¿Qué nos hace verdaderamente felices?

Hace ya muchos años formulé una teoría que me lleva inspirando desde entonces. La “Teoría de la Expansión Personal”, la llamé, de una forma no demasiado comercial tengo que admitir. Lo cierto es que me siento muy orgulloso por ese ejercicio filosófico que, en aquel momento, no conocía, al menos en los parámetros básicos que yo formulé.

He sido un perezoso…, un humano perezoso, eso sí. Quiero decir, que no quiero fustigarme por mi falta de voluntad para seguir investigando esa hipótesis, para darle publicidad, para incluso volverme mi fan número uno… Pero lo cierto, es que, a pesar de creer muy seriamente en toda esa teoría, y de lo profunda que era, no he sido coherente con ese “descubrimiento” tan esencial sobre la Vida y he continuado siendo un “mortal más”, consolándome con eso de que “solo soy un hombre más”…

Pero acabo de ver una película realmente inspiradora: “Living proof”… Una película de las que te hacen reflexionar profundamente sobre tu vida y sobre la de los demás, sobre todo, los más queridos… Sobre el sentido final de la Vida, sobre mi teoría… Sobre si hago realmente lo correcto, lo que “se supone” que debo hacer… Sobre si no tengo la obligación de hacer algo realmente importante, es decir, algo que realmente pueda ayudar a mucha gente, cuando tengo la certeza, la intuición e incluso la seguridad de que puedo hacerlo. Y cuando, en lugar de esforzarme, aunque sea mucho, me dejo llevar por el estúpido “sólo soy un hombre más”…

No sé…, quizás este escrito sólo sea uno más de los “arranques de caballo”, al que le siguen “llegadas de burro”, que supongo tenemos todos en nuestras vidas, al menos en algunas pocas ocasiones a lo largo de la vida… Y posiblemente, mañana, pasado o el otro, volveré a ser “uno más”, que se deja llevar por la “inercia social” que es la auténtica muerte del individuo… Es que hay muchas muestras de que las comunidades “aborregan”, más que ayudan. Basta ver las pandillas de adolescentes, en las que todos parecen idiotas y que, individualmente, esos chicos tienen muchísimo potencial que, lamentablemente, muchos perderán por el camino, para convertirse en “uno más”… “Uno más” que acabará su vida siendo “uno menos”… en el “libro del olvido” de la historia humana… ¡Cuántos “Einstein”, “Da Vinci”, etc… se han perdido por el camino!

O quizás no… Quizás me ha llegado el momento en mi vida, a mis casi ya 48 años de vida, de no rendirse a esa “inercia social” que parece susurrarte al oído lo minúsculo que eres y que lo que mejor puedes hacer es seguir la corriente general…

Nunca he sido “un trasto”…, siempre he intentado ser un hombre de principios, honesto conmigo mismo, luchador, voluntarioso… Ahora tengo mucho más claros y ratificados mis ideales, muchos de los cuales, he macerado durante muchos años ya. Pero también es cierto que me he ido “desinflando” a lo largo de mis años de madurez. Me he dejado llevar por esta inercia social que, inevitablemente, a todos nos envuelve más pronto que tarde. Y esa inercia no es nada buena, creo yo. Te hace más “perrito”, más “obediente” y, por lo tanto, te evita problemas, pero también evita algo muy triste: Que seamos nosotros mismos. Y es muy frustrante ver como, sin dejar de pensar en tus principios, cada vez los respetas menos, dejándote llevar por esta inercia social, que nos idiotiza a todos, en mayor o menor medida. ¿Y es que es muy cómodo verdad? “Si lo hacen todos, será porque no es tan malo”, pensamos, para consolar nuestra pereza infinita, nuestra auto-traición infinita…

Pero es que luego, películas como esa, nos “tiran a la cara” la cruda realidad: Que lo establecido y aceptado por la sociedad, es una farsa… y además una farsa muy peligrosa, que acaba con nuestras vidas, no sólo desde un punto de vista emocional, espiritual, intelectual… sino físicamente! Farmacéuticas compradas, que viven de las donaciones robadas a los incautos que creen en el Sistema y de las subvenciones de gobiernos más corruptos si cabe… Farmacéuticas que no dudan en denunciarte y hacerte la vida imposible por denunciar su repugnante actitud…

¿Qué estamos haciendo? En la Naturaleza, los seres vivos forman comunidades que les ayudan a sobrevivir, les ayudan a ser más “felices”, aunque sea a su manera muy especial. Pero a nosotros, los seres humanos, nuestra sociedad nos está matando, desde todos los puntos de vista…

¿Quienes de vosotros recuerda eso de que nuestra generación (tengo 47 ahora) iba a ser la primera en vivir 100 años de media? ¿Dónde queda esa “promesa” ahora que veo morir a bastantes conocidos y amigos de terribles enfermedades, como el cáncer y otras similares y a edades muy tempranas? También oí recientemente que ya las generaciones nuevas tendrán menos esperanza de vida que las de sus padres!…

¿Qué más pruebas queremos de que estamos idiotizados por unas reglas sociales que nos están arruinando la vida? Empezando por lo más esencial: Nuestros hábitos culinarios…, nuestro sedentarismo… Pero sin descuidar nuestro intelecto… o nuestra ausencia de él, donde ya mucha gente se cree que piensa por sí misma, pero no hacen más que repetir como loros lo que otros, que son casi tan idiotas como ellos, dicen.

Es realmente alarmante, la idiotez profunda a la que estamos llegando y en todos los niveles y áreas de nuestras vidas. Y todo porque se ha perdido el sentido del INDIVIDUO… Nos hemos aborregado todos, como los adolescentes pandilleros, que pueden cometer cualquier idiotez, al estar arropados por la pandilla. En nuestros caso, nos sentimos arropados por la “masa”… Una falsa protección, dados los datos más reales, aunque no oficiales, puesto que la “oficialidad” es la menos interesada en que despertemos de nuestra idiotez profunda, claro.

En fin, todo este “descargue emocional” viene porque, de nuevo, estoy cansado de seguir a la manada y abandonar cada vez más a ese proyecto de Ser Humano que se llama Alberto y que cada vez está más decepcionado de mi actitud personal ante la vida… No puedo seguir dejándome llevar por esta inercia social y menos cuando ya tengo muchísimas pruebas de que no lleva a ningún lado bueno…

Tengo ideas muy interesantes que aportar a una sociedad, para volverla más sana y no tan inercial, tan aborregada, “pastosa”… Ideas en todos los ámbitos y niveles…, tantos que no sé bien por donde empezar y que posiblemente sea uno de los motivos por no haber empezado aún… Pero sea por donde sea, debo empezar. Supongo que el inicio más coherente, es por mí mismo, al intentar ser más estricto con mi propia salud, que siempre he cuidado bastante y que, paradójicamente ahora, que ya soy “mayor” y que debería ser más cuidadoso, estoy haciendo todo lo contrario… Debo mejorar mi alimentación, volver a hacer el deporte que regularmente siempre había hecho… Paralelamente, plasmar en algo concreto todas mis ideas humanísticas y técnicas…

También una tarea que me persigue en los últimos tiempos: Intentar ayudar con todas mis posibilidades a mis padres, concretamente a mi padre, que sufre de Alzheimer… Ya no confío casi nada en las instituciones, ni las médicas… No puedo, tampoco en este área, seguir confiando en que se está haciendo lo mejor para mi padre. Para empezar, el Estado no es más que un escollo que ni ayuda a mi padre, ni deja que la familia le podamos ayudar… Y el tiempo pasa y cada vez se “aleja” más y más… Es realmente patético como el Estado, de nuevo, en lugar de ayudar, no hace más que fastidiar la vida de la gente, y además, tenemos que mostrarnos agradecidos… Confiar en estados corruptos e ineficientes como el nuestro es quizás la idiotez más grande que nos infesta a todos…

¿Y qué tiene que ver todo este “rollo” con conocer el “santo grial” de la felicidad? Pues ni más ni menos, que SER UNO MISMO… Ya, esa “tontería” que dicen algunos pero que, ni significa mucho ni es realmente práctica, cual pastilla que te tomas para quitarte el dolor de cabeza, no? Jejeje…

Y es que, realmente, “ser uno mismo” significa mucho y es realmente muy práctico. Lo que pasa es que hemos llegado a tal nivel de idiotez y “bajeza intelectual” que ya muy poca gente es capaz de entender qué significa “ser uno mismo”. Y mucho menos, estamos dispuestos a invertir nuestra entera vida para ver que, ser uno mismo, es realmente algo muy práctico para ser felices… Es más, es la única vía para la felicidad. La única vía práctica, no sólo teórica.

Pero yo ya tengo la mitad del camino recorrido para “ser yo mismo”: Sé quién esa persona que quiero ser… Bueno, yo creo que es más de la mitad del camino, dado lo complicado que suele resultar saber eso, para la gran mayoría de personas… perdón “borreguitos”, que circulan por esta manada, llamada sociedad…

Pero me cuesta seguir en el camino para cumplir con esa última parte de él. Supongo que sufro de “perfeccionismo” también: Esa “enfermedad” que te impide llevar a cabo un plan porque siempre lo ves defectuoso… Entre este problema, la pereza, la inercia social y otras banalidades mundanas, mi proyecto personal (“Alberto”) no avanza, sino me temo que todo lo contrario, porque a determinadas edades (como la mía) parece que si no avanzas, retrocedes… Y entonces, parece lógica la alarma: ¿Quiero empezar a envejecer también a nivel psíquico? ¿O quiero seguir en esa lucha que nunca dejé incluso cuando era un jovencito enérgico y sano? No nos mata la edad, nos mata pensar que ya debemos parar de luchar… esa falsa creencia que, por cierto, también intenta inocularnos el repugnante estado (jubilados).

Yo decido Vivir… y con eso decido ser feliz… Así de simple se consigue ser feliz: Viviendo… pero no la vida de los otros, ni de un “otro” inexistente, representado por una sociedad idiotizada que nos lleva a barranco…

Para ser feliz el único camino es vivir tu vida propia, con tus propias “reglas”, con tus propios retos y, por lo tanto con tus propias luchas, unas ganadas o otras no tanto…, pero que siempre te dejarán el buen sabor de boca de haber hecho todo lo posible, de haber luchado hasta es final… No existe la felicidad como objetivo final, sino como un camino personal, un camino en el que puedes arroparte con los demás, pero que no debes “colgarte” de nadie… Punto y final… 😉

El fruto de una violación

1301944354_Sad WomanAcabo de saber que uno de mis amigos ES consecuencia de una violación… Sí, “ES” en mayúsculas. Porque una persona es eso, un SER… Algo tan complejo que referirse a ella de una forma integral es tan difícil que al final nos conformamos con sólo eso: Un verbo, con o sin conjugar, que lo representa… Curiosa e interesante situación que no coincidencia.

Es una persona entrañable. Con sus “cosas” claro, como todos. Pero esa “personalidad actual” no existiría ahora mismo si su madre, que lo quiere como a cualquier otro hijo, lo hubiera abortado. Hubiera existido claro, pero en una fase de crecimiento muy prematuro. Su ADN era el mismo que el que tiene ahora y el mismo que tendrá con 80 años… Es el mismo Ser, sólo que en distintas fases de crecimiento/envejecimiento. Nada más.

Su infancia fue dura, muy dura. Muchos dirían que, con esa infancia y gran parte de su pubertad e incluso madurez, NO NECESITABA VIVIR… Estos individuos suelen añadir a su típico comentario el adjetivo “pobre, desgraciado” o algo similar, para dejar claro que no es su propia arrogancia sino un supuesto altruismo el que los mueve a decir semejante barbaridad: Que para esa vida miserable mejor que su madre lo hubiera abortado… (Una frase tan salvaje como extendida!).

Sí, por desgracia no exagero lo más mínimo. Muchos piensan así. Estoy cansado de oír esos comentarios acerca de qué tipo de vida merece ser vivida y qué tipo de vida no merece ser vivida… Estas personas creen ser una especie de “jueces vitales” que lo saben todo acerca de la Vida, el fenómeno más misterioso y asombroso de la Naturaleza… Prepotentes y arrogantes, eso es lo que son…

Hoy día, “este casi aborto” es una persona FELIZ… Gracias al amor de su pareja y mucha fuerza de voluntad, consiguió cambiar su vida miserable… Consiguió rechazar todo el odio que albergaba hacia su padre violador… Ahora lo ve como un enfermo. Como el enfermo en el que también podría haberse convertido él mismo… Pero consiguió reintegrarse en la sociedad que lo había visto crecer como un “residuo” de un acto abominable, del que él era sólo una víctima más…

Y no sólo es feliz! Posiblemente esa persona hoy en día, es mucho más humana que los afortunados que no somos consecuencia de una violación… ¿Quién es el afortunado pues?… De hecho, estoy seguro que las personas más interesantes, entrañables, buenas…, en una palabra, Humanas, son las que más han sufrido en su pasado (típicamente la infancia)… Mira por donde, con el aborto, podemos estar matando a las personas más humanas…, como mi amigo… Terrible deducción a la que llegamos sólo “pensando un poco”.

En fin, bienvenidos a mi vida todos aquellos que, como yo, hemos sufrido de niños pero que hemos sabido reconducir nuestras vidas por el sendero más humano posible… Posiblemente, mucho más que algunos que fueron concebidos con el mayor de los deseos y tuvieron una feliz infancia… Paradojas de la vida que los pro-abortistas deberían algún día considerar “en sus adentros”.

Saludos.

El placer de la gratitud

Image: LULO

Recientemente he visto una película que me ha dejado huella, que me ha hecho sentir algo realmente distinto de lo que, hasta ahora había sentido: El placer de la gratitud…

La película es “Lo Imposible”. Para los que no la conozcan, es una película que narra la experiencia vital de unas personas en medio del tsunami que arrasó Asia en el año 2004.

Esa película me mostró un placer que no era desconocido para mí, pero que no sabía que podía llegar a ser tan reconfortante…, tan intenso… Sólo lo percibí, puesto que no he llegado a experimentarlo en persona. Pero es igual, algo en mi interior me dice que ese placer, esa felicidad existe y que es tan grande como yo la presiento.

En mi vida reciente me etiquetaba a mí mismo como una persona NO solidaria y me gustaba presumir de eso… Como contrapartida, solía argumentar que, mejor que la solidaridad, era la responsabilidad personal, los principios, los valores, el compromiso… de las personas con su entorno más próximo… Si todos obráramos de esa misma forma, no seria necesaria la solidaridad, porque todos aportaríamos lo mejor de nosotros mismos al mundo…

Además, solía decir que la solidaridad, tal como se suele entender, podía ser hasta contraproducente, porque podía ser empleada como una forma de encubrir nuestras bajezas… Como una especie de “dispensa papal” para poder tener otras actividades no tan altruistas…

Para acabar con mi argumentario “anti-solidaridad”, también tenía la sensación de “improductividad solidaria”. Es decir, pensaba que la solidaridad era muy poco eficiente. Que era mejor dedicarse a nuestras especialidades laborales, aunque fuera cobrando y que con eso, indirectamente, al ser más eficientes también seríamos finalmente más solidarios en el marco general de la sociedad…

Bueno, no eran argumentos vacíos… Pero ahora creo que no decantan la balanza una forma clara….

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No es que ahora diga que la solidaridad es la solución directa a todos los problemas de la Humanidad. No, no pienso eso ahora. Pero ahora, entiendo que la solidaridad también es una actitud personal de quien quiere disfrutar del placer de la gratitud

En la película que he mencionado, lo que me impactó tremendamente es lo feliz que se puede llegar a ser en medio de la mayor de las tragedias… Y ese camino es el de la solidaridad… La recompensa en forma de gratitud directa de quienes ayudas puede hasta con la mayor de las penas… En un entorno de muerte y destrucción como fue el tsunami asiático, noté la felicidad de mucha gente al recibir la gratitud de quienes ayudaban a sanarse, a encontrar sus seres perdidos, a esforzarse sobrehumanamente para salvar a un auténtico desconocido…

Yo sentí esa felicidad, ese placer directo… al obtener esa gratitud inmensa… Y reconozco que me sentí estúpido al no considerar ese factor a la hora de valorar el concepto de solidaridad anteriormente… Quizás porque yo pensaba en esa otra solidaridad, que no recibe esa gratitud de forma directa y evidente… Supongo que ese tipo de solidaridad es más bien un “trámite burocrático” basado en grandes principios pero poco en emociones esenciales y directas.

En fin, ahora ya no infravaloro el papel de esa solidaridad “anónima” porque entiendo que se fundamenta en algo esencial en el Ser Humano que se llaman Principios Fundamentales. Esos Principios, “obligan” al Hombre a ayudar a los demás, aunque no reciba nada a cambio. Ni siquiera gratitud.

Y tampoco desprecio el que se dedica a realizar simples tareas solidarias de “poca eficiencia” puesto que ayudar a una sola persona siempre supone un gran hito, ya que el valor de una sola persona debería (aunque no lo sea muchas veces) inconmensurable. Además, en un sistema tan corrupto como el nuestro, tengo serias dudas de que nuestro supuesto eficiente trabajo especializado, realmente tenga algún impacto en la sociedad en general, sino más bien en ciertos grupos de corruptos que se llenan los bolsillos con nuestro esfuerzo…

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Por todo ello ahora también entiendo mucho mejor esa solidaridad “directa” (no anónima) a la que se dedican los misioneros, los voluntarios de ONGs,… Todas esas personas que ayudan directamente a los necesitados y que lo hacen, en gran medida, para recibir su gratitud…

Tan importante es mi cambio de percepción del concepto que estoy valorando muy seriamente en “hacer una incursión” al nivel que sea (profesional incluso) en el mundo del voluntariado y la solidaridad…

Una gran película que me abrió los ojos a una experiencia vital esencial que yo tenía muy dormida…

¡El secreto de la felicidad… SÍ… es tener buena memoria!

¡NO ES CIERTO!

¡NO ES CIERTO!

Sí!, he visto muchas frases similares pero que dicen todo lo contrario: Que el secreto de la felicidad es NO tener buena memoria… Uf…, qué error tan grande, por favor… Si quieres saber por qué lo creo, te pido algo de paciencia y que me leas… 😉

Lo que nos hace sufrir realmente en los momentos malos es nuestra pasividad ante los mismos.

Cuando uno hace todo lo que considera oportuno para salir de un mal momento ya no se siente realmente mal, sino esperanzado por ver si surtirá efecto su esfuerzo. Si no surte, tampoco debe ser motivo de desesperanza sino de aprendizaje, de evolución… Los malos momentos son una oportunidad de aprendizaje. Son la mejor forma de aprender puesto que si te sientes bien, ¿para qué cambiar? Por lo tanto, aunque suene extraño, deberíamos agradecer nuestros problemas! 🙂

Nuestra tristeza ante los malos momentos es sólo el “chivato interno” que nos avisa de que no estamos haciendo todo lo posible para salir de esos momentos. Cuando uno “navega entre problemas” pero no se siente realmente mal, es síntoma de que está haciendo todo lo posible por solucionarlos.

El error fundamental ante los momentos negativos es buscar las soluciones en nuestro entorno, en lugar de hacerlo en nosotros mismos. La solución a nuestro problema es ACTUAR frente al mismo. Como sea, pero HACER algo. No hay excusas para no hacer nada… No se trata de inteligencia, dinero, poder, etc… Se trata sólo de voluntad…

La voluntad es la mayor virtud de una persona. Porque si el entorno le facilita la vida esa persona será feliz. Pero si su entorno no se la facilita, con su voluntad pondrá remedios a los problemas que se le presenten y, finalmente, incluso se sentirá más feliz por haber vencido a esos problemas con sus propios medios, de entre los que destaca esa voluntad.

Pero la dificultad esencial para salir de la pasividad es que la tristeza llama a la tristeza y se puede entrar en una “espiral depresiva”: Cuando más deprimido me siento menos energía para salir de esa espiral y más me deprimo… Y así hasta llegar al “fondo”… Pero incluso en ese fondo, algunos no reaccionan… Pasan entonces a un estado de aletargamiento… Un estado no de mayor tristeza pero sí de “pasividad crónica”. En casos extremos, esa pasividad les conduce irremisiblemente a una “inapetencia crónica”. En ese estado, “ni sienten ni padecen”, todo les da igual. Se convierten pues en “objetos sociales”, no en seres sociales… No se enfrentan a nada pero tampoco sirven de apoyo a nada ni a nadie… “Están pero no son”… Abandonan cualquier actividad social e incluso personal, llegando a descuidar aspectos fundamentales relacionados con su propia salud…

Pero no!, haber tocado fondo es una oportunidad no un final… Es una oportunidad para empezar a subir… Una oportunidad para empezar a sentirse bien… Milagrosamente, cuando uno “ha tocado fondo” resurge en él el instinto de supervivencia que le impulsa a “hacer algo” y no abandonarse a la pasividad total y seguir por el sendero de la auto-destrucción personal que antes he expuesto.

Siempre recordaré un examen en la universidad que ilustra muy bien este fenómeno del “hundimiento personal”. Al pie de este artículo lo expongo para no romper la argumentación del mismo.

El anterior ejemplo ilustra cómo podemos salir de los malos momentos y cómo además, podemos lograrlo con finales incluso mejores que si no hubieran aparecido esas “piedras en el camino”. El siguiente escoyo a superar para solucionar los problemas es que, cuando el periodo de hundimiento es muy largo, no somos conscientes del mismo y lo vamos asimilando como algo natural, algo propio a nosotros mismos… De tal manera, cuando hemos llegado lentamente al fondo, no reaccionamos porque ya ni recordamos lo felices que fuimos en el pasado… Y finalmente aceptamos esa situación de forma indefinida… Es cuando ya no somos capaces de salir del pozo a no ser que nos echen una mano. Esa mano, viene a representar nuestra memoria fallida… Un amigo cercano, un pariente, un profesional que, por lo menos, dé por hecho que somos personas que, en algún momento de nuestra vida, fuimos realmente felices… Estas personas lo único que hacen es intentar despertar nuestro recuerdo… De esa forma, volvemos a motivarnos y salimos por nuestro propio pie de ese pozo de tristeza en el que estamos anclados por esa especial falta de memoria… Pero salimos nosotros realmente… Esa mano es más virtual que real…

La Vida no es buena ni mala, somos nosotros los “malos” si no sabemos ser felices con lo poco o mucho que ésta nos ofrece… La Vida en sí misma, es el mayor regalo que el Universo nos ha podido ofrecer para ser felices… Vida y Felicidad son realmente sinónimos desde ese punto de vista… Aprovechemosla pues, fuera de cualquier pozo de tristeza, teniendo en cuenta las reglas fundamentales para no caer en él:

  1. La VIDA, en sí misma, es la gran oportunidad de ser FELICES. En la muerte nadie nos asegura que podamos serlo, esa es la única gran seguridad que tenemos. Por lo tanto, todos podemos ser felices, independientemente de nuestro “destino”.
  2. Los PROBLEMAS son oportunidades para aprender…, para evolucionar como personas…, para ser algo más que “carne y huesos”… Por eso, aprender y evolucionar es fundamental… No es una opción, es un deber como personas.
  3. Además, un problema resuelto es un motivo adicional de alegría… Por lo tanto, un problema es también una oportunidad para ser feliz
  4. Nuestro detector de problemas es nuestra TRISTEZA… Por lo tanto, no debemos reaccionar ante ella con más tristeza sino con voluntad de solucionar dichos problemas…
  5. Consecuentemente, es necesario cultivar nuestra VOLUNTAD para afrontar los problemas que [siempre] aparecerán en nuestra vida. Y es necesario cultivarla cuando estamos felices, puesto que la tristeza llama a la pasividad… Por eso, la falta de voluntad es la razón fundamental para llegar a la tristeza. Voluntad y felicidad van de la mano, siempre.
  6. Nuestro instinto de supervivencia es el germen inicial de voluntad… Por eso, si caemos en el pozo de la tristeza, debemos aprovechar ese instinto para empezar justo en ese momento el verdadero cultivo de esa semilla llamada Voluntad… Ese simbólico pozo es pues, nuestro indicador más claro de que la voluntad es fundamental en nuestras vidas… En ese momento ya no deberíamos tener ninguna duda de esa REALIDAD: La Voluntad es la cualidad más importante del Ser Humano. Cuanta más voluntad tengamos más Humanos somos, sin duda alguna.
  7. Nuestra memoria es el órgano fundamental contra la tristeza: El RECUERDO de nuestra felicidad pasada alimenta y mantiene nuestra Voluntad presente. No debemos perder ese recuerdo jamás… Es nuestra garantía de felicidad…

Nunca he presumido de tener buena memoria… Pero si nos fijamos, la lista anterior empieza con algo fundamental y muy abstracto: La FELICIDAD… y va encadenando conceptos relacionados hasta llegar a algo aparentemente poco relevante pero muy concreto: La MEMORIA

Todos pensamos que la inteligencia o el raciocinio son nuestra principal cualidad como Seres Humanos, desde un punto de vista antropológico o biológico .. Pero con esta reflexión, estoy intuyendo que, para ser una persona feliz, es más importante la memoria que la inteligencia como cualidad “fisiológica”… Interesante conclusión que podría dar para otras reflexiones… 😉

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ANEXO: Ejemplo personal de “hundimiento personal”.

Era un examen muy complejo. Un examen final sobre física-electrónica. Muy largo…, abstracto… Tedioso… En fin, era el mismísimo “infierno académico” ese examen… Todos le teníamos un miedo atroz… Yo lo tenía muy preparado pero no me podía abstraer de ese pavor al suspenso, lo reconozco.

Pues bien. El examen comenzó. Me quedaban por delante unas cuatro o cinco horas de sufrimiento (sí, eran inhumanas esas largísimas “torturas intelectuales” a las que nos sometían)… En fin, no empecé mal pero me entretuve mucho en los primeras preguntas y, hacia la mitad pasada del examen comprobé que sólo había liquidado un 10/20% del examen…

Uf…, me empezó a invadir el “pánico temporal”: ¡No me iba a dar tiempo acabarlo! Mi organismo empezó a revolucionarse… El corazón a latir muy rápido… Sudores fríos… “Tanto esfuerzo para nada”…, era la frase que ocupaba mi mente en lugar de las soluciones a los complejos problemas que se me planteaban en el examen… Lo recuerdo como una auténtica “espiral de pánico” ante el suspenso de la asignatura…

Así estuve, totalmente bloqueado, aunque intentando calmarme un buen rato… Pero esa espiral de pánico pedía más y más protagonismo, al ver el tiempo pasar y que no conseguía calmarme…

Pero en cierto momento llegó la paz… de golpe… sin avisar… En ese momento pensé la frase milagrosa: “Vale Alberto, ya está… si sigo así, SEGURO que suspendo… SEGURO, sin duda alguna… Sólo me queda una alternativa pues: Hacer LO QUE PUEDA...”… Y chapó!, me relajé automáticamente… Mis ideas empezaron a fluir de una forma impresionante… Incluso (y eso sí que fue un milagro!) mi profesor (había varios) se acercó y me insinuó algunas pistas…

Uf… qué cambio señores!!! Incluso me atrevería a decir que las “estrellas se alinearon” porque siendo el último del examen, me dejaron un buen rato extra para acabarlo… Y lo acabé! Y lo mejor de todo es que no sólo aprobé, sino que lo hice con una de las mejores notas: Un notable alto… “Notable?!, qué es eso?!”, me decían de forma jocosa mis compañeros al darles la buena nueva!, jajaja!

En fin, siempre lo recordaré como un momento muy puntual pero de clara superación personal… Fue un gran momento en mi vida… 🙂

La felicidad genera miedo

miedoHay personas que tienen verdadero pánico a dejar de ser felices… Si no somos felices seguro que no nos decepcionaremos… Y como la infelicidad tampoco interesa, finalmente, hay gente que busca activamente el término medio o incluso, el medio-bajo… Resulta asombrosa esta conclusión, verdad?

Dentro de este extraño grupo de personas que no quieren ser verdaderamente felices, existe un subconjunto que, para soportar ese absurdo en sus vidas, necesitan engañarse y, de paso, engañar a su entorno. Son los “eternos felices”. Los que, pase lo que pase, siempre son felices… Son aquellos que se comparan al resto, intentando imitar sus “poses felices” para demostrarle al “mundo” y a sí mismos sobretodo, que ellos también son felices…, que no necesitan arriesgar tanto para serlo. Pero en lo más hondo de su ser…, de su consciencia…, de sus emociones y sentimientos más profundos… lo saben… Saben que su felicidad es una “felicidad de cartón piedra”… Pero creen que a base de auto-mentiras, muy repetidas y prolongadas en el tiempo, pueden llegar a ser realmente felices… Es una de las estupideces más grandes que una persona puede cometer en su vida…

Habitualmente, se trata de personas muy imaginativas, ilusorias e incluso, personas patológicamente afectas que viven dos vidas, dos “sensaciones” simultáneamente… Una vida interior… muy caótica, muy contradictoria, y por lo tanto bastante angustiosa… Y una vida exterior, aparentemente muy feliz, exitosa y rica… Creo humildemente, que esta dualidad vital, es muy perniciosa para estas personas. Ya no sólo porque están constantemente angustiadas y necesitan esconderlo, sino porque todo eso repercute finalmente en su propia salud física…

Suena absurdo, pero hay mucha gente que prefiere no ser realmente feliz para así no sentirse realmente deprimido si deja de ser feliz… Entonces optan por una felicidad “mediocre” que no vayan a echar de menos si la pierden… Supongo que esa actitud es lo más contrario al espíritu “carpe diem”: En lugar de vivir intensamente, estas personas viven “a medio gas” para no sufrir grandes decepciones… Resulta realmente … patético?

Tenemos miedo a la decepción, tenemos miedo a perder la felicidad, tenemos miedo a hacer daño a quien le implique nuestra propia felicidad, tenemos miedo a traicionarnos por la “tonta felicidad”… Nuestro ego, nos juega una terrible pasada. Este ego estúpido nos grita en nuestra cabeza:

“No!, yo debo asegurarme de que esta felicidad que siento es consistente, que es real, que no se basa en tonterías!”

Menuda gran estupidez… ¡Nuestro Ego nos hace creer que la felicidad necesita de algo más para ser válida! Es alucinante cómo caemos en su trampa mortal! Una trampa mortal porque nos condena a la PASIVIDAD en nuestras vidas: Puede que no obtengamos TRISTEZA en nuestra vida si obedecemos a nuestro ego y cedemos a nuestro miedo… Pero tampoco obtendremos nunca FELICIDAD, felicidad auténtica y verdadera, porque estará debajo de la gran piedra del miedo impuesto por nuestro ego, que nos hace pensar que estamos SOLOS en el mundo, que sólo nosotros valemos algo y que el resto de las personas sólo están ahí para fastidiarnos la existencia… Grandísimo error de base que, finalmente, no nos hará realmente FELICES… Un gran drama personal para una gran parte de la Humanidad…

Hay un miedo especialmente cruel: El miedo que genera el Amor de pareja… Miedo a perderlo, claro… Ese miedo, además de fastidiar nuestra vida, también fastidia la de la persona amada… Por eso, hay que luchar contra ese miedo especialmente… No hay que dejar que ese miedo dirija nuestra vida… Hay que ayudar a nuestro amor a vencerlo… El Amor sólo, puede dejar en evidencia al escurridizo miedo, creando mucho caos y confusión en nuestra mente y nuestro corazón… Pero el amor no puede vencer al miedo por sí mismo… Ese es un gran error que muchos cometemos al abandonar una relación sentimental…

La MENTIRA PIADOSA es lo menos piadoso que existe

MentiraLa mentira piadosa es como la discriminación positiva: Una farsa… Una farsa que, en este caso, suele esconder el egoísmo del mentiroso y que, al descubrirse (todo se sabe), añade crueldad a ese egoísmo…

Aunque es cierto que el adjetivo “piadosa” intenta explicar que es una mentira que no beneficia directamente al mentiroso sino al mentido, en el fondo de la cuestión, el interés del mentiroso piadoso es tan egoísta como el del mentiroso “tradicional”: Poder obrar con libertad sin dar demasiadas explicaciones… Realmente, como pasa con la supuesta discriminación “positiva”, el adjetivo “piadosa” sólo intenta enmascarar la mentira en sí misma, sin más adjetivos demagógicos.

Sólo tolero la supuesta mentira “piadosa” hacia aquellas personas objetivamente inmaduras (niños, enfermos mentales, etc.) que no son capaces de tolerar la realidad. Curiosamente, creo que los “mentirosos piadosos” suelen ser precisamente también muy inmaduros. Es decir, son aquellos que no son capaces de tolerar la realidad y creen que el resto es como ellos… Creen o quieren creer más bien, movidos por su egoísmo insaciable y propio de su inmadurez.

Todo lo que basemos en mentiras, del tipo que sean, siempre estará en un equilibrio muy inestable que, tarde o temprano, sucumbirá… Hay personas que basan su “realidad” en infinitas mentiras y además se las creen… Su vida pues, se convierte en una gran farsa. Una gran farsa que intentan disimular con más y más mentiras… Esa vida es una auténtica novela que está entre el género de la ciencia-ficción y la tragicomedia. Ciencia-ficción por lo irreal que es. Tragicomedia por lo trágico y absurdo de esa vida. Debe generar mucha angustia ser consciente de esa situación. “Afortunadamente”, parece que pocos de estos individuos llegan a ser conscientes de esa gran obra de teatro que es su vida.

Finalmente, como en otras muchas actitudes humanas negativas, parece que el “mentiroso piadoso” o, simplemente mentiroso, se hace más daño a sí mismo que a quien miente… Al fin y al cabo, la víctima tiene la opción de rechazar al mentiroso. Sin embargo, estos mentirosos compulsivos parecen estar esclavizados a esa actitud de por vida. Ellos son sus verdaderas y definitivas víctimas pues.

Parece ser otro ejemplo de lo que siempre suelo deducir: No existe la maldad, sólo existe la enfermedad y la ignorancia… En este caso, parece tratarse de una grave enfermedad, muy sutil pero muy destructiva con el paso de los años: La mentira. Supongo que por esta razón, insistimos tanto en que nuestros niños no mientan nunca: Les va la vida en ello o, cuando menos, su salud mental, su equilibrio emocional, …; su felicidad en definitiva…