Progresismo y periodismo basura

http://cadenaser.com/ser/2018/05/30/economia/1527682808_217854.html?sma=newsEditorialSER_generico20180530

¿Cómo es posible que haya tanto idiota en puestos de tanta responsabiidad? Desde el analista del Banco Mundial, que extrae esos datos; como su jefe, que le permite hacerlos públicos; pasando por toda la cadena de “intermediarios informadores”, hasta llegar a medios informativos, como la SER que, en lugar de analizar, contrastar, valorar… la información que le llega, no hace más que “vomitarla” directamente en sus canales de [des]información, como si se tratara de información “celestial” que no necesita ni el más mínimo análisis…

Y es que una MENTIRA repetida miles de veces, acaba siendo verdad…, al menos para los más idiotas de la sociedad, que se lo tragan todo, con guarnición aceitosa y refrita incluida. Y una mentira tan grave como decir que los hombres somos, en general, todos machistas y que hemos subyugado a la mujer durante toda la Historia… es una mentira muy importante, no les parece????!!!!

No me cansaré de repetir que, la media de los sueldos de los hombres es superior a la media de los sueldos de la mujeres por muchas razones, pero la más importante es que, a los hombres les suele importar más el dinero que a las mujeres (en parte porque aún hay mujeres que valoran a los hombres por eso mismo!) y se dedican a profesiones mejor remuneradas que ellas. Pero también (como no?!) hay factores biológicos como es la maternidad, que hace que las mujeres no puedan dedicarle tantas horas al trabajo como la media de los hombres (los niños aún son paridos, amamantados, etc, por mujeres). En fin, muchas RAZONES nada machistas y sí realistas que OBLIGAN a que los sueldos serán SIEMPRE superiores en los hombres a no ser que el FASCISMO de izquierdas pueda imponer algún día lo contrario.

Pero en el fondo de la cuestión está aún una pregunta mucho más importante: ¿Por qué la izquierda anda siempre tan preocupada por el DINERO? Esta fatídica obsesión deja en evidencia a la izquierda, que se “olvida” del valor real de las personas, y que no depende (sólo!) de su dinero. Quiero decir que, las antiguas “amas de casa” tenían seguramente mucho más valor que la mejor de las nuevas “super-ejecutivas-solteronas-y-forradas”…, y el hecho de que fuera su “maridito” el que la mantuviera a ella y a los hijos, no infravalora ni menosprecia a esa mujer, en todo caso, todo lo contrario. Otra cosa es que este tipo de relaciones/ACUERDOS se rompa y el hombre, por lo tanto, tenga que correr con TODOS los gastos derivados, incluido la MITAD exacta de todo su patrimonio, que ya le corresponde a la mujer, incluso antes de esa posible ruptura.

En resumen, no se es mejor persona por ganar mucho dinero y un socialismo verdadero no debería estar tan obsesionado por el reparto del dinero sino por mejorar la educación de las personas, independientemente de que eso signifique que tengan más o menos dinero. Un hippy pobre, en su caravana destartalada, a lo mejor es “mejor persona” (en su concepto más general, que le permite también ser más feliz) que un yuppy forrado de pasta… Por lo tanto, es de lo menos si las mujeres ganan más o menos dinero que los hombres, la pregunta importante es ¿son las mujeres más infelices por tener un sueldo medio inferior al de los hombres? NO, por supuesto que no… Pero esa pregunta y su respuesta evidente no le importa a la izquierda fascista y manipuladora que nos ametralla día y noche con miles de informaciones falsas, demagógicas, etc…

Iros a la mierda, cadena SER. Sois la definición de periodismo basura.

Fascismo de derechas y de izquierdas

censura1Recuerdo haber tratado este tema antes, pero lejos de mitigarse el problema, veo que cada día se acrecenta, por lo que me veo con ganas de volver a tratarlo. Se trata de la típica falacia de llamar fascista a la derecha política. También analizaré algo el tema para ver quienes son los verdaderos fascistas en nuestra sociedad.

Definiciones

Como buen punto de partida, conviene irse a la RAE para ver de qué estamos hablando:

fascismo
Del it. fascismo.
1. m. Movimiento político y social de carácter totalitario que se desarrolló en Italia en la primera mitad del siglo XX, y que se caracterizaba por el corporativismo y la exaltación nacionalista.

corporativismo
De corporativo e -ismo.
1. m. Doctrina política y social que propugna la intervención del Estado en la solución de los conflictos de orden laboral, mediante la creación de corporaciones profesionales que agrupen a trabajadores y empresarios.
2. m. En un grupo o sector profesional, actitud de defensa a ultranza de la solidaridad interna y los intereses de sus miembros.

nacionalismo
De nacional e -ismo.
1. m. Sentimiento fervoroso de pertenencia a una nación y de identificación con su realidad y con su historia.
2. m. Ideología de un pueblo que, afirmando su naturaleza de nación, aspira a constituirse como Estado.

Según estas definiciones se podría resumir que fascismo es básicamente totalitarismo, es decir, un sistema político anti-democrático y que, como es lógico, se apoya en un Estado todo-poderoso para imponer esas ideas únicas del totalitarismo.

Implicaciones

Para empezar, dos implicaciones generales importantes:

  1. El fascismo puede ser de cualquier ideología. Sólo es necesario que se intente imponer una idea para que sea una actitud fascista.
  2. Derecha e izquierda, apuestan por un Estado muy poderoso, que controle de forma generalizada a la sociedad.

Yendo a las diferencias entre las dos grandes ideologías políticas, izquierda y derecha, dado que la derecha apuesta por el libre comercio, el control estatal es, al menos en teoría, más moderado en la derecha. Al menos, por lo económico. En el lado social, es claro que la derecha es conservadora y la izquierda progresista. Muchos pensarán que progresismo es sinónimo de libertad y,  por lo tanto, lo que la derecha gana en libertad económica, lo gana la izquierda en libertad social. Pero no, no debemos confundirnos en este punto. Lo aclaro a continuación.

El progresismo no apuesta por la libertad social, sino por imponer un modelo “moderno” a la sociedad, al igual que la derecha apuesta por imponer un modelo “conservador”. Pero ninguno apuesta por un modelo de libertad individual en el plano social. Sólo los liberales o libertarios (corriente política muy minoritaria) son los que apuestan por libertad también en el plano social, sin que el Estado imponga a “golpe de ley” ninguna opción social.

El progresismo no apuesta por la libertad social, sino por imponer un modelo “moderno” a la sociedad, al igual que la derecha apuesta por imponer un modelo “conservador”.

Por lo tanto, en cuanto a libertad, está claro que la derecha se muestra claramente más libre, aunque sea sólo en la faceta económica. La izquierda, sin embargo, se muestra más impositiva y controladora en ambos grandes sectores: El económico y el social.

Democracia

Pero este debate no tendría la más mínima importancia si, al final, las políticas administradas (de derechas o izquierdas) estuvieran legitimadas de una forma clara y evidente. Pero es que esta legitimación no existe realmente.

Lo que legitima una política es que provenga de un proceso democrático… real. El adjetivo “real” es sumamente importante, puesto que la democracia puede corromperse en según qué situaciones. Lamentablemente, estamos en un momento de la historia, donde la democracia está muy corrupta y lo que tenemos, sea lo que sea, no proviene de una actitud realmente democrática. Por lo tanto, la conclusión es muy clara: Estamos ante Estados teóricamente democráticos pero que en el fondo, son bastante totalitarios…

Demagogia y mentira

¿Por qué digo que la democracia actual, concretamente en España, no es real? Por dos razones básicas, dependiendo de cuál sea la opción de gobierno final:

  • Si gobierna la izquierda, el voto ganador proviene básicamente de la demagogia
  • Si gobierna la derecha, el voto ganador proviene básicamente de la mentira

La demagogia se utiliza para manipular las mentes más débiles o perezosas, que no saben o quieren analizar más allá de lo aparente y se quedan sólo con la apariencia de una idea, típicamente muy atractiva. Esta manipulación del prójimo se da por muchas razones: Ignorancia, simple orgullo (ego), poder o dinero… O una combinación de las anteriores. Pero en ningún caso esa manipulación se hace por el bien ajeno, común o social, como los demagogos de la izquierda indican todo el tiempo. Cuando la demagogia se lleva al terreno de lo político se le llama Populismo: El “arte” de engatusar a la gente para que te vote aunque ese voto no les convenga. También hay un tipo de populismo de derechas, pero es mucho menos frecuente dado la naturaleza intrínseca del pensamiento de derechas.

Por otro lado, las ideas de la derecha son, o bien complicadas (economía) o bien tradicionales (sociedad). Ambos calificativos no son realmente atractivos a primera vista. Por esa razón, el político de derechas utiliza a menudo la mentira para lograr votos, intentando no explicar las complicadas ideas económicas o vender las conservadoras y “aburridas” ideas sociales.

Por lo tanto, parece claro que estamos ante un panorama político bastante mediocre, donde se presume mucho de democracia pero que en la práctica existe una sociedad, o bien muy traicionada (mentira) o bien muy manipulada (demagogia). Es normal pues que el nivel de descontento político sea enorme.

Conclusión: ¿Quién es más fascista?

Pero volviendo al asunto con el que inicié este artículo, si existe una ideología fascista en la sociedad, ¿sería más de derechas o más de izquierdas?

Ya sea a través de la mentira o de la demagogia, parece que ambas grandes opciones políticas no practica la democracia plenamente, por lo tanto, ambas son relativamente fascistas. Pero hay dos diferencias sutiles pero importantes que hacen que una sea más fascista (menos demócrata) que la otra. Ya han sido apuntadas antes, pero a continuación se enumeran:

  1. La izquierda apuesta más por un gobierno estatista. Es decir, la izquierda reclama más control e intervención del Estado en la sociedad. Esto es una característica incluida en el fascismo.
  2. La derecha, pese a apostar por establecer leyes que intervienen en las opciones sociales, al igual que la izquierda, deja mucha más libertad en el aspecto económico. Por lo tanto, la izquierda, al imponer unos modelos económicos, vuelve a ser más fascista que la derecha.

Para quién tenga un mínimo de capacidad analítica, es muy evidente quién es más propenso al fascismo y curiosamente son los que acusan más de fascistas: Los de ideología de izquierdas o progresistas. Con esto, no quiero decir que cualquier progresista sea fascista, ni que todos los conservadores dejen de serlo. Sino quién es más propenso a serlo, según sus propias características ideológicas. Lo que sí me parece indignante es que se de por válido en muchos ámbitos, incluso entre los propios conservadores, que el fascismo es casi un sinónimo de ser de derechas, cuando en realidad es más bien lo contrario y, aún así, por parte de la derecha, no se ha usado esa baza argumental casi nunca por una especie de exceso de respeto hacía los progresistas que no cesan en acusar a los conservadores de fascistas. ¿Será que realmente existe una gran parte de fascista en cualquier progresista?… 😉

La alternativa: Liberalismo.

A pesar de considerarme aún muy conservador (o naturista, que para mi es equivalente), actualmente opto más por el Liberalismo (o Libertarismo, según las fuentes).

En el Liberalismo la prioridad es la libertad del individuo, no los Principios que tenga. Es decir, algo que está muy en contra de las dos ideologías tradicionales de izquierdas y derechas. De todas formas, al contrario de lo que pueda parecer, un liberal está más cerca de uno de derechas que no de uno de izquierdas, porque el de derechas apuesta por la libertad de mercado mientras que el de izquierdas apuesta por un Estado paternalista que lo controle todo, incluso las relaciones sociales.

Por lo tanto, al declararme liberal (total, no sólo económico) freno la demagogia y la manipulación de la izquierda y puedo impedir que me impongan sus ideologías sociales progresistas mediante el Estado, sin el temor que me acusen de lo mismo al intentar imponer una idelogogía social, en este caso conservadora.

Por lo tanto, viva el liberalismo y abajo el fascismo!, provenga de donde provenga! 😉

El progresismo es absurdo

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Demostración matemática de que el progresismo es absurdo:

  1. Los progresistas afirman que la Naturaleza puede ser no perfecta. Por ejemplo, es muy cruel e injusta con los débiles.
  2. Los progresistas también dicen que el Ser Humano puede alterar la Naturaleza para mejorarla.
  3. Pero el Ser Humano es Naturaleza en sí mismo.

La contradicción es evidente (“reducción al absurdo”):

Partiendo de que la Naturaleza no es perfecta, los progresistas llegan a la conclusión de que nosotros (parte de ella) podemos solucionar los problemas de la Naturaleza, con lo que la Naturaleza, mediante nosotros mismos, sí que es perfecta.

CONCLUSIÓN: La Naturaleza sí es perfecta, incluso sin nuestra intervención. El progresismo es absurdo. El conservadurismo, la sumisión y respeto absoluto por la Naturaleza, es el único camino.

Cómo un conservador se vuelve libertario

libertario-e1324186424277A partir de ahora me declaro libertario, que no es liberal o neo-liberal, no confundir términos.

Ser libertario significa abogar por la libertad máxima del individuo. Una libertad tanto en el plano económico como en el plano social. Muchos diréis que ser liberal en el plano social es ser progresista social, pero también os estáis equivocando y ahora os explicaré porqué.

El conservadurismo es un movimiento político que busca imponer un modelo social basado en la supuesta naturaleza del individuo.

El conservadurismo es un movimiento político que busca imponer un modelo social basado en la supuesta naturaleza del individuo. Digo “supuesta” porque siempre es discutible qué se entiende por “naturaleza del individuo”.

En el otro extremo está el progresismo. El progresismo es un movimiento político que busca imponer un modelo social basado en la imposición de ideas de ingeniería social, que nunca o casi nunca tienen nada que ver con la realidad natural del individuo: Feminismo radical, ideología de género, creencia absoluta en el concepto de maldad, etc; son sólo algunas de las ideologías que se intentan imponer desde un gobierno progresista.

El progresismo es un movimiento político que busca imponer un modelo social basado en la imposición de ideas de ingeniería social.

Filosóficamente, me sigo confesando conservador porque creo que, en general, este movimiento es el más realista y general posible. No obstante, a nivel político, real y práctico, he optado por el libertarianismo porque eso libra de la imposición progresista a toda la sociedad, que yo considero poco menos que delirante en casi todos los aspectos de esa ideología.

En el libertarianismo cada individuo decide qué hacer en su vida, no sólo con su vida, sino con las de sus congéneres. Es decir, operar con total libertad. La cara amarga de tal situación es que hay que ser muy responsable de los actos que, en libertad absoluta, se realizan. Por lo tanto, si por ejemplo uno mata injustamente, se arriesga a que la sociedad le condene. Y la condena social puede llegar a ser mucho peor que la de un juez, sobre todo en la era de la globalización, donde “todo se sabe”…

En el libertarianismo cada individuo decide qué hacer en su vida, no sólo con su vida, sino con las de sus congéneres.

Puede ser que haya muchos lectores que crean que hay hechos obviamente perversos para toda la sociedad y que, por lo tanto, no es necesario que sean juzgados a nivel individual, sino colectivamente, instaurando las leyes necesarias; y que su ausencia llevaría a un caos social extremo. Pero hay un ejemplo muy claro donde esta hipótesis falla rotundamente: La aprobación/desaprobación del aborto en nuestra sociedad:

Para un conservador, un aborto es un crimen que está, cuando menos, a la misma altura que un asesinato común. Sin embargo, siendo legal, la sociedad no se derrumba. Los progresistas pueden argumentar que esta es la prueba que demuestra que el aborto no es un crimen, pero los conservadores dirán que lo que ocurre es que la justicia estatal es injusta, porque en libertad real, la sociedad acabaría por condenar el aborto, al igual que hoy todos condenamos la muerte de otros individuos totalmente indefensos, como son los bebés (nacidos).

Inciso: Yo diferencio tres tipos de justicia:

  • Justicia natural: “La ley del más fuerte”, tanto a nivel físico como mental.
  • Justicia social: “La ley de la sociedad”, como conjunto de individuos, no como Estado, ni tampoco relacionado con el concepto de democracia. Es decir, que sea la sociedad, independientemente de cómo esté organizada (Estado-anarquía), ni de donde provenga (totalitarismo-democracia) sea la que imparta justicia, según sus propias respuestas a los actos de sus individuos.
  • Justicia estatal: “La ley del Estado”, independientemente de cómo se haya instaurado ese Estado (totalitarismo-democracia).

Yo entiendo que la justicia social es una evolución de la justicia natural, cuando se trata de individuos sociales como los Seres Humanos. La justicia estatal debería ser una copia calcada de la justicia social, pero como entidad compleja que es, una sociedad es muy difícil de analizar y determinar qué es realmente justo para ella. Es decir, un Estado nunca o casi nunca estará ni cerca de determinar que es justo o no es justo en su sociedad. El ejemplo del aborto es el más claro ejemplo de esta afirmación. Por lo tanto, al contrario que progresistas y conservadores, el libertarianismo cree que la justicia social no puede provenir del Estado, sino directamente de los individuos que forman la sociedad, con sus críticas activas o pasivas y sus actitudes de aprobación o desaprobación correspondientes.

Como ejemplo de verdadera justicia social, y siguiendo con el ejemplo del aborto, si los conservadores tienen razón, la justicia social (real) acabaría por apartar a los abortistas de la sociedad y esa actitud acabaría como una actitud residual, así como otras muchas, que sólo demostraría la variabilidad del Ser Humano debido a su libertad intrínseca, que le puede llevar incluso a su propia infelicidad (ser apartado socialmente, en este caso). Lo mismo se puede decir si fueran los progresistas los que tienen la razón en este tema: Acabarían arrinconando a los conservadores. Pero mientras haya un estado manipulado por lobbies de presión, eso nunca se sabrá y siempre se mantendrá un clima de tensión social con éste u otros muchos temas polémicos y controvertidos.

Personalmente, creo que el Estado está tremendamente manipulado por pequeños grupos de presión (“lobbies”) progresistas, que dirigen la justicia estatal muy lejos de la social, la real. Por lo tanto, desde el libertarismo ya me basta que al menos los progresistas no puedan imponer a la fuerza sus ideas. Ya me encargaré yo (y los que piensan como yo) que las ideas coherentes del conservadurismo sean adoptadas libremente: Si los conservadores (filosófico en mi caso) estamos en lo cierto, nuestras ideas serán la mayoría en la sociedad y se habrá derrocado el progresismo como movimiento generalizado en la sociedad. En caso contrario, lo mismo; pero en el camino no se habrá crispado la sociedad, llena de fanatismo agresivo que, al final, no hace más que cohibir la verdadera y última expresión de… LIBERTAD INDIVIDUAL…

Privatizaciones: Otro engaño PP-PSOE

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Un concepto económico del que me acabo de enterar, que me parece muy importante: Los “pepesoeros” (PP-PSOE) privatizaron empresas públicas vendiéndolas a sociedades privadas y quedándose el dinero en el Estado, con la mala excusa de que era para todos los servicios públicos restantes.

Es muy mala excusa porque un político nunca será un buen empresario (los mejores empresarios son los empresarios, por definición). Por lo tanto, quedarse (robarnos) nuestro dinero, conseguido de servicios públicos, para seguir gestionando otros servicios públicos es una incongruencia bastante evidente.

Pues bien, una privatización real, según el ideario libertario, debería consistir en repartir el valor de esas empresas públicas (mediante acciones de bolsa) entre toda la población. A partir de ahí, cada individuo decide qué hacer con sus acciones: Venderlas a otros individuos, comprarlas de otros individuos y/o implicarse activamente en la productividad de esa empresa, ahora ya privada y, por lo tanto, realmente productiva (por el interés real de todos sus accionistas).

Nos han estado vendido (engañando) muchos años que el PP (sobre todo) era un partido liberal económico (o neo-liberal) cuando dista muchísimo de serlo y, además, también ya ha abandonado hace bastantes años el conservadurismo social.

Por lo tanto, el PP actual tiene secuestrado (o robado casi) la mayor parte del voto de los liberales económicos y, dicho sea de paso, del voto social-conservador. Por todo eso, votar al PP siendo libertario o de derechas es lo más estúpido que se puede hacer en democracia.

¿Austeridad para salir de la crisis?

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Los progresistas culpan la AUSTERIDAD del sistema económico liberal de la crisis. Pero, según mi opinión, el nivel de la crisis ha sido realmente ÍNFIMO si lo comparamos con lo que hubiera ocurrido si ZP hubiera continuado con lo que ellos llaman “polítia expansiva”, basada en fomentar el consumo por todas las vías posibles.

Cuando ZP cambió torpemente de rumbo, optando por abandonar el miserable y absurdo PLAN E (2010), donde miles de millones se tiraron a la basura directamente; la sociedad aún no estaba preparada para aceptar la CRUDA REALIDAD: Sólo hay un camino para salir de una crisis económica y que ya adelantó un experto en economía hace un tiempo: TRABAJAR MÁS POR MENOS DINERO…

Esa máxima, que es tan lógica a nivel familiar y personal, parece convertirse en un monstruo de tres cabezas para los desquiciados progresistas, obsesionados por mantener su absurda “SOCIEDAD DEL BIENESTAR”, cuando hay un drama económico de la envergadura que tuvimos y aún sufrimos.

El PP no creo que contribuyera activamente a la recuperación que vivimos en el 2015 y que, a pesar de esta época de incertidumbre política en España, ha continuado, muy a pesar de los “podemitas”. Lo único que ocurrió es que la sociedad en su conjunto empezó a ACEPTAR la solución lógica de trabajar más por menos dinero… Eso sí, al menos el PP no aplicó la política “Robin Hood” de nuevo y eso permitió empezar a recuperarse.

Y es que, a partir del momento en el que los españoles dejamos de patalear como niños mimados por recuperar nuestro perdido “estado del bienestar”, llegó la recuperación, como era de esperar. Una recuperación que no quieren aceptar los “caza votos”, para poder culpar a la austeridad de los problemas de sus mimados votantes.

Y es que basar la economía en la “ideología Robin Hood” (robar a ricos para dárselo a los pobres) no puede ser más naif, absurdo, estúpido y, sobre todo, peligroso porque enfrenta a la sociedad en su conjunto. Es absurdo promover que los “ricos” tienen la culpa de la crisis, cuando son los principales agentes para salir de la misma.

La acumulación de dinero (en manos de los ricos), es un potencial motor de la economía y la riqueza, puesto que si ese dinero sale del banco de estas personas, los demás (pobres) ya no tienen que pedir préstamos, con los adicionales gastos por intereses.

Pero si a un rico le amenazas con ROBARLE su dinero, el efecto es muy obvio: Se va de la sociedad. Y lo peor es que también se lleva su dinero (fuga de capital).

Como ningún gobierno democrático puede impedir que la gente se vaya de un país y se lleve su dinero, el paso inmediato de estos gobiernos de extrema izquierda es cerrar fronteras y limitar la libre circulación de personas. Si lo anterior no es suficiente para retener el dinero en el país, se toman otro tipo de medidas mucho más totalitarias, como la expropiación de bienes, imponer los precios del mercado bajo castigos severos, etc.

Se mire como se mire, la ideología progresista, llevada hasta sus últimas consecuencias (comunismo) es un desastre total y absoluto para toda la sociedad: La clase media-alta se va, si pueden, o producen a “camara lenta”; y los pobres se mueren de hambre.

España ya está condenada antes del 26J

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España está totalmente perdida en un universo de corrupción y manipulación (PP-PSOE y Podemos-Nacionalistas, respectivamente).

Ha sido una prueba muy dura que hoy por hoy, ya se sabe que no ha sido superada ni por los miedosos votantes del PP ni por los manipulados votantes de Podemos y partidos nacionalistas.

Sólo somos una minoría los sensatos en este país, que no votarán ni a los unos ni a los otros… Por lo tanto, independientemente del 26J, nuestro futuro ya es muy claro: El desastre total y absoluto. Tanto si ganan los proclamadores del miedo como los manipuladores, ya hemos perdido, TODOS.

La democracia ha fallado estrepitosamente en España porque sólo queda una minoría sensata que votará a partidos por verdaderos principios y convicciones; olvidándose del miedo que el PP proclama y siendo muy críticos para evitar la manipulación que utiliza extensivamente Podemos y nacionalistas.

España sólo se recuperará de esta profunda crisis de valores cuando, POCO A POCO, la cordura, la humildad y la serenidad empiecen a entrar en las mentes de los que han sido manipulados y, por fin, estén preparados para entender a las nuevas generaciones de partidos, realmente de derechas o izquierdas moderadas, y con vocación realmente “españolista-europeísta”, que permitan aunar fuerzas, para finalmente, hacer despegar a España de sus cenizas.

Pero para ese despegue de España aún queda mucho, ya que un problema, primero necesita ser identificado de forma consensuada, después debe ser planificada la recuperación y, finalmente, pasar a la acción. Y ese plan pasa inicialmente por una buena política EDUCATIVA que elimine, por siempre jamás la corrupción y la demagogia de nuestro sistema político. Pero esa “reconstrucción educativa” es un proceso muy lento. Por lo tanto, esa recuperación final aún ni se divisa en el horizonte español…

España, RIP; te esperamos en tu resurrección…

Comunismo y Demagogia

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(Réplica en un debate internauta sobre comunismo y demagogia)

El comunismo se basa en la DEMAGOGIA y te explicaré porqué, aunque los propios griegos (Aristóteles) ya lo sabían y lo explicaban tal cual. Por eso crearon el concepto de REPÚBLICA, para evitar precisamente la demagogia, que es el principal problema de la DEMOCRACIA.
“En las democracias, las revoluciones son casi siempre obra de los demagogos.” Aristóteles (https://es.wikiquote.org/wiki/Democracia)

No voy a entrar en cómo la demagogia podía ser contralada por la República porque no es el debate. Mejor me centro en explicarte porque el principal usuario de la demgogia es el comunismo (Podemos).

El pensamiento de derechas, liberal-conservador, simplemente no necesita ser demagogo porque sus planteamientos “NO SON BONITOS”. Es decir, la demagogia es el arte de decir cosas bonitas sin un sentido real y profundo. Es vender el paraiso por un euro. Es decir que todos tenemos derechos pero apenas deberes, etc.

Pero la derecha, precisamente se caracteriza por vender todo lo contrario. Hablo de la verdadera derecha, no el PP. La derecha se fundamenta en la MERITOCRACIA, que precisamente no puede utilizar un discurso “bonito”, donde se prometa la tierra prometida, simplemente por ser personas y tener ciertos derechos, como hace el comunismo.

La Meritocracia dice “si quieres algo, deberás luchar por ello”.

Definitivamente, la Meritocracia no necesita la demagogia, sino una capacidad pedagógica brutal para hacer entender a los ignorantes que la VIDA ES REALMENTE MUY DURA y que nadie (ni siquiera nuestros propios padres) tienen que luchar por nosotros.

Por desgracia, la lección “la vida es muy dura y hay que luchar para hacerse camino en ella” es una lección olvidada por la gran parte de la cultura occidental y las consecuencias las estamos sufriendo todos ahora mismo, con una avalancha de socil-comunismo que se apoya, como no, en la demagogia para convencer a los ignorantes (los consumidores de la demagogia) de que la felicidad es un derecho, exento de deberes.

Un problema posterior, pero aún mucho más deseperante, es que después de sucumbir al comunismo, el cambio es DIFICILISIMO, porque los dirigentes comunistas abonan la ignorancia del pueblo siguiendo el patrón demagógico y VICTIMISTA de que su política no puede vencer por culpa del bloqueo constante de los que pensamos distinto (véase Venezuela). Entonces la salida del comunismo, se puede alargar, incluso durante décadas (véase otra vez Venezuela o más claro, Cuba). A partir de ese victimimismo, en comunismo la censura brutal y la cerrazón al Mundo es sólo otras de las consecuencias.

Todos mis razonamientos, vienen avalados por decenas de ejemplos, de comunismo en muchos países. De hecho, en la actualidad no hay ni un solo país comunista próspero.

¿Qué raro que, siendo la solución ideal (segun sus dirigentes) no haya en toda la historia de la Civilización, ni un sólo triunfo del Comunismo y sin embargo, paises ex-comunistas como China (al menos en la parte económica), ahora sean la segunda potencia internacional, verdad?

Políticas económicas: Izquierda versus Derecha.

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En mi eterno esfuerzo para entender la política económica de la Izquierda, he llegado a una pregunta, creo que bastante interesante:

¿Tiene realmente más sentido apoyar a los consumidores que a los productores en una sociedad?

Haciendo de “abogado del diablo” (la izquierda, según mi forma de pensar), he pensado que, eso de apoyar el consumo en lugar de la producción tiene, a priori, bastante sentido, no os lo parece? Veamos pues, por dónde puede estar la contradicción o si es posible que haya visto la lógica en la ideología socialista.

Necesidad, consumo y producción.

¿Para qué producir si no hay consumo? Es decir, parece que aquí no debería haber un dilema tipo “huevo-gallina”: Parece claro que primero es la NECESIDAD (que crea el consumo) y luego el mecanismo para satisfacerla (producción). Voy a analizar ambas posibilidades.

¿Es realmente necesario fomentar el consumo? No parece necesario, verdad? El consumo debería estar guiado exclusivamente por la necesidad real. Una necesidad que estimularía la producción, satisfaciendo cada vez mejor esa necesidad y, posiblemente, creando nuevas necesidades “derivadas”.

Pero, volviendo a hacer de abogado del diablo: ¿Qué ventajas puede tener estimular el consumo, ya sin el empuje natural de la Necesidad? ……..

Después de pensar varios minutos…, ¡no encuentro ninguna ventaja objetiva y general para fomentar el consumo, lo juro! Los únicos que sacan tajada real son los productores de “basura” (cosas innecesarias y de baja calidad). De hecho, fomentar el consumo suele ser (menos mal!) algo muy mal visto desde todos los puntos de vista (derechas e izquierdas). Por lo tanto, a menos de que alguien se le ocurra una “idea feliz”, descartamos la opción de fomentar el consumo, es decir, apoyar a la gente para que consuma; aunque eso es una proclama social-comunista muy habitual y una de las grandes contradicciones progresistas que algún día me gustaría que alguien me explicara.

Inconformismo como motor productivo

Por lo tanto, sólo queda una alternativa para generar verdadera riqueza (lo siento por los progresistas!): Apoyar a los productores. Veamos cómo podría darse esa actitud de una forma racional, objetiva y, a la vez, social.

Primero: Siempre habrá necesidades que cubrir porque el Ser Humano es INCONFORMISTA por naturaleza: “Todos queremos más”, como decía la famosa canción de los años… 80?

Segundo: Si siempre existirán necesidades que satisfacer, siempre habrá un mercado potencial que cubrir. Bajo esta premisa, ¿es realmente necesario fomentar/apoyar la Producción? En realidad, no lo parece, pero quizás (sólo quizás!), el problema no es fomentar la producción, sino no ponerle trabas…, podría ser?!

Llegados a este punto, lo siento mis queridos progresistas, creo que hemos llegado a la conclusión de que el liberalismo económico, en términos generales, es la opción correcta. Pero sigamos con nuestro viaje ideológico.

Un empresario no es avaro, sólo estúpido.

Una empresa no necesita que el gobierno la apoye, porque el estímulo esencial de una empresa es la necesidad de la población, punto. Pero si una empresa no puede obrar con suficiente libertad, asfixiándola a base de impuestos, obligándola a contratar gente que no necesita y otros impedimentos importantes, al final, la empresa no le queda más remedio que cerrar o funcionar “a medio gas”, asegurándose la subsistencia el propio empresario, con lo que la explotación encubierta de sus empleados está a la vuelta de la esquina (hecha le ley, hecha la trampa).

¿Significa esta conclusión que debemos dejar libertad absoluta a los empresarios para dirigir sus empresas? ¿Deben poder hacer absolutamente lo que les de la gana para satisfacer esas necesidades detectadas en la población? NO, evidentemente. Veamos los matices.

Un empresario no puede tener libertad absoluta en el control de su empresa por una simple y llana razón: No es absolutamente SABIO. Eso significa que puede equivocarse, siempre hablando en modo muy, muy general y casi filosófico. Aclaro esto último porque muchos ya pensarán que lo que ocurre es que muchos empresarios no son estúpidos, sino avaros. Pero, desde el punto de vista filosófico y atendiendo al contexto expuesto previamente, ser avaro es sinónimo de ser estúpido: Porque si se atiende al 100% una necesidad, el éxito está asegurado y, contrariamente, si engañas a la gente, el fracaso es muy posible…

Por lo tanto, el empresario debe ser auditado para evitar que su “ignorancia acerca de la necesidad real” (o su maldad, para los que prefieran insistir en este término tan negativo), se imponga de una forma muy dañina a parte de la población.

Y aquí llegamos a otro punto muy importante: Debemos evitar que la estupidez de cualquier persona (no sólo empresarios) dañe a cualquiera. Al menos de una forma importante. Es decir, es necesario no pasarse en ese control para preservar un principio fundamental en la sociedad: El de libertad, por supuesto. Y es aquí, como en otros muchos ámbitos, donde encontramos el verdadero problema sobre el control legislativo sobre el empresario.

Perseguir sólo el fraude comercial

Yo creo que el problema del control justo de la actividad empresarial se fundamenta en algo muy simple: El ENGAÑO. Es decir, el Gobierno debería controlar que entre lo que se promete y lo que se vende, no hay diferencias, o son las mínimas posibles. Con esta sencilla premisa, todo sería factible, incluso vender basura, si es que hay gente que realmente la “necesita”. El ejemplo más claro de esto es la comida basura: Yo no creo que el gobierno debiera restringir la actividad de las empresas alimentarias que fabriquen bajos unos estándares de calidad muy bajos: Lo único que el gobierno debería obligar es a informar correctamente sobre la calidad de sus productos de la forma más objetiva posible. Eso implicaría, por supuesto, informar sobre el origen de las materias primas utilizadas (utilización de transgénicos, por ejemplo). En fin, esa sería la estricta [pero dura] labor gubernamental. Sería muy difícil porque el gobierno debería ser experto (o rodearse de ellos) para detectar esas “mentiras”, que es en el fondo, de lo que hablamos. Una vez detectada una “mentira” (en la forma que ya hemos visto), el gobierno debería actuar en forma de asesoría (la más leve), multando (actuación moderada) o con penas de cárcel (actuación más enérgica). Realmente, no parece muy complicado lanzarse a esta tarea. Para eso deberían servir los funcionarios, entre otras cosas.

Pero de ninguna forma, un Gobierno debería entrometerse en ninguna decisión empresarial, que no fuera la de la detección de Mentira, en el sentido expuesto. Por ejemplo, un gobierno no podría decidir el sueldo de los empleados, ni ningún otro aspecto relacionado con el tema laboral. Sí, parece demasiada libertad, cierto? Veamos qué podría pasar en ese supuesto…

Los esclavistas pertenecen a otra época

El objetivo fundamental de una empresa debería ser satisfacer las necesidades de la población. Si ya damos por supuesto, que no miente en los productos o servicios ofrecidos, ¿podemos suponer que la empresa está libre de cualquier otra culpa a parte de la mentira?

Imaginemos el peor caso: Una empresa que esclaviza casi literalmente a sus empleados. Bajo este supuesto, podemos suponer que hay otras empresas que no esclavizan a sus empleados y otro supuesto en el que todas los esclavizan (!). En este último supuesto, los trabajadores trabajarían bajo unas condiciones físicas y psicológicas horribles. ¿Es posible ser eficiente bajo estas circunstancias? Utilizando una analogía muy clara:¿Es posible sacar leche de una vaca que no se le alimenta o cuida mínimamente? El problema pues, se traslada al trato mínimamente aceptable al trabajador. Es decir, se da por hecho que, por propio interés, el empresario no explotará de una forma radical a sus trabajadores.

El trato laboral “justo” se gana, no se exige.

¿Sería suficiente esa situación “natural” de no explotación laboral para confiar que los trabajadores reciben un trato laboral justo? De nuevo, entra un parámetro muy subjetivo como es qué se considera “trato laboral justo”…

En general, yo estoy bastante en contra de la Declaración Universal de los Derechos Humanos… Me explico… 😉 Esta Declaración Universal, es asimétrica puesto que habla de DERECHOS pero no de DEBERES. Donde hay derechos, debe de haber también deberes, de lo contrario, seguro existirá una descompensación en algún sentido. Además, esa Declaración Universal no es válida “universalmente” porque, muchas ocasiones, entra en conflicto con reglas sociales y culturales, aceptadas por todos los miembros de las sociedades en particular. Finalmente, decide una forma bastante anárquica qué es una “vivienda aceptable” de forma universal (imposición), o cualquier otro parámetro incluido en la vida de cualquier individuo, como la de qué es un “trato laboral justo”… Nada, “no me trago” esa Declaración, para nada…

El anterior inciso era necesario porque es probable que esa declaración “universal” establezca qué es un “trato laboral justo”. Mi planteamiento, más que “universal”, es NATURAL… Y es que la Naturaleza es muy a menudo muy “cruel” con sus individuos, pero, en definitiva, como naturalista que me considero, no puedo dejar de aceptar esa “crueldad natural”. Por otra parte, me gusta esa “decisión natural” puesto que viene apoyada por el Principio Fundamental de la no existencia de la Maldad pura ni de la Bondad pura… Pero ese es otro tema; vuelvo al que nos toca.

Para solucionar el dilema del “trato laboral justo” yo abogo por una actitud NATURAL ante algo que no gusta, en el nivel que sea: Rechazo. Es decir, abogo por la MOTIVACIÓN del trabajador: Es imposible que todas las empresas traten por igual a sus trabajadores. Por lo tanto, se convierte en un DEBER del trabajador (esos omitidos en la Declaración Universal), el buscar otros empleos, en proporción directa con su nivel de insatisfacción laboral y por las causas que sean.

Gobierno facilitador pero no paternalista

Bajo el anterior supuesto, el Gobierno sólo debería facilitar mucho la movilidad laboral de los trabajadores, ayudándoles a encontrar la mejor empresa para su desempeño profesional. Eso haría que las empresas, no sólo compitieran entre ellas por vender sus productos y servicios, sino también para obtener los mejores trabajadores, a los que tendrían que mejorar constantemente sus condiciones laborales, bajo la presión de que se fueran a la competencia… Vaya, eso creo que ya está pasando cuando las condiciones laborales son ya bastante buenas y el gobierno no tiene ninguna competencia… Por lo tanto…. ¿Por qué no hacer extensiva esta regla natural? Muchos dicen que porque hay gente “ignorante” que no sabe/puede mejorar su propia vida por iniciativa propia… ¿Debe actuar el Gobierno como el “papá” de cierto sector de la población ignorante/inmadura? Mi respuesta es muy tajante: NO, por supuesto.

Otros de los DEBERES que también debería aparecer en esa declaración universal (de derechos y deberes, por lo tanto) es la de MADURAR. Es decir, no se puede consentir que la gente se “cuelgue” de forma consciente del Gobierno, lo que, en última instancia, implica que esa gente se “cuelga” de la otra parte de la población que ha DECIDIDO responsabilizarse de su propia vida y “tira adelante con lo que sea”… Es inaceptable por parte de un Gobierno que fomente la pereza, la irresponsabilidad y cualquier otra actitud que vaya en contra de la Sociedad en su conjunto, generando grupos sociales que viven a costa de los demás. Son los parásitos de la Sociedad.

Las sociedades deben fomentar la proactividad, la madurez, la responsabilidad, el compromiso social y frenar todo lo contrario. Por eso, las ayudas sociales deben estar EXTREMADAMENTE controladas y justificadas, por supuesto.

Por lo tanto, y para ir concluyendo, “el trato laboral justo” debería ser uno de los parámetros básicos para fomentar la buena actitud y predisposición laboral de la población, “forzando” a los trabajadores a mejorar día a día ese trato, tanto de forma “interna”, al demostrarle su valía al empresario; como de forma “externa”, buscando alternativas en otras empresas.

¿Réplicas?

En fin, me encantaría que este escrito recibiera muchas criticas, realmente objetivas que me hicieran cambiar o moderar mi actual convencimiento de que la política económica de izquierdas es un error casi total (no digo total para no irme al extremo, aunque así lo sienta). Lamentablemente, si alguien lee totalmente este escrito, será porque en principio, está bastante de acuerdo con él. Me gustará encontrar gente que también esté en lo correcto (según mi pensamiento), pero sería mucho más enriquecedor que alguien encontrara los puntos negros a todo este humilde ensayo sobre política económica. Quién sabe, a lo mejor tengo suerte! Saludos!

NOTA: Prometo que he emprendido la pregunta inicial con la sincera esperanza de encontrar algún punto débil en la teoría del liberalismo económico. “Desgraciadamente”, no lo he he encontrado… 😉

¿Para qué democracia si tenemos libertad de movimientos? ;)

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¿Y qué tal si en el futuro establecemos territorios con formas de gobierno permanentes?

Me refiero a que haya países con gobiernos esencialmente “conservadores” (derechas) y otros países con gobiernos esencialmente “progresistas” (izquierdas)… Ni democracia ni leches! Total, para lo que sirve! Jajaja… Bastaría con garantizar la LIBERTAD de movimiento de las personas, dentro de esos territorios…

En esa situación (bastante surrealista, lo sé!), cada uno elegiría qué gobierno quiere que le gobierne, pero en lugar de que el gobierno “le venga” al país, tendríamos que irnos nosotros a ese país! Sería un “Si Mahoma no va a la montaña, que la montaña vaya a Mahoma!”, jajaja!

Está claro a estas alturas de la película, que es imposible contentar a toda la población de un país cualquiera y que eso de ir dando tumbos de izquierda a derecha, es un error desde todos los puntos de vista: Descontento de una gran parte de la sociedad, para empezar; falta de proyecto político continuado (en 4 años no da tiempo para na!), revanchismo, crispación social constante, etc…

¿Por qué diablos, casi la mitad de la población tiene que SUFRIR los CAPRICHOS de la otra mitad? ¿Porque no establecer territorios con ciertas políticas y otros con otras y que cada uno se mueva libremente respetando esas políticas? Incluso uno podría ir experimentando y quedarse en el lugar que más le “guste”, aunque no tenga orientación política, jejeje…

En fin, una locura de las mías… o no tanto? 😉