Libertad e Ingeligencia

La LIBERTAD es una bendición… y una maldición! 😉

Aparentemente, la libertad parece como una de esas facultades totalmente positivas. Pero la libertad implica un nivel de RESPONSABILIDAD que va creciendo proporcionalmente al nivel de libertad:

LIBERTAD => RESPONSABILIDAD

¿Y cómo se ejerce la responsabilidad? A mi sólo se me ocurre de una manera: Con conocimiento, es decir, conociendo el entorno vital que nos rodea… A mayor conocimiento de nuestro entorno, con más responsabilidad podremos obrar. “Podremos”, no “obraremos”. Porque para que esa posibilidad se materialice es necesario otro importante factor: La inteligencia. La inteligencia procesa los datos que nos llegan, para tener un conocimiento funcional (que sea realmente útil). Por lo tanto, la cadena de implicaciones es la siguiente:

LIBERTAD => RESPONSABILIDAD =>

=> CONOCIMIENTO => VIDA + INTELIGENCIA

Y vida e inteligencia es justo lo que más nos define como Seres Humanos. Vivimos y por eso podemos “absorber” nuestro entorno (mediante nuestros sentidos). Pero también podemos procesar esos datos para que tengan algún sentido. El propósito final de todo esto es que podamos vivir en libertad, sin instintos, y aún así subsistamos. Yo siempre digo que somos un experimento natural, que aún estamos en fase de prueba, por cierto.

Un ser no inteligente no puede ser responsable de nada y, por lo tanto, no puede tener ninguna libertad real, es decir la consciente (consciente de ser libre). Por eso, esencialmente, los niños ni son responsables ni son libres: Aunque sean biológicamente muy inteligentes, aún no disponen del conocimiento funcional y deben ser guiados. Hay muchos otros ejemplos similares, pero vayamos al grano.

Pero suena raro aún que libertad e inteligencia deban ir siempre de la mano… Eso significaría que los más inteligentes en una sociedad deberían ser más libres que los menos inteligentes… POR SUPUESTO! El problema es que no hay ningún marcador objetivo de inteligencia y entonces esa posibilidad se anula. De todos modos, los individuos más inteligentes suelen actuar más libremente, aunque eso implique saltarse las normas (leyes) mucho más. Otro tema diferente es si esa percepción de la inteligencia propia es objetiva y qué riesgo se asume al equivocarse.

Llegados a este punto, parece ser que el nivel de libertad de un individuo dado, le permite vivir de una forma óptima en su entorno. Es decir, libertad es el sustituto o el complemento (depende de las proporciones y su uso) del instinto. En realidad, la cadena de implicaciones anterior, provienen de una cadena de “consecuencias”:

vida + inteligencia => conocimiento => responsabilidad => libertad =>
=> infinidad de opciones vitales

Es decir, lo que nos ha dado la libertad es nuestra capacidad racional, no al revés, obviamente. De la misma forma, en el caso de la ausencia de inteligencia, la anterior cadena parece simplificarse como sigue:

vida + instintos => opciones vitales muy limitadas

Por lo tanto, parece admisible que el fin último de la inteligencia en la Naturaleza, a través del Ser Humano, es acelerar su proceso de Evolución, ya que, al experimentar mucho más (más opciones) el Ser Humano se enfrenta a muchas más variantes en su entorno, que aceleran la Selección Natural de una forma exponencial… Es decir, el Hombre actual, puede volar, por ejemplo. Esa experiencia le reporta tanto beneficios como inconvenientes. Esos inconvenientes (cáncer debido a las radiaciones solares, por ejemplo), le pueden hacer evolucionar en ciertos sentidos que, si no hubiera sido libre/inteligente, nunca hubieran aparecido.

…el fin último de la inteligencia en la Naturaleza, a través del Ser Humano, es acelerar su proceso de Evolución…
Por lo tanto, una primera e interesante conclusión es que la inteligencia no fue introducida en la Naturaleza de forma arbitraria, aunque las leyes de la Evolución natural puedan parecer arbitrarias en sí mismas. En cualquier caso, parece que la inteligencia no contradice a la propia Evolución de las especies, como a veces parece. Pero este no era el tema que yo quería desarrollar.

Los límites de la libertad

Otro punto interesante, más político, es que la libertad es un MEDIO no un FIN en sí mismo. Es decir, la libertad, como se ha visto antes, es una herramienta de la evolución, como son las mutaciones genéticas espontáneas que se dan entre generaciones. Por lo tanto, al ser un medio y no un fin, se debe “modular” su importancia. Es decir, la libertad para el Ser Humano no debería tener un valor absoluto, sino relativo, muy relativo. Esta relativización implica directamente, que existe un factor más importante y/o absoluto que la propia libertad. Y recordando el objetivo fundamental que persigue la libertad (o inteligencia), que no es más que favorecer la vida al Ser Humano, posibilitando más y mejor su evolución natural, parece ser claro que libertad sin un sentido práctico no tiene razón de ser. Un sentido práctico que realmente mejore la vida de los individuos.

Por lo tanto, la libertad debe siempre ir de la mano de la “eficiencia vital”, o natural. La libertad puede dar resultados negativos que sólo sirven a NIVEL DE ESPECIE para poder explorar otras opciones evolutivas. Pero esos resultados negativos no sirven de nada al nivel del individuo que los sufre. Por lo tanto, la libertad debería siempre estar modulada por la inteligencia.

Se establecen, por lo tanto, dos relaciones contrarias entre inteligencia y libertad, que establecen una rango de libertad para el individuo que la ejerce:

la INTELIGENCIA permite la LIBERTAD
la INTELIGENCIA limita la LIBERTAD

Esta relación, mediante la que limitamos nuestro nivel de libertad mediante la inteligencia se ejemplifica muy fácilmente: No nos tiramos “libremente” por un precipicio porque sabemos (inteligencia) que nos mataríamos. Es decir, no somos libres totalmente ya que nuestro propio cuerpo y entorno físicos nos imponen unas limitaciones infranqueables. Y si insistimos en ignorar esas limitaciones entonces morimos.

En definitiva, la relación entre inteligencia y libertad es de “amor/odio” ya que la inteligencia es el factor que permite la inteligencia pero a la vez es el factor que la restringe.

Además, esa limitación de la inteligencia no impide que la libertad pueda dar resultados negativos para el individuo, pero “asumibles”. Es decir, no son resultados catastróficos para el propio individuo, como el tirarse por un precipicio, por ejemplo. Es decir, comprobamos que la aplicación de la inteligencia para limitar la libertad no impide el objetivo esencial de la libertad, la evolución de la especie. Es más, sólo los menos inteligentes (los idiotas) son los que no tienen ese límite a su propia libertad y por ello, muchos de ellos se “extinguen”, utilizando la terminología evolutiva aplicada a cierto ADN. Es decir, sólo los “tontos se extinguen”. Por lo tanto, vemos que la característica “inteligencia” se protege a sí misma, lo que también viene a confirmar toda esta teoría.

La Ley es para los tontos

¿No podríamos ser solidarios con los “tontos” y limitarles su libertad individual acorde con su capacidad intelectual para así evitar que se extingan y así permitir que sus descendientes, ya no tan “tontos” tengan la oportunidad de vivir, ya con más libertad y así, con todo, la Evolución sea aún más rápida y eficiente?… Es una pregunta muy larga, pero creo que se puede entender bastante bien. Y creo que la respuesta es un rotundo SÍ…

Si limitamos la libertad de los individuos de una sociedad en relación a su capacidad intelectual hacemos una triple “buena acción”:

  • Al propio individuo, al que lo protegemos ante su propia irresponsabilidad.
  • A los otros individuos, protengiéndolos de los más irresponsables.
  • Y a la especie, permitiendo que los descendientes de un individuo poco inteligente (responsable, libre, etc) tenga la opción de ser más inteligente (…) si sus mutaciones de ADN así lo permiten.

El problema sería pues, identificar a los “tontos” para poder limitarles su libertad, es decir, aplicándoles leyes, que a los otros no les serían aplicadas (no las necesitarían). El problema para esta hipotética situación es que aún no sabemos valorar objetivamente el nivel de inteligencia de un individuo y, por lo tanto, no podemos aplicar leyes de forma selectiva, y éstas deben ser de aplicación general, tanto a los “listos” como a los “tontos”.

Por lo tanto, para acabar, no queda otra opción (al parecer) que crear leyes muy generales, y por lo tanto, muy poco restrictivas, pero muy obvias (objetivas) que sean de aplicación segura a cualquier individuo de una sociedad. Los inteligentes ni deberían pensar en ellas (aunque por humildad estaría bien que las conocieran, por si no son tan inteligentes…) y los menos inteligentes podrían aferrarse a esas leyes para poder vivir seguros y, al mismo tiempo, convivir en paz con los demás individuos.

Por lo tanto, de toda esta argumentación, se deduce que la libertad absoluta no es en absoluto un objetivo a perseguir y que, sin embargo, hay que establecer leyes que la coarten. Eso sí, esas leyes siempre deben ser “de mínimos” para no interferir en la libertad individual que la Naturaleza le confiera a todo ser, regulada por su inteligencia.

Gobierno de inteligentes: Científicos y sabios (Tecnocracia + Sofocracia)

Las leyes, que ya se ha visto son necesarias, serían totalmente anecdóticas para un individuo muy inteligente, ya que él mismo las deduciría. Y son precisamente estos individuos más inteligentes los que deberían instaurarlas, imponerlas. Pero deberían ser leyes muy “naturales” para que cualquiera que las siguiera al pie de la letra estuviera seguro que no está infringiendo ninguna norma esencial o natural. Es el problema de las leyes positivas actuales: Que muchas están muy alejadas de las leyes naturales y que, por lo tanto, son muy peligrosas para la convivencia de una sociedad.

Una ley debe ser muy “natural”, es decir, representar a alguna ley natural que afecte al comportamiento social de los Hombres. Pero eso es muy complicado ya que el comportamiento social es un concepto muy subjetivo y difícil de simplificar en una ley… Por eso, es necesario acudir a los datos más objetivos que existan para legislar. Y lo más objetivo que tenemos a nuestro alcance son los resultados científicos. Es decir, el buen legislador debería ser muy científico.

Pero a parte de ser muy técnico (científico), un legislador debe entender muy bien las consecuencias y/o implicaciones sociales de los resultados científicos y eso no lo sabe hacer por definición el mejor de los científicos. Por lo tanto, hay que buscar otra categoría personal que englobe tanto la capacidad técnica como la capacidad de integrar multitud de datos técnicos y sacar conclusiones sociales de ellos. Podríamos hablar de sabios, para referenciar este tipo de personas.

Los equipos de gobierno podrían estar liderados por este tipo de “inteligencias sociales”, sabios, rodeadas de “inteligencias técnicas”, técnicos. Los técnicos tendrían dos misiones esenciales:

  • Asesorar a sus líderes, sabios pero no infalibles a nivel técnico.
  • Controlar a sus líderes, sabios pero humanos, ante los errores técnicos más evidentes.

Con este tipo de gobiernos se podrían legislar efectivamente sobre temas tan controvertidos como los siguientes:

  • El aborto o la eutanasia: Serían regulados por médicos, biólogos, antropólogos, genetistas y los líderes sabios correspondientes. Decidirían entre todos si es aceptable matar a un embrión o no y bajo qué circunstancias exactas.
  • La economía, debería estar dirigida por reconocidos economistas, empresarios, etc; que tuvieran experiencias en este sector y pudieran argumentar sus opiniones suficientemente.
  • Cambio climático.
  • Demografía.

Y todos los individuos deberían acatar las normas (leyes) que salieran de estos gobiernos, sin discusión. Estos gobiernos se deberían renovar con la incorporación de nuevos y mejores científicos periódicamente. El problema es cómo elegirlos si no es a través del sufragio universal (democracia). Deberían existir restricciones legales como la formación universitaria obligatoria y especializada para cada ministerio. Además, se deberían pedir responsabilidades ante programas electorales incumplidos y otras similares.

Democracia y demagogia

La democracia es todo lo contrario a un gobierno “de inteligentes”. Democracia implica dejar que la parte más ignorante de la sociedad dicte las leyes para todos, incluso a los muy inteligentes. Una verdadera burrada.
Contra los efectos devastadores de la democracia, el medio menos malo para seleccionar a nuestros políticos, lo único que queda es que los intelectuales (los más inteligentes) INSTRUYAN a la sociedad y ésta, descarte a los más ignorantes del gobierno.

Lo que ocurre es que los ignorantes utilizan muy bien un recurso para protegerse de la inteligencia: La DEMAGOGIA. Son idiotas, pero su nivel de idiotez les es suficiente para manejar la demagogia suficientemente bien. Ante esta arma, los intelectuales deben también utilizar la demagogia para llevarse a los “borregos” a su redil y allí, empezar la instrucción propiamente dicha. De nada sirve intentar instruir a una masa aborregada que está siendo bombardeada con argumentos demagogos, ya que éstos llegan antes al sistema emocional de las personas y anulan sus procesos de razonamiento.

Por eso estamos presenciando una guerra demagógica actualmente, en la que es complicado ver a priori quién tiene la razón (el intelectual) y quien es el ignorante que se cree con la razón. El intelectual debe, por lo tanto, provocar, atacar al ignorante manipulador, para traerse a su redil a las mentes más débiles y luego, en esa posición de seguridad, instruirlas para que se puedan enfrentar a la demagogia por sí mismas. Es lo que hacemos con nuestros propios hijos: “si ves a un desconocido que te regala un caramelo, no lo cojas”, y luego les explicamos por qué no deben cogerlo. Pero lo primero es sacar del “campo de batalla” a la gente inocente y luego instruirla para su propia auto-defensa, si sirve la analogía.

La demagogia es el acto violento por excelencia en nuestra era y hay que combatirla con más y mejor demagogia, para luego pasar a la instrucción.
La demagogia es el acto violento por excelencia en nuestra era y hay que combatirla con más y mejor demagogia, para luego pasar a la instrucción. Esta fase, la instrucción no existe en los demagogos ignorantes. En este caso, la fase de instrucción se sustituye por una fase de “instrucción manipuladora”, donde se formarn los nuevos manipuladores. La evidencia es que esta gente no sabe razonar lo más mínimo y repiten como loros las consignas demagogas (“bonitas”) que les dictan sus manipuladores. En general, hay que desconfiar de todos los “caramelos” gratuitos que nos ofrezcan. Si alguien se nos acerca y nos “vende” algo (un bien por otro) entonces es más creible. El problema es el que hemos mencionado: Un ignorante que no conoce ni esa norma mínima (un bien por otro) sólo responde a actitudes demagogas y es por ahí por donde hay que “cazarlo”.

Conclusiones

Hecho este largo inciso, sobre las formas de gobierno, creo que se puede confirmar que la libertad absoluta es una utopía absoluta y que siempre serán necesarias leyes de aplicación generalista y no sólo acuerdos voluntarios entre individuos, como pretende el liberalismo/libertarismo. Y el problema de cómo elegir a los legisladores pasa por combatir la demagogia con más demagogia, pero en este caso más efectiva al salir de seres más inteligentes. Y seguidamente, a diferencia de los reales manipuladores, instruir al ignorante. El problema hasta ahora es que los intelectuales han intentado convencer a los que no querían razones, sino sólo emociones.

Ya aterrizando en el panorama político español, VOX es el único partido que intenta instaurar leyes naturales (inteligencia) y además utiliza la emotividad para “captar” a los ignorantes que han sido hipnotizados por aquellos “ingenieros sociales” que han instaurado leyes positivas muy alejadas de las leyes naturales y que, por lo tanto, están llevando al caos a la sociedad española, de una forma muy alarmante.

VOX es un partido que apuesta por esa libertad comedida y ajustada a la ley natural e impuesta por líderes sabios, rodeados de técnicos que garantizan la naturalidad en esas leyes.

El resto de partidos, sólo pretenden inventarse una “realidad” (Naturaleza) inexistente pero muy “bonita” y crear leyes que se adecuen a esa realidad simulada, con lo que las consecuencias son desastrosas, como estamos viendo en la actualidad y en multitud de campos socio-políticos.

Leyes naturales versus leyes sociales

ley

Ayer tuve un extraordinario debate (en persona) sobre la esencia de las LEYES. Yo afirmaba que las leyes (o leyes “sociales”) tienen como objetivo fundamental imitar las leyes naturales y los otros (el resto del grupo, cómo no?, jejjee!) decían que no…

Está claro que en la Naturaleza existen unas normas muy estrictas seguidas por todos los seres vivos, sin excepciones. Esas normas o leyes naturales son seguidas por los seres vivos de muchas maneras, en función de sus características y etapas vitales, claro: La GENÉTICA es uno de los primeros mecanismos que “guían” nuestra vida y la del resto de los individuos en la Tierra. El INSTINTO animal más de lo mismo. Instinto del que nosotros no somos una excepción; aunque muy frecuentemente pensamos que estamos muy por encima de nuestro propio instinto (equivocadamente, por supuesto).

Pero nosotros, los Seres Humanos, hemos creado un mundo artificial, donde las leyes naturales no tienen fácil aplicación. Pero, en cualquier caso, la Naturaleza es el mejor ejemplo a seguir para generar esas nuevas leyes… La Naturaleza es sabia y deberíamos IMITAR a la Naturaleza a la hora de generar nuestras leyes particulares de una forma similar a las leyes naturales. Por la misma razón, deberíamos procurar NO CONTRADECIR las leyes naturales, por supuesto. Realmente, en los códigos penales habituales no se acepta que unas leyes “menores” contradigan otras leyes “mayores”, obviamente. En este caso, las leyes naturales son las “mayores” posibles; mucho más que cualquiera de las nuestras propias (constituciones o similares).

Además, en el fondo de la cuestión, cualquiera de las leyes sociales que podamos generar, seguro que ya existen en la Naturaleza en alguna forma, puesto que nuestra inteligencia, la que creó todo nuestro mundo “social”, también es un elemento natural, por supuesto. Por lo tanto, estas leyes sociales, además de observar una compatibilidad absoluta con las leyes naturales, deberían intentar simular esas leyes naturales que, aún no conocemos y que, por alguna razón, no se aplican automáticamente y debemos “forzarlas” con la aplicación de nuestras propias leyes particulares.

Las razones por las que esas hipotéticas leyes naturales no nos rigen en nuestro entorno específico, aparentemente alejado de un ecosistema natural, podría ser nuestra diversidad contextual: Habitamos multitud de diferentes ecosistemas artificiales (ciudades, pueblos, etc); tenemos multitud de culturas y creencias diferentes; etc… Un león de determinada raza parece comportarse exactamente igual en cualquier lugar y época. El Ser Humano no, en absoluto. Por eso, parece ser que necesitamos instaurar nuestras propias leyes…

Nuestra inteligencia y conciencia parecen ser los elementos responsables de que nuestros ecosistemas sean tan diferentes y es precisamente con esos elementos que también debemos crear esas leyes particulares para “gobernarnos”. Parece lógico pues.

Conclusión: Si bien nuestras leyes no tienen porqué parecerse a las leyes naturales que conocemos, sí que parece que no deben contradecirlas y además deben servirnos de punto de partida para descubrir esas leyes naturales que aún no conocemos, convirtiéndolas en nuestras propias leyes, las leyes sociales… Unas leyes que, finalmente, nunca serán naturales porque siempre serán deducidas por nosotros mismos, no realmente descubiertas en la Naturaleza… En cualquier caso, parece muy evidente después de este análisis, que las leyes sociales deben estar en perfecta armonía con las leyes naturales: Ni contradecirlas ni despreciarlas a la hora de cotejar nuestras propias leyes debidamente.

Corolario: Posiblemente, el progresismo, como corriente política que no sólo ignora la Naturaleza para generar sus ideologías, sino que entra en evidente enfrentamiento con ella, es totalmente erróneo. Por otro lado, el conservadurismo, que sólo osa “jugar” con las leyes que hemos creado realmente (económicas, esencialmente), es mucho más respetuoso con las leyes naturales y por lo tanto, potencialmente menos errado en su ideología.

El fin de nuestra especie hace 40 años que se está cociendo

extinciónEl Ser Humano está DETENIENDO su propio proceso EVOLUTIVO natural…

Estamos manteniendo con vida a millones de ancianos y matamos a millones de niños no nacidos… ¡Qué gran absurdo! ¿Y nos hacemos llamar “inteligentes”?!

Llevamos 1.720 millones de abortos en los últimos 40 años… Eso implica que estamos eliminando las NUEVAS GENÉTICAS de nuestras sociedades… Al mismo tiempo, el mundo se “infesta” de ancianos… Por lo tanto, nuestra genética está ya muy “anticuada”… Y si no cambiamos este proceso, estará muy obsoleta en pocas generaciones…

Todos esos millones de nuevas vidas sesgadas seguramente representaban nuestra SALVACIÓN en tiempos futuros… Vendrán tiempos muy malos. No es una premonición, es sólo estadística. Tendremos CATACLISMOS de cualquier tipo: Climáticos, geográficos, “sociales” (guerras)… Y durante esos periodos sólo subsisten los “mejores”, los mejor adaptados genéticamente…

La Naturaleza es muy sabia y la Evolución es su principal herramienta. Pero mediante el ABORTO la estamos anulando. Si no cambiamos pronto de actitud, lo pagaremos muy caro… Lo pagaremos con la extinción de nuestra propia especie… Ya que, a pesar de creernos tan inteligentes, no somos más que “absurdos” animales con “sueños de grandeza”. Las personalidades más inteligentes de nuestra civilización coinciden en algo: Cuanto más sabemos más conscientes somos de que no sabemos casi nada… Por lo tanto, sin la “protección” de la Naturaleza, estamos condenados a la extinción…

El debate sobre el aborto no es sólo una cuestión de moralidad, de ética, de sentido común… Es una cuestión de supervivencia de la especie… Qué lástima que nuestra ignorancia, nuestro egoísmo y nuestra arrogancia no nos permitan asimilar esta dramática realidad!

Tendencias políticas versus Humanismo

Hace poco estuve en una charla política organizada por un partido de reciente creación (2009), poco conocido y realmente diferente: El Partido de la Libertad Individual (P-LIB, http://www.p-lib.es/). Este artículo contiene mis conclusiones particulares después de dicha reunión.

Antes, a modo de pre-requisito para entender mis conclusiones, para aquellos más anti-políticos, creo que es necesaria una breve introducción sobre las tendencias políticas habituales y sobre la alternativa que este nuevo partido propone. Si se conocen ambas, el lector se puede saltar esta introducción. Si no se conocen, posiblemente, les guste el resumen que he preparado… 🙂

Tendencias políticas tradicionales en España y el liberalismo como alternativa

Actualmente, en España, existen dos corrientes políticas básicas:

  • La “derecha”: Es tradicionalmente “social-conservadora” y “económico-liberal”. Eso, dicho de una forma más simple, significa que la derecha es anti-liberal socialmente y liberal económicamente. Ejemplos:
    • La tendencia social-conservadora implica no defender el matrimonio homosexual, el aborto, la eutanasia, etc.
    • La tendencia económico-liberal implica favorecer al empresario, reducir los impuestos, no controlar los precios, etc.
  • La “izquierda”. Es el polo opuesto en todo lo que derecha propone (de ahí sus denominaciones izquierda-derecha). Los ejemplos son los mismos pero en sentido totalmente opuesto (se defiende el aborto, se presiona al empresario y se apoya al “obrero”, se controlan los precios, se aumentan los impuestos, etc.)

Entre los dos extremos anteriores, existe una opción de “centro” que no tiene un criterio definido en ninguno de esos dos ámbitos (social y económico). En su lugar, los “centristas” van tomando decisiones en función del problema en curso. Parece una opción inteligente pero también cargada de ambigüedad y poco eficiente: Pueden obrar totalmente diferente en situación casi idénticas y, al no tener un rumbo fijo, se consigue baja eficiencia en sus políticas.

Sin embargo, el P-LIB es un grupo político LIBERAL… Es decir, ni es de izquierdas ni es de derechas… No, tampoco es de “centro”… Curioso verdad? En España al menos, cualquier grupo político siempre se ha podido clasificar en alguno de eso tres grupos. Pero los liberales no pertenecen a ninguno de esos tres.

El siguiente gráfico (denominado diagrama de Nolan) muestra el posicionamiento ideológico de todas estas tendencias políticas más una quinta que sería la ausencia de democracia, en el puro totalitarismo (en el gráfico, denominado “estatalismo”). El totalitarismo es conceptualmente la tendencia opuesta al liberalismo (como lo es la izquierda de la derecha):

Gráfico de Nolan

Diagrama de Nolan

Puntualizaciones finales para no confundir el anterior gráfico:

  • Ser liberal no significa estar “entre dos aguas”, como lo “centristas”: Significa exclusivamente lo que se ha expuesto antes: Libertad en TODO, tanto en “lo social” como en “lo económico”.
  • Por otra parte, ser “estatalista” (totalitario) sólo significa apoyar la ausencia total de libertad en la sociedad, independientemente de que la política (impuesta, en este caso) sea más de izquierdas o de derechas. Existe una curiosidad relacionada con el totalitarismo: Mucha gente cree que los dictadores (los cabecillas de un régimen totalitario) son siempre de ideología de derechas, lo que no es cierto ni necesario.

Conclusiones particulares sobre la alternativa política LIBERAL

Para empezar, soy un amante de la libertad. Pero eso no significa que acepte los argumentos liberales sin previo análisis. Veamos.

Tengo dos puntos de discrepancia muy importantes en relación al liberalismo:

  • El liberalismo prioriza la libertad a los Valores Fundamentales, a la ética, a la moral, etc. Es decir, lo importante para un liberal no es lo correcto, sino que cualquiera pueda obrar en libertad mientras esa libertad no interfiera en la libertad de los demás. A priori no suena mal pero luego veremos que eso no es tan bueno como pudiera parecer.
  • La libertad implica responsabilidad. Ese es lado “negativo” de la libertad. Normalmente, todos nos “apuntamos” a la libertad. Sin embargo, pocos somos conscientes que ser libres implica tener criterio y, por lo tanto, tener cierta capacidad intelectual, ética, educación, etc, para definir nuestros criterios, o lo que se podría denominar, “valores personales”. Ya se intuye pues que la libertad no es un concepto tan gratuito…

A continuación desarrollo brevemente estas dos discrepancias indicadas.

Los Valores Fundamentales son prioritarios a la libertad individual

Una persona no es una entidad atómica, es una entidad social y no sólo junto a sus coetáneos, sino con todos sus antepasados, directos o indirectos: Toda la Humanidad, en definitiva.

¿Dónde quiero llegar con esa afirmación, aparentemente tan grandilocuente? Quiero llegar a la idea de que no podemos limitar nuestra identidad a lo que somos únicamente como personas individuales, “aquí y ahora”… Nuestra identidad es, en la MAYOR parte (sin exagerar en absoluto), producto de la sociedad en la que vivimos y de todas las “sociedades pasadas”… Sé que puede resultar exagerada esa afirmación pero baste decir que si nos hubiéramos criado solos, sin nuestros padres siquiera, seríamos poco más que chimpancés “avanzados”. Esto es un hecho, fatídicamente probado…

Y todo ese legado Humanista se transmite a través de las generaciones. Pero para no olvidar ni perder el sentido de los avances Humanistas, es necesario almacenar toda la sabiduría recolectada a lo largo de toda la Civilización Humana. Y esa especial recolecta se almacena en lo que denominamos Valores Fundamentales del Ser Humano, que son objeto de estudio por las ciencias humanísticas: Filosofía, psicología, política, teología, etc.

Por lo tanto, esos Valores esenciales no pueden estar nunca en un segundo plano en nuestras vidas. Ni siquiera por detrás de la mismísima libertad individual ya que esos valores representan parte de nuestro propio “ser individual” que, por falta de intuición o de capacidad “de consciencia”, hemos “olvidado” o no somos capaces de utilizar en algunas de nuestras decisiones fundamentales.

Un ejemplo muy claro y directo del anterior párrafo, es la consideración de la eutanaia por parte de los liberales: Como aparentemente, el suicidio sólo afecta al individuo debe estar permitido y no cuestionado, incluso fomentado, instaurando leyes a favor de la eutanasia y su asistencia… Pero es que ese concepto es “pura filosofía, ética, moral, etc”… El concepto de Vida y el derecho a morir son, cuando menos extremadamente complejos y discutibles. En esos casos, como otros muchos similares, creo que una actitud HUMILDE es la más acertada. Y en este caso, como en otros, la humildad pasa por copiar a la Naturaleza en situaciones similares: En la Naturaleza ningún ser vivo se suicida. Ninguno. Lo único que se le parece es la “desasistencia”. Es decir, no asistir a un moribundo. Pero el suicidio o el asesinato legales, explícitos no están en la Naturaleza. Por lo tanto, y debido a la ambigüedad de los conceptos tratados (vida, muerte, etc) un gobierno debería legislar conforme al derecho “natural” en su acepción más literal del término “natural”: Por muy liberal que un gobierno fuera, jamás debería permitir la eutanasia y, menos aún, su asistencia.

Por lo tanto, una alternativa liberal debería considerar los Valores Fundamentales antes que la propia libertad individual, incluso cuando, en el ejercicio de esa libertad, el individuo no interfiera de una forma evidente con la libertad de su prójimo. El fondo humanista de esta afirmación es que, aunque no sea evidente, si se trasgrede un valor fundamental, SIEMPRE se estará trasgrediendo la libertad de nuestro prójimo, aunque esa percepción sea muy complicada de tener. De hecho, no tiene sentido que se dictamine como valor esencial a algo que no afecta a la totalidad de la Humanidad. Consecuentemente, si se trasgrede ese valor esencial, se trasgrede la libertad individual de toda la Humanidad, aunque sea en un nivel muy bajo. Por lo tanto, también siguiendo la regla fundamental del liberal (libertad hasta la libertad del prójimo , respetar los valores fundamentales supone un “atajo” a sus propias decisiones…

Para seguir con el ejemplo de la eutanasia, la transgresión de las libertades del resto de la población son evidentes para los que nos consideramos Humanistas: Un Ser Humano es mucho más que un cuerpo físico y acabar con su vida es una aberración siempre. Y si es requerida por el propio individuo es síntoma inequívoco de enfermedad psicología / psiquiátrica. Y ante la enfermedad de sus individuos, una sociedad debe ser solidaria y no abandonar a dichos individuos a su destino fatal, que en el caso de la eutanasia es el más decisivo y cruel.

La libertad implica responsabilidad.

Por otra parte, y más genéricamente: La libertad necesita de un alto grado de responsabilidad y otorgar libertad a quien no tiene responsabilidad se convierte en un acto muy temerario tanto para el propio receptor de esa libertad como para el resto de sus congéneres. Una analogía cotidiana y muy cercana es la libertad que merecen nuestros propios hijos: Se la vamos otorgando proporcionalmente a su nivel de responsabilidad. Mientras no la tengan, es necesario “encaminarlos” irremediablemente…

Finalmente, un nivel suficiente de responsabilidad sólo se consigue de forma objetiva mediante un esfuerzo enorme en educación… Por lo tanto, cualquier gobierno que se auto-proclame liberal debería tener un control exhaustivo sobre la educación para que sus principios se pudieran llevar a la práctica en una sociedad culta e inteligente y, por lo tanto, responsable. En cualquier otro escenario, el liberalismo está condenado al fracaso absoluto, ya que convierte la libertad en libertinaje y conduce irremediablemente a la decadencia a esa sociedad.

Alternativas “finales”

Visto lo visto hasta el momento en España (fracaso de las dos tendencias tracionales) y que el liberalismo tampoco parece ser la alternativa más evidente creo que hace falta optar por alguna otra alternativa política que no esté contemplada en ese famoso diagrama de Nolan.

Si lo recordamos, el liberalismo carecía de un respeto a los valores fundamentales, priorizando a ellos la libertad individual. Consecuentemente, a modo de alternativa “primigenia” sólo se me ocurre acudir a una nueva tendencia política basada en el Humanismo. Esta nueva tendencia podría adoptar la ideología liberal pero sin priorizar la libertad del individuo sobre los Valores Fundamentales del Ser Humano en su conjunto.

A efectos prácticos, sólo conozco un partido político en España que pueda representar esta alternativa Humanística: El Partido Familia y Vida (http://www.partidofamiliayvida.es/sitio/index.php). Sólo soy simpatizante de este partido (al igual que el liberal) y no conozco mucho su programa electoral pero creo que, sin dudarlo mucho, me parece la opción más acertada actualmente, dada la extrema gravedad de la situación política en España en la actualidad y el grado de decadencia que está asoliendo la sociedad española actual.

Es necesario volver a instaurar y fortalecer unos sólidos valores esenciales, sobre los que fundamentar la sociedad del futuro… Es la única manera de que el Ser Humano evolucione verdaderamente: Estudiando mejor y más profundamente nuestra propia esencia… Mientras, sólo conseguiremos avanzar técnicamente, pero muy poco más.