Fascismo de derechas y de izquierdas

censura1Recuerdo haber tratado este tema antes, pero lejos de mitigarse el problema, veo que cada día se acrecenta, por lo que me veo con ganas de volver a tratarlo. Se trata de la típica falacia de llamar fascista a la derecha política. También analizaré algo el tema para ver quienes son los verdaderos fascistas en nuestra sociedad.

Definiciones

Como buen punto de partida, conviene irse a la RAE para ver de qué estamos hablando:

fascismo
Del it. fascismo.
1. m. Movimiento político y social de carácter totalitario que se desarrolló en Italia en la primera mitad del siglo XX, y que se caracterizaba por el corporativismo y la exaltación nacionalista.

corporativismo
De corporativo e -ismo.
1. m. Doctrina política y social que propugna la intervención del Estado en la solución de los conflictos de orden laboral, mediante la creación de corporaciones profesionales que agrupen a trabajadores y empresarios.
2. m. En un grupo o sector profesional, actitud de defensa a ultranza de la solidaridad interna y los intereses de sus miembros.

nacionalismo
De nacional e -ismo.
1. m. Sentimiento fervoroso de pertenencia a una nación y de identificación con su realidad y con su historia.
2. m. Ideología de un pueblo que, afirmando su naturaleza de nación, aspira a constituirse como Estado.

Según estas definiciones se podría resumir que fascismo es básicamente totalitarismo, es decir, un sistema político anti-democrático y que, como es lógico, se apoya en un Estado todo-poderoso para imponer esas ideas únicas del totalitarismo.

Implicaciones

Para empezar, dos implicaciones generales importantes:

  1. El fascismo puede ser de cualquier ideología. Sólo es necesario que se intente imponer una idea para que sea una actitud fascista.
  2. Derecha e izquierda, apuestan por un Estado muy poderoso, que controle de forma generalizada a la sociedad.

Yendo a las diferencias entre las dos grandes ideologías políticas, izquierda y derecha, dado que la derecha apuesta por el libre comercio, el control estatal es, al menos en teoría, más moderado en la derecha. Al menos, por lo económico. En el lado social, es claro que la derecha es conservadora y la izquierda progresista. Muchos pensarán que progresismo es sinónimo de libertad y,  por lo tanto, lo que la derecha gana en libertad económica, lo gana la izquierda en libertad social. Pero no, no debemos confundirnos en este punto. Lo aclaro a continuación.

El progresismo no apuesta por la libertad social, sino por imponer un modelo “moderno” a la sociedad, al igual que la derecha apuesta por imponer un modelo “conservador”. Pero ninguno apuesta por un modelo de libertad individual en el plano social. Sólo los liberales o libertarios (corriente política muy minoritaria) son los que apuestan por libertad también en el plano social, sin que el Estado imponga a “golpe de ley” ninguna opción social.

El progresismo no apuesta por la libertad social, sino por imponer un modelo “moderno” a la sociedad, al igual que la derecha apuesta por imponer un modelo “conservador”.

Por lo tanto, en cuanto a libertad, está claro que la derecha se muestra claramente más libre, aunque sea sólo en la faceta económica. La izquierda, sin embargo, se muestra más impositiva y controladora en ambos grandes sectores: El económico y el social.

Democracia

Pero este debate no tendría la más mínima importancia si, al final, las políticas administradas (de derechas o izquierdas) estuvieran legitimadas de una forma clara y evidente. Pero es que esta legitimación no existe realmente.

Lo que legitima una política es que provenga de un proceso democrático… real. El adjetivo “real” es sumamente importante, puesto que la democracia puede corromperse en según qué situaciones. Lamentablemente, estamos en un momento de la historia, donde la democracia está muy corrupta y lo que tenemos, sea lo que sea, no proviene de una actitud realmente democrática. Por lo tanto, la conclusión es muy clara: Estamos ante Estados teóricamente democráticos pero que en el fondo, son bastante totalitarios…

Demagogia y mentira

¿Por qué digo que la democracia actual, concretamente en España, no es real? Por dos razones básicas, dependiendo de cuál sea la opción de gobierno final:

  • Si gobierna la izquierda, el voto ganador proviene básicamente de la demagogia
  • Si gobierna la derecha, el voto ganador proviene básicamente de la mentira

La demagogia se utiliza para manipular las mentes más débiles o perezosas, que no saben o quieren analizar más allá de lo aparente y se quedan sólo con la apariencia de una idea, típicamente muy atractiva. Esta manipulación del prójimo se da por muchas razones: Ignorancia, simple orgullo (ego), poder o dinero… O una combinación de las anteriores. Pero en ningún caso esa manipulación se hace por el bien ajeno, común o social, como los demagogos de la izquierda indican todo el tiempo. Cuando la demagogia se lleva al terreno de lo político se le llama Populismo: El “arte” de engatusar a la gente para que te vote aunque ese voto no les convenga. También hay un tipo de populismo de derechas, pero es mucho menos frecuente dado la naturaleza intrínseca del pensamiento de derechas.

Por otro lado, las ideas de la derecha son, o bien complicadas (economía) o bien tradicionales (sociedad). Ambos calificativos no son realmente atractivos a primera vista. Por esa razón, el político de derechas utiliza a menudo la mentira para lograr votos, intentando no explicar las complicadas ideas económicas o vender las conservadoras y “aburridas” ideas sociales.

Por lo tanto, parece claro que estamos ante un panorama político bastante mediocre, donde se presume mucho de democracia pero que en la práctica existe una sociedad, o bien muy traicionada (mentira) o bien muy manipulada (demagogia). Es normal pues que el nivel de descontento político sea enorme.

Conclusión: ¿Quién es más fascista?

Pero volviendo al asunto con el que inicié este artículo, si existe una ideología fascista en la sociedad, ¿sería más de derechas o más de izquierdas?

Ya sea a través de la mentira o de la demagogia, parece que ambas grandes opciones políticas no practica la democracia plenamente, por lo tanto, ambas son relativamente fascistas. Pero hay dos diferencias sutiles pero importantes que hacen que una sea más fascista (menos demócrata) que la otra. Ya han sido apuntadas antes, pero a continuación se enumeran:

  1. La izquierda apuesta más por un gobierno estatista. Es decir, la izquierda reclama más control e intervención del Estado en la sociedad. Esto es una característica incluida en el fascismo.
  2. La derecha, pese a apostar por establecer leyes que intervienen en las opciones sociales, al igual que la izquierda, deja mucha más libertad en el aspecto económico. Por lo tanto, la izquierda, al imponer unos modelos económicos, vuelve a ser más fascista que la derecha.

Para quién tenga un mínimo de capacidad analítica, es muy evidente quién es más propenso al fascismo y curiosamente son los que acusan más de fascistas: Los de ideología de izquierdas o progresistas. Con esto, no quiero decir que cualquier progresista sea fascista, ni que todos los conservadores dejen de serlo. Sino quién es más propenso a serlo, según sus propias características ideológicas. Lo que sí me parece indignante es que se de por válido en muchos ámbitos, incluso entre los propios conservadores, que el fascismo es casi un sinónimo de ser de derechas, cuando en realidad es más bien lo contrario y, aún así, por parte de la derecha, no se ha usado esa baza argumental casi nunca por una especie de exceso de respeto hacía los progresistas que no cesan en acusar a los conservadores de fascistas. ¿Será que realmente existe una gran parte de fascista en cualquier progresista?… 😉

La alternativa: Liberalismo.

A pesar de considerarme aún muy conservador (o naturista, que para mi es equivalente), actualmente opto más por el Liberalismo (o Libertarismo, según las fuentes).

En el Liberalismo la prioridad es la libertad del individuo, no los Principios que tenga. Es decir, algo que está muy en contra de las dos ideologías tradicionales de izquierdas y derechas. De todas formas, al contrario de lo que pueda parecer, un liberal está más cerca de uno de derechas que no de uno de izquierdas, porque el de derechas apuesta por la libertad de mercado mientras que el de izquierdas apuesta por un Estado paternalista que lo controle todo, incluso las relaciones sociales.

Por lo tanto, al declararme liberal (total, no sólo económico) freno la demagogia y la manipulación de la izquierda y puedo impedir que me impongan sus ideologías sociales progresistas mediante el Estado, sin el temor que me acusen de lo mismo al intentar imponer una idelogogía social, en este caso conservadora.

Por lo tanto, viva el liberalismo y abajo el fascismo!, provenga de donde provenga! 😉

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El progresismo es absurdo

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Demostración matemática de que el progresismo es absurdo:

  1. Los progresistas afirman que la Naturaleza puede ser no perfecta. Por ejemplo, es muy cruel e injusta con los débiles.
  2. Los progresistas también dicen que el Ser Humano puede alterar la Naturaleza para mejorarla.
  3. Pero el Ser Humano es Naturaleza en sí mismo.

La contradicción es evidente (“reducción al absurdo”):

Partiendo de que la Naturaleza no es perfecta, los progresistas llegan a la conclusión de que nosotros (parte de ella) podemos solucionar los problemas de la Naturaleza, con lo que la Naturaleza, mediante nosotros mismos, sí que es perfecta.

CONCLUSIÓN: La Naturaleza sí es perfecta, incluso sin nuestra intervención. El progresismo es absurdo. El conservadurismo, la sumisión y respeto absoluto por la Naturaleza, es el único camino.

Cómo un conservador se vuelve libertario

libertario-e1324186424277A partir de ahora me declaro libertario, que no es liberal o neo-liberal, no confundir términos.

Ser libertario significa abogar por la libertad máxima del individuo. Una libertad tanto en el plano económico como en el plano social. Muchos diréis que ser liberal en el plano social es ser progresista social, pero también os estáis equivocando y ahora os explicaré porqué.

El conservadurismo es un movimiento político que busca imponer un modelo social basado en la supuesta naturaleza del individuo.

El conservadurismo es un movimiento político que busca imponer un modelo social basado en la supuesta naturaleza del individuo. Digo “supuesta” porque siempre es discutible qué se entiende por “naturaleza del individuo”.

En el otro extremo está el progresismo. El progresismo es un movimiento político que busca imponer un modelo social basado en la imposición de ideas de ingeniería social, que nunca o casi nunca tienen nada que ver con la realidad natural del individuo: Feminismo radical, ideología de género, creencia absoluta en el concepto de maldad, etc; son sólo algunas de las ideologías que se intentan imponer desde un gobierno progresista.

El progresismo es un movimiento político que busca imponer un modelo social basado en la imposición de ideas de ingeniería social.

Filosóficamente, me sigo confesando conservador porque creo que, en general, este movimiento es el más realista y general posible. No obstante, a nivel político, real y práctico, he optado por el libertarianismo porque eso libra de la imposición progresista a toda la sociedad, que yo considero poco menos que delirante en casi todos los aspectos de esa ideología.

En el libertarianismo cada individuo decide qué hacer en su vida, no sólo con su vida, sino con las de sus congéneres. Es decir, operar con total libertad. La cara amarga de tal situación es que hay que ser muy responsable de los actos que, en libertad absoluta, se realizan. Por lo tanto, si por ejemplo uno mata injustamente, se arriesga a que la sociedad le condene. Y la condena social puede llegar a ser mucho peor que la de un juez, sobre todo en la era de la globalización, donde “todo se sabe”…

En el libertarianismo cada individuo decide qué hacer en su vida, no sólo con su vida, sino con las de sus congéneres.

Puede ser que haya muchos lectores que crean que hay hechos obviamente perversos para toda la sociedad y que, por lo tanto, no es necesario que sean juzgados a nivel individual, sino colectivamente, instaurando las leyes necesarias; y que su ausencia llevaría a un caos social extremo. Pero hay un ejemplo muy claro donde esta hipótesis falla rotundamente: La aprobación/desaprobación del aborto en nuestra sociedad:

Para un conservador, un aborto es un crimen que está, cuando menos, a la misma altura que un asesinato común. Sin embargo, siendo legal, la sociedad no se derrumba. Los progresistas pueden argumentar que esta es la prueba que demuestra que el aborto no es un crimen, pero los conservadores dirán que lo que ocurre es que la justicia estatal es injusta, porque en libertad real, la sociedad acabaría por condenar el aborto, al igual que hoy todos condenamos la muerte de otros individuos totalmente indefensos, como son los bebés (nacidos).

Inciso: Yo diferencio tres tipos de justicia:

  • Justicia natural: “La ley del más fuerte”, tanto a nivel físico como mental.
  • Justicia social: “La ley de la sociedad”, como conjunto de individuos, no como Estado, ni tampoco relacionado con el concepto de democracia. Es decir, que sea la sociedad, independientemente de cómo esté organizada (Estado-anarquía), ni de donde provenga (totalitarismo-democracia) sea la que imparta justicia, según sus propias respuestas a los actos de sus individuos.
  • Justicia estatal: “La ley del Estado”, independientemente de cómo se haya instaurado ese Estado (totalitarismo-democracia).

Yo entiendo que la justicia social es una evolución de la justicia natural, cuando se trata de individuos sociales como los Seres Humanos. La justicia estatal debería ser una copia calcada de la justicia social, pero como entidad compleja que es, una sociedad es muy difícil de analizar y determinar qué es realmente justo para ella. Es decir, un Estado nunca o casi nunca estará ni cerca de determinar que es justo o no es justo en su sociedad. El ejemplo del aborto es el más claro ejemplo de esta afirmación. Por lo tanto, al contrario que progresistas y conservadores, el libertarianismo cree que la justicia social no puede provenir del Estado, sino directamente de los individuos que forman la sociedad, con sus críticas activas o pasivas y sus actitudes de aprobación o desaprobación correspondientes.

Como ejemplo de verdadera justicia social, y siguiendo con el ejemplo del aborto, si los conservadores tienen razón, la justicia social (real) acabaría por apartar a los abortistas de la sociedad y esa actitud acabaría como una actitud residual, así como otras muchas, que sólo demostraría la variabilidad del Ser Humano debido a su libertad intrínseca, que le puede llevar incluso a su propia infelicidad (ser apartado socialmente, en este caso). Lo mismo se puede decir si fueran los progresistas los que tienen la razón en este tema: Acabarían arrinconando a los conservadores. Pero mientras haya un estado manipulado por lobbies de presión, eso nunca se sabrá y siempre se mantendrá un clima de tensión social con éste u otros muchos temas polémicos y controvertidos.

Personalmente, creo que el Estado está tremendamente manipulado por pequeños grupos de presión (“lobbies”) progresistas, que dirigen la justicia estatal muy lejos de la social, la real. Por lo tanto, desde el libertarismo ya me basta que al menos los progresistas no puedan imponer a la fuerza sus ideas. Ya me encargaré yo (y los que piensan como yo) que las ideas coherentes del conservadurismo sean adoptadas libremente: Si los conservadores (filosófico en mi caso) estamos en lo cierto, nuestras ideas serán la mayoría en la sociedad y se habrá derrocado el progresismo como movimiento generalizado en la sociedad. En caso contrario, lo mismo; pero en el camino no se habrá crispado la sociedad, llena de fanatismo agresivo que, al final, no hace más que cohibir la verdadera y última expresión de… LIBERTAD INDIVIDUAL…

Leyes naturales versus leyes sociales

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Ayer tuve un extraordinario debate (en persona) sobre la esencia de las LEYES. Yo afirmaba que las leyes (o leyes “sociales”) tienen como objetivo fundamental imitar las leyes naturales y los otros (el resto del grupo, cómo no?, jejjee!) decían que no…

Está claro que en la Naturaleza existen unas normas muy estrictas seguidas por todos los seres vivos, sin excepciones. Esas normas o leyes naturales son seguidas por los seres vivos de muchas maneras, en función de sus características y etapas vitales, claro: La GENÉTICA es uno de los primeros mecanismos que “guían” nuestra vida y la del resto de los individuos en la Tierra. El INSTINTO animal más de lo mismo. Instinto del que nosotros no somos una excepción; aunque muy frecuentemente pensamos que estamos muy por encima de nuestro propio instinto (equivocadamente, por supuesto).

Pero nosotros, los Seres Humanos, hemos creado un mundo artificial, donde las leyes naturales no tienen fácil aplicación. Pero, en cualquier caso, la Naturaleza es el mejor ejemplo a seguir para generar esas nuevas leyes… La Naturaleza es sabia y deberíamos IMITAR a la Naturaleza a la hora de generar nuestras leyes particulares de una forma similar a las leyes naturales. Por la misma razón, deberíamos procurar NO CONTRADECIR las leyes naturales, por supuesto. Realmente, en los códigos penales habituales no se acepta que unas leyes “menores” contradigan otras leyes “mayores”, obviamente. En este caso, las leyes naturales son las “mayores” posibles; mucho más que cualquiera de las nuestras propias (constituciones o similares).

Además, en el fondo de la cuestión, cualquiera de las leyes sociales que podamos generar, seguro que ya existen en la Naturaleza en alguna forma, puesto que nuestra inteligencia, la que creó todo nuestro mundo “social”, también es un elemento natural, por supuesto. Por lo tanto, estas leyes sociales, además de observar una compatibilidad absoluta con las leyes naturales, deberían intentar simular esas leyes naturales que, aún no conocemos y que, por alguna razón, no se aplican automáticamente y debemos “forzarlas” con la aplicación de nuestras propias leyes particulares.

Las razones por las que esas hipotéticas leyes naturales no nos rigen en nuestro entorno específico, aparentemente alejado de un ecosistema natural, podría ser nuestra diversidad contextual: Habitamos multitud de diferentes ecosistemas artificiales (ciudades, pueblos, etc); tenemos multitud de culturas y creencias diferentes; etc… Un león de determinada raza parece comportarse exactamente igual en cualquier lugar y época. El Ser Humano no, en absoluto. Por eso, parece ser que necesitamos instaurar nuestras propias leyes…

Nuestra inteligencia y conciencia parecen ser los elementos responsables de que nuestros ecosistemas sean tan diferentes y es precisamente con esos elementos que también debemos crear esas leyes particulares para “gobernarnos”. Parece lógico pues.

Conclusión: Si bien nuestras leyes no tienen porqué parecerse a las leyes naturales que conocemos, sí que parece que no deben contradecirlas y además deben servirnos de punto de partida para descubrir esas leyes naturales que aún no conocemos, convirtiéndolas en nuestras propias leyes, las leyes sociales… Unas leyes que, finalmente, nunca serán naturales porque siempre serán deducidas por nosotros mismos, no realmente descubiertas en la Naturaleza… En cualquier caso, parece muy evidente después de este análisis, que las leyes sociales deben estar en perfecta armonía con las leyes naturales: Ni contradecirlas ni despreciarlas a la hora de cotejar nuestras propias leyes debidamente.

Corolario: Posiblemente, el progresismo, como corriente política que no sólo ignora la Naturaleza para generar sus ideologías, sino que entra en evidente enfrentamiento con ella, es totalmente erróneo. Por otro lado, el conservadurismo, que sólo osa “jugar” con las leyes que hemos creado realmente (económicas, esencialmente), es mucho más respetuoso con las leyes naturales y por lo tanto, potencialmente menos errado en su ideología.

Tendencias políticas versus Humanismo

Hace poco estuve en una charla política organizada por un partido de reciente creación (2009), poco conocido y realmente diferente: El Partido de la Libertad Individual (P-LIB, http://www.p-lib.es/). Este artículo contiene mis conclusiones particulares después de dicha reunión.

Antes, a modo de pre-requisito para entender mis conclusiones, para aquellos más anti-políticos, creo que es necesaria una breve introducción sobre las tendencias políticas habituales y sobre la alternativa que este nuevo partido propone. Si se conocen ambas, el lector se puede saltar esta introducción. Si no se conocen, posiblemente, les guste el resumen que he preparado… 🙂

Tendencias políticas tradicionales en España y el liberalismo como alternativa

Actualmente, en España, existen dos corrientes políticas básicas:

  • La “derecha”: Es tradicionalmente “social-conservadora” y “económico-liberal”. Eso, dicho de una forma más simple, significa que la derecha es anti-liberal socialmente y liberal económicamente. Ejemplos:
    • La tendencia social-conservadora implica no defender el matrimonio homosexual, el aborto, la eutanasia, etc.
    • La tendencia económico-liberal implica favorecer al empresario, reducir los impuestos, no controlar los precios, etc.
  • La “izquierda”. Es el polo opuesto en todo lo que derecha propone (de ahí sus denominaciones izquierda-derecha). Los ejemplos son los mismos pero en sentido totalmente opuesto (se defiende el aborto, se presiona al empresario y se apoya al “obrero”, se controlan los precios, se aumentan los impuestos, etc.)

Entre los dos extremos anteriores, existe una opción de “centro” que no tiene un criterio definido en ninguno de esos dos ámbitos (social y económico). En su lugar, los “centristas” van tomando decisiones en función del problema en curso. Parece una opción inteligente pero también cargada de ambigüedad y poco eficiente: Pueden obrar totalmente diferente en situación casi idénticas y, al no tener un rumbo fijo, se consigue baja eficiencia en sus políticas.

Sin embargo, el P-LIB es un grupo político LIBERAL… Es decir, ni es de izquierdas ni es de derechas… No, tampoco es de “centro”… Curioso verdad? En España al menos, cualquier grupo político siempre se ha podido clasificar en alguno de eso tres grupos. Pero los liberales no pertenecen a ninguno de esos tres.

El siguiente gráfico (denominado diagrama de Nolan) muestra el posicionamiento ideológico de todas estas tendencias políticas más una quinta que sería la ausencia de democracia, en el puro totalitarismo (en el gráfico, denominado “estatalismo”). El totalitarismo es conceptualmente la tendencia opuesta al liberalismo (como lo es la izquierda de la derecha):

Gráfico de Nolan

Diagrama de Nolan

Puntualizaciones finales para no confundir el anterior gráfico:

  • Ser liberal no significa estar “entre dos aguas”, como lo “centristas”: Significa exclusivamente lo que se ha expuesto antes: Libertad en TODO, tanto en “lo social” como en “lo económico”.
  • Por otra parte, ser “estatalista” (totalitario) sólo significa apoyar la ausencia total de libertad en la sociedad, independientemente de que la política (impuesta, en este caso) sea más de izquierdas o de derechas. Existe una curiosidad relacionada con el totalitarismo: Mucha gente cree que los dictadores (los cabecillas de un régimen totalitario) son siempre de ideología de derechas, lo que no es cierto ni necesario.

Conclusiones particulares sobre la alternativa política LIBERAL

Para empezar, soy un amante de la libertad. Pero eso no significa que acepte los argumentos liberales sin previo análisis. Veamos.

Tengo dos puntos de discrepancia muy importantes en relación al liberalismo:

  • El liberalismo prioriza la libertad a los Valores Fundamentales, a la ética, a la moral, etc. Es decir, lo importante para un liberal no es lo correcto, sino que cualquiera pueda obrar en libertad mientras esa libertad no interfiera en la libertad de los demás. A priori no suena mal pero luego veremos que eso no es tan bueno como pudiera parecer.
  • La libertad implica responsabilidad. Ese es lado “negativo” de la libertad. Normalmente, todos nos “apuntamos” a la libertad. Sin embargo, pocos somos conscientes que ser libres implica tener criterio y, por lo tanto, tener cierta capacidad intelectual, ética, educación, etc, para definir nuestros criterios, o lo que se podría denominar, “valores personales”. Ya se intuye pues que la libertad no es un concepto tan gratuito…

A continuación desarrollo brevemente estas dos discrepancias indicadas.

Los Valores Fundamentales son prioritarios a la libertad individual

Una persona no es una entidad atómica, es una entidad social y no sólo junto a sus coetáneos, sino con todos sus antepasados, directos o indirectos: Toda la Humanidad, en definitiva.

¿Dónde quiero llegar con esa afirmación, aparentemente tan grandilocuente? Quiero llegar a la idea de que no podemos limitar nuestra identidad a lo que somos únicamente como personas individuales, “aquí y ahora”… Nuestra identidad es, en la MAYOR parte (sin exagerar en absoluto), producto de la sociedad en la que vivimos y de todas las “sociedades pasadas”… Sé que puede resultar exagerada esa afirmación pero baste decir que si nos hubiéramos criado solos, sin nuestros padres siquiera, seríamos poco más que chimpancés “avanzados”. Esto es un hecho, fatídicamente probado…

Y todo ese legado Humanista se transmite a través de las generaciones. Pero para no olvidar ni perder el sentido de los avances Humanistas, es necesario almacenar toda la sabiduría recolectada a lo largo de toda la Civilización Humana. Y esa especial recolecta se almacena en lo que denominamos Valores Fundamentales del Ser Humano, que son objeto de estudio por las ciencias humanísticas: Filosofía, psicología, política, teología, etc.

Por lo tanto, esos Valores esenciales no pueden estar nunca en un segundo plano en nuestras vidas. Ni siquiera por detrás de la mismísima libertad individual ya que esos valores representan parte de nuestro propio “ser individual” que, por falta de intuición o de capacidad “de consciencia”, hemos “olvidado” o no somos capaces de utilizar en algunas de nuestras decisiones fundamentales.

Un ejemplo muy claro y directo del anterior párrafo, es la consideración de la eutanaia por parte de los liberales: Como aparentemente, el suicidio sólo afecta al individuo debe estar permitido y no cuestionado, incluso fomentado, instaurando leyes a favor de la eutanasia y su asistencia… Pero es que ese concepto es “pura filosofía, ética, moral, etc”… El concepto de Vida y el derecho a morir son, cuando menos extremadamente complejos y discutibles. En esos casos, como otros muchos similares, creo que una actitud HUMILDE es la más acertada. Y en este caso, como en otros, la humildad pasa por copiar a la Naturaleza en situaciones similares: En la Naturaleza ningún ser vivo se suicida. Ninguno. Lo único que se le parece es la “desasistencia”. Es decir, no asistir a un moribundo. Pero el suicidio o el asesinato legales, explícitos no están en la Naturaleza. Por lo tanto, y debido a la ambigüedad de los conceptos tratados (vida, muerte, etc) un gobierno debería legislar conforme al derecho “natural” en su acepción más literal del término “natural”: Por muy liberal que un gobierno fuera, jamás debería permitir la eutanasia y, menos aún, su asistencia.

Por lo tanto, una alternativa liberal debería considerar los Valores Fundamentales antes que la propia libertad individual, incluso cuando, en el ejercicio de esa libertad, el individuo no interfiera de una forma evidente con la libertad de su prójimo. El fondo humanista de esta afirmación es que, aunque no sea evidente, si se trasgrede un valor fundamental, SIEMPRE se estará trasgrediendo la libertad de nuestro prójimo, aunque esa percepción sea muy complicada de tener. De hecho, no tiene sentido que se dictamine como valor esencial a algo que no afecta a la totalidad de la Humanidad. Consecuentemente, si se trasgrede ese valor esencial, se trasgrede la libertad individual de toda la Humanidad, aunque sea en un nivel muy bajo. Por lo tanto, también siguiendo la regla fundamental del liberal (libertad hasta la libertad del prójimo , respetar los valores fundamentales supone un “atajo” a sus propias decisiones…

Para seguir con el ejemplo de la eutanasia, la transgresión de las libertades del resto de la población son evidentes para los que nos consideramos Humanistas: Un Ser Humano es mucho más que un cuerpo físico y acabar con su vida es una aberración siempre. Y si es requerida por el propio individuo es síntoma inequívoco de enfermedad psicología / psiquiátrica. Y ante la enfermedad de sus individuos, una sociedad debe ser solidaria y no abandonar a dichos individuos a su destino fatal, que en el caso de la eutanasia es el más decisivo y cruel.

La libertad implica responsabilidad.

Por otra parte, y más genéricamente: La libertad necesita de un alto grado de responsabilidad y otorgar libertad a quien no tiene responsabilidad se convierte en un acto muy temerario tanto para el propio receptor de esa libertad como para el resto de sus congéneres. Una analogía cotidiana y muy cercana es la libertad que merecen nuestros propios hijos: Se la vamos otorgando proporcionalmente a su nivel de responsabilidad. Mientras no la tengan, es necesario “encaminarlos” irremediablemente…

Finalmente, un nivel suficiente de responsabilidad sólo se consigue de forma objetiva mediante un esfuerzo enorme en educación… Por lo tanto, cualquier gobierno que se auto-proclame liberal debería tener un control exhaustivo sobre la educación para que sus principios se pudieran llevar a la práctica en una sociedad culta e inteligente y, por lo tanto, responsable. En cualquier otro escenario, el liberalismo está condenado al fracaso absoluto, ya que convierte la libertad en libertinaje y conduce irremediablemente a la decadencia a esa sociedad.

Alternativas “finales”

Visto lo visto hasta el momento en España (fracaso de las dos tendencias tracionales) y que el liberalismo tampoco parece ser la alternativa más evidente creo que hace falta optar por alguna otra alternativa política que no esté contemplada en ese famoso diagrama de Nolan.

Si lo recordamos, el liberalismo carecía de un respeto a los valores fundamentales, priorizando a ellos la libertad individual. Consecuentemente, a modo de alternativa “primigenia” sólo se me ocurre acudir a una nueva tendencia política basada en el Humanismo. Esta nueva tendencia podría adoptar la ideología liberal pero sin priorizar la libertad del individuo sobre los Valores Fundamentales del Ser Humano en su conjunto.

A efectos prácticos, sólo conozco un partido político en España que pueda representar esta alternativa Humanística: El Partido Familia y Vida (http://www.partidofamiliayvida.es/sitio/index.php). Sólo soy simpatizante de este partido (al igual que el liberal) y no conozco mucho su programa electoral pero creo que, sin dudarlo mucho, me parece la opción más acertada actualmente, dada la extrema gravedad de la situación política en España en la actualidad y el grado de decadencia que está asoliendo la sociedad española actual.

Es necesario volver a instaurar y fortalecer unos sólidos valores esenciales, sobre los que fundamentar la sociedad del futuro… Es la única manera de que el Ser Humano evolucione verdaderamente: Estudiando mejor y más profundamente nuestra propia esencia… Mientras, sólo conseguiremos avanzar técnicamente, pero muy poco más.