Conciliación laboral/personal – Esa otra gran mentira

Otra de las grandes mentiras de la modernidad, o del progresismo, que viene a ser lo mismo, está detrás del término de la “conciliación laboral – personal”… Y esa gran mentira es muy grave puesto que está afectando negativamente a actitudes humanas esenciales, como la maternidad y la relación entre las parejas.

Primero de todo, definición: ¿Qué se entiende como conciliación entre la vida laboral y personal?

¿Qué es la conciliación laboral/personal?

Primero de todo, decir que la conciliación entre la vida laboral y personal es un concepto introducido por el movimiento feminista de última fase. Nace del hecho de que la mujer tiene problemas en el mercado laboral, específicos a su género, concretamente debido a su condición de madre, si lo es. Ya se advierte, por lo tanto, que existe una discriminación de partida hacia el hombre, como si éste no necesitara conciliar también (en alguna medida) su faceta laboral con su faceta personal.

Como la mujer se ha incorporado plenamente al mercado laboral bastante más tarde que el hombre, ha sido muy evidente que existen diferencias laborales respecto del trato a una mujer y un hombre. Básicamente, estas diferencias se basan en que si una mujer, por el hecho de ser madre, necesita más tiempo personal, horarios más flexibles, etc; eso supone una carga empresarial importante que a priori, el empresario como es lógico desde un punto de vista de eficiencia, no quiere asumir.

Desde el punto de vista feminista, las madres deberían tener privilegios especiales que les ayudaran a cumplir con sus responsabilidades maternales, sin que eso afectara lo más mínimo a sus sueldos, mediante una adecuación de los horarios laborales y cualquier otro beneficio que permitiera que ellas siguieran siendo tan eficaces como si no fueran madres. Estos privilegios se deberían incluso incrementar si se trata de madres solteras o con algún otro problema personal que les impidiera dedicar el mismo tiempo que, en general, pueden dedicar los hombres a trabajar, sean padres o no.

Una primera contradicción en el movimiento feminista (como otras tantas que tienen) es que exigir conciliación especialmente para las mujeres y no evitar las causas de los problemas que les empujan a pedir conciliación, es algo contradictorio con la ambición de igualdad que se supone persigue el feminismo: No se debería pedir conciliación desde el feminismo, se debería pedir que las condiciones personales de hombres y mujeres sean iguales…. Pero claro, eso es imposible, para empezar por las diferencias fisiológicas entre hombres y mujeres (la mujer da el pecho, por ejemplo). E intentar minimizar esas diferencias tampoco le parece suficiente al feminismo. Entonces, el “plan B” es exigir la conciliación!

La conciliación en términos generales

Vamos a tratar el concepto de conciliación desde un punto de vista general, para ambos sexos, como esa necesidad de conciliar la vida laboral y la personal, sea cual sea esa vida personal (familiar u otra cualquiera).

Para empezar, ¿qué se pretende exactamente con ese concepto? ¿que un empresario le pague igual a una persona por trabajar menos, simplemente porque tiene familia o cualquier otra circunstancia personal que sea considerada (por alguien!) como importante y/o necesaria?! ¿o que sea la sociedad en su defecto la que pague ese “extra” salarial? ¿qué idiotez se enmascara mediante la tradicional demagogia socialista este término tan “bonito y justo”?

La conciliación es un concepto inventado inexistente en su sentido más estricto. Es un intento infantil de que los OTROS (empresario, estado..) nos ayuden a simultanear el trabajo remunerado con el trabajo no remunerado que todos debemos hacer para poder vivir cada día. Y la verdad (la cruda realidad) es que ese intento de simultanear ambos trabajos sólo depende de nosotros y de nuestra capacidad de negociación laboral, planificación, capacidad de trabajo, de sufrimiento, de lo que queremos comprometer de ambas facetas vitales, etc.

Si a una persona le interesa tener más tiempo libre o tenerlo condensado o tener un horario especial, lo único que debe hacer es NEGOCIARLO con su jefe, junto con el resto de parámetros laborales habituales (sueldo, el mas usual). Eso es todo. El resto es pura demagogia, intento de manipular las mentes más débiles, inculcándoles que si ellos no tienen tiempo para la familia no es su responsabilidad y que existen culpables a los que enfrentarse por ello (principalmente el empresario o un gobierno de derechas, por ejemplo).

En resumen, debemos empezar a entender que para analizar un puesto de trabajo, no sólo cuenta el salario que nos ofrecen, sino otros parámetros, como son el horario, la forma de trabajar (por proyectos u horas, por ejemplo), etc. Incluso, para una persona muy interesada en “conciliar”, debería ser más importante el tiempo destinado al trabajo que el propio salario.

Ah!, pero llegamos al verdadero problema que nos enfrentamos aquí! El problema real es que los “amantes de la conciliación”, pretenden que el empresario les pague lo mismo por trabajar incluso más o por rendir menos, sólo con la excusa de que tienen familia! Alucinante! Y es que se lo creen! Jajaja! Perdonad la carcajada, pero es que hay cosas del progresismo que son absolutamente ridículas…

Por lo tanto, desde un punto de vista general, tanto para hombres como mujeres, exigir un trato privilegiado sólo porque tenemos unas circunstancias personales “especiales” es absurdo a todas luces.

“Conciliación feminista”

Como la conciliación a nivel general es un absurdo basado en un proceso demagógico elaborado por ciertos lobbies progresistas, una especificación de este término lo sigue siendo, como no podía ser de otra manera, siguiendo la lógica más elemental: Si en general es absurdo, cualquier concreción sigue siendo absurda. Pero veamos las razones específicas de por qué pedir conciliación para las madres y mujeres en general, con problemas para conciliar su vida laboral con la familiar, sigue siendo absurdo e injusto.

Si bien es cierto que existen bastantes prejuicios empresariales que indican que la mujer, por sus condiciones específicas (cuidado de los niños, embarazos, menstruación, etc), son menos productivas que los hombres, lo cierto es que en la sociedad actual, eso es lógico que sea así. En caso contrario, estaríamos hablando de seres “super-poderosos” en comparación con los hombres, que no tienen asignadas esas tareas específicas (justa o injustamente, ese es otro tema). Y como se supone que ambos, mujeres y hombres, tenemos de partida, las mismas capacidades laborales, pues quien tenga más impedimentos para realizarlas, tendrá peores resultados. Todo esto, haciendo un análisis muy superficial del mercado laboral actual.

Pero por otra parte, no conviene dar por bueno el actual mercado laboral actual… Es decir, puede contener defectos “históricos” que afectan a la mujer y que se han mantenido porque la mujer se ha incorporado muy recientemente plenamente al mercado laboral. Quiero decir que, es muy probable que el mercado laboral actual tenga muy en cuenta los inconvenientes muy aparentes de contratar a una mujer en lugar de a un hombre, y sin embargo, no tenga en cuenta las ventajas, simplemente porque es algo muy nuevo y poco analizado desde muchos puntos de vista: ¿Qué ventajas aporta la naturaleza (psicológica, sobre todo) específicamente femenina al sistema económico en el que está inmerso el empresario y su empresa?

Esta última pregunta es crucial y nos daría la respuesta para que la “conciliación femenina” no fuera necesaria en absoluto. Porque la clave está en encontrar los beneficios que una mujer puede aportar más fácilmente que un hombre. El problema para que el feminismo “vea” esta realidad es que para el feminismo no existen diferencias más allá de las físicas y, por lo tanto, no hay nada que explorar en ese sentido. Ahí radica el verdadero error de la “conciliación femenina”. Puede que no sea fácil encontrar esas “características femeninas” que pudieran beneficiar a una empresa y cómo evaluarlas después, pero eso no significa que no sea una realidad que mujeres y hombres tenemos características concretas que nos hacen muy buenos para algunas tareas y no tanto para otras. Y los sexos tienen características diferenciales muy claras, no sólo fisiológicas, digan lo que digan las feministas.

Otra alternativa, en lugar de enfrascarse en un complejo estudio psicológico sobre las diferencias entre hombres y mujeres que afecten a su desarrollo laboral/profesional, es simplemente aceptar los “inconvenientes femeninos”, sin rebajas salariales, confiando en que existirán como contrapartida “ventajas femeninas” que los compensarán suficientemente e independientemente de la mujer y sus circunstancias personales. Lo que es mucha confianza y suposición, claro. Pero sería una alternativa, digamos bastante lógica y “humanística” ya que ignoraría por completo el sexo de los empleados. Pero en un mundo tan analítico, exigir que las empresas se pongan una venda en los ojos y se tiren a esa “piscina” es también mucho exigir, sobre todo, porque al final, el empresario tiene toda la libertad de invertir SU DINERO donde y como él decida, con o sin “vendas”.

En definitiva, se ve claramente que ambas conciliaciones, la general, que afecta a hombres y mujeres por igual, como la específica hacía las mujeres, son absurdos desde el minuto uno.

Conclusiones

  • La conciliación laboral/personal existe pero es sólo nuestra responsabilidad lograrla. No es responsabilidad del empresario o del Estado o cualquier otra entidad similar.
  • La conciliación laboral real (la que nosotros nos diseñamos) debe considerar nuestras PRIORIDADES y negociarlas con quien nos contrata en cualquier momento, ya sea en la fase de contratación o posteriormente, si nuestras prioridades cambian.
  • No podemos pretender que nuestra condición de padre o madre sean como un “bonus” que los demás deben considerar a la hora de tratarnos laboralmente. Este “bonus” se debe negociar laboralmente, con sus correspondientes inconvenientes (los beneficios se pagan, obviamente).
  • En definitiva, tener familia es casi tan natural como trabajar y ambas actividades SIEMPRE deberán sincronizarse y simultanearse y la forma en que eso se haga debe depender únicamente de nosotros y nuestras interacciones con nuestro entorno (nuestra capacidad de negociación, sobre todo).
  • No podemos pretender ser “super-humanos” y hacerlo todo y bien. Es necesario priorizar nuestro tiempo, ser realistas con nuestras necesidades y asumir que si queremos abarcar mucho, por ejemplo trabajar fuera y tener familia, no podremos ser ni trabajadores perfectos ni padres o madres perfectos.
  • En consecuencia, que yo no pueda ser un buen padre o buena madre porque tengo que trabajar no es culpa en absoluto de mi jefe o el empresario o del Estado… Es mi decisión, es mi responsabilidad final y única.
  • Un jefe puede tener más o menos “mano izquierda” a la hora de enfrentar problemas de índole familiar de uno de sus empleados. Pero eso siempre se debe entender en términos de eficiencia final del empleado: Un empleado contento con la empresa siempre será mucho más eficiente que no uno que no lo esté, porque no le dejan salir a recoger a su hijo al colegio, por ejemplo. En cualquier momento, si un empleado no rinde mucho en términos generales, un jefe puede dejar de tener esa mano izquierda, precisamente por la misma razón: No le compensa lo que obtiene por ese empleado, con o sin “mano izquierda”.
  • Para acabar, el feminismo, como otras tantas veces, vuelve a echar mano del supremacismo femenino al intentarnos convencer que las mujeres son mucho más eficientes que los hombres ya que pueden ser madres y trabajadoras a la vez y sin perder un ápice de su eficiencia laboral, en comparación con los hombres. Y que, por lo tanto, deberían cobrar lo mismo (o incluso más!) Es una muestra más de que el actual feminismo es en realidad hembrismo o, dicho de una forma más coloquial, feminazismo; esa gran lacra socia de nuestros días.

Soy un ser despreciable… :'(

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Qué mala suerte tuve… Nací varón y además heterosexual!.. 😦

Por lo visto, yo no lo sabía, pero ya desde el principio, al nacer varón, ya tengo un “chip de la maldad”, que me convierte de forma ineludible en mala persona…, sobre todo para las mujeres… Pobrecitas ellas también, que tienen que sufrir mi naturaleza masculina… Por suerte para ellas, la ley las protege de mi maldad absoluta y me pre-condena con mucha anterioridad si ella me denuncia ante cualquier acto que la pueda incomodar. Hasta un insulto, que yo creía una actitud negativa pero bidireccional en una pareja… Pero no!, un simple insulto es también una actitud realmente de naturaleza masculina… Estúpido de mi! Soy lo peor… soy escoria masculina… y además ignorante absoluto!

Sí, tendré el “poder masculino”, no sólo por mi evidente mayor fuerza física, sino porque soy malvado y egoísta y me aprovecho de todos y cuantos seres débiles me encuentro a mi paso: Mujeres, niños, ancianos y, por qué no, otros hombres que no son tan mezquinos como yo… Con esta actitud no sólo abuso de individuos sino que llevo toda la sociedad a la ruina en todos los sentidos, a destruir la paz social… Qué desastre!!!

Pero la verdad es que me entristece mucho mi destino inalterable por culpa de mi hormonas… Yo también querría querer y ser querido, como, por lo visto sólo las mujeres pueden hacer… La verdad, es que, después de todo, desprecio ese “poder masculino” que se me fue concedido desde mi fecundación… Maldito poder que no me permite amar y que destruye el mundo!

Y claro, además soy heterosexual! Qué desgracia la mía! ¿Se puede ser más desgraciado que sentirse atraído por un género que nunca te amará de verdad porque eres un monstruo? ¿Se puede ser más desgraciado que pensar que si amo a una mujer y la pobre confía en mi, la maltrataré y abusaré inevitablemente de ella siguiendo el dictado de mi sistema hormonal?… Y ya nada qué decir de mis futuros hijos, a los cuales, como seres realmente débiles, mi maldad intrínseca, educará a palos, día sí, día también! Madre mía qué angustia más extrema…

Pero… tengo una solución a mi desgracia personal! 😀 Ufff…, qué alivio me ha dado una inteligentísima mujer que me ha propuesto algunas soluciones a mis problemas personales… Qué afortunado soy de, al menos, tener una esperanza a este futuro frío y sombrío, que me esperaba para el resto de mi vida! 😀

Esta bellísima mujer (ya de por sí buena persona, por no tener el chip de la maldad masculina) me ha propuesto tres soluciones. Todas serán difíciles de tomar, pero con esfuerzo y, sobre todo, el refuerzo social y educativo, son posibles, me ha asegurado. Como es mujer, bondadosa por naturaleza, voy a confiar plenamente en ella…

Las tres alternativas que tengo según esta mujer son las siguientes:

  1. Dejar de ser hombre! 😀 Siii… Esta señora me ha dicho que no sería una mujer real, pero sí legal, sería un transsexual… pero que me quitarían ese chip malvado que me vuelve un ser tan deleznable… Dice que no confíe más en la Naturaleza. La Naturaleza es sólo un concepto inventado por el varón heterosexual para poder seguir aplastando el resto de personas, a su antojo! Joder!, qué gran enseñanza me ha dado esta bondadosa mujer… Uf!, qué revelación más esperanzadora! Gracias, gracias! Me explicó que ya puedo abandonar mi condición masculina de forma artificial, sin ningún problema ni impedimento de ningún tipo!!! Además, no hace falta ni que tenga dinero para eso, puesto que la sociedad me lo paga!!! Ufff… es genial, por fin un rayo de luz en mi sombría vida como varón…
  2. Pero, como sabia y bondadosa persona que es, esta mujer me ha dado otra alternativa, si es que me da algún miedo dejar de ser hombre: Me ha propuesto dejar de abusar de las mujeres con mis actitudes viriles (machistas, me ha dicho que se llaman). Es decir, me ha recomendado que me haga homosexual!!! Fantástica idea!!! Uf… con lo poco que me gustan los quirófanos y medicarme toda la vida para anular mi “chip masculino”.., no sé si podría optar por la transexualidad, la verdad. Me dice que, al igual que mi género, mi orientación sexual natural es gran otra mentira del “patriarcado heterosexual”! Jo!…, no sabía del poder ilimitado de la Maldad masculina y que yo mismo tenía inserta en mi mismo por ser hombre heterosexual… Uf, sabias y bondadosas palabras las de esta mujer, como no podría ser de otra forma por ser mujer, claro!
  3. Como tercera opción; esta mujer; sabia, bondadosa y comprensiva con mis limitaciones como hombre; me ha dado una alterativa “de mínimos”: La bisexualidad… Me lo ha dicho con la boca un poco pequeña porque es un “mal menor”, pero que al menos, ayuda a derrotar este “patriarcado heterosexual” que tantísimo daño está haciendo a la sociedad, oponiéndose ferozmente a aceptar su maldad intrínseca y luchando con todas sus fuerzas contra toda la sociedad, aplastándola cual insectos infectos!

Uf… por fin… tengo alternativas, fuera de la asquerosa Naturaleza, que me hizo pensar, junto a una sociedad arcaica, que debía seguir siendo un hombre heterosexual, malvado y ruín… No… ya no me voy a dejar engañar más y voy a iniciar una nueva etapa en mi vida ayudado por el colectivo LGTBI, que es el colectivo donde se agrupan todas estas personas maravillosas que han decidido tomar alguna de esas tres inteligentes alternativas.

Un último consejo que me ha dado esta sabia señora, es que no me alarme si veo en el colectivo LGTB algunas mujeres que han decidido volverse hombres… “Que?!!!”, exclamé yo indignado!… Pero enseguida me lo explicó, tan sabiamente como era de esperar:

“Estas mujeres no serán hombres reales nunca: El nivel de hormonas ‘malignas’ que les suministran nunca llegará a ser nocivo para su salud y siempre mantendrán su ‘pureza femenina’. Son la mejor versión del varón que hemos conseguido CREAR, fuera de la asquerosa Naturaleza, que sólo sabe crear monstruos machistas”.

Ufff…, fantástica estructura social, pensé enseguida. Estas personas lo tienen todo pensado para ir eliminando el “varón natural” de la sociedad. Incluso me comentan que está muy ilusionad@s porque se espera que, en el futuro ya no habrá más varones (“naturales”, claro), porque ya se está consiguiendo fecundar óvulos con el material genético de otros óvulos! Maravilloso!, vamos hacia la sociedad perfecta! Sin horribles machos, rebosantes de hormonas masculinas, causantes de todos los males de la sociedad actual! Genial!!! Me encanta el plan!, si señor!… señora!!, a partir de ahora!, putos machistas asquerosos que hasta en la lengua nos han pisoteado! Buaaahg!!!

En fin, hoy en día, estoy en mi “viaje LGTB”, hacia un futuro mejor, como persona. Me alegra por fin saber que podré amar de verdad sin tener que hacer daño a nadie y contribuyendo a un mundo mucho mejor, lejos del repugnante “patriarcado heterosexual”… Ganaremos!, porque el Amor siempre triunfa, aunque para ello haya que superar a la sobrevalorada Naturaleza!

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Fin de la parodia acerca de la supuesta maldad intrínseca del varón y de cómo los líderes del colectivo LGTBI (Lesbianas, Gays, Transexuales y BIsexuales) quieren imponer un modelo social anti-natura, sólo porque no son capaces de aceptar las limitaciones de sus orientaciones sexuales y/o de género.

Esta supuesta maldad intrínseca del varón es promovida por el colectivo feminazi (no confundir con feminista), que a su vez forma parte del colectivo LGTBI, porque sus integrantes suelen ser lesbianas radicales que odian al varón infinitamente.

Los líderes del colectivo LGTBI (no todo el colectivo) intuyen/saben que, en el fondo, tienen un problema psicológico importante que no están dispuestos a asumir y a aceptar y, por lo tanto, buscan otras causas a sus problemas personales derivados de ese problema psicológico esencial.

Un LGTBI tine un problema psicológico que le impedirá ser padre/madre natural. En lugar de aceptar ese hecho esencial y vivir conforme a él, muchas de estas personas (no todas, por suerte) intentan modificar las reglas sociales, para permitir que ellos también puedan tener hijos, de alguna forma artificial.

Muchos heterosexuales defensores de las leyes naturales esenciales, nos oponemos a las pretensiones del colectivo LGTBI. No aceptamos que quieran imponer un nuevo “orden social” que no sea el que directamente dicta la Naturaleza. Por eso, los líderes del colectivo LGTBI culpan de sus problemas personales al colectivo heterosexual que se opone a sus pretensiones. Concretamente, odian al hombre heterosexual, que promovido por el colectivo feminazi, es como Satán para los religiosos.

El colectivo LGTBI profesa la IDEOLOGÍA DE GÉNERO, cuyo eje central es la abolición de las diferencias entre géneros, que consideran insignificantes y que generan discriminación.

El colectivo LGTBI realmente considera que el varón heterosexual es muy nocivo para la sociedad: Desde el capitalismo salvaje hasta las guerras en el mundo, pasando por el problema de la violencia en el seno familiar, lo que llaman ellos con mucho odio, “violencia machista”… Incluso tachan de machistas muchas actitudes típicamente varoniles de otras épocas como la caballerosidad, la ayuda a la mujer en cualquier ámbito, el piropo… Recientemente, incluso he leído que algunas feminazis aconsejan a las mujeres volverse homosexuales para que no les permitan a los hombres heterosexuales tener el “poder de crearles orgasmos”…

En general, la Ideología de Género va contra la Naturaleza. La considera injusta por no dar al colectivo LGTBI la opción de reproducirse y la quiere ignorar. De hecho, la Ideología de Genero aboga por la separación total entre sexualidad y reproducción. Esa asociación natural les discrimina y no están dispuestos a tolerarla mucho tiempo. Poco a poco, el colectivo LGTBI irá manipulando la sociedad para que piense que la reproducción natural es algo retrógrado y absurdo en las sociedades modernas. En su lugar, dirán que hay que generalizar la reproducción artificial, donde la sexualidad no tenga ningún protagonismo y lo más importante, los heterosexuales no tengamos ninguna ventaja natural. La sexualidad pasará entonces, a ser un mero “juego lúdico-afectivo” para todos, no sólo para los LGTBI.

Las líderes feminazis odian tanto al varón que incluso aspiran algún día a poder eliminarlo de la sociedad y pasar a un método reproductivo artificial y “homosexual”, basado en la fertilización de óvulos con material genético de otros óvulos. Esta es una técnica puede ser viable en muy poco tiempo (si no lo está ya). Por supuesto, mediante esta técnica, sólo nacerían niñas.

Este texto puede considerarse muy absurdo por mucha gente cabal, pero es una hipótesis que podría ser finalmente muy cierta si no se prohíbe la Ideología de Género. Es dañina y nociva para la sociedad, ya que crea grupos sociales enfrentados e incluso podría acabar con ella en sólo algunas generaciones, si se logra implantar con todas sus consecuencias: Eliminación de la reproducción natural (sexual) e imposición de sistemas reproductivos basados sólo en óvulos…

¿Qué problema hay en que los niños jueguen con coches y las niñas con muñecas?

citizengo-no_a_adoctrinamiento_en_ideologia_de_genero_hzNo hay igualdad entre sexos por una simple razón: No existe… No existe porque somos distintos, y no sólo en nuestra anatomía (lo más evidente). Nuestra psicología es también muy diferente. Pero todas esas diferencias, más o menos obvias, no implican que haya un sexo mejor que el otro. Y ese es el problema esencial en todo este tema: Pensar que la diferencia (desigualdad) es mala y, por lo tanto, hay que eliminarla, es decir, homogeneizarnos a todos. Esto es de lo que trata la ideología de género: Igualarnos a todos, ignorando nuestras evidentes diferencias, con el fin de evitar los problemas que conllevan.

La libertad individual nos debe asegurar que cada uno haga lo que le dé relativamente la gana (mientras no dañe a su prójimo, obviamente). Pero esas diferencias también implican que un sexo sea GENERALMENTE mejor que el otro en según qué tareas, nos guste o no aceptarlo. Por lo tanto, según la generalidad, uno podría ser realista al emprender unos u otros retos en su vida. Y para que esa libertad individual sea real, lo primero es conocer esa realidad.

La expresión “tareas típicamente de hombres”, lejos de ser un concepto machista, yo creo que es un concepto realista; al igual que las “tareas típicamente de mujeres”. Nuestras evidentes diferencias físicas y las no tan evidentes psicológicas, así lo confirman. Y no pasa nada. No debería pasar nada en un mundo Humanista, donde el “DINERO FÁCIL” (mucho y rápido) no fuera la prioridad número uno en casi el 99% de la población. El problema es que estamos bastante lejos de esa sociedad ideal y, en su lugar, tenemos una sociedad donde los parámetros generales de los varones son los que permiten alcanzar ese objetivo (dinero fácil) de una forma más efectiva.

En este modelo de sociedad basada en el “dinero fácil”, todo lo que no sea directamente productivo es prácticamente inútil. Los equipos de desarrolladores, que no son directa o inmediatamente productivos, suelen tener salarios proporcionalmente mucho más bajos que los equipos comerciales; cuando los comerciales son meros intermediarios entre el “productor” y el “consumidor”. La razón es que el trabajo de un desarrollador suele tener su efecto con el tiempo, no inmediatamente. Es más, mientras los productos no estén acabados, un desarrollador es sólo un gasto a los ojos de la gran mayoría de las empresas (lamentablemente, claro).

El ejemplo de los desarrolladores mal pagados (sobre todo en sociedades como la española) es solo un ejemplo de una sociedad enfermizamente capitalista (dinero fácil). Yo lo he sufrido en mis propias carnes, lo tengo muy claro. Pero otro ejemplo muchísimo más polémico pero en la misma línea es el del trabajo “típicamente femenino”, véase por (por orden de prioridades), embarazo, lactancia, educación infantil… cuidado del hogar… Sí, ya sé, a medida que me he ido alejando de las tareas más asociadas a la propia biología femenina (embarazo y lactancia) a muchos les salen salpullidos al llegar a leer que el “cuidado del hogar” es una tarea típicamente femenina. Pero la pregunta, antes de la típica “¿porqué las mujeres estamos más preparadas para eso?”, es ¿por qué seguimos denigrando a cualquiera (hombre y mujer) que se dedique a eso de forma más o menos regular? La respuesta es la misma que para los desarrolladores en las empresas: Es una tarea que no da dinero directamente. Pero eso no significa que, al igual que el trabajo de un desarrollador, el cuidado de un hogar no sea realmente muy importante. Posiblemente es unas de las tareas más complejas, duras e importantes que el Ser Humano puede realizar en su vida. Pero posiblemente nuestra mentalidad obsesivamente capitalista (dinero fácil) no nos permite ver esa realidad.

Después de esa reflexión anterior, seguramente, la otra pregunta más típica ya habrá perdido toda su importancia y, además, todos empezaremos a aceptar que una mujer, por su “estructura mental” se adapta mucho mejor al cuidado del hogar que un hombre.

Y es que, al igual que los desarrolladores y los comerciales, ambos necesarios, y no debemos caer en el estúpido error de pensar que los directivos en una empresa (varones) son mejores que sus mujeres, trabajando exclusivamente “cuidando del hogar y de los niños”. Y simplemente porque ellos son los que “llevan el dinero a casa”. Sí, ellos son los que lo llevan a casa, pero sólo eso: En realidad, un matrimonio dónde sólo él trabaje, es un “equipo con componentes especializados”, donde ninguno tiene realmente más valor que el otro. Es exactamente el mismo ejemplo que los equipos de desarrolladores y comerciales de una empresa.

Para acabar, en cuanto al intercambio de papeles, sólo decir que, como cualquier regla, existen sus excepciones; siempre muy respetables pero que se deben etiquetar como eso, excepciones, y no seguir generalizando engañosamente a millones de hombres y mujeres, que llegando a una edad adulta avanzada incluso, se sienten totalmente frustrados y engañados por un modelo mal llamado progresista que sólo ha jugado con sus vidas y, finalmente, con su felicidad. Lamentable.

Feminazismo. Cuando una buena idea se corrompe.

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No me desagrada la definición del término FEMINAZI que propone esa imagen. Pero yo la haría extensiva a cualquier individuo, no sólo mujeres. Simplificando, yo diría que un feminazi es un feminista radical que impone al hombre unas reglas discriminatorias, bajo la etiqueta general de “Discriminación Positiva” y que se basan en una supuesta inferioridad de la mujer.

 

Este concepto tiene unas implicaciones y consecuencias muy importantes y negativas:

1) El feminismo radical; de ahora en adelante, “feminazismo”; aunque no lo acepte, da por hecho que la mujer es realmente inferior al hombre en términos generales y por eso necesita una defensa especial. Esa defensa, ha llegado a convertirse en un claro ataque al hombre. Paradójicamente, el feminazismo va en contra de los primeros movimientos feministas, que intentaban promulgar una igualdad entre hombres y mujeres.

2) Como, evidentemente, la mujer no es inferior al hombre en términos generales, esas reglas impuestas por el feminazismo son absolutamente injustas con el hombre, que sin ser más poderoso que la mujer, se ve sometido a un trato desigual por parte de la ley, la justicia y, por extensión, la sociedad, extraordinariamente “hipnotizada” por el movimiento feminazi.

3) Es muy grave que en un sistema de justicia general se acepte una ley que es de partida injusta, sólo por el simple hecho de que las leyes vigentes y/o su aplicación no han sido suficientes para solucionar un problema social grave. La llamada “Discriminación Positiva” no tiene pues, nada de positiva. En todo caso, es aún más negativa por la carga de hipocresía y de injusticia que conlleva.

4) Las consecuencias generales de la aplicación de estas leyes, impulsadas por el movimiento feminazi, es que las mujeres siguen siendo violentadas y los hombres están siendo arruinados económica y personalmente. Concretamente existen las siguientes situaciones:

– Muchos hombres en la actualidad están también siendo maltratados por sus parejas pero lo sufren en silencio, por el desamparo legal que existe y por el miedo a las represalias de sus parejas, que gracias a estas leyes injustas, le pueden dar la vuelta a la situación muy fácilmente. Al mismo tiempo, estas situaciones no trascienden apenas por el miedo a la incomprensión popular de ser maltratado por una mujer. Pero en definitiva, psicólogos y psiquiatras expertos aseguran que la violencia no es patrimonio exclusivo del hombre.

– Otros tantos hombres sufren las injusticias de esas leyes, cuando, por ejemplo, una mujer puede denunciar a un hombre de maltrato sin tener que demostrarlo; es el hombre que tiene que demostrar su inocencia… Es puro barbarismo medieval.

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– Se cree incluso que el nivel de suicidios masculinos en los últimos años por estas leyes injustas ha aumentado exponencialmente. Lo que lo equipararía o, incluso superaría, al número de mujeres asesinadas a manos de sus parejas.

 

 

– La propia desesperación personal a la que son sometidos socialmente estos hombres incrementa asimismo el nivel de violencia hacía sus parejas. Es decir, en lugar de rebajar el nivel de “violencia machista”, estas leyes injustas incluso lo incrementan.

– Estos son datos que al feminazismo, a las entidades políticas y otros grupos de interés, no les interesa airear; en parte por ignorancia, en parte por hipocresía, en parte por intereses económicos (millones en subvenciones en planes de apoyo a estas leyes injustas) y en parte por obstinación y puro complejo de inferioridad de una parte de las mujeres de esta sociedad, las potenciales feminazis que seguirán alimentando este movimiento y convenciendo a algunos hombres muy débiles y manipulables.

– Para acabar, un tema que parece no relacionado pero que lo está y mucho: El auge del aborto en las sociedades modernas se debe en gran medida al feminazismo que lucha sin tregua para que los niños aún no nacidos sean considerados “basura orgánica”, que se puede despreciar sin contemplaciones. Es un genocidio real, impulsado esencialmente por este movimiento que, como dije antes, está fundamentado en un terrible complejo de inferioridad respecto del hombre y que, en el campo de la sexualidad, necesita ponerse al mismo nivel que el hombre: “Si el hombre puede gozar libremente de su sexualidad, nosotras también podemos ser igual que ellos”… Ese es su estúpido eslogan interno, que oculta la verdadera necesidad de re-educar a los hombres en el plano sexual, en lugar de imitarlos sin tener realmente esa misma necesidad sexual (que no la tienen, por mucho que “berreen” lo contrario).

En fin, esto es todo… Mientras tanto, muchas mujeres siguen siendo violentadas y asesinadas por sus parejas y muchos hombres siguen siendo objeto del mismo maltrato sin poder acudir a la justicia y otros, siendo culpados injustamente por mujeres desquiciadas que usan y abusan de estas leyes injustas. Muchos de ellos recurren al suicidio ante tal desamparo. Mujeres y hombres son víctimas, ya no de los problemas normales entre parejas, sino de la estupidez y la ignorancia de una sociedad que se deja llevar por lo aparente, sin analizar objetivamente el fondo de los problemas sociales ni las soluciones propuestas.

Orgullos estúpidos

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No me gusta el orgullo estúpido… Y en esa variante de orgullo incluyo dos fundamentales: El orgullo de ser mujer… y el de ser homosexual… Menudos orgullos estúpidos! Y no me gustan porque son muy negativos para la sociedad. De todos modos, hay otros orgullos aparentemente mas inofensivos pero incluso más estúpidos si cabe: El orgullo de ser guapo, o inteligente, o alto, o…

En general es estúpido sentirse orgulloso de algo que no depende de nosotros directamente… Muy estúpido… Si me apuras, puedes sentirte “contento” de lo que eres pero aún así… ¿Contento de qué? ¿Nos deberíamos sentir tristes por ser otra cosa cuando eso no depende de nosotros mismos?! Nada… hasta sentirse contento de lo que somos es también bastante estúpido…

En los tiempos de feminismo RADICAL que vivimos (“feminazismo” lo llamo yo), donde a los hombres se nos considera poco más que zánganos casi innecesarios incluso para la reproducción; me parece ya muy ofensivo ese estúpido orgullo de ser mujer en cualquiera de sus variantes.

Es cierto que sigue habiendo aún mucha discriminación por razón de sexo pero lo que hay que hacer es luchar por tener una mejor JUSTICIA que acabe con esa discriminación; no crear ni fomentar injustas “discriminaciones positivas” que lo único que hacen a largo plazo es agravar las tensiones entre sexos, en una sociedad cada vez más crispada por éstos y otros muchos temas similares.

El otro orgullo que también está crispando mucho la sociedad es el orgullo de ser gay… ¿Orgullo de qué?! ¿Eres gay? ¿Estás hasta las narices de que no te respeten por eso? Pues lucha por más JUSTICIA!!!, pero no te sientas estúpidamente orgulloso de algo que tú mismo dices que no es una elección personal!… y además lo muestres como la razón fundamental para obtener ese respecto que buscas!

Y es que al final, haciendo estupideces no se consigue el respeto de nadie. Se consigue todo lo contrario: Que la gente no te respete… Y esa falta de respeto ya sí es lógica, por supuesto.

Es lo que está pasando con el feminismo radical y el mundo gay “de circo”: Cada vez tiene menos respeto de la gente porque, en lugar de “ser uno más”, esas personas buscan el reconocimiento a través de un orgullo estúpido… Los grupos feministas radicales enseñando las tetas en las iglesias y una parte del mundo gay con sus circos (desfiles) del orgullo gay… En serio, me resultan total y absolutamente PATÉTICOS…

¿Te sientes atacado, no respetado etc, sólo por ser mujer, gay o cualquier otra condición personal que no dependa de ti? Pues lucha por una mejor justicia que te defienda más y mejor y me tendrás a tu lado luchando si es necesario… Pero estupideces las mínimas…

¿Día de la mujer trabajadora?

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No me gusta nada el término machista porque parece una actitud que proviene exclusivamente del hombre y eso una falsedad enorme. Basta comprobar que en las épocas más machistas, era la mujer quien educaba a los supuestos futuros machistas… Yo creo que toda la sociedad es machista, hombres y mujeres.

Yo considero que el machismo es una consecuencia más del MATERIALISMO de esta sociedad que tenemos. El materialismo sólo busca el rendimiento inmediato, la “pasta hoy mejor que mañana y cuanta más, mejor”. Este objetivo lo dan (posiblemente) las características más esencialmente masculinas. Por esa razón, nuestra sociedad es tan machista: Despreciamos cualquier cualidad humana que no proporcione dinero… mucho dinero… AQUÍ y AHORA… Por eso, esas otras cualidades son DESPRECIADAS, por todos (hombres y mujeres). Y esas cualidades creo que están mayoritariamente en la mujer… Por eso, no apoyo en absoluto los términos de la “lucha” a la que se suele referir la gente cuando habla de machismo: Lucha contra los que quieren establecer un poder absoluto del hombre y sometimiento de la mujer…

El hombre no es el responsable del machismo. No es un problema de géneros. Es la sociedad al completo la responsable de esta situación. Mientras sigamos buscando machistas para culparlos de algo que es responsabilidad de todos, no arreglaremos nada.

Lo que hay que hacer es cambiar las bases de una sociedad podrida por el dinero, por la superficialidad, el poder, las apariencias, etc… Sólo así, el machismo desaparecerá automáticamente. De lo contrario, por muchos días de la mujer, de la mujer trabajadora y de más festividades tontas, las cosas siempre seguirán igual, por desgracia, claro. Estas festividades son sólo una cortina de humo que nos impiden ver el verdadero problema y, de paso, eternizar la guerra de sexos…

¿Qué es manipular?

1223176397398_fEste artículo es comprometido… Es comprometido porque voy a intentar explicar qué es manipular. Por lo tanto, podría intentar manipular directamente con él, jejeje… Si no se entiende lo que digo, quizás deba seguir leyendo mi querido lector… 😉

Si eres de los que vives de forma “sencilla”, sin pensar mucho y no tienes intuición alguna (típico hombre, por ejemplo?) eres la presa perfecta de los manipuladores…

Los hombres normalmente nos salvamos de la manipulación si somos muy inteligentes (nuestra intuición es nefasta). Por eso, la mayoría de las víctimas de la manipulación suelen ser hombres puesto que tampoco somos especialmente inteligentes en relación a las mujeres (eso creo!).

Con los efectos de la “masculinización” del “feminaZismo” actual, gran parte de las mujeres también están siendo terriblemente manipuladas: Ignoran su intuición femenina y como tampoco creo que sean especialmente inteligentes, finalmente se convierten también en víctimas de la manipulación… Y es que el movimiento feminaZi es intrínsecamente manipulador y lo primero que ha hecho es destruir la principal defensa de las mujeres contra la manipulación: Su intuición, claro. Pero bueno, ese es otro tema (ya tratado en este blog, por cierto).

Con todo eso, es fácil comprender por qué vivimos en una sociedad tan manipulada. Nos hemos convertido en animales sin instintos/intuición (plantas quizás?) y sin capacidad práctica de razonamiento. Por lo tanto, eso de que el Ser Humano es un ANIMAL RACIONAL… queda en suspenso puesto que ni es tan animal ni tan racional.

Mal futuro nos espera si no volvemos a nuestras raíces más “animales” (intuitivamente hablando) o si no conseguimos ser realmente más racionales.