Diferencias sí. ¿Estupideces e hipocresías? Las mínimas.

Cuando veo este tipo de personas (“extremas”, “radicales”… podríamos decir) no pienso en ellas como individuos, sino que pienso en los extraños y misteriosos motivos de la Naturaleza para crear semejantes “loquitos”…

Esta gente, realmente consiguen el efecto totalmente opuesto al que buscan: Sentirse especiales y diferentes… Realmente, yo no los veo como personas independientes, diferentes, especiales, con fuerte personalidades, etc; sino todo lo contrario: Son personas esclavizadas a la propia imagen y con efectos totalmente nefastos para ellos mismos, por muchas razones que creo que no viene al caso analizarlas ahora.

¿Pero qué busca la Naturaleza al crear semejantes “barbaridades individuales”? ¿Crear contra-ejemplos (ejemplos a no seguir) claros y evidentes? ¿Explorar los límites de la Naturaleza? ¿Simple compensación de lo mayoritario con excepciones radicales? ¿Hacernos pensar sobre la propia naturaleza humana?…

No sé, se me ocurren decenas de preguntas relacionadas, ninguna con una respuesta totalmente clara y evidente. Pero lo que está claro para mí, es que a nivel personal, estos individuos son auténticos desgraciados que les ha tocado “bailar con la más fea”… Les ha tocado el papel de “malo” en la película… Se pasarán la vida intentando creerse lo bien que están e intentando que los demás también se lo crean. Pero nada más lejos de la realidad. Son personas muy extremistas que, en este caso, les ha tocado uno de los peores extremos: La obsesión por la apariencia física…

La Naturaleza, incluso la sociedad, puede que necesite estos individuos pero lo que no soporto son los HIPÓCRITAS que nos llaman a los demás “cerrados de mente” por decir que esto es una auténtica locura (no puede ni comer con normalidad hombre!)… Hipócritas y estúpidos, porque la locura es una enfermedad desde un punto de vista personal, pero es algo necesario a nivel de sociedad o de Civilización… En el fondo, y en un plano GENERAL, estos “loquitos” no son malos “especímenes”. Por lo tanto, no tenemos porqué luchar contra ellos. Pero si contra los hipócritas que buscan estúpidas argumentaciones para fomentar esa “ruina personal”. Las enfermedades hay que aceptarlas, respetarlas, curarlas, etc; pero nunca fomentarlas.

Buscadores de paz interior

pazHay gente que busca calmar su “guerra interior” mediante la paz que otros puedan darle… Es imposible. Son los “buscadores eternos de paz”…

Hay quien busca incansable una paz que mitigue los síntomas de sus desequilibrios emocionales internos… Pero buscan esa paz en otras personas… Concretamente, la suelen buscar en sus parejas sentimentales.

Estos individuos generan dos tipos de conflictos: Un conflicto interpersonal en la pareja y un conflicto intrapersonal en la otra persona. Una persona con desequilibrios internos sólo puede desequilibrar, tanto la relación como la otra persona. Es obvio porqué desequilibra la pareja. Pero también desequilibra a la otra persona porque ésta necesita romper su equilibrio interno para “compensar” el desequilibrio de su pareja y el de la relación. Dicho de una forma más drástica pero concisa: La mejor manera de llegar a la locura es intentar entenderla.

Por todo esto, después de algunos intentos de intentar que nuestra pareja sea consciente de su problema personal y lo intente solucionar, uno debe desistir definitivamente. Si no lo hace, uno corre el peligro de ahogarse junto al ahogado que intenta auxiliar. Y eso es inaceptable por mucho sentimiento que haya en juego.

La piscina vacía…

Ahora lo veo claro. Fui un crío. Fui un crío que se lanzó a una piscina sin comprobar si tenía ni siquiera un metro de agua. Y de cabeza. Eso me dejó totalmente expuesto. Dejó mi persona al descubierto, no frente a una auténtica desconocida, sino a la Vida, a la Naturaleza, a la Diversidad.. En este caso, la diversidad Humana… Las apariencias engañan y no podemos dejarnos llevar por una apariencia “bonita”, en cualquiera de sus sentidos. Si lo hacemos, nos exponemos, sobretodo a perder lo más valioso de nuestras vidas: El tiempo. Si fuera posible volver a “rebobinar nuestras vidas” no tendría mayor importancia. Pero no es así. Nuestro tiempo es oro. Nuestra vida se acaba. Debemos priorizar mucho…. Sino, al final, nos sentimos traicionados por nosotros mismos… La peor de las traiciones…

Los que menos me conocen me tachan de ser frío, analítico e, incluso, distante en las relaciones pesonales. Definitivamente, no me conocen bien. Porque el error que cometí en esta relación fue por todo lo contrario. Fui cálido, impulsivo y muy próximo… Pero tendría que haber mantenido las distancias… Esas distancias me hubieran permitido ver la situación con mayor realismo. Es posible incluso que esa “toma de realidad” hubiera encaminado esa relación por otros “derroteros vitales”. Unas vivencias que, a lo mejor no serían tan emocionantes pero seguro, más verdaderas. La piscina no estaría totalmente llena pero, a lo mejor, nos hubiera permitido nadar con suficiente comodidad… Incluso, a lo mejor, podríamos haberla llenado entre ambos, con sacrificio, paciencia e ilusión mutuas…

Pero no. La piscina estaba vacía por completo. Y la lesión que ambos sufrimos nos destrozó casi por completo. En esa trágica situación sólo es factible preocuparse por la propia subsistencia, y no la subsistencia de la relación… Por lo tanto, la relación acabó y  aún me estoy recuperando de aquel trágico “accidente sentimental”…

Todo empezó con aquel encuentro deseado. Sonrisas emocionadas. Ojos iluminados por la luz de esa templada tarde estival. Primeras frases después de tanta contención… Frases sinceras, naturales, alegres y desbordantes de ilusión… Acto seguido, un beso profundo y dulce, totalmente abstraído de las miradas y comentarios de los conductores que por nuestro punto de encuentro pasaban… No existía nada más en ese momento para ambos… Nada importaba. Nada podía perturbar ese instante tan especial…

Trasladamos ese universo que ambos recreamos a aquella pequeña y algo asilvestrada playa… Sonrisa amplia que también se veía en sus preciosos ojos, brillantes de la emoción… Sonrisa que seguía radiante cuando la miraba mientras “bailábamos al son de atardecer”, dentro del agua, girando suavemente sobre nosotros mismos, dejando los rayos del sol pasar a entre nuestros rostros… El baile más sensual y emotivo de mi vida.. En ese instante y lugar, todo parecía tan real, tan tangible, tan perfecto…

Ahora, desde la distancia, me arrepiento de no haberme ido a casa después de aquella maravillosa tarde de verano en la que intimamos por primera vez… Aquello tenía que haber sido el primer capítulo de una verdadera historia de amor. Sin embargo resultó ser el inicio de una trepidante película “romanticoide” al más puro estilo norteamericano… De esas películas que, cuando acaban (bien, por supuesto) siempre piensas “claro, es una película..”…

Sólo espero que, si se me brinda otra oportunidad parecida en mi vida, tenga el valor, la fortaleza y la serenidad para “cerrar capítulos” en lugar de intentar vivir alguna de esas estúpidas películas de domingo por la tarde que te hacen creer en el “amor gratuito”, aquel que se puede conseguir con un chasquido de dedos o poco más…

En fin… Un capítulo más en mi vida que debo cerrar definitivamente… Empezó como una gran historia de Amor. Acabó como una simple película romántica, pero esta vez, sin final feliz…