Mercado libre monetario

A ver… seamos coherentes por una vez, amigos libertarios… 😉

¿Qué sentido tiene que, para pasar de un modelo de trueque a uno basado en la moneda, que sirve esencialmente para poder “modular” los intercambios comerciales, adquiriendo justamente lo que uno necesita, uno deba “truequear” primero sus bienes con oro u otro bien que, inicialmente no le interesa para nada?!

Puede parecer una pregunta muy enrevesada, pero no lo es, en absoluto. Es esencial y su respuesta creo que demuestra que el patrón oro es un error en la actual filosofía económica del liberalismo económico.

¿No sería más sencillo que, en esa supuesta fase de transición de un modelo económico basado en el trueque a uno basado en la moneda, se inventara un nuevo producto, llamado “moneda” y que tuviera la utilidad que hoy mismo tiene (adquirir sólo lo que uno realmente quiere y deshacerse de los bienes que no necesita) sin necesidad de seguir utilizando el trueque primero, en este caso, con el oro?

Que eso sea una operación compleja no significa que no sea la única válida desde un punto de vista formal.

Caso práctico

Yendo a un caso práctico, si yo soy un pizzero y necesito una silla, pero ya no quiero producir 100 pizzas para obtener una silla, porque, entre otras cosas, a lo mejor no encuentro nadie que acepte ese trueque, ¿Por qué debería tener que encontrar a un vendedor de oro que sí acepte pizzas a cambio de oro?!

Trasladando la pregunta al momento actual: ¿Por qué un banco debería aceptar una pizza a cambio de darnos 10 euros? Un banquero no tiene porqué salirse del mercado y si vende un producto (dinero, en este caso) tiene toda la lógica que también espere un rendimiento en forma de dinero (el interés del préstamo), como todo el mundo espera en un sistema comercial monetario…. ¿O no?!

¿Es difícil integrar el sistema bancario en el Mercado Libre? Sí, eso parece, pero esa dificultad no implica que no se pueda realizar esa integración, de alguna manera.

El que no se diera una integración bancaria dentro del Mercado Libre en los tiempos en los que se inventó la moneda, no significa que ese modelo antiguo de transición, basado en el patrón oro, sea el más correcto. No debemos de olvidarnos de la tecnología actual, de nuestra mayor capacidad intelectual, etc.

El Bitcoin

El Bitcoin representa a la perfección lo que estoy comentando: Con el Bitcoin ya no es necesario el respaldo de la moneda en ningún sentido.

El Bitcoin es un sistema con una gran ventaja y un gran inconveniente asociado a esa ventaja: Tiene la ventaja de que no hace falta confiar en la persona con la que hacer la transacción. El inconveniente es que, para conseguir esa ventaja, el sistema es tremendamente complicado, basándose en encriptación matemática de alta dificultad.

La complejidad del Bitcoin hace que sólo unos pocos confíen en él. Será muy difícil que alguien que no entiende un sistema monetario, deposite su capital en él. Sobre todo, porque huye de un sistema monetario que tampoco entiende muy bien y que también ha resultado ser totalmente fraudulento, como es el sistema bancario-estatal actual.

La gente no puede tener una seguridad total en el Bitcoin porque precisamente nunca lo podrá entender (la gran mayoría). Es decir, yo creo que, por mucho tiempo, seguiremos necesitando un sistema monetario basado en la confianza. Y, por lo tanto, el mercado libre, seguirá jugando un papel fundamental, fulminando a los estafadores y ladrones del sistema, en cuanto se detecten.

Por otra parte, aunque no se deba prohibir, el mercado global o la globalización en sí misma, no es especialmente un tema de interés al Libertarismo, más centrado en la gestión localizada, donde la confianza mutua es muy importante, sencilla y posible.

Libre comercio monetario

Como conclusión, un modelo interesante (aunque aparentemente descabellado) sería eliminar los bancos centrales y dejar que los bancos comerciales intentaran CONVENCER a la gente para que usaran sus préstamos de monedas “BBVA, SANTANDER…” Habría una tabla de cambio para todas las monedas disponibles y su valor interrelacionado iría cambiando en función de que fueran administradas correctamente o no (tal como debería hacer un banco central y que no hace porque está en manos del Estado, inepto, corrupto, etc.)

El proceso sería como sigue:

  1. Yo, como pizzero, me informo y parece que la moneda gestionada por un banco en particular es muy estable en su valor y es admitida por muchas empresas.
  2. Entonces me dirijo a ese banco a pedir un préstamo con la promesa de que voy a devolverlo con los respectivos intereses.
  3. El banco estudia la viabilidad de mi promesa.
  4. El banco me da el préstamo.
  5. Poco a poco voy devolviendo el dinero prestado, más los intereses acordados.
  6. Los intereses acordados, son el beneficio del banco y el resto se anula como dinero en curso.

Ese sería el proceso natural, o uno de los procesos naturales, el supuestamente más habitual.

¿Qué pasaría si yo no puedo devolver el préstamo? Si yo no puedo devolver el préstamo, entonces ese banco tiene más dinero en el sistema de lo que es necesario (yo no he podido darle valor a ese dinero, al no poder devolver el préstamo). Por lo tanto, el valor del dinero de ese banco cae con respecto de las otras monedas, por lo que el beneficio real del banco (el interés que me cobró) también es menos… Por esta razón, el banco es el primer interesado en que se devuelvan todos los préstamos concedidos. Lo que asegura que la gente, ni el banco, harán trampas…

Para que se acabe de entender cómo funcionaría el Mercado Libre del dinero, si un banco da indiscriminadamente préstamos, su moneda se devaluaría enormemente, hasta no valer nada… Eso es lo que pasa en economías muy intervenidas como la venezolana, ahora mismo: El peso ya no vale nada… Por lo tanto, el banco, aunque tuviera muchos “billetes”, en realidad no tendría nada de valor…

Yo creo pues, que el Libertarismo debería caminar hacia ese sistema monetario, basado en pequeños grupos sociales que se relacionan bajo el supuesto de la confianza y de la reacción del mercado, ante el resultado de su ausencia. Y definitivamente, dejar el concepto del patrón oro para cuando no sabíamos hacerlo de otra manera… 😉

¿Patrón oro? No gracias.

El oro no es más que otro bien, como podía ser en su momento, la sal, las especias, otros metales preciosos, etc…

Muchos liberales se parten la cara defendiendo el patrón oro como la forma de sanear la economía, en este caso la economía de libre mercado que todos nosotros defendemos. Pero curiosamente, los defensores del libre mercado, defensores del patrón oro, sacan del mercado un bien importante, como es el oro, que al ser usado como respaldo monetario, pasaría a ser algo redundante de la moneda: Dos bienes con el mismo valor… ¿No es una cierta perversión del mercado libre ésta? Sirva de aperitivo esta evidente perversión del mercado libre. Pero hay más…

La moneda fiat, por el otro lado, también es un bien en sí mismo, puesto que ofrece un servicio: El servicio del comercio a quien dispone de ella, para comprar o vender cualquier cosa… Por lo tanto, en un mercado libre, como el defendido por el liberalismo, ¿tiene mucho sentido limitar de cualquier manera la producción de un bien, en este caso la moneda?… Yendo a las bases más esenciales del libre mercado, controlar la producción de un bien, no es libre mercado, en absoluto; aunque ese bien sea la propia moneda.

Por lo tanto, si bien es malo que la moneda fiat esté en manos de los antojos gubernamentales, que nos llevan a cuotas de inflación a veces desorbitadas; también es cierto que el patrón oro, con esa falta de libertad sobre un producto como es el oro o es la moneda (ambas con el mismo valor); parece una gran contradicción en el mismo seno del liberalismo: El dinero y la falta de libertad para comerciar con el mismo.

En el otro lado, la reserva fraccionaria es un mecanismo muy bueno para ir introduciendo en el mercado la cantidad de moneda necesaria para comerciar con los bienes presentes en cada momento.

Lo único que el liberalismo debería hacer, en mi opinión, es clamar por un mercado libre, pero también para las monedas fiat. En este escenario, los consumidores elegirían sólo aquellas monedas que estuvieran mejor gestionadas y así, mediante la libre competencia monetaria, se irían generando monedas muy fuertes y desvinculadas de la corrupción gubernamental, puesto que, por supuesto, la generación de la moneda fiat, como cualquier otro bien, debería estar fabricada por entidades privadas… Ya, eso, hasta los liberales nos parece una locura, pero sólo se puede predicar con el ejemplo amigos… Y posiblemente, este ejemplo de confianza en nuestro ideario liberal, sería lo que definitivamente nos daría el nivel de credibilidad necesario para que la sociedad abandone de una vez por todas el progresismo imperante a nivel global.

Conclusión: El dinero es un bien (que sirve para comerciar) y el oro es otro bien que sirve para adornar, para ostentar cierto tipo de poder, etc… Dejemos que estos bienes convivan en nuestro querido Libre Mercado, sin que ninguno de ellos, sobre todo el dinero, sufra el control Estatal, que tanto denostamos los liberales… Así, sin salirnos de nuestras máximas esenciales, la economía irá “fina como la seda” y, por fin, podremos demostrar que nuestro ideario libertario realmente funciona y no lo necesitamos parchear con ciertos “tintes totalitarios”, como podría considerarse al patrón oro…

Fascismo de derechas y de izquierdas

censura1Recuerdo haber tratado este tema antes, pero lejos de mitigarse el problema, veo que cada día se acrecenta, por lo que me veo con ganas de volver a tratarlo. Se trata de la típica falacia de llamar fascista a la derecha política. También analizaré algo el tema para ver quienes son los verdaderos fascistas en nuestra sociedad.

Definiciones

Como buen punto de partida, conviene irse a la RAE para ver de qué estamos hablando:

fascismo
Del it. fascismo.
1. m. Movimiento político y social de carácter totalitario que se desarrolló en Italia en la primera mitad del siglo XX, y que se caracterizaba por el corporativismo y la exaltación nacionalista.

corporativismo
De corporativo e -ismo.
1. m. Doctrina política y social que propugna la intervención del Estado en la solución de los conflictos de orden laboral, mediante la creación de corporaciones profesionales que agrupen a trabajadores y empresarios.
2. m. En un grupo o sector profesional, actitud de defensa a ultranza de la solidaridad interna y los intereses de sus miembros.

nacionalismo
De nacional e -ismo.
1. m. Sentimiento fervoroso de pertenencia a una nación y de identificación con su realidad y con su historia.
2. m. Ideología de un pueblo que, afirmando su naturaleza de nación, aspira a constituirse como Estado.

Según estas definiciones se podría resumir que fascismo es básicamente totalitarismo, es decir, un sistema político anti-democrático y que, como es lógico, se apoya en un Estado todo-poderoso para imponer esas ideas únicas del totalitarismo.

Implicaciones

Para empezar, dos implicaciones generales importantes:

  1. El fascismo puede ser de cualquier ideología. Sólo es necesario que se intente imponer una idea para que sea una actitud fascista.
  2. Derecha e izquierda, apuestan por un Estado muy poderoso, que controle de forma generalizada a la sociedad.

Yendo a las diferencias entre las dos grandes ideologías políticas, izquierda y derecha, dado que la derecha apuesta por el libre comercio, el control estatal es, al menos en teoría, más moderado en la derecha. Al menos, por lo económico. En el lado social, es claro que la derecha es conservadora y la izquierda progresista. Muchos pensarán que progresismo es sinónimo de libertad y,  por lo tanto, lo que la derecha gana en libertad económica, lo gana la izquierda en libertad social. Pero no, no debemos confundirnos en este punto. Lo aclaro a continuación.

El progresismo no apuesta por la libertad social, sino por imponer un modelo “moderno” a la sociedad, al igual que la derecha apuesta por imponer un modelo “conservador”. Pero ninguno apuesta por un modelo de libertad individual en el plano social. Sólo los liberales o libertarios (corriente política muy minoritaria) son los que apuestan por libertad también en el plano social, sin que el Estado imponga a “golpe de ley” ninguna opción social.

El progresismo no apuesta por la libertad social, sino por imponer un modelo “moderno” a la sociedad, al igual que la derecha apuesta por imponer un modelo “conservador”.

Por lo tanto, en cuanto a libertad, está claro que la derecha se muestra claramente más libre, aunque sea sólo en la faceta económica. La izquierda, sin embargo, se muestra más impositiva y controladora en ambos grandes sectores: El económico y el social.

Democracia

Pero este debate no tendría la más mínima importancia si, al final, las políticas administradas (de derechas o izquierdas) estuvieran legitimadas de una forma clara y evidente. Pero es que esta legitimación no existe realmente.

Lo que legitima una política es que provenga de un proceso democrático… real. El adjetivo “real” es sumamente importante, puesto que la democracia puede corromperse en según qué situaciones. Lamentablemente, estamos en un momento de la historia, donde la democracia está muy corrupta y lo que tenemos, sea lo que sea, no proviene de una actitud realmente democrática. Por lo tanto, la conclusión es muy clara: Estamos ante Estados teóricamente democráticos pero que en el fondo, son bastante totalitarios…

Demagogia y mentira

¿Por qué digo que la democracia actual, concretamente en España, no es real? Por dos razones básicas, dependiendo de cuál sea la opción de gobierno final:

  • Si gobierna la izquierda, el voto ganador proviene básicamente de la demagogia
  • Si gobierna la derecha, el voto ganador proviene básicamente de la mentira

La demagogia se utiliza para manipular las mentes más débiles o perezosas, que no saben o quieren analizar más allá de lo aparente y se quedan sólo con la apariencia de una idea, típicamente muy atractiva. Esta manipulación del prójimo se da por muchas razones: Ignorancia, simple orgullo (ego), poder o dinero… O una combinación de las anteriores. Pero en ningún caso esa manipulación se hace por el bien ajeno, común o social, como los demagogos de la izquierda indican todo el tiempo. Cuando la demagogia se lleva al terreno de lo político se le llama Populismo: El “arte” de engatusar a la gente para que te vote aunque ese voto no les convenga. También hay un tipo de populismo de derechas, pero es mucho menos frecuente dado la naturaleza intrínseca del pensamiento de derechas.

Por otro lado, las ideas de la derecha son, o bien complicadas (economía) o bien tradicionales (sociedad). Ambos calificativos no son realmente atractivos a primera vista. Por esa razón, el político de derechas utiliza a menudo la mentira para lograr votos, intentando no explicar las complicadas ideas económicas o vender las conservadoras y “aburridas” ideas sociales.

Por lo tanto, parece claro que estamos ante un panorama político bastante mediocre, donde se presume mucho de democracia pero que en la práctica existe una sociedad, o bien muy traicionada (mentira) o bien muy manipulada (demagogia). Es normal pues que el nivel de descontento político sea enorme.

Conclusión: ¿Quién es más fascista?

Pero volviendo al asunto con el que inicié este artículo, si existe una ideología fascista en la sociedad, ¿sería más de derechas o más de izquierdas?

Ya sea a través de la mentira o de la demagogia, parece que ambas grandes opciones políticas no practica la democracia plenamente, por lo tanto, ambas son relativamente fascistas. Pero hay dos diferencias sutiles pero importantes que hacen que una sea más fascista (menos demócrata) que la otra. Ya han sido apuntadas antes, pero a continuación se enumeran:

  1. La izquierda apuesta más por un gobierno estatista. Es decir, la izquierda reclama más control e intervención del Estado en la sociedad. Esto es una característica incluida en el fascismo.
  2. La derecha, pese a apostar por establecer leyes que intervienen en las opciones sociales, al igual que la izquierda, deja mucha más libertad en el aspecto económico. Por lo tanto, la izquierda, al imponer unos modelos económicos, vuelve a ser más fascista que la derecha.

Para quién tenga un mínimo de capacidad analítica, es muy evidente quién es más propenso al fascismo y curiosamente son los que acusan más de fascistas: Los de ideología de izquierdas o progresistas. Con esto, no quiero decir que cualquier progresista sea fascista, ni que todos los conservadores dejen de serlo. Sino quién es más propenso a serlo, según sus propias características ideológicas. Lo que sí me parece indignante es que se de por válido en muchos ámbitos, incluso entre los propios conservadores, que el fascismo es casi un sinónimo de ser de derechas, cuando en realidad es más bien lo contrario y, aún así, por parte de la derecha, no se ha usado esa baza argumental casi nunca por una especie de exceso de respeto hacía los progresistas que no cesan en acusar a los conservadores de fascistas. ¿Será que realmente existe una gran parte de fascista en cualquier progresista?… 😉

La alternativa: Liberalismo.

A pesar de considerarme aún muy conservador (o naturista, que para mi es equivalente), actualmente opto más por el Liberalismo (o Libertarismo, según las fuentes).

En el Liberalismo la prioridad es la libertad del individuo, no los Principios que tenga. Es decir, algo que está muy en contra de las dos ideologías tradicionales de izquierdas y derechas. De todas formas, al contrario de lo que pueda parecer, un liberal está más cerca de uno de derechas que no de uno de izquierdas, porque el de derechas apuesta por la libertad de mercado mientras que el de izquierdas apuesta por un Estado paternalista que lo controle todo, incluso las relaciones sociales.

Por lo tanto, al declararme liberal (total, no sólo económico) freno la demagogia y la manipulación de la izquierda y puedo impedir que me impongan sus ideologías sociales progresistas mediante el Estado, sin el temor que me acusen de lo mismo al intentar imponer una idelogogía social, en este caso conservadora.

Por lo tanto, viva el liberalismo y abajo el fascismo!, provenga de donde provenga! 😉

Cómo un conservador se vuelve libertario

libertario-e1324186424277A partir de ahora me declaro libertario, que no es liberal o neo-liberal, no confundir términos.

Ser libertario significa abogar por la libertad máxima del individuo. Una libertad tanto en el plano económico como en el plano social. Muchos diréis que ser liberal en el plano social es ser progresista social, pero también os estáis equivocando y ahora os explicaré porqué.

El conservadurismo es un movimiento político que busca imponer un modelo social basado en la supuesta naturaleza del individuo.

El conservadurismo es un movimiento político que busca imponer un modelo social basado en la supuesta naturaleza del individuo. Digo “supuesta” porque siempre es discutible qué se entiende por “naturaleza del individuo”.

En el otro extremo está el progresismo. El progresismo es un movimiento político que busca imponer un modelo social basado en la imposición de ideas de ingeniería social, que nunca o casi nunca tienen nada que ver con la realidad natural del individuo: Feminismo radical, ideología de género, creencia absoluta en el concepto de maldad, etc; son sólo algunas de las ideologías que se intentan imponer desde un gobierno progresista.

El progresismo es un movimiento político que busca imponer un modelo social basado en la imposición de ideas de ingeniería social.

Filosóficamente, me sigo confesando conservador porque creo que, en general, este movimiento es el más realista y general posible. No obstante, a nivel político, real y práctico, he optado por el libertarianismo porque eso libra de la imposición progresista a toda la sociedad, que yo considero poco menos que delirante en casi todos los aspectos de esa ideología.

En el libertarianismo cada individuo decide qué hacer en su vida, no sólo con su vida, sino con las de sus congéneres. Es decir, operar con total libertad. La cara amarga de tal situación es que hay que ser muy responsable de los actos que, en libertad absoluta, se realizan. Por lo tanto, si por ejemplo uno mata injustamente, se arriesga a que la sociedad le condene. Y la condena social puede llegar a ser mucho peor que la de un juez, sobre todo en la era de la globalización, donde “todo se sabe”…

En el libertarianismo cada individuo decide qué hacer en su vida, no sólo con su vida, sino con las de sus congéneres.

Puede ser que haya muchos lectores que crean que hay hechos obviamente perversos para toda la sociedad y que, por lo tanto, no es necesario que sean juzgados a nivel individual, sino colectivamente, instaurando las leyes necesarias; y que su ausencia llevaría a un caos social extremo. Pero hay un ejemplo muy claro donde esta hipótesis falla rotundamente: La aprobación/desaprobación del aborto en nuestra sociedad:

Para un conservador, un aborto es un crimen que está, cuando menos, a la misma altura que un asesinato común. Sin embargo, siendo legal, la sociedad no se derrumba. Los progresistas pueden argumentar que esta es la prueba que demuestra que el aborto no es un crimen, pero los conservadores dirán que lo que ocurre es que la justicia estatal es injusta, porque en libertad real, la sociedad acabaría por condenar el aborto, al igual que hoy todos condenamos la muerte de otros individuos totalmente indefensos, como son los bebés (nacidos).

Inciso: Yo diferencio tres tipos de justicia:

  • Justicia natural: “La ley del más fuerte”, tanto a nivel físico como mental.
  • Justicia social: “La ley de la sociedad”, como conjunto de individuos, no como Estado, ni tampoco relacionado con el concepto de democracia. Es decir, que sea la sociedad, independientemente de cómo esté organizada (Estado-anarquía), ni de donde provenga (totalitarismo-democracia) sea la que imparta justicia, según sus propias respuestas a los actos de sus individuos.
  • Justicia estatal: “La ley del Estado”, independientemente de cómo se haya instaurado ese Estado (totalitarismo-democracia).

Yo entiendo que la justicia social es una evolución de la justicia natural, cuando se trata de individuos sociales como los Seres Humanos. La justicia estatal debería ser una copia calcada de la justicia social, pero como entidad compleja que es, una sociedad es muy difícil de analizar y determinar qué es realmente justo para ella. Es decir, un Estado nunca o casi nunca estará ni cerca de determinar que es justo o no es justo en su sociedad. El ejemplo del aborto es el más claro ejemplo de esta afirmación. Por lo tanto, al contrario que progresistas y conservadores, el libertarianismo cree que la justicia social no puede provenir del Estado, sino directamente de los individuos que forman la sociedad, con sus críticas activas o pasivas y sus actitudes de aprobación o desaprobación correspondientes.

Como ejemplo de verdadera justicia social, y siguiendo con el ejemplo del aborto, si los conservadores tienen razón, la justicia social (real) acabaría por apartar a los abortistas de la sociedad y esa actitud acabaría como una actitud residual, así como otras muchas, que sólo demostraría la variabilidad del Ser Humano debido a su libertad intrínseca, que le puede llevar incluso a su propia infelicidad (ser apartado socialmente, en este caso). Lo mismo se puede decir si fueran los progresistas los que tienen la razón en este tema: Acabarían arrinconando a los conservadores. Pero mientras haya un estado manipulado por lobbies de presión, eso nunca se sabrá y siempre se mantendrá un clima de tensión social con éste u otros muchos temas polémicos y controvertidos.

Personalmente, creo que el Estado está tremendamente manipulado por pequeños grupos de presión (“lobbies”) progresistas, que dirigen la justicia estatal muy lejos de la social, la real. Por lo tanto, desde el libertarismo ya me basta que al menos los progresistas no puedan imponer a la fuerza sus ideas. Ya me encargaré yo (y los que piensan como yo) que las ideas coherentes del conservadurismo sean adoptadas libremente: Si los conservadores (filosófico en mi caso) estamos en lo cierto, nuestras ideas serán la mayoría en la sociedad y se habrá derrocado el progresismo como movimiento generalizado en la sociedad. En caso contrario, lo mismo; pero en el camino no se habrá crispado la sociedad, llena de fanatismo agresivo que, al final, no hace más que cohibir la verdadera y última expresión de… LIBERTAD INDIVIDUAL…

Privatizaciones: Otro engaño PP-PSOE

dinero

Un concepto económico del que me acabo de enterar, que me parece muy importante: Los “pepesoeros” (PP-PSOE) privatizaron empresas públicas vendiéndolas a sociedades privadas y quedándose el dinero en el Estado, con la mala excusa de que era para todos los servicios públicos restantes.

Es muy mala excusa porque un político nunca será un buen empresario (los mejores empresarios son los empresarios, por definición). Por lo tanto, quedarse (robarnos) nuestro dinero, conseguido de servicios públicos, para seguir gestionando otros servicios públicos es una incongruencia bastante evidente.

Pues bien, una privatización real, según el ideario libertario, debería consistir en repartir el valor de esas empresas públicas (mediante acciones de bolsa) entre toda la población. A partir de ahí, cada individuo decide qué hacer con sus acciones: Venderlas a otros individuos, comprarlas de otros individuos y/o implicarse activamente en la productividad de esa empresa, ahora ya privada y, por lo tanto, realmente productiva (por el interés real de todos sus accionistas).

Nos han estado vendido (engañando) muchos años que el PP (sobre todo) era un partido liberal económico (o neo-liberal) cuando dista muchísimo de serlo y, además, también ya ha abandonado hace bastantes años el conservadurismo social.

Por lo tanto, el PP actual tiene secuestrado (o robado casi) la mayor parte del voto de los liberales económicos y, dicho sea de paso, del voto social-conservador. Por todo eso, votar al PP siendo libertario o de derechas es lo más estúpido que se puede hacer en democracia.