Transigencia en pareja

pelea-de-pareja-645x353Quiero exponer como una novedad para mí mismo que uno debe cambiar hasta su propia personalidad si es necesario, para poder ajustarse a su relación sentimental. No se trata de una rendición al ego del otro, sino de una muestra sin precedentes de adaptabilidad y transigencia. Y por supuesto, debe salir de uno mismo, no del otro.

Y esta voluntad de adaptación a la relación sentimental, o a la otra persona si se ve cierto eufemismo en mis palabras, no es gratuita como pudiera parecer: Esa adaptabilidad es el precio que se debe pagar por la “química” que, por lo menos, ya debe existir… Me refiero a la ilusión, a la atracción, al “hormigueo en el estómago”, a esa pasión inicial… No sé cómo definirla exactamente, pero creo que el lector ya sabrá a lo que me refiero.

Lógicamente, si ya hablamos de etapas posteriores de la relación, donde hay algo más que esa pasión inicial, más razón hay para comprometerse voluntariamente en esa adaptación personal. Quiero insistir en que no es una adaptación o cambio personal sin sentido. Se hace por esa chispa mágica que hay entre las dos personas. ¿Y porqué es tan importante para mí, además de que genera muy buenas sensaciones? Pues porque creo que es la señal primordial de la Naturaleza que nos indica que esa persona es la correcta.

Los problemas de “incompatibilidad de caracteres” que van apareciendo provienen de la mochila emocional que todos llevamos a nuestras espaldas y que finalmente dan al traste con la relación…. Esas mochilas emocionales están cargadas de mucho ego. Mucho egoísmo que anula cualquier tipo de relación social, empezando por la relación de pareja, claro.

Por lo tanto, es cierto que no hay que ceder a un cambio impuesto nunca… Pero también es cierto que uno debe reinventarse constantemente cuando emprende una relación de pareja, sobretodo si uno ya es una persona muy madura, muy evolucionada; puesto que en ese estado, se le suponen muchas rarezas que pueden ser motivo de confrontación en la pareja.

Una implicación muy importante de esta conclusión es que al realizar ese cambio personal, es muy probable que nos encontremos con una nueva persona que se adapta mejor a nuestra verdadera esencia personal… Es decir, pese a lo que nuestro ego nos indica, es posible que ese cambio personal nos genere más paz interior, al estar más en consonancia con la “voluntad Natural”. Parece ser pues, que ese dicho de que una relación sentimental nos ayuda a evolucionar como personas, es muy cierto… 🙂

Buscadores de paz interior

pazHay gente que busca calmar su “guerra interior” mediante la paz que otros puedan darle… Es imposible. Son los “buscadores eternos de paz”…

Hay quien busca incansable una paz que mitigue los síntomas de sus desequilibrios emocionales internos… Pero buscan esa paz en otras personas… Concretamente, la suelen buscar en sus parejas sentimentales.

Estos individuos generan dos tipos de conflictos: Un conflicto interpersonal en la pareja y un conflicto intrapersonal en la otra persona. Una persona con desequilibrios internos sólo puede desequilibrar, tanto la relación como la otra persona. Es obvio porqué desequilibra la pareja. Pero también desequilibra a la otra persona porque ésta necesita romper su equilibrio interno para “compensar” el desequilibrio de su pareja y el de la relación. Dicho de una forma más drástica pero concisa: La mejor manera de llegar a la locura es intentar entenderla.

Por todo esto, después de algunos intentos de intentar que nuestra pareja sea consciente de su problema personal y lo intente solucionar, uno debe desistir definitivamente. Si no lo hace, uno corre el peligro de ahogarse junto al ahogado que intenta auxiliar. Y eso es inaceptable por mucho sentimiento que haya en juego.

El amor versus “la fluidez sentimental”…

¿Por qué insistimos la gran mayoría en que las relaciones de pareja siempre deben “fluir”? ¿Y que si no “fluyen” por si solas es porque no deben existir? ¿Qué majadería es esa? Jejeje… ¿Es que acaso la Naturaleza previó que los Seres Humanos íbamos a tener costumbres, cultura y, sobretodo, unas “mochilas emocionales” que a muchos les cuesta descargar de una forma inaudita?

En fin señores, por mucho que lo divulgue me siento (como en otras ideologías mías) bastante solo al afirmar que NO ES CIERTO QUE LAS RELACIONES SÓLO MEREZCAN LA PENA CUANDO “FLUYEN”… (maldita palabra estúpida!)… No obstante, lo voy a exponer brevemente de nuevo por si alguno “cae en la cuenta”…

Una relación sólo es potencialmente válida si existe algún indicador de que lo sea… Parece una obviedad lo que acabo de escribir, pero es una frase que da paso a la gran pregunta:

¿Cuál es el indicador que determina que una relación recién iniciada podría llegar a funcionar?

Yo, ahora, tengo una respuesta muy contundente: La “química”… Sí, eso que muchos llaman “flechazo”, “tontería”, “gusanitos en el estómago” y otros términos que no acaban de ser demasiado objetivos pero que cualquier Ser Humano creo que puede entender… Y no!, no hablo de sexo, ni siquiera de la burda atracción puntual y temporal de una “noche de sábado” o en la cola del supermercado… Hablo de aquella sensación que te hace dejar precisamente el sexo de lado para entrar en un mundo de sensaciones que no parecen objetivas a nuestros torpes ojos pero que son unas sensaciones seguramente muy objetivas y razonables para la propia Naturaleza que nos “diseñó”…

Para que se entienda mejor, voy a usar una analogía Natural, también muy extendida en la población y muy poco meditada en lo que se le asemeja a esta fase de “química” entre dos personas que son casi desconocidas entre sí…

¿Por qué una madre adora a su bebé recién nacido? La respuesta es muy simple: Es el mecanismo natural (instintivo) que permite que ese bebé pueda vivir… Esa “personita” no tiene nada de lo que consideramos como valioso a nivel Humano: No habla, no tiene consciencia ni de sí mismo y por lo tanto no sabe ni quién es su madre, etc… Pero aún así, una madre daría su propia vida por ese “pedazo de carne y huesos”…

El ejemplo anterior nos da una prueba de que la Naturaleza no hace nada si no tiene un objetivo claro y evidente… Como dijo Einstein, “Dios no juega a los dados”… Para los laicos, se puede substituir “Dios” por “Naturaleza” y la frase tiene el mismo valor…

Es decir, cuando en la Naturaleza observamos un proceso tan potente como el amor de una madre por su bebé recién nacido, o esa atracción tan demoledora por otra persona… NO ES CASUALIDAD señores… No es un capricho natural…No obedece sólo a unas reglas sexuales que sólo buscan la burda reproducción… El Ser Humano también tiene INSTINTO SOCIAL del que, seguramente depende directamente esa capacidad de sentirse atraído de esa forma tan integral y poderosa por otra persona… Esa atracción, sin ser aún amor, es el precedente del mismísimo Amor…

Por lo tanto, de la misma forma que una madre no desprecia ese amor incondicional por su bebé recién nacido, una persona no debería despreciar tampoco esas sensaciones que le llevan a “glorificar” a otra persona y no querer separarse de ella aunque… apenas se conozcan!

A efectos prácticos, esta conclusión se traduce en que debemos SACRIFICARNOS mucho más de lo que popularmente y en la actualidad se cree. Porque no es un sacrificio baldío… Al igual que el sacrificio de la madre por su bebé, ese sentimiento o “pre-sentimiento amoroso” es el inicio de GRANDES experiencias vitales que son casi más importantes que la propia vida! De hecho, el amor es la fase previa a la propia concepción de ese bebé que después adoraremos incondicionalmente… Por eso, la Naturaleza “estimó apropiado” que esa “química inicial del amor” fuera tan intensa, tan arrolladora… Por que es IMPORTANTE…

Pero no, nosotros, estúpidos soberbios e “ignorantes naturales” nos cavamos una y otra vez nuestra propia “tumba sentimental” argumentando verdaderas falacias para no sacrificarnos por ese “sentimiento incipiente”, por ese “amor fetal” que, con esa actitud prepotente con nosotros mismos, jamás nacerá… Es por esta causa que creo que las relaciones de pareja en el mundo occidental son un auténtico desastre… Y por extensión, es por esta causa que las familias están súper desestructuradas… Y finalmente, es por eso que la sociedad occidental está sumida en una auténtica crisis global… Porque hemos corrompido la misma base de cualquier sociedad Humana: El Amor.

Conclusión final: Aunque evidentemente hay circunstancias que son intolerables, EL AMOR MERECE MUCHO SACRIFICIO… y no tanta absurda y banal “fluidez”…