamparo. Mujeres y hombres son víctimas, ya no de los problemas normales entre parejas, sino de la estupidez y la ignorancia de una sociedad que se deja llevar por lo aparente, sin analizar objetivamente el fondo de los problemas sociales ni las soluciones propuestas.