El aborto: ¿Actitud moderna?!

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Cuando yo era adolescente/”adulto joven” también era pro-aborto… Pero yo maduro, evoluciono, pienso, razono y acepto mis errores… Incluso pido perdón si es necesario!, jejeje… Todos éstas, actitudes muy “extrañas” en los tiempos que corren, sobretodo eso tan “raro” de pedir… perdón?! (jejeje…).

Por lo tanto, eso de considerar el movimiento pro-abortista como algo moderno es una falsedad absoluta. De hecho, no sólo se remonta a 10 o 20 años (cuando yo era un adolescente o adulto joven)… El aborto se remonta muchos cientos de años atrás.

La razón esencial que antiguamente impedía que hubiera más abortos era que la TÉCNICA no era tan buena (me niego llamar medicina a un procedimiento para matar a un Ser Humano). Pero la intención abortista (que es lo que cuenta) era incluso peor que la de ahora. Simplemente porque había mucha más ignorancia. Una ignorancia que era muy comprensible porque hasta que ese niño no nacía, apenas NADA se sabía de él, claro.

Aparte de la técnica, lo que también frenó la popularidad del aborto en la antigüedad, fueron las religiones, aunque no todas lo rechazan (el Islam, por ejemplo, lo acepta en bastantes casos). Por eso los pro-aborto, nos tachan a todos los pro-vida de beatos y cosas similares. Es sólo uno de sus argumentos simplistas, que sólo buscan descalificar, sin entrar en debates serios y rigurosos.

Por otra parte, es otro argumento muy simplista considerar que todo lo moderno es “guay”  (bueno) y lo antiguo, por lo tanto, no es tan “guay”… Y es que la ignorancia se sirve de este tipo de argumentos “huecos” para intentar justificarse de forma muy patética constantemente.

La ignorancia es el germen de la maldad, lo tengo clarísimo. Y éste es posiblemente el más claro ejemplo de esa afirmación: Matar a Seres Humanos indefensos por puro egoísmo… Seres Humanos que, además!, son nuestros propios hijos!

Saber perdonar, esencial para la propia felicidad.

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Conocí hace unos meses a una chica muy agradable. Pero me sorprendió bastante que se molestara algo porque yo me disculpara, según su opinión, en “exceso”… Se podría considerar que es sólo una anécdota. Pero yo creo que es una muestra de que en nuestra sociedad se está perdiendo el buen hábito de disculparse.

Y es que, en lugar de la cultura del “lo siento”, estamos en la cultura del “lo siento … pero te jodes”… El valor de la disculpa ha caído al abismo de lo innecesario e incluso de lo inapropiado… En un mundo donde el EGO está muy sobrevalorado, donde la empatía brilla por su ausencia y la arrogancia y soberbia campan a sus anchas, pedir perdón o, únicamente unas “leves disculpas” parece de otra época… Se considera un acto denigrante que, aún con motivo, no se debe realizar… “Sé que no tengo razón, pero no le voy a dar el gusto de reconocerlo”, piensan los egoístas y egocéntricos de este mundo.

Sobretodo en las relaciones personales de pareja, nos olvidamos a menudo de valorar nuestra parte de culpa en los problemas que surgen. Hay personas que parecen no querer pedir perdón jamás. Valoran mucho más su orgullo propio, aunque esté en juego su propia felicidad. Parece una nimiedad, pero pedir disculpas sinceras cuando corresponde es fundamental para que una relación progrese. Sobretodo cuando se trata de compatibilizar dos personalidades fuertes, evolucionadas, curtidas… Lamentablemente, ni en las situaciones más evidentes, hay quien NUNCA pide perdón. A lo sumo, ante la evidencia, agachan la cabeza o “ponen cara de cordero degollado”… Creen que con ese gesto es suficiente. Pero no, no es suficiente.

En mi opinión, hay dos cuestiones fundamentales para entender que es necesario pedir perdón mucho más de lo que lo hacemos en la actualidad:

1) Todos somos uno, uno somos todos. El principal inconveniente para pedir perdón es la influencia del ego. Darle demasiado valor a nuestro ego nos hace pensar que el resto de nuestro entorno social no pinta nada, o pinta muy poco. Sin embargo, si asimilamos que gran parte de nuestro ser “reside” también en los demás, ya no nos importa tanto aceptar nuestras culpas, porque por la misma razón, también son las culpas de los demás… Es decir, si aceptamos que “todos somos uno”, nuestros méritos pueden difuminarse (es la parte quizás “negativa”) pero nuestros defectos también se difuminan…

2) Disculparse siempre reconforta. Cuando uno se disculpa, está realizando un proceso indirecto de asimilación de parte del razonamiento del otro. Esa asimilación, por el mismo principio anterior, nos acerca al otro. Es decir, al disculparnos, conseguimos ser más amigos del otro. Eso es lo que nos reconforta. Pero, como en el tema particular de la pareja, la gente opta muchas veces por el Ego en lugar de por una amistad reconfortante. Dicho así parece casi un absurdo, pero lamentablemente, es mucho más habitual de lo que pueda parecer.

En fin, la disculpa es una buena inversión personal. Es uno de los procesos de evolución y enriquecimiento personal más inmediatos. Además es esencial par la evolución del Ser Humano: Siendo más amigos conseguiremos mucho más.

Huye de quien nunca pide perdón…

… porque acabará manipulándote.

Manipulacion

Lo contrario al acto de disculparse es manipular

Es decir, quien no pide perdón cuando debe y aún así no calla, sólo le queda una salida: Modificar la realidad para que el otro se calle o, incluso, se sienta culpable! Y de esa forma, sea la víctima la que le pida perdón a su verdugo! 😮

Es impresionante el poder de la palabra, el poder de la seducción… el poder del egoísmo en definitiva…

¿Saber perdonar? ¿Saber olvidar?

46577_no_guardo_rencor_“Saber perdonar”… No me gusta esa expresión. Perdonar debe ser un hecho muy objetivo. No debe depender de nuestra “buena fe”, como parece indicar esa expresión. Se perdona si hay razones para hacerlo. Sino, no se perdona, sin más. Y la primera y fundamental razón para otorgar el perdón es que… se pida perdón! Parece una obviedad, pero hay mucha gente que no pide perdón jamás y simplemente espera que el otro se olvide de su agravio… Y eso no es admisible, al menos para aquellos agravios importantes.

“Hay que saber olvidar”… Tampoco estoy de acuerdo con esa afirmación… Por eso yo siempre digo que “perdono pero no olvido”… E intento no olvidar nunca, tanto si perdono como si no perdono previamente… Y no es rencor. No es rencor porque es posible que las nuevas vivencias compensen con creces los agravios pasados. Pero éstos deben permanecer en nuestra memoria como parte constituyente de la persona que nos ha agraviado. Somos lo que hacemos, para bien y para mal.

Pero el lado positivo de este pseudo-rencor es que si alguien ha sido “malo” puede mejorar mucho más que uno que es “bueno”… Y ese factor de mejora es realmente lo más importante y compensa, como decía antes, el hipotético rencor de no olvidar nunca. Es decir, creo que no se debe olvidar pero tampoco es correcto no relativizar los errores cometidos. Se deben tener en cuanta pero sin establecer juicios precipitados o prejuicios. El problema no es considerar los errores de los demás, sino los prejuicios que provocan.