See ya Australia! مرحبا الكويت! (Hola Kuwait!)

 

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Bueno, finalmente… ¡dejo Australia!

Después de un año y casi tres meses me iré de Australia para otra gran aventura en mi vida. En este caso me tocará… ¡Kuwait! 😀 Me voy por dos años con un buen contrato con mi actual compañía australiana (Schneider Electric Australia). Mi puesto será de encargado de una instalación meteorológica en el aeropuerto principal, que servirá de apoyo a los pilotos en los aterrizajes y despegues.

Este trabajo supone un gran avance en mi carrera profesional y espero así confirmarlo al final del contrato. Por eso estoy contento claro.

Pero por otro lado, este trabajo implica una “ligera” decepción en mi aventura australiana, porque no he conseguido un buen trabajo aquí, en Australia. Como dice mi último profesor de inglés, vivir en Australia es muy interesante si estás dentro del sistema, sino es todo lo contrario, bastante duro… Y es que, como ya he comentado muchas veces antes, Australia es un país coherente que no permite que los extranjeros se aprovechen de su estatus sin “pagar mucho por ello”… Y lo cierto es que, a rasgos generales y aunque yo salga perjudicado, me parece una actitud frente a la inmigración algo exagerada pero bastante responsable, políticamente hablando… Si en España, hiciéramos lo mismo, quizás “otro gallo cantaría” actualmente en España…

En el terreno emocional y sentimental tengo que reconocer que me iré con mucha pena, porque he hecho muy buenos amigos aquí… Las dos últimas familias con las que he convivido la mayor parte del tiempo, que me han tratado casi como uno más de la familia. Pero sobretodo mis amigos españoles y latino-americanos…  Y que es fácil de entender para todos, que los amigos para un emigrante son algo más que amigos, son parte de tu familia y así lo he vivido yo… Muchas gracias pues a estas dos familias y a todos mis buenísimos amigos!

No sé donde me llevará el “destino” después de esta nueva aventura que empezará en breve, pero quizás para entonces vuelva a mi España natal o bien me vuelva a Australia puesto que, al tener ya bastante experiencia trabajando en una compañía australiana, quizás ya, entonces!, me acepten dentro de su “sistema”, jejeje… O quizás a cualquier otra parte del mundo! 😀

No sé, supongo que, poco a poco, cada vez soy más “ciudadano del mundo”…, como cuando era niño/adolescente solía decir… Poco a poco ya no me sentiré de ninguna tierra pero parte de la Tierra, del planeta Tierra, del Mundo… Quizás, casi sin pretenderlo, finalmente seré cada vez más coherente con mis principios esenciales…

Una de las cosas que más he notado en mi mismo es que aún soy mucho menos materialista que antes… Se podría decir que soy más humanista… Los que me conocen algo sabrán que nunca he sido materialista pero ahora lo soy mucho menos. Se podría decir que nada… Ya no valoro casi nada el dinero ni lo que implica… Me preocupé algunas semanas al no tener apenas dinero, sí… Pero también he comprobado que es mucho más fácil conseguirlo de lo que muchas veces nos parece… Sólo hay que “dejarse de tonterías”, aceptar tu destino y adaptarte a él con principios mucho más “elevados”… Muchos no estarán de acuerdo conmigo, pero a mi me ha servido para relativizar mucho su poder; el poder del dinero… En realidad, necesitamos mucho menos dinero del que creemos necesitar para lo esencial y prioritario: Ser Felices… Podría concluir que, más que el inglés, mi gran aprendizaje/asimilación en esta experiencia australiana ha sido ésta.

Por otra parte, mi gran anhelo sentimental, encontrar esa mujer tan especial con la que formar una familia, tampoco se ha materializado… Posiblemente por el idioma, he tenido algún problema adicional para “socializar” tanto a nivel amistoso o sentimental con australianos/as. Pero también he notado que en Perth (no sé en otras ciudades australianas) la sociedad australiana no es mucho mejor (ni peor) que la española. Quizás por eso, ya empiezo a asumir que el que “falla” soy yo, jejeje… Y es que soy raro de narices! 😉 Aunque, como siempre he dicho, no me arrepiento de lo “raro” que soy (y espero no hacerlo jamás!).

Como conclusión, podría acabar diciendo lo que digo muchas veces: Es una suerte que muchos de nosotros no consigamos lo que supestamente tanto hemos deseado en nuestra vida y que, en lugar de eso, consigamos algo que parece ser tan valioso o incluso más que nuestros antiguos deseos… 😉 Esto me lleva a ratificar la idea de que nada es absolutamente bueno (o malo). La perseverancia, por ejemplo, en exceso, puede anular otros ideales o incluso otras “fuerzas ocultas” (instinto, intuición,…) que en nuestro “organismo” operan y que pueden llegar a ser mucho más sabias que nuestros propios ideales… Pero ese es otro gran debate… 😉

SeeMedOMedkuwait ya Australia! مرحبا الكويت! (Hola Kuwait!) 😉

 

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Orgullo versus admiración

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Puedes estar orgulloso de tu pareja, pero nunca ADMIRARLA…

Ya…, suena demasiado radical. Por eso vamos a ver qué nos dice el diccionario antes de continuar. El verbo “admirar” es más objetivo que el sustantivo “orgullo”, a menudo definido como soberbia o arrogancia; es decir, en un sentido negativo. Las definiciones más ajustadas a lo que nos referimos, son las siguientes:

Con estas definiciones iniciales, ya se aprecian ciertos puntos interesantes:

  • La admiración a una persona se basa en una característica muy especial de esa persona. Es decir, no es una característica “habitual” que cualquiera pueda tener y que, en este caso nos enamore igualmente. Un caso típico es de los artistas: Crean admiración por tener cualidades especiales, en este caso artísticas. Enamorarse por admiración, implicaría que para el amor lo importante es ser un “artista” en algún sentido. Por lo tanto, las personas “normales” no tendrían opciones para vivir un enamoramiento por ser corrientes. Parece que la admiración, según estas premisas, no es un camino adecuado para enamorarse.
  • En cuanto al orgullo hay un punto muy interesante en la anterior definición que, en mi opinión, es fundamental: Es una satisfacción por algo propio o RELATIVO a algo propio… Es decir, te puedes sentir muy orgulloso por algo que, sin ser tuyo directamente, te implica de manera personal: Un hijo, un gran amigo, tu pareja, etc…

Esta simple analítica semántica ya puede dar algunas pistas sobre lo que afirmo al principio de este artículo.

Para empezar, tanto la admiración como el orgullo del que hablamos, tienen un carácter general e indefinido. Por un lado, si admiramos a alguien, normalmente lo admiramos de forma general, aunque sólo destaque por pocas cualidades. En caso contrario no decimos que lo admiramos a él/ella, sino que admiramos esas cualidades que tiene (y las otras puede que hasta las odiemos!). Lo mismo pasa con el orgullo: Si decimos que estamos orgullosos de alguien, es por todo su conjunto, no por determinadas áreas o acciones particulares, en cuyo caso, las debemos especificar. Además, ambos, admiración y orgullo, suelen tener carácter indefinido, a no ser que se acote en el tiempo: “Me sentí muy orgulloso de ti cuando te licenciaste”, por ejemplo. O “Hoy he admirado cómo te has comportando ante esa situación tan delicada”…

El orgullo tiene una connotación personal. Es decir, me siento orgulloso de alguien, cuando hace algo que yo también haría. El orgullo es siempre una satisfacción sobre algo personal o algo que nos implica tanto personalmente que lo consideramos así, aunque no sea una cualidad realmente nuestra.

Sin embargo, la admiración no tiene esa connotación personal: Admiras a alguien por algo de lo que tú no te sentirías especialmente orgulloso… Es algo que “no va contigo” aunque te guste en los demás… Un ejemplo de admiración entre la pareja sería la admiración por la musculatura del hombre, por parte de la mujer. O del cabello o la piel de la mujer, por parte de hombre. Ambos ejemplos son admiraciones superficiales que no implican a nivel personal a quien las admira. El admirador es un simple “espectador” que disfruta con esas cualidades, pero nada más. De hecho, cuando esas cualidades se pierden con el tiempo, el amor no debería perderse (al menos en teoría!). Lamentablemente, eso no pasa en muchas ocasiones. Lo que es otra prueba más de que la admiración en la pareja debería estar casi “prohibida”.

Por lo comentado, el orgullo por los demás es una parte fundamental en las relaciones personales, como la amistad y el amor. El amor es un proceso en el que te sientes UNIDO a tu pareja: Tus virtudes o tus logros vitales, son en gran parte, las virtudes o logros de tu pareja y viceversa. Y son, por lo tanto, motivos de orgullo real y sincero. Es por eso que yo no veo adecuado que ante un acto de ADMIRACIÓN PÚBLICA de algún logro de tu pareja, tú también te consideres un admirador en lugar de “simplemente” sentirte muy orgulloso de él/ella… Por eso, en este tipo de circunstancias, los admiradores de tu pareja también te admiran a ti, como parte integrante de esa persona, por vuestro vínculo personal. Tanto es así que hasta te pueden dar también la enhorabuena por los logros personales de tu pareja y nadie se tiene que extrañar por eso, claro.

En el momento que empezamos a admirar a nuestra pareja, empezamos a distanciarnos de ella porque la admiración es uno de los precursores de la COMPETICIÓN. Si admiro a alguien, lo tendré como referencia para mejorarme a mi mismo y establezco una competición bastante evidente. Y una pareja nunca debe competir entre ella, por supuesto. Sobre todo, porque la competición puede implicar un nivel de FRUSTRACIÓN relativamente importante. Y en este caso, nuestra pareja sería el responsable directo de nuestra frustración. En este punto, la relación sentimental (o amistosa para el caso) tiene los días contados.

El problema de la admiración se ve muy claro en etapas tempranas de algunas relaciones. En este tipo de relaciones, el admirador está impresionado por las diferentes cualidades de su pareja. Y disfruta de forma casi “egoísta” de las mismas, porque no se siente implicado personalmente en ellas (no son parte de ellas). Por otra parte, inicialmente, a cualquiera le gusta que le admiren pero en las relaciones personales esa admiración debe pasar rápidamente a orgullo. Si esa “conversión” no se produce, pronto el admirador empezará a verse a sí mismo por debajo del admirado. El complejo de inferioridad hace acto de presencia y pasará muy poco tiempo antes de que el admirador empiece a intentar revertir esa situación, simplemente para “estar a la altura” de su amigo/pareja. Inicialmente no es una mala intención, por supuesto. Sólo es eso, intentar dar a mi pareja lo mismo que él me da. Pero nadie puede cambiar muy rápido y sobre todo, a raíz de haber conocido a otro y para querer satisfacerle. Así que pronto empezará la competición, al principio muy sutil, pero al final muy agresiva. Una agresividad que deja de lado la admiración y deja paso al odio: El individuo inicialmente admirado pasará ahora a ser visto como soberbio, arrogante, egoísta, prepotente, etc… Y solamente porque el admirador no ha podido “alcanzarlo” y la última alternativa es intentar “desmoronarlo”, e incluso “destruirlo” para evitar su frustración… Y es aquí donde la admiración en la pareja tiene su peor cara, evidentemente.

¿Pero por qué hay personas que necesitan admirar en lugar de sentirse orgullosas de sus parejas? Imagino que habrá varios motivos. El motivo más importante creo que es la INSEGURIDAD PERSONAL… Ésta es una terrible “enfermedad” que bloquea al individuo en muchas facetas y también le afecta muchísimo a su vida personal e íntima. Y el motivo esencial de esa inseguridad personal podría ser la INMADUREZ a causa de problemas importantes en la infancia. Problemas que dejan a esa persona en un estado perenne de inmadurez ante el que necesita un “papá” o “mamá” a la que ADMIRAR…

Realmente, la relación padre-hijo no es simétrica. La relación padre-hijo se basa en el orgullo paternal y la admiración de los hijos… Los hijos admiran a sus padres y los padres se sienten (o deberían sentirse) orgullosos de los logros de sus hijos. Eso es así porque, los niños necesitan REFERENCIAS para su educación. Y sólo toman las referencias de quien admiran, principalmente, sus padres. No están “formados” por lo que es muy complicado sentirse “iguales” a sus padres y sentir ese orgullo del que hablamos. Además, los niños son inicialmente muy egoístas y egocéntricos: Son ellos y el mundo; todo gira a su alrededor. Sólo a través de la educación, los niños comprenden que forman parte de los demás, de la sociedad. Pero si la educación fundamental del niño es mala, el niño nunca asimila ese concepto y tendrá futuros problemas de relación interpersonal (amistad, amor, compañeros, etc.). Lo que también resultará en muchos “episodios de admiración”… Por eso, se toma como ejemplo de inmadurez las hordas de fans quinceañeras en un concierto por algún ídolo musical del momento. Y es que, en general, la admiración no se puede considerar una emoción o sentimiento bueno. En su lugar, siempre debería aparecer el sentimiento de orgullo “ajeno”.

Por todo esto a mi no me gusta oír eso de que el amor se fundamente en la admiración hacia tu pareja. Dejando de lado los problemas semánticos típicos, cuando un amigo dice eso me quedo algo preocupado… El amor, así como la verdadera amistad, se debería fundamentar en el orgullo ajeno…; en sentirse bien por los méritos de nuestra pareja o nuestros amigos, porque los consideramos como propios, nada más.

Debate y EGO, mala combinación.

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Se produce un “extraño efecto” sobre muchas personas que ante la falta de argumentos en un debate, se sienten atacadas… El “ataque de la Verdad” se podría llamar…

Lo más humilde sería analizar realmente esos argumentos y si comprobamos que no podemos rebatirlos, tenemos dos opciones:

1) Si nuestro “INSTINTO” nos dice que aún así esos argumentos fallan, simplemente abandonar el debate. Una forma elegante y educada es decir “mira, no te lo puedo replicar, pero algo me dice que no tienes razón, por lo tanto, abandono el debate”… 😉 Otra forma es, simplemente “desaparecer”… (la más utilizada).

2) Y si entendes esos argumentos y compruebas que rebaten los tuyos, deberíamos dejar de lado nuestro ORGULLO y darle la razón a nuestro contertulio, sin más. Bueno, los más humildes hasta podrían dar las gracias, claro, jejeje.. Por desgracia, ninguna de las dos opciones son habituales. El Ego, en este caso, es el principal culpable de esta actitud.

En fin, ya lo decía mi abuela que en paz descanse: “Di las verdades y perderás las amistades!” Lo más curioso es que esas verdades no tienen porque afectar directamente a la persona, sino también a sus ideas… Y es que al final, somos lo que pensamos… 😉

Los túneles claros/oscuros… Reflexiones de un emigrante…

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Pues nada, ya me fui de… ¿mi tierra? (Mallorca-España)… Estoy de nuevo en Perth (Australia)…

Definitivamente, para bien o para mal, ya ni me siento de “mi tierra”, ni de Australia, ni de ningún lugar en particular. Esa es la verdad. Con mi vida, seccionada en dos trozos (de momento!), ya no me siento de ninguno en particular. Durante mi visita a España, tenía muchos de mis objetos personales en Australia; no estaba en mi propio “hogar” (que estaba alquilado) y bueno, por qué no decirlo; mi familia y amigos me consideraban algo más que una “visita agradable”… Ya no era como antes y es lógico…

Yo no soy de los que dicen que una amistad es para siempre, ni mucho menos. Puede serlo, pero que duda cabe que, la amistad es fruto de una RELACIÓN y no al revés, como muchos ingenuamente quieren creer. Por lo tanto, si por la razón que sea, una relación se debilita, la amistad también lo hace, sin discusión ni argumentos de “cuentos de hadas”, jejeje… Y el tiempo y la distancia, son dos parámetros decisivos que debilitan cualquier tipo de relación (incluso la familiar!). Seamos coherentes y maduros de una vez! 😉

Y aquí, en Australia, tampoco tengo un futuro muy definido, esa es otra gran verdad… En Australia, los emigrantes no somos bienvenidos (digan lo que digan mis amigos “australianos” que quieren tener buenas razones para seguir luchando por quedarse, jejeje!). Antes de comprobar tus actitudes laborales, incluso tu nivel de inglés, comprueban si eres RESIDENTE… Y para conseguir la residencia tienes que “lamer muchos culos” antes, jejeje… Y como yo nunca he sido un buen “lame culos” (jajaja!), creo que mi futuro no está aquí definitivamente.

¿Y dónde estará mi futuro pues?, me pregunto muchas veces, como ahora… Hasta que España no arregle sus evidentes problemas socio-económicos no me apetece en absoluto volver, lo tengo claro. Prefiero “mendigar” por el mundo antes que “humillarme” en España. Mendigar, al menos, tiene un punto de emoción pero la humillación de estar preparado para un trabajo de alto nivel y no poder pagar tu hipoteca, no tiene nada de emocionante, por supuesto.

Tengo algunas ofertas laborales en otras partes del mundo (Kuwait, Inglaterra…) pero ninguna confirmada… Pero lo mejor que he sacado de mi “aventura australiana” es que ya no tengo ningún problema en marcharme donde me den algún indicio de “mejora vital”. Ni siquiera siento esa “tristeza latente” que antes sentía en España… Sí, se podría llamar así, “tristeza latente”; porque aunque intentaba ser feliz, era complicado viendo el negro futuro que ese camino me mostraba. Ahora sigo viendo caminos oscuros en mi vida, pero además, también veo otros caminos más claros, que aunque aún no los haya tomado aún, ahí están, para cuando “yo quiera”. Antes, yo mismo los negaba. Ahora sólo se trata de decidir cuál tomar. Y mi posición de temporalidad me ayuda a eso, me ayuda a que una decisión no sea tan dramática y la pueda tomar con más facilidad y libertad. Antes, en España, dejar mi hogar, mi familia y grandes amigos se veía como un muro infranqueable… Ahora ya, esa “esclavitud” no existe, aunque aquí haya hecho muy buenos amigos. En ese sentido, ya no soy el de antes, claro.

Y es que ahora me siento más CIUDADANO DEL MUNDO que nunca antes. Y sólo por haber salido de mi “madriguera”… Definitivamente, hay que viajar. Viajar no sólo como turista, sino como emigrante, “buscándose la vida” por el mundo, como yo y mis amigos emigrantes hemos hecho… Todos ellos, en mayor o menor medida ya nos sentimos así, “ciudadanos del mundo”. Seguiremos apoyando nuestra “tierra natal” claro, pero ya sin patriotismo obsesivo, ni nacionalismos repugnantes, como en mi tierra se ven todos los días en las noticias… y como algunos (como yo) sufrimos en nuestro “día a día”…

Sentimentalmente también he tenido una evolución con mi nuevo estatus de emigrante/”ciudadano del mundo”… He podido comprobar lo que yo siempre he afirmado: La gente, en su interior, es muy parecida, sea donde sea… Al final nuestra esencia, está conectada con nuestra naturaleza y ésta es la misma, claro. Y es que las diferencias reales que hay entre las personas, normalmente no están ligadas a la sociedad y cultura de sus tierras, sino a “algo” que las desvincula precisamente de esas sociedades, pera empezar a “crear” una personalidad INDIVIDUAL y REAL. Una verdadera personalidad que, sin entrar en conflicto directo con su sociedad, sí que puede llegar a ser muy crítica con ella si es necesario, al comprobar los defectos y problemas de la misma… Yo puedo “presumir” de ser así precisamente.

Y es que un emigrante nunca podrá ser un patriota fanático porque, precisamente se ha ido de su patria. Por eso, un emigrante es una persona mucho más objetiva a la hora de analizar la sociedad de dónde proviene y las otras sociedades que conoce. Pero eso es sólo un resultado más de esa evolución personal, de los  que nos desvinculamos de alguna manera de la sociedad en la que vivimos: Somo personas más independientes y menos “animales domesticados” que siguen sin rechistar unas normas sociales que, muchas veces, son bastante absurdas y estúpidas.

Centrándose en el “tema del corazón”, aquí, en Australia, las mujeres son básicamente como las mujeres españolas, sólo que influenciadas/manipuladas (según lo expuesto anteriormente) por una “forma de vida” distinta. Pero cuando “acuden” a su “esencia como personas” (lo verdaderamente importante e interesante), siguen teniendo las mismas emociones que las españolas, por supuesto. Es decir, en el fondo no hay nada de nuevo en cada una de ellas. Todos, como yo ya preveía, reaccionamos en lo esencial de forma muy parecida.

Es un tema algo complejo de explicar… Por un lado digo que lo verdaderamente nos diferencia está en “nuestro interior”, que no proviene de nuestra sociedad ni nuestra cultura. Pero al mismo tiempo, digo que al ser básicamente naturaleza, somos “interiormente” muy parecidos… Creo que no es una contradicción: Quiero decir que las “reglas instintivas” son tan complejas que si las seguimos, podemos llegar a ser muy distintos. Pero también son muy objetivas y eso significa que en cualquier lugar del mundo, dadas algunas circunstancias “internas” (no sociales), podremos conocer a personas muy parecidas y predecibles (aunque sea intuitivamente)… Y eso es lo que yo he experimentado aquí con las personas de otras culturas que he conocido: Aparentemente puede que fueran muy distintas pero, si me han dejado “escarbar” en sus  “interiores”, he visto comportamientos muy normales o naturales y a la vez muy personales e “intransferibles”… Se podría considerar como la “magia de la naturaleza”: Las mismas reglas generan resultados siempre diferentes pero esperados… 😉

Por lo tanto, al final, sentimentalmente hablando, uno sólo debe estar atento e indagar en la personalidad de la gente que conoce para ir comprobando hasta qué punto esas “esencias interiores” de las personas que conoce, independientemente de sus culturas, “conectan” con las suyas propias… Ahora ya sé, por lo tanto, que aunque una asiática me parezca aparentemente muy lejana a mí, en el interior puede estar muy cerca. El problema, por lo tanto, siempre es intentar abstraerse de esa capa superficial que la sociedad nos impone para poder llegar a conectar con quien sea.

Consecuentemente, como siempre se ha visto, “conectar” con alguien suele ser una ardua tarea, puesto que el primer paso, es “desnudar a esa persona socialmente”… Y no todo el mundo está dispuesto a hacer eso claro! Y después, la “conexión interna” no siempre es posible, por simple, pura y “dura” incompatibilidad “genético/hormonal” (amistad/sexualidad, respectivamente). Hay sociedades donde se estimula el primer paso (libertad individual) pero hay otras donde se prohíbe literalmente y mucha gente vive sometida a esas reglas, con independencia de sus propias inquietudes personales. Particularmente, creo que aquí, el “australiano medio” está más esclavizado a esas reglas que el “español medio”. Por lo tanto, creo que me será más complicado encontrar a una australiana con la que “fundar una familia”, jejeje… Y así lo he comprobado en el último año!

Como conclusión a este escrito reflexivo y meditabundo, puedo decir que en todas las áreas de mi vida, veo túneles oscuros y algo más brillantes (trabajo, dinero, amor…). Aún no he tomado ninguno realmente brillante aunque ahora, no como en España, veo su existencia. Ahora sólo estoy tanteando cuál de ellos debo coger para seguir con mi vida… No hay nada especialmente maravilloso en mi vida pero sí bastante emoción, aunque sólo sea por tener un nivel de ILUSIÓN aceptable. Una ilusión que creo que todos necesitamos en nuestras vidas, en cualquiera de sus ámbitos.

Finalmente, creo que la ILUSIÓN, una ilusión basada en parámetros ciertos, es la que aleja esa “tristeza latente” de mi vida, no como me pasaba en España, que mirara donde mirara y en cualquiera de los ámbitos de mi vida, sólo veía “túneles oscuros”. Ojalá algún día encuentre un “túnel brillante” en ese lugar llamado España, concretamente Mallorca, pero el nombre del lugar dónde encuentre ese “túnel” ya es algo que no me importa demasiado… 😉

¡Qué mal amigo soy! ;)

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Soy un pedazo de cabrón, jajaja! Ale, “pisando fuerte”, como diría Alejandro Sanz, jajaja!

¿Qué diablos le pasa a la gente que no acepta que puedan estar haciendo algo mal y se enfadan muchísimo cuando sus amigos se lo dicen?

Si en algo se caracteriza un amigo es precisamente en que es SINCERO contigo, nooo? Entonces, deberíamos, lo primero, AGRADECER las muestras de sinceridad evidentes (qué mayor sinceridad que te llamen “gilipollas” a la cara?!, jajaja!). Después, deberíamos CONTENER nuestro EGO enfurecido por el resultado nefasto de algo tan bueno como es un acto de sinceridad, jejeje… Más tarde, una vez relajados, pedir EXPLICACIONES… 😉 Seguidamente, si vemos incoherencias en esas explicaciones, REPLICAR con nuestras propias ideas… Eso podría llevar a un DEBATE, apasionado incluso… Finalmente, cuando no hay pretensión de GANAR, el debate suele derivar en una VARIACIÓN de la ideología de ambas partes…

Con todo ese fantástico proceso COMUNICATIVO, iniciado con una aparente “agresión” (que no lo es, dadas las explicaciones posteriores), uno consigue incrementar más el AFECTO por su amigo… Milagro!…, lo que empezó con una aparente agresión, resulta que ha acabado incrementando la amistad! 🙂

Por otro lado, si todo ese proceso COMUNICATIVO no se establece, la amistad se resiente e incluso se ROMPE… Lo más lamentable de todo es que nuestros mejores amigos son los que pueden aportar más a nuestras vidas… y alguien “igual” a nosotros no nos aportará nada nuevo… Es decir, con esa actitud nos quedaremos sin verdaderos amigos…

La conclusión es muy interesante: Ante alguien que te moleste por sus ideas, no te enfades, PREGÚNTALE… De eso depende de que podáis ser grandes y verdaderos amigos o grandes y verdaderos enemigos… Como muchas veces se ha dicho, LO OPUESTO A LA AMISTAD, NO ES LA ENEMISTAD, ES LA INDIFERENCIA… 😉

Corolario: Sin SINCERIDAD (aunque sea “molesta) sólo obtendremos amigos “de pacotilla”… Yo paso de amigos de pacotilla, y tú? 😉

Corolario 2: Por eso vivimos en una sociedad tan superficial, aparente y artificial: La gente no es sincera… Y la gente no es sincera porque no tienen valores… (si no tengo criterios, no tengo argumentos con los que sincerarme). Vaya dramática conclusión, no es cierto? :O

Ser uno mismo es la tarea más complicada a la que nos enfrentamos cada día

frases-de-coherencia-de-Gabriel-Marcel-01Qué poca COHERENCIA he visto siempre a mi alrededor!… Un día, trágico día…, me enemisté con el que fue un grandísimo amigo… Y lo que más me dolió en su comportamiento fue eso precisamente: Su INCOHERENCIA…

Estamos “impregnados” de incoherencia hasta las cejas… Y en los sentimientos es dónde se aprecia más, sin duda. “Hoy te quiero muchísimo, pero mañana te puedo odiar con toda mi alma”…

Y es que, en los últimos tiempos he recibido algunas noticias de este tipo que me causan gran desasosiego, la verdad. Me generan bastante decepción, ya no en las personas que han protagonizado esas incoherencias, sino en las Personas en general. Y es que somos seres total y absolutamente EMOCIONALES… No nos “rige la cabeza”, nos rige “otra cosa” que poco o nada tiene que ver con la coherencia…

Y es que yo creo que los SENTIMIENTOS, los sentimientos de verdad, se apoyan definitivamente sobre eso: La SINCERIDAD, La SENSATEZ, la HONESTIDAD, la RESPONSABILIDAD… etc… Y cualquier relación humana “intensa”, amistad y/o amor, debe apoyarse necesariamente sobre esos “pilares fundamentales” de la esencia humana…

Cuando, forzamos esos sentimientos sin esa base “coherente” estamos condenados al fracaso sentimental, más tarde o más temprano. Con el agravante “gravísimo” de estar implicando a otra persona en nuestro “pecado”…

Multitud de parejas y supuestos grandes amigos de “naturaleza incoherente” se han formado tan rápido como se han destruido también… Pero sólo los que se dejan de “tonterías” (atracción básicamente sexual para las parejas, o meros actos de apariencia en la amistad, por ejemplo) son los que verdaderamente superan las barreras del tiempo e, incluso, incrementan sus lazos de una forma casi indestructible a lo largo de los años….

Y no quiero que nadie se equivoque: Cuando hablo de esta coherencia, no hablo de AFINIDAD, ni de COMPLEMENTARIEDAD… La sinceridad es, sin duda alguna, el ingrediente imprescindible en esta receta tan especial llamada Amor o Amistad… No importa que tu amigo sea como tú o que os complementéis… En absoluto!

Lo único que hace falta para tener “sentimientos coherentes” es SER UNO MISMO… Lo que me lleva a concluir que para tener verdaderos amigos, debes conocerte y RESPETARTE muchísimo… (ser coherente contigo mismo vamos!). Lamentablemente, hay muy pocas personas que realmente sean ellos mismos. La gran mayoría se pasan la vida intentando ser otras personas sólo para “corresponder”… Se creen erróneamente que así serán más queridos… Enorme y trágico error para todos los que los rodean, pero sobretodo, para ellos mismos…

La eterna confusión entre Amor y Sexo lleva a la “Corrupción Sentimental”

images¿Por qué será que todos (hombres y mujeres) no dejamos de confundir Amor con Sexo?

Siempre he pensado que el término “amor” se utiliza con demasiada ligereza. Puede que con el tiempo una relación sentimental acabe siendo eso, amorosa, sentimental… Pero no tengo ninguna duda de que, al menos en los tiempos que corren y para la gran mayoría, en absoluto empiezan de esa forma.

Quiero creer que una pareja debería comenzar con una amistad, sin más. Pero no. Creo que es un acto de sinceridad y humildad aceptar que la mayoría de las relaciones de pareja no empiezan con una amistad. La gran mayoría de las relaciones de pareja empiezan con una, más o menos intensa, atracción sexual. Una atracción que no tiene porque “llevarlos a la cama” inmediatamente, aunque hoy día es muy habitual esa práctica. Pero no hace falta irse a ese extremo. Me refiero a que la gran mayoría de los que “no se van a la cama” de inmediato, por lo menos, sienten ese “cosquilleo estomacal” , esa “tontería” que nos hace desear contactar con esa persona a todas horas. Una persona que, a todos los efectos, es inicialmente una total desconocida. Por lo tanto, es imposible que sea una verdadera amiga.

Consecuentemente, ¡dejemos ya de auto-engañarnos! ¡Ni “flechazo”, ni “química”, ni “algo especial”, ni ocho cuartos! Todos estos apelativos los utilizamos para disfrazar algo tan natural y esencial como es el impulso sexual y sus consecuencias. Aceptemos que somos animales sexuales y que el sexo es realmente importante en nuestras vidas. Sin más. Una vez hayamos aceptado esa realidad será cuando podremos empezar a ser libres (de verdad) para iniciar las relaciones de pareja que queramos:

  • Podremos optar por dejarnos llevar por ese impulso sexual esencial, ya sea de la intensidad “cama” o de la intensidad “flechazo”.
  • O también podremos optar por NO dejarnos llevar por el impulso sexual e intentar que nuestras relaciones de pareja se fundamenten en una buena y real amistad.

Parece obvio que lo más “interesante” es que una relación de pareja se fundamente en la amistad desde el principio. Más que nada porque la atracción sexual es poco estable. Es arrolladora en los inicios pero decepcionante a posteriori. Lo que nos lleva a otros problemas relacionados (aburrimiento, infidelidad, etc) y finalmente, a la ruptura de la pareja. Aunque, en el peor de los casos, se soporta indefinidamente una relación de pareja muy inestable y dañina a nivel personal.

Frente a los dos extremos expuestos anteriormente, aparece una tercera opción:

  • No reprimir totalmente nuestro impulso sexual ni tampoco caer ciegamente en sus resultados inmediatos y casi “mágicos”.

No soy un experto pero es muy interesante estudiar antropología y otras ciencias similares para aprender que la sexualidad provoca que dos personas se sientan realmente “enamoradas” aunque no se conozcan… Es como si la Naturaleza supiera qué “caramelito” darnos para que hagamos finalmente lo “correcto”: Reproducirnos! El problema es que a la “diosa Naturaleza” le importan más bien poco nuestros problemas de convivencia en la pareja… Además, la Naturaleza tampoco tiene en cuenta que una fuerte atracción sexual ya no es hoy en día un sinónimo de reproducción asegurada… Pero estas cuestiones son ya de otro debate…

Sólo un dato curioso de tipo antropológico: Después del acto sexual, las hormonas segregadas nos infunden la “sensación de amistad” con todo lo que ello implica: Confianza, admiración, compromiso, etc… Y evidentemente, si no conocemos a la persona, es sólo una sensación, no es real. Es un hecho probado científicamente. Un hecho que nos indica que, hasta cierto punto, tener sexo “inmediato” con un desconocido es casi un acto de auto-traición a uno mismo: ¡Te hace confiar de forma exagerada en un desconocido!

Volviendo al tema en cuestión, parece que un equilibrio entre el impulso sexual y el “impulso amistoso” debe ser lo más correcto para iniciar una relación de pareja. Es decir, no dejarse llevar absolutamente por el impulso sexual y, en la medida que se haga, no darle más importancia que la necesidad de cultivar una verdadera amistad. Se podría decir que es el camino más práctico y realista para el verdadero “Amor de pareja”.

En este punto de la exposición es cuando aparece un concepto ya mítico: La Madurez. Creo que la madurez es lo que nos da la capacidad de poder ser equilibrados en muchos casos y en éste que nos compete ahora, más. La madurez nos ayuda a re-interpretar las sensaciones sexuales, quitándoles toda esa “exageración instintiva” que conllevan. Nos ayuda a tener relaciones sexuales con esa persona sin sacar conclusiones precipitadas sobre el tipo de relación personal que en un futuro podrá haber con ella. Esa madurez, nos debe ayudar a ser pacientes y a esperar si una amistad, verdadera y realmente “sentida”, aparece entre esa persona y nosotros mismos.

La madurez, que no aparece necesariamente con la edad, es la única que nos puede ayudar a iniciar y mantener nuestras relaciones de pareja realmente sanas y placenteras en todos los aspectos. Unas relaciones que realmente compensen en todos los sentidos y no sólo para tener una vida sexual más o menos regular, o para disfrazar problemas personales, como la falta de autoestima, el miedo a la soledad, la comodidad, las apariencias, etc…

Muchas veces he dicho lo de que el “amor es egoísta”, en alusión al “amor de pareja”. No es cierto. Lo que ocurre es que si la relación de pareja se basa en su atracción sexual, ya sea al principio o no, al final se trata de una relación egoísta. Es egoísta porque el “sexo por el sexo”, sin aporte sentimental real (amistad), es la búsqueda del placer propio. Es egoísta por definición. Y aunque muchas parejas “estables” piensen que están por encima de eso, convendría que analizarán hasta qué punto son verdaderos amigos de sus parejas. Muchas de estas parejas “estables” no son realmente amigos. Son más bien compañeros de un “negocio”, de un acuerdo… Un acuerdo de convivencia, un acuerdo “familiar”, un acuerdo de “comodidad”… Pero en absoluto sienten esa “cercanía amistosa” que puedan tener con otras personas realmente amigas…

Sólo en la verdadera amistad, ya sea en el seno de una relación de pareja o ya sea en el seno de una relación amistosa en sí misma, puede existir el ALTRUISMO… Es decir, la ausencia de EGOÍSMO. Es cuando podemos hablar de verdadero Amor. Cuando tenemos esa situación ya no valoramos realmente nada más que la Amistad. Y como con cualquier otro amigo, ya no hay un interés superficial sobre esa persona: Ni sexo, ni dinero, ni comodidad, ni costumbre, ni apariencias, ni… nada!, sólo “estamos ahí” por Amistad…, es decir, sólo nos “interesa” la ESENCIA de la persona… Su PERSONALIDAD… Nada más.

Cuando uno NO basa su sentimiento en la personalidad de su pareja tiene un problema de “corrupción sentimental“. Es cuando dice estar enamorado y es totalmente falso. Y es grave para sí mismo pero también para el otro. El otro es engañado en algo “sagrado”: El sentimiento. Es lo mismo que cuando nos aparecen amigos falsos que sólo quieren sacar algún provecho superficial de esa amistad… Son personas muy dañinas a nivel sentimental. Muchas veces son inconscientes de su actitud porque no entienden otra opción más que la superficialidad y el materialismo en sus vidas. Creen que es lo normal… En cualquier caso es una traición… Una traición que se convierte en una auto-traición porque uno no puso en cuarentena esa pasión o ese “cosquilleo tontorrón” de los inicios… Y eso es lo peor: La auto-traición generada por la inmadurez propia…

Por eso, es necesario madurar sin necesidad de ponerse muros. Es lo más difícil. Aprender que el sexo, en cualquiera de sus variantes, no es lo único, sino sólo uno de los ingredientes de la relación. Pero el ingrediente más importante es la Amistad verdadera. Cuando asimilamos esa lección, entonces podemos enfrentarnos abierta y directamente a cualquier “interacción personal” con otros individuos “sexualmente apetecibles”. En ese momento ya no necesitamos huir de ellos… En ese momento de madurez personal, las “bombas sexuales con patas” dejan ya de tener ese poder sobre nosotros… El mérito es llegar a ese punto antes de la vejez, cuando las hormonas nos hacen ignorar ese tipo de personas de forma automática.

Por otro lado, muchas de estas “bombas sexuales con patas” acaban sus días también solas o en relaciones de pareja vacías. Estas personas no han sabido asimilar este concepto y se han dejado llevar por el poder de su atractivo sexual… Muchas veces echan mano de la cirugía plástica para seguir alimentado el “amor” en sus relaciones de pareja… Es patético… En nuestra sociedad, tan superficial y egoísta, el sexo es uno de los grandes poderes…. Y quién tiene tiene ese poder lo tiene difícil para salirse del juego… Por lo tanto, es un gran mérito personal que, en la sociedad actual, haya personas atractivas y profundas a la vez…

En fin, yo ahora estoy solo. Pero me gustaría llegar a tener una relación sentimental en la vejez como la que se aprecia en la fotografía que encabeza este artículo. Me sorprendo grátamente cuando veo a dos abuelitos con esa actitud sentimental en público… ¿Será porque tengo razón en toda mi exposición? ¿Será que el verdadero amor está sólo reservado para unos pocos afortunados que han sabido madurar y mantenerse al margen de una sociedad superficial como la nuestra? ¿O será simplemente que la Naturaleza no tenía entre sus planes que la Amistad realmente fuera uno de los ingredientes esenciales del Amor y que estas raras excepciones son sólo eso, excepciones a la regla?…