Y finaliza otro año decadente…

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Finaliza el 2016 y ahí van mis reflexiones…

Ha finalizado una etapa personal que ha sido bastante dura para mí: Mi expatriación… En 2013 me marché a Australia, ya cansado de la falta de reacción de la sociedad española ante una situación económica y social muy crítica y que ya me afectaba al bolsillo de una forma muy objetiva. Desde Australia, en 2014, me marché a Kuwait con la promesa de poder ahorrar para asegurarme una vida un poco más confortable y, sobre todo, asegurarme una jubilación digna, esa que el Estado español cada vez asegura menos y promete más… Y ahora, a finales de 2016 “he vuelto a casa por Navidad” e indefinidamente.

Pero lo cierto es que sigo viendo una sociedad española bastante… decadente?

Cuando me fui de España veía una sociedad esencialmente ignorante, terriblemente manipulada… Una sociedad que andaba impasible hacia un destino que no era el suyo, sino un destino elegido por un grupo de iluminados que eran de todo menos sabios o gente comprometida socialmente. Una clase política que ya se vislumbraba como un grupo social muy mediocre y a la altura del betún, más que a la altura de una sociedad en crisis, desde muchos puntos de vista.

Y es que la falta de principios esenciales es ya muy evidente en nuestra sociedad. Una carencia que no sólo afecta al bolsillo como resultado más evidente, sino también a la actitud general de los individuos y que no excluye, como es lógico, a la clase política, totalmente corrupta y cada día más carente de principios y super-populista, al servicio de la ignorancia social. Bajo estas condiciones, la Democracia ha dejado de ser el “menos malo de los sistema de gobierno”, para ser un sistema nefasto de gobierno, donde la manipulación reinante hace que la Democracia compita alarmantemente con el peor de los totalitarismos del pasado.

En lugar de Principios Fundamentales, la sociedad, en masa, está acogiendo en su seno unos pseudo-principios que ni entienden ni son realmente los que la sociedad necesita. No lo digo yo, con mis principios particulares, sino el nivel objetivo de contradicción, paradoja y enfrentamiento social, casi siempre acompañado de un enfrentamiento individual interno de muchas personas. En muchos ámbitos sociales estamos matando moscas a cañonazos y aún estamos muy lejos de llegar a detectar semejante error. Por lo tanto, la solución está aún más lejana… El drama del maltrato que muchas parejas sentimentales están sufriendo es sólo uno de los ejemplos más hirientes y que me crea más impotencia… El aborto, con su generalizada aceptación, otro. El desprecio indirecto (y no tan indirecto) que está sufriendo la Familia es otro ejemplo más… Millones de personas están sufriendo por semejantes errores y billones de personas los sufrirán en el futuro… Y será responsabilidad de los adultos que formamos la generación actual… Nuestros descendientes tendrán mucho que reprocharnos; muchísimo!

Nos estamos adentrando cada vez más y con un paso más firme y arrogante en un callejón sin salida… o mejor, una jungla repleta de predadores que nos van a fagotizar si no reaccionamos a tiempo.

Pero el único camino para el verdadero cambio social sólo puede venir de la Educación, una Educación que, como no podía ser menos, está en el momento de más decadencia de la historia reciente de la Humanidad. Países modelo en el ámbito educativo, como Suecia, resulta que tienen los mayores índices de suicidio adolescente del mundo… Pero claro, en una sociedad totalmente manipulada como la actual, sólo se da publicidad a los datos que interesa a esa jauría de individuos intolerantes, totalitarios, obsesivos con unas ideas absurdas que no aguantan ni un primer combate en la lucha de la lógica, la moral, la ética… Pero es igual, hasta los que presumen de ser los sabios de nuestra sociedad, han sucumbido al poder del miedo de ser tachados como elementos anti-progresismo… con todos los calificativos que son usados habitualmente por este movimiento para acallar cualquier voz discordante… Es realmente dantesco el panorama que se nos avecina.

Estamos llegando a tal nivel de sinrazón en la sociedad moderna actual que, aunque en nuestra vida más particular, personal e íntima; actuemos de una forma radicalmente distinta, seguimos defendiendo absurdos que, sólo porque parezcan “bonitos”, merecen la consideración de dogma de fe religioso… Otra de las paradojas de esta sociedad progresista actual: El perseguir las religiones (especialmente la católica) y demostrar actitudes emocionales, casi siempre muy alejadas de la racionalidad y la objetividad… Es definitivamente el triunfo de las apariencias: “Si es bonito, será bonito”, sin más análisis ni consideración… Realmente patético en una sociedad de individuos que se auto-definen como seres racionales… (ja!)

Algo que modera mi decepción de la sociedad española es comprobar que es una tendencia occidental: Europa, Estados Unidos y gran parte de Latino-América están en una situación muy parecida. Asia, de momento, se está librando pero si no hay un cambio radical de dirección, sólo es cuestión de tiempo que Asia también una al “pelotón de la sinrazón”… Para entonces sólo cabe una conclusión: El inicio de un proceso paulatino pero relativamente rápido de extinción de la raza humana… Sí…, no creo exagerar en absoluto. Es tal la locura reinante en la Humanidad actual que no creo que ni la super-población actual pueda aguantar semejante situación. No sé si esta extinción (o casi extinción) vendrá precedida de la tan temida tercera guerra mundial o si esta guerra será el colofón final a una sociedad mundial totalmente desquiciada e inestable… o si simplemente las absurdas políticas contra la familia y la procreación “se pasarán de frenada” y no sólo evitarán la super-población mundial (su objetivo oculto pero ya muy claro para los que pensamos un poco), sino que, por inercia, la gente dejará de reproducirse… para sólo disfrutar mucho de su sexualidad “libre” y sin compromisos… Pobres estúpidos, dirá ese Dios tan discutido que, en caso de existir y tener un mínimo de conciencia, debe de estar ya preparando la versión x.1 de ese experimento que se llama Ser Humano…

En fin… que sí, he vuelto… con más dinero y con una vida personal bastante más agradable puesto que estoy felizmente enamorado de una chica maravillosa que, a pesar de todo, es una muestra muy clara de cómo el poder de la manipulación es brutal y no se achanta ni ante los más inteligentes… De la forma más humilde y cariñosa posible intento sacarla de este sectarismo tan poderoso, pero muchas veces me veo totalmente impotente. Lo que sé seguro es que, al igual que la gran inmensa mayoría, el fondo de esta excepcional persona es eso, muy valioso y es una gran pena que los que podríamos ser el motor de esta “recuperación humana” estemos perdidos también en un mar de contradicciones y paradojas que sólo nos enfrentan, en lugar de ponernos a trabajar todos juntos en la tan ansiada recuperación humana.

Por todo lo cual, sí, he vuelto; pero ya no debería decir que he vuelto a casa, porque ya no siento España como mi casa, debo ser sincero y honesto. Ni siquiera ya creo a ciegas en el proyecto europeo. Europa sólo está demostrando ser el control central de una sociedad progresista, en su peor acepción: Intolerancia, adoctrinamiento, falta de libertad individual, etc. Y a pesar de eso, Europa sigue siendo el salvavidas para España y otras muchas naciones europeas… Lamentable que nuestra primera opción sea más o menos la misma “receta” que nos ha llevado a la actual situación de decadencia. Muy pocos países europeos están resistiendo el envite del progresismo y el “monstruo progresista europeo” sigue acechándoles de una forma insistente.

Y aquí estoy yo, en una España igual de patética o incluso más que cuando la dejé, con la única alternativa de volver a emigrar, esta vez a una Europa que no es ni mucho menos la solución definitiva… Me gustaría desconectar de esta perdida sociedad y hacer mi vida personal y profesional, sin dejar de intentar influir con mis ideas en la sociedad.  Pero sigo sin encontrar el punto medio que me permita vivir con paz interior y luchar socialmente, sin desesperar de impotencia e indignación al ver televisiones-secta o periódicos-secta, que no cesan de decir estupideces casi a gritos y sin nadie que ya les replique, en parte por ignorancia pero también por miedo legal a ser demandado y el miedo social a ser apartado… Es realmente una situación decepcionante e impotente.

En fin, me queda el consuelo (de tontos) de recordar que la sociedad kuwaití, o la árabe asentada (con dinero), es aún mucho más decadente que la sociedad occidental… Pero es un consuelo a medias, puesto que cuando a este tipo de sociedades (Kuwait, Arabia Saudí, etc) se les acabe su verdadero Dios (el dinero)… espero que el verdadero Dios (si es que existe!) nos pille confesados a todos los occidentales… Si el Jihadismo aún está bajo control es porque parte de unos grupos realmente minoritarios, que se han quedado sin su Dios real (el dinero) y acuden a uno muy incierto (Alá) para así tener la excusa perfecta para resarcir su frustración, con bases aún mucho más absurdas que las que están asolando el mundo occidental. Pero insisto, cuando el dinero desparezca del Medio Oriente adinerado, prepárense a sufrir la verdadera Jihad señores… Será la Tercera Guerra Mundial?…. Quién sabe, pero ya son muchos los analistas que han hablado de esta posibilidad, no es ninguna de mis particulares locuras…, en absoluto.

Ni siquiera Australia, un verdadero paraíso comparado con Kuwait o España, se libra del terrible análisis de la sociedad mundial que he realizado… Se podría resumir diciendo que Australia es un país de “niños de papá” que han explotado una tierra con muchísimos recursos naturales pero que ya hace unos años le están viendo las orejas al lobo y que, como verdaderos niños mimados que son, son incapaces de reaccionar y darse cuenta de sus errores. No llegan al nivel de estupidez español, donde a un tipo con coleta, diciendo sandeces monumentales, le votan millones de ignorantes, pero no son ni mucho menos el modelo social a seguir y, donde el populismo se está haciendo también su lugar.

En fin, será difícil, pero ojalá 2017 obre el milagro (en su versión más religiosa o laica) y la sociedad global, al menos la más occidental, empiece a despertar de su ignorancia y arrogancia y podamos empezar a hablar de una real y verdadera recuperación humanista.

Feliz año 2017; nunca se necesitó más ese deseo…

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¿Capitalismo o manipulación salvaje?

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En términos generales, yo creo que la libertad es imposible sin RESPONSABILIDAD. Y a la vez, la responsabilidad es imposible sin EDUCACIÓN. Y ahí es donde radica el problema del capitalismo, digamos ideal: Necesita que la gente esté “educada”.

Yo entiendo “Educación”, no como un concepto MORAL, sino como un concepto PRÁCTICO, para facilitar la vida de cada INDIVIDUO, sin olvidar su pertenencia a una SOCIEDAD. Es decir: No es más listo el que fastidia a su semejante en beneficio propio, porque en definitiva, esa otra persona es, un posible aliado en el futuro y, si también está instruido, esa persona detectará la “inmoralidad” previa y no le ayudará en el futuro. Esto es sólo la punta de iceberg de una teoría filosófica muy personal y basada en el “todos somos uno y uno somos todos”.

Pero como todo ideal, esta sociedad capitalista ideal, nunca será real. Pero, también con el tema del Idealismo, el que nunca se alcance plenamente, no significa que no “haya que poner rumbo hacía él”.

¿Qué hacer en sentido práctico? Pues muy sencillo: Actuar de forma NATURAL. Es decir, dejar que la gente se ENFRENTE A LA CRUDA REALIDAD de la vida para que, de esa forma, tenga motivaciones reales para progresar.

“La necesidad agudiza el ingenio”, fabulosa cita…

De ese enfrentamiento contra la Realidad, nacerá irremediablemente, la propia necesidad educativa, y el rumbo hacia una sociedad capitalista muy instruida (y por lo tanto, muy justa) ya se habrá puesto.

El concepto de ideal capitalista es realmente SIMPLE… y complicado si no se entiende y se insiste en recetas absurdas que, en lugar de apostar por la NATURALIDAD de la “crudeza de la vida”, se insiste en mentir a la gente, al decirle que tiene una serie de derechos, inventados por los que quieren mantener a la sociedad en la pobreza indefinidamente, al haber acabado con su instinto natural de evolucionar y mejorar día a día.

Como conclusión, NO existe eso que algunos llaman “capitalismo salvaje”. Lo que existe es la manipulación salvaje, que va de la mano de mantener a la gente ignorante (no educada) y que así necesite a un “papá-Estado” que sea el que dirija a la sociedad ignorante por el “camino de la luz y del bienestar”… Nada más absurdo, mentiroso y manipulador, por supuesto. Eso sí que es verdaderamente salvaje.

La alternativa a la democracia

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Ser demócrata implica aceptar que la sociedad puede aplastar los intereses individuales de cualquiera, si con esa acción la mayoría va a salir ganando… ¿Puede haber actitud más ruin?!

Sí, existe una alternativa al “menos malo” de los sistemas de gobierno: Que no haya gobierno.

Habría que dejar que cada individuo sea EDUCADO en total RESPONSABILIDAD de sí mismo, para hacerse cargo de su vida al 100%, aprendiendo a CONVIVIR realmente, RESPETANDO los derechos de los demás individuos y COOPERANDO con ellos para obtener mutuamente aquello que necesitamos para ser… FELICES…

En todo el proceso descrito anteriormente, no hace falta ningún Estado, coaccionador y desestabilizador de la verdadera naturaleza e intereses Humanos.

No, ya no me considero demócrata… La democracia es la dictadura del pueblo; un pueblo, además!, ignorante que no duda en aplastar los derechos esenciales de cualquier minoría, aunque sea la de un sólo individuo.

A partir de ahora me declaro abstencionista… Quizás algún día toda la sociedad se de cuenta de esta gran farsa y los Estados, como acaparadores de poder absoluto, queden ilegitimados por siempre jamás. Evidentemente, soy consciente de que eso, hoy por hoy, es una gran utopía. Pero no me distingo por ser demasiado pragmático en temas profundos. Prefiero seguir mis razonamientos personales y meditados.

Cómo un conservador se vuelve libertario

libertario-e1324186424277A partir de ahora me declaro libertario, que no es liberal o neo-liberal, no confundir términos.

Ser libertario significa abogar por la libertad máxima del individuo. Una libertad tanto en el plano económico como en el plano social. Muchos diréis que ser liberal en el plano social es ser progresista social, pero también os estáis equivocando y ahora os explicaré porqué.

El conservadurismo es un movimiento político que busca imponer un modelo social basado en la supuesta naturaleza del individuo.

El conservadurismo es un movimiento político que busca imponer un modelo social basado en la supuesta naturaleza del individuo. Digo “supuesta” porque siempre es discutible qué se entiende por “naturaleza del individuo”.

En el otro extremo está el progresismo. El progresismo es un movimiento político que busca imponer un modelo social basado en la imposición de ideas de ingeniería social, que nunca o casi nunca tienen nada que ver con la realidad natural del individuo: Feminismo radical, ideología de género, creencia absoluta en el concepto de maldad, etc; son sólo algunas de las ideologías que se intentan imponer desde un gobierno progresista.

El progresismo es un movimiento político que busca imponer un modelo social basado en la imposición de ideas de ingeniería social.

Filosóficamente, me sigo confesando conservador porque creo que, en general, este movimiento es el más realista y general posible. No obstante, a nivel político, real y práctico, he optado por el libertarianismo porque eso libra de la imposición progresista a toda la sociedad, que yo considero poco menos que delirante en casi todos los aspectos de esa ideología.

En el libertarianismo cada individuo decide qué hacer en su vida, no sólo con su vida, sino con las de sus congéneres. Es decir, operar con total libertad. La cara amarga de tal situación es que hay que ser muy responsable de los actos que, en libertad absoluta, se realizan. Por lo tanto, si por ejemplo uno mata injustamente, se arriesga a que la sociedad le condene. Y la condena social puede llegar a ser mucho peor que la de un juez, sobre todo en la era de la globalización, donde “todo se sabe”…

En el libertarianismo cada individuo decide qué hacer en su vida, no sólo con su vida, sino con las de sus congéneres.

Puede ser que haya muchos lectores que crean que hay hechos obviamente perversos para toda la sociedad y que, por lo tanto, no es necesario que sean juzgados a nivel individual, sino colectivamente, instaurando las leyes necesarias; y que su ausencia llevaría a un caos social extremo. Pero hay un ejemplo muy claro donde esta hipótesis falla rotundamente: La aprobación/desaprobación del aborto en nuestra sociedad:

Para un conservador, un aborto es un crimen que está, cuando menos, a la misma altura que un asesinato común. Sin embargo, siendo legal, la sociedad no se derrumba. Los progresistas pueden argumentar que esta es la prueba que demuestra que el aborto no es un crimen, pero los conservadores dirán que lo que ocurre es que la justicia estatal es injusta, porque en libertad real, la sociedad acabaría por condenar el aborto, al igual que hoy todos condenamos la muerte de otros individuos totalmente indefensos, como son los bebés (nacidos).

Inciso: Yo diferencio tres tipos de justicia:

  • Justicia natural: “La ley del más fuerte”, tanto a nivel físico como mental.
  • Justicia social: “La ley de la sociedad”, como conjunto de individuos, no como Estado, ni tampoco relacionado con el concepto de democracia. Es decir, que sea la sociedad, independientemente de cómo esté organizada (Estado-anarquía), ni de donde provenga (totalitarismo-democracia) sea la que imparta justicia, según sus propias respuestas a los actos de sus individuos.
  • Justicia estatal: “La ley del Estado”, independientemente de cómo se haya instaurado ese Estado (totalitarismo-democracia).

Yo entiendo que la justicia social es una evolución de la justicia natural, cuando se trata de individuos sociales como los Seres Humanos. La justicia estatal debería ser una copia calcada de la justicia social, pero como entidad compleja que es, una sociedad es muy difícil de analizar y determinar qué es realmente justo para ella. Es decir, un Estado nunca o casi nunca estará ni cerca de determinar que es justo o no es justo en su sociedad. El ejemplo del aborto es el más claro ejemplo de esta afirmación. Por lo tanto, al contrario que progresistas y conservadores, el libertarianismo cree que la justicia social no puede provenir del Estado, sino directamente de los individuos que forman la sociedad, con sus críticas activas o pasivas y sus actitudes de aprobación o desaprobación correspondientes.

Como ejemplo de verdadera justicia social, y siguiendo con el ejemplo del aborto, si los conservadores tienen razón, la justicia social (real) acabaría por apartar a los abortistas de la sociedad y esa actitud acabaría como una actitud residual, así como otras muchas, que sólo demostraría la variabilidad del Ser Humano debido a su libertad intrínseca, que le puede llevar incluso a su propia infelicidad (ser apartado socialmente, en este caso). Lo mismo se puede decir si fueran los progresistas los que tienen la razón en este tema: Acabarían arrinconando a los conservadores. Pero mientras haya un estado manipulado por lobbies de presión, eso nunca se sabrá y siempre se mantendrá un clima de tensión social con éste u otros muchos temas polémicos y controvertidos.

Personalmente, creo que el Estado está tremendamente manipulado por pequeños grupos de presión (“lobbies”) progresistas, que dirigen la justicia estatal muy lejos de la social, la real. Por lo tanto, desde el libertarismo ya me basta que al menos los progresistas no puedan imponer a la fuerza sus ideas. Ya me encargaré yo (y los que piensan como yo) que las ideas coherentes del conservadurismo sean adoptadas libremente: Si los conservadores (filosófico en mi caso) estamos en lo cierto, nuestras ideas serán la mayoría en la sociedad y se habrá derrocado el progresismo como movimiento generalizado en la sociedad. En caso contrario, lo mismo; pero en el camino no se habrá crispado la sociedad, llena de fanatismo agresivo que, al final, no hace más que cohibir la verdadera y última expresión de… LIBERTAD INDIVIDUAL…

Partido Libertario de España

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A continuación, la propuesta política de LIBERALISMO (liberales, tanto en el sentido económico, como el social):

http://www.p-lib.es/wp-content/uploads/2012/07/PPM-del-P-LIB.pdf

(web del Partido Libertario español: http://www.p-lib.es/)

Sí, un documento de 85 páginas, pero es fácil de leer… 😉 A mi me ha enganchado y finalmente, me lo he leído prácticamente entero. Dada mi base social-conservadora, se me hace muy difícil asimilar muchas de las ideas social-liberales. Pero acepto que todo su postulado es muy lógico y comprensible.

En el fondo de la ideología, hay un tema muy importante en mi opinión: Reclamar la libertad del individuo y sólo limitarla para mantener los mismos niveles de libertad entre TODOS los individuos de la sociedad. Esta idea es algo casi “indiscutible”; aunque se abre un debate enorme acerca del concepto de MORAL y ÉTICA, de PRINCIPIOS y VALORES…, que se supone afectan a la libertad social de todos los individuos por igual…

Pero claro, ¿qué sentido tiene obsesionarse por establecer una supuesta moral en una sociedad que acepta de forma generalizada la DEMOCRACIA y que, por lo tanto, podría establecer leyes potencialmente inmorales? Y desde el punto de vista económico, ¿qué sentido tiene obsesionarse por implantar un modelo económico supuestamente eficiente si esa misma democracia podría arruinar a toda la sociedad de una forma similar?

Un solo individuo, en una sociedad democrática, no tiene ninguna autoridad moral ni económica, de forma colectiva (por muy experto que pueda considerarse). Por lo tanto, si aceptamos humildemente que ninguno de nosotros podrá jamás imponer su modelo político, lo más sensato y conveniente (un mal menor) es asegurarse que ningún otro lo podrá hacer tampoco; dejando que sea la propia “acción individual conjunta”, la que de una forma verdaderamente demócrata (“democracia dinámica”), sea la que decida finalmente el rumbo de la sociedad, mediante su acción directa, su voluntad.

Dada la falta de consenso casi eterno al que parecen estar condenadas las sociedades actuales, que van alternando constantemente entre derecha e izquierda, sólo parece haber un camino: No instaurar de partida ni un sistema ni otro… Es decir, establecer unas leyes que aseguren las opciones individuales, sin que se pisen unas a otras, bajo la supervision del gobierno (“árbitro”). Parece que el único paradigma político que permitiría esto es el liberalismo.

Finalmente, después de un periodo de mutua aceptación, dada la imposibilidad de “alienar mentes”; podría darse un proceso real de DEBATE de ideas, con el que las sociedades podrían poner un rumbo mucho más consensuado, natural y eficiente para toda la sociedad… Es decir, como seríamos los últimos protagonistas del rumbo de la sociedad mediante nuestro “pensamiento-acción”, finalmente estaríamos verdaderamente abiertos a escuchar propuestas y a seguirlas si realmente nos conviniera a título personal. Y se supone que comunidades de individuos liberadas de “prejuicios ideológicos” y “descargadas de EGO”, irían más o menos en el mismo rumbo, al menos más de lo que parecen ir ahora mismo.

Vaya, me está gustando esta opción política… Mucho… 😉

Comunismo, el resultado de un error educativo esencial.

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Ahora tengo 45 años, pero cuando era niño, incluso adolescente y adulto joven, y aún era muy inexperto en política; no comprendía el odio absoluto que los norteamericanos mostraban contra el comunismo, particularmente el comunismo de la antigua Unión Soviética, el estandarte del comunismo por aquel entonces. Yo pensaba que era una opción política más, que en democracia debería estar permitida y aceptada, como cualquier otra opción.

Pues bien: Ya entiendo ese odio casi visceral hacia la extrema izquierda o comunismo, de ahora en adelante.

Actualmente, tengo muy claro que el comunismo es nefasto para las sociedades modernas y avanzadas. Está demostrado con hechos históricos que decenas de países en los que imperó esta forma de hacer política fracasaron, no sólo económicamente, sino socialmente también. De hecho, los pocos países que siguen teniendo esta política están en la ruina absoluta, aunque la enmascaran a sus sociedades, tremendamente manipuladas.

Esa manipulación, deja al individuo a merced de la voluntad del dirigente comunista, sin posibilidad de rectificar. Es una “drogaadicción” que, al individuo “infectado” con el “virus” del comunismo, le impide pensar con racionalidad. La gente que cae en las garras de la ideología comunista, no sale de ella jamás, si sigue sumida en ella; al menos en gran parte, como se ve al preguntar al ciudadano medio cubano o norcoreano.

El hecho de que yo no tengo ni fuerza para “rescatar” a una persona muy cercana a mí, me ha convencido finalmente de que el comunismo es muy nocivo para el individuo y para la sociedad en su conjunto.

El comunismo es nefasto por una idea central: Elimina completamente la prioridad del individuo y lo supedita a la sociedad en la que vive. Eso hace que, las actitudes más instintivas de supervivencia, competividad, inquietud por mejorar, queden anuladas. Como la sociedad, no es un organismo vivo por sí misma, sino que es una representación abstracta de los individuos que la componen; finalmente la sociedad no puede suplir todas esas fuerzas naturales, representas por los instintos naturales del Ser Humano. Y el fin de esas sociedades comunistas es, por lo tanto, un hecho muy predecible.

Pero por otro lado, no podemos caer en el mismo error de los totalitarios comunistas, al negar cualquier otra forma de gobierno. No podemos prohibir el comunismo. Por lo tanto, el único camino es de la eduación.

Es necesario definir unas BASES EDUCATIVAS, consensuadas por todos y reflejadas en una Constitución Universal, que PROHIBAN totalmente supeditar el indiviuo a la sociedad y, al mismo tiempo, hacerle entender que es un ser social, por lo que, además de mirar por si mismo de forma prioritaria, también debe hacerlo por su prójimo, como medida esencial para su propia subsistencia, y básicamente, porque todos formamos parte del mismo ENTE VITAL, en que, por supuesto entran todos los otros seres vivos y la interacción con nuestro entorno.

Expertos en antropología, biología, psicología, sociología, economía, filosofía y política internacional deberían organizar un CONGRESO INTERNACIONAL, a partir del cual, partidos políticos como Podemos en España, Sýriza en Grecia, el “chavismo” en Venezuela o el comunismo más rancio en Cuba o Corea del Norte, serían totalmente imposibles por absurdos y contrarios al resultado del anterior congreso.

Quizás entonces, sólo entonces, comenzaría una NUEVA ERA en el Mundo y las Civilizaciones podrían, por fin, empezar a caminar en la senda de la Paz y el Progreso reales.

Políticas económicas: Izquierda versus Derecha.

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En mi eterno esfuerzo para entender la política económica de la Izquierda, he llegado a una pregunta, creo que bastante interesante:

¿Tiene realmente más sentido apoyar a los consumidores que a los productores en una sociedad?

Haciendo de “abogado del diablo” (la izquierda, según mi forma de pensar), he pensado que, eso de apoyar el consumo en lugar de la producción tiene, a priori, bastante sentido, no os lo parece? Veamos pues, por dónde puede estar la contradicción o si es posible que haya visto la lógica en la ideología socialista.

Necesidad, consumo y producción.

¿Para qué producir si no hay consumo? Es decir, parece que aquí no debería haber un dilema tipo “huevo-gallina”: Parece claro que primero es la NECESIDAD (que crea el consumo) y luego el mecanismo para satisfacerla (producción). Voy a analizar ambas posibilidades.

¿Es realmente necesario fomentar el consumo? No parece necesario, verdad? El consumo debería estar guiado exclusivamente por la necesidad real. Una necesidad que estimularía la producción, satisfaciendo cada vez mejor esa necesidad y, posiblemente, creando nuevas necesidades “derivadas”.

Pero, volviendo a hacer de abogado del diablo: ¿Qué ventajas puede tener estimular el consumo, ya sin el empuje natural de la Necesidad? ……..

Después de pensar varios minutos…, ¡no encuentro ninguna ventaja objetiva y general para fomentar el consumo, lo juro! Los únicos que sacan tajada real son los productores de “basura” (cosas innecesarias y de baja calidad). De hecho, fomentar el consumo suele ser (menos mal!) algo muy mal visto desde todos los puntos de vista (derechas e izquierdas). Por lo tanto, a menos de que alguien se le ocurra una “idea feliz”, descartamos la opción de fomentar el consumo, es decir, apoyar a la gente para que consuma; aunque eso es una proclama social-comunista muy habitual y una de las grandes contradicciones progresistas que algún día me gustaría que alguien me explicara.

Inconformismo como motor productivo

Por lo tanto, sólo queda una alternativa para generar verdadera riqueza (lo siento por los progresistas!): Apoyar a los productores. Veamos cómo podría darse esa actitud de una forma racional, objetiva y, a la vez, social.

Primero: Siempre habrá necesidades que cubrir porque el Ser Humano es INCONFORMISTA por naturaleza: “Todos queremos más”, como decía la famosa canción de los años… 80?

Segundo: Si siempre existirán necesidades que satisfacer, siempre habrá un mercado potencial que cubrir. Bajo esta premisa, ¿es realmente necesario fomentar/apoyar la Producción? En realidad, no lo parece, pero quizás (sólo quizás!), el problema no es fomentar la producción, sino no ponerle trabas…, podría ser?!

Llegados a este punto, lo siento mis queridos progresistas, creo que hemos llegado a la conclusión de que el liberalismo económico, en términos generales, es la opción correcta. Pero sigamos con nuestro viaje ideológico.

Un empresario no es avaro, sólo estúpido.

Una empresa no necesita que el gobierno la apoye, porque el estímulo esencial de una empresa es la necesidad de la población, punto. Pero si una empresa no puede obrar con suficiente libertad, asfixiándola a base de impuestos, obligándola a contratar gente que no necesita y otros impedimentos importantes, al final, la empresa no le queda más remedio que cerrar o funcionar “a medio gas”, asegurándose la subsistencia el propio empresario, con lo que la explotación encubierta de sus empleados está a la vuelta de la esquina (hecha le ley, hecha la trampa).

¿Significa esta conclusión que debemos dejar libertad absoluta a los empresarios para dirigir sus empresas? ¿Deben poder hacer absolutamente lo que les de la gana para satisfacer esas necesidades detectadas en la población? NO, evidentemente. Veamos los matices.

Un empresario no puede tener libertad absoluta en el control de su empresa por una simple y llana razón: No es absolutamente SABIO. Eso significa que puede equivocarse, siempre hablando en modo muy, muy general y casi filosófico. Aclaro esto último porque muchos ya pensarán que lo que ocurre es que muchos empresarios no son estúpidos, sino avaros. Pero, desde el punto de vista filosófico y atendiendo al contexto expuesto previamente, ser avaro es sinónimo de ser estúpido: Porque si se atiende al 100% una necesidad, el éxito está asegurado y, contrariamente, si engañas a la gente, el fracaso es muy posible…

Por lo tanto, el empresario debe ser auditado para evitar que su “ignorancia acerca de la necesidad real” (o su maldad, para los que prefieran insistir en este término tan negativo), se imponga de una forma muy dañina a parte de la población.

Y aquí llegamos a otro punto muy importante: Debemos evitar que la estupidez de cualquier persona (no sólo empresarios) dañe a cualquiera. Al menos de una forma importante. Es decir, es necesario no pasarse en ese control para preservar un principio fundamental en la sociedad: El de libertad, por supuesto. Y es aquí, como en otros muchos ámbitos, donde encontramos el verdadero problema sobre el control legislativo sobre el empresario.

Perseguir sólo el fraude comercial

Yo creo que el problema del control justo de la actividad empresarial se fundamenta en algo muy simple: El ENGAÑO. Es decir, el Gobierno debería controlar que entre lo que se promete y lo que se vende, no hay diferencias, o son las mínimas posibles. Con esta sencilla premisa, todo sería factible, incluso vender basura, si es que hay gente que realmente la “necesita”. El ejemplo más claro de esto es la comida basura: Yo no creo que el gobierno debiera restringir la actividad de las empresas alimentarias que fabriquen bajos unos estándares de calidad muy bajos: Lo único que el gobierno debería obligar es a informar correctamente sobre la calidad de sus productos de la forma más objetiva posible. Eso implicaría, por supuesto, informar sobre el origen de las materias primas utilizadas (utilización de transgénicos, por ejemplo). En fin, esa sería la estricta [pero dura] labor gubernamental. Sería muy difícil porque el gobierno debería ser experto (o rodearse de ellos) para detectar esas “mentiras”, que es en el fondo, de lo que hablamos. Una vez detectada una “mentira” (en la forma que ya hemos visto), el gobierno debería actuar en forma de asesoría (la más leve), multando (actuación moderada) o con penas de cárcel (actuación más enérgica). Realmente, no parece muy complicado lanzarse a esta tarea. Para eso deberían servir los funcionarios, entre otras cosas.

Pero de ninguna forma, un Gobierno debería entrometerse en ninguna decisión empresarial, que no fuera la de la detección de Mentira, en el sentido expuesto. Por ejemplo, un gobierno no podría decidir el sueldo de los empleados, ni ningún otro aspecto relacionado con el tema laboral. Sí, parece demasiada libertad, cierto? Veamos qué podría pasar en ese supuesto…

Los esclavistas pertenecen a otra época

El objetivo fundamental de una empresa debería ser satisfacer las necesidades de la población. Si ya damos por supuesto, que no miente en los productos o servicios ofrecidos, ¿podemos suponer que la empresa está libre de cualquier otra culpa a parte de la mentira?

Imaginemos el peor caso: Una empresa que esclaviza casi literalmente a sus empleados. Bajo este supuesto, podemos suponer que hay otras empresas que no esclavizan a sus empleados y otro supuesto en el que todas los esclavizan (!). En este último supuesto, los trabajadores trabajarían bajo unas condiciones físicas y psicológicas horribles. ¿Es posible ser eficiente bajo estas circunstancias? Utilizando una analogía muy clara:¿Es posible sacar leche de una vaca que no se le alimenta o cuida mínimamente? El problema pues, se traslada al trato mínimamente aceptable al trabajador. Es decir, se da por hecho que, por propio interés, el empresario no explotará de una forma radical a sus trabajadores.

El trato laboral “justo” se gana, no se exige.

¿Sería suficiente esa situación “natural” de no explotación laboral para confiar que los trabajadores reciben un trato laboral justo? De nuevo, entra un parámetro muy subjetivo como es qué se considera “trato laboral justo”…

En general, yo estoy bastante en contra de la Declaración Universal de los Derechos Humanos… Me explico… 😉 Esta Declaración Universal, es asimétrica puesto que habla de DERECHOS pero no de DEBERES. Donde hay derechos, debe de haber también deberes, de lo contrario, seguro existirá una descompensación en algún sentido. Además, esa Declaración Universal no es válida “universalmente” porque, muchas ocasiones, entra en conflicto con reglas sociales y culturales, aceptadas por todos los miembros de las sociedades en particular. Finalmente, decide una forma bastante anárquica qué es una “vivienda aceptable” de forma universal (imposición), o cualquier otro parámetro incluido en la vida de cualquier individuo, como la de qué es un “trato laboral justo”… Nada, “no me trago” esa Declaración, para nada…

El anterior inciso era necesario porque es probable que esa declaración “universal” establezca qué es un “trato laboral justo”. Mi planteamiento, más que “universal”, es NATURAL… Y es que la Naturaleza es muy a menudo muy “cruel” con sus individuos, pero, en definitiva, como naturalista que me considero, no puedo dejar de aceptar esa “crueldad natural”. Por otra parte, me gusta esa “decisión natural” puesto que viene apoyada por el Principio Fundamental de la no existencia de la Maldad pura ni de la Bondad pura… Pero ese es otro tema; vuelvo al que nos toca.

Para solucionar el dilema del “trato laboral justo” yo abogo por una actitud NATURAL ante algo que no gusta, en el nivel que sea: Rechazo. Es decir, abogo por la MOTIVACIÓN del trabajador: Es imposible que todas las empresas traten por igual a sus trabajadores. Por lo tanto, se convierte en un DEBER del trabajador (esos omitidos en la Declaración Universal), el buscar otros empleos, en proporción directa con su nivel de insatisfacción laboral y por las causas que sean.

Gobierno facilitador pero no paternalista

Bajo el anterior supuesto, el Gobierno sólo debería facilitar mucho la movilidad laboral de los trabajadores, ayudándoles a encontrar la mejor empresa para su desempeño profesional. Eso haría que las empresas, no sólo compitieran entre ellas por vender sus productos y servicios, sino también para obtener los mejores trabajadores, a los que tendrían que mejorar constantemente sus condiciones laborales, bajo la presión de que se fueran a la competencia… Vaya, eso creo que ya está pasando cuando las condiciones laborales son ya bastante buenas y el gobierno no tiene ninguna competencia… Por lo tanto…. ¿Por qué no hacer extensiva esta regla natural? Muchos dicen que porque hay gente “ignorante” que no sabe/puede mejorar su propia vida por iniciativa propia… ¿Debe actuar el Gobierno como el “papá” de cierto sector de la población ignorante/inmadura? Mi respuesta es muy tajante: NO, por supuesto.

Otros de los DEBERES que también debería aparecer en esa declaración universal (de derechos y deberes, por lo tanto) es la de MADURAR. Es decir, no se puede consentir que la gente se “cuelgue” de forma consciente del Gobierno, lo que, en última instancia, implica que esa gente se “cuelga” de la otra parte de la población que ha DECIDIDO responsabilizarse de su propia vida y “tira adelante con lo que sea”… Es inaceptable por parte de un Gobierno que fomente la pereza, la irresponsabilidad y cualquier otra actitud que vaya en contra de la Sociedad en su conjunto, generando grupos sociales que viven a costa de los demás. Son los parásitos de la Sociedad.

Las sociedades deben fomentar la proactividad, la madurez, la responsabilidad, el compromiso social y frenar todo lo contrario. Por eso, las ayudas sociales deben estar EXTREMADAMENTE controladas y justificadas, por supuesto.

Por lo tanto, y para ir concluyendo, “el trato laboral justo” debería ser uno de los parámetros básicos para fomentar la buena actitud y predisposición laboral de la población, “forzando” a los trabajadores a mejorar día a día ese trato, tanto de forma “interna”, al demostrarle su valía al empresario; como de forma “externa”, buscando alternativas en otras empresas.

¿Réplicas?

En fin, me encantaría que este escrito recibiera muchas criticas, realmente objetivas que me hicieran cambiar o moderar mi actual convencimiento de que la política económica de izquierdas es un error casi total (no digo total para no irme al extremo, aunque así lo sienta). Lamentablemente, si alguien lee totalmente este escrito, será porque en principio, está bastante de acuerdo con él. Me gustará encontrar gente que también esté en lo correcto (según mi pensamiento), pero sería mucho más enriquecedor que alguien encontrara los puntos negros a todo este humilde ensayo sobre política económica. Quién sabe, a lo mejor tengo suerte! Saludos!

NOTA: Prometo que he emprendido la pregunta inicial con la sincera esperanza de encontrar algún punto débil en la teoría del liberalismo económico. “Desgraciadamente”, no lo he he encontrado… 😉