Conciliación laboral/personal – Esa otra gran mentira

Otra de las grandes mentiras de la modernidad, o del progresismo, que viene a ser lo mismo, está detrás del término de la “conciliación laboral – personal”… Y esa gran mentira es muy grave puesto que está afectando negativamente a actitudes humanas esenciales, como la maternidad y la relación entre las parejas.

Primero de todo, definición: ¿Qué se entiende como conciliación entre la vida laboral y personal?

¿Qué es la conciliación laboral/personal?

Primero de todo, decir que la conciliación entre la vida laboral y personal es un concepto introducido por el movimiento feminista de última fase. Nace del hecho de que la mujer tiene problemas en el mercado laboral, específicos a su género, concretamente debido a su condición de madre, si lo es. Ya se advierte, por lo tanto, que existe una discriminación de partida hacia el hombre, como si éste no necesitara conciliar también (en alguna medida) su faceta laboral con su faceta personal.

Como la mujer se ha incorporado plenamente al mercado laboral bastante más tarde que el hombre, ha sido muy evidente que existen diferencias laborales respecto del trato a una mujer y un hombre. Básicamente, estas diferencias se basan en que si una mujer, por el hecho de ser madre, necesita más tiempo personal, horarios más flexibles, etc; eso supone una carga empresarial importante que a priori, el empresario como es lógico desde un punto de vista de eficiencia, no quiere asumir.

Desde el punto de vista feminista, las madres deberían tener privilegios especiales que les ayudaran a cumplir con sus responsabilidades maternales, sin que eso afectara lo más mínimo a sus sueldos, mediante una adecuación de los horarios laborales y cualquier otro beneficio que permitiera que ellas siguieran siendo tan eficaces como si no fueran madres. Estos privilegios se deberían incluso incrementar si se trata de madres solteras o con algún otro problema personal que les impidiera dedicar el mismo tiempo que, en general, pueden dedicar los hombres a trabajar, sean padres o no.

Una primera contradicción en el movimiento feminista (como otras tantas que tienen) es que exigir conciliación especialmente para las mujeres y no evitar las causas de los problemas que les empujan a pedir conciliación, es algo contradictorio con la ambición de igualdad que se supone persigue el feminismo: No se debería pedir conciliación desde el feminismo, se debería pedir que las condiciones personales de hombres y mujeres sean iguales…. Pero claro, eso es imposible, para empezar por las diferencias fisiológicas entre hombres y mujeres (la mujer da el pecho, por ejemplo). E intentar minimizar esas diferencias tampoco le parece suficiente al feminismo. Entonces, el “plan B” es exigir la conciliación!

La conciliación en términos generales

Vamos a tratar el concepto de conciliación desde un punto de vista general, para ambos sexos, como esa necesidad de conciliar la vida laboral y la personal, sea cual sea esa vida personal (familiar u otra cualquiera).

Para empezar, ¿qué se pretende exactamente con ese concepto? ¿que un empresario le pague igual a una persona por trabajar menos, simplemente porque tiene familia o cualquier otra circunstancia personal que sea considerada (por alguien!) como importante y/o necesaria?! ¿o que sea la sociedad en su defecto la que pague ese “extra” salarial? ¿qué idiotez se enmascara mediante la tradicional demagogia socialista este término tan “bonito y justo”?

La conciliación es un concepto inventado inexistente en su sentido más estricto. Es un intento infantil de que los OTROS (empresario, estado..) nos ayuden a simultanear el trabajo remunerado con el trabajo no remunerado que todos debemos hacer para poder vivir cada día. Y la verdad (la cruda realidad) es que ese intento de simultanear ambos trabajos sólo depende de nosotros y de nuestra capacidad de negociación laboral, planificación, capacidad de trabajo, de sufrimiento, de lo que queremos comprometer de ambas facetas vitales, etc.

Si a una persona le interesa tener más tiempo libre o tenerlo condensado o tener un horario especial, lo único que debe hacer es NEGOCIARLO con su jefe, junto con el resto de parámetros laborales habituales (sueldo, el mas usual). Eso es todo. El resto es pura demagogia, intento de manipular las mentes más débiles, inculcándoles que si ellos no tienen tiempo para la familia no es su responsabilidad y que existen culpables a los que enfrentarse por ello (principalmente el empresario o un gobierno de derechas, por ejemplo).

En resumen, debemos empezar a entender que para analizar un puesto de trabajo, no sólo cuenta el salario que nos ofrecen, sino otros parámetros, como son el horario, la forma de trabajar (por proyectos u horas, por ejemplo), etc. Incluso, para una persona muy interesada en “conciliar”, debería ser más importante el tiempo destinado al trabajo que el propio salario.

Ah!, pero llegamos al verdadero problema que nos enfrentamos aquí! El problema real es que los “amantes de la conciliación”, pretenden que el empresario les pague lo mismo por trabajar incluso más o por rendir menos, sólo con la excusa de que tienen familia! Alucinante! Y es que se lo creen! Jajaja! Perdonad la carcajada, pero es que hay cosas del progresismo que son absolutamente ridículas…

Por lo tanto, desde un punto de vista general, tanto para hombres como mujeres, exigir un trato privilegiado sólo porque tenemos unas circunstancias personales “especiales” es absurdo a todas luces.

“Conciliación feminista”

Como la conciliación a nivel general es un absurdo basado en un proceso demagógico elaborado por ciertos lobbies progresistas, una especificación de este término lo sigue siendo, como no podía ser de otra manera, siguiendo la lógica más elemental: Si en general es absurdo, cualquier concreción sigue siendo absurda. Pero veamos las razones específicas de por qué pedir conciliación para las madres y mujeres en general, con problemas para conciliar su vida laboral con la familiar, sigue siendo absurdo e injusto.

Si bien es cierto que existen bastantes prejuicios empresariales que indican que la mujer, por sus condiciones específicas (cuidado de los niños, embarazos, menstruación, etc), son menos productivas que los hombres, lo cierto es que en la sociedad actual, eso es lógico que sea así. En caso contrario, estaríamos hablando de seres “super-poderosos” en comparación con los hombres, que no tienen asignadas esas tareas específicas (justa o injustamente, ese es otro tema). Y como se supone que ambos, mujeres y hombres, tenemos de partida, las mismas capacidades laborales, pues quien tenga más impedimentos para realizarlas, tendrá peores resultados. Todo esto, haciendo un análisis muy superficial del mercado laboral actual.

Pero por otra parte, no conviene dar por bueno el actual mercado laboral actual… Es decir, puede contener defectos “históricos” que afectan a la mujer y que se han mantenido porque la mujer se ha incorporado muy recientemente plenamente al mercado laboral. Quiero decir que, es muy probable que el mercado laboral actual tenga muy en cuenta los inconvenientes muy aparentes de contratar a una mujer en lugar de a un hombre, y sin embargo, no tenga en cuenta las ventajas, simplemente porque es algo muy nuevo y poco analizado desde muchos puntos de vista: ¿Qué ventajas aporta la naturaleza (psicológica, sobre todo) específicamente femenina al sistema económico en el que está inmerso el empresario y su empresa?

Esta última pregunta es crucial y nos daría la respuesta para que la “conciliación femenina” no fuera necesaria en absoluto. Porque la clave está en encontrar los beneficios que una mujer puede aportar más fácilmente que un hombre. El problema para que el feminismo “vea” esta realidad es que para el feminismo no existen diferencias más allá de las físicas y, por lo tanto, no hay nada que explorar en ese sentido. Ahí radica el verdadero error de la “conciliación femenina”. Puede que no sea fácil encontrar esas “características femeninas” que pudieran beneficiar a una empresa y cómo evaluarlas después, pero eso no significa que no sea una realidad que mujeres y hombres tenemos características concretas que nos hacen muy buenos para algunas tareas y no tanto para otras. Y los sexos tienen características diferenciales muy claras, no sólo fisiológicas, digan lo que digan las feministas.

Otra alternativa, en lugar de enfrascarse en un complejo estudio psicológico sobre las diferencias entre hombres y mujeres que afecten a su desarrollo laboral/profesional, es simplemente aceptar los “inconvenientes femeninos”, sin rebajas salariales, confiando en que existirán como contrapartida “ventajas femeninas” que los compensarán suficientemente e independientemente de la mujer y sus circunstancias personales. Lo que es mucha confianza y suposición, claro. Pero sería una alternativa, digamos bastante lógica y “humanística” ya que ignoraría por completo el sexo de los empleados. Pero en un mundo tan analítico, exigir que las empresas se pongan una venda en los ojos y se tiren a esa “piscina” es también mucho exigir, sobre todo, porque al final, el empresario tiene toda la libertad de invertir SU DINERO donde y como él decida, con o sin “vendas”.

En definitiva, se ve claramente que ambas conciliaciones, la general, que afecta a hombres y mujeres por igual, como la específica hacía las mujeres, son absurdos desde el minuto uno.

Conclusiones

  • La conciliación laboral/personal existe pero es sólo nuestra responsabilidad lograrla. No es responsabilidad del empresario o del Estado o cualquier otra entidad similar.
  • La conciliación laboral real (la que nosotros nos diseñamos) debe considerar nuestras PRIORIDADES y negociarlas con quien nos contrata en cualquier momento, ya sea en la fase de contratación o posteriormente, si nuestras prioridades cambian.
  • No podemos pretender que nuestra condición de padre o madre sean como un “bonus” que los demás deben considerar a la hora de tratarnos laboralmente. Este “bonus” se debe negociar laboralmente, con sus correspondientes inconvenientes (los beneficios se pagan, obviamente).
  • En definitiva, tener familia es casi tan natural como trabajar y ambas actividades SIEMPRE deberán sincronizarse y simultanearse y la forma en que eso se haga debe depender únicamente de nosotros y nuestras interacciones con nuestro entorno (nuestra capacidad de negociación, sobre todo).
  • No podemos pretender ser “super-humanos” y hacerlo todo y bien. Es necesario priorizar nuestro tiempo, ser realistas con nuestras necesidades y asumir que si queremos abarcar mucho, por ejemplo trabajar fuera y tener familia, no podremos ser ni trabajadores perfectos ni padres o madres perfectos.
  • En consecuencia, que yo no pueda ser un buen padre o buena madre porque tengo que trabajar no es culpa en absoluto de mi jefe o el empresario o del Estado… Es mi decisión, es mi responsabilidad final y única.
  • Un jefe puede tener más o menos “mano izquierda” a la hora de enfrentar problemas de índole familiar de uno de sus empleados. Pero eso siempre se debe entender en términos de eficiencia final del empleado: Un empleado contento con la empresa siempre será mucho más eficiente que no uno que no lo esté, porque no le dejan salir a recoger a su hijo al colegio, por ejemplo. En cualquier momento, si un empleado no rinde mucho en términos generales, un jefe puede dejar de tener esa mano izquierda, precisamente por la misma razón: No le compensa lo que obtiene por ese empleado, con o sin “mano izquierda”.
  • Para acabar, el feminismo, como otras tantas veces, vuelve a echar mano del supremacismo femenino al intentarnos convencer que las mujeres son mucho más eficientes que los hombres ya que pueden ser madres y trabajadoras a la vez y sin perder un ápice de su eficiencia laboral, en comparación con los hombres. Y que, por lo tanto, deberían cobrar lo mismo (o incluso más!) Es una muestra más de que el actual feminismo es en realidad hembrismo o, dicho de una forma más coloquial, feminazismo; esa gran lacra socia de nuestros días.

Progresismo versus Humanismo

https://www.actuall.com/criterio/vida/caballero-sin-espada/?mkt_tok=eyJpIjoiTWpoaFkyVXpZMkV3TURFMiIsInQiOiJJd3NUUTV4XC92cVBRVmZoXC85bGE4cFp0UDh5bG5qdzdEUE94cldhVGtUa3VSNnBFU0NBRDg3eUdxMlUwTzJid2VPZDQrSU4ybXBhOFNCZ05mMkZSNEhVOGp1b0UxYk4yeHpQcCtUc3RXdHI4cnhQcGl3alRjYXBTNDM1ZVMzZFB4In0%3D

A muchos retrógrados (sí, eso quería decir) les sonará a retrógrado (otra vez, no me equivoco) que alguien esté contra los anticonceptivos. Sí, claro, eso ya ha “sido superado” por el “stablisment social” que lleva ya tantos años creando adeptos, creando zombis, incapaces de ABRIRSE realmente a la reflexión y el análisis profundo de las “modernidades” que durante años se nos han planteado en nuestra sociedad occidental. Esos son los verdaderos retrógrados del siglo XXI. Los que, sin el más mínimo análisis profundo, se siguen aferrando a ideas “modernas” de hace más de medio siglo.

Hay una serie de puntos incuestionables:

1) Yo también sucumbí a la manipulación progresista y fui un adolescente descerebrado, o mejor dicho, con el cerebro en mi pene…

2) Por suerte, yo nunca he sido un idiota manipulable indefinidamente y sólo lo pudieron hacer durante mi infancia, adolescencia y “juventud adulta”.

3) Hoy en día, después de muchos años (¡décadas!) de vida como soltero “empedernido”, ávido de placer sexual “per se”, he tenido la suerte de disfrutar del sexo como es debido: Con sentimiento, con amor, con compromiso, con respeto, con lealtad… con HUMANIDAD, en definitiva.

Y es que no pasa ni una vez que, haciendo el amor con mi amada, no piense en esa implicación directa que conlleva el sexo: La procreación de un ser humano… y la consideración mística, mágica, espiritual que conlleva eso… La conexión entre lo terrenal y lo místico es muy clara durante la relación sexual sentimental. Corromper esa realidad es eso, la base de la corrupción social. Y eso es lo que se ha promovido desde ya hace muchísimas décadas de falso progresismo…

Definitivamente, es cierto, los anticonceptivos fueron el primer ataque al Humanismo más esencial. Fueron el primer paso a la trivialización del sentido básico de la Vida, a la destrucción humanística del individuo, del triunfo del egoísmo por encima de los intereses sociales del mismo individuo (no hablo de un altruismo naif).

En fin, a mis 47 años cada día evoluciono y no, no soy un retrógrado que echa de menos tiempos pasados. Simplemente porque NO los viví. Sólo soy un hombre que PIENSA y ANALIZA los hechos de mi propia vida, mis sensaciones como persona y como hombre y los contrasta y compara con mi entorno más cercano y el más alejado, mediante la exposición de las ideas y valores que hay detrás de todo comportamiento (muchas veces ideas y valores inexistentes). Y todo eso me ha llevado a evolucionar, a hacerme a mí mismo y a no caer en las redes de la ignorancia y la arrogancia humana que, de seguir así, será sin duda alguna, la que nos lleve a nuestra autodestrucción como especie…

Naturofobia

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#Naturofobia: Dícese de la actitud de cierta parte de la sociedad, que con mucha arrogancia, desprecia la Naturaleza, porque dentro de su ignorancia profunda, le parece cruel y, por lo tanto, han decidido cambiarla a base de la manipulación y adoctrinamiento masivo de la sociedad.

El cerebro humano es muy PLÁSTICO y esto significa que puede ser manipulado incluso para ir contra su propio beneficio. Aquí radica el verdadero peligro de este movimiento que se extiende como si se tratara de una SECTA INTERNACIONAL… y que atropella hasta lo más sagrado, como es el derecho de los padres para decidir la educación de sus hijos…

El movimiento progresista o de izquierdas se ha erigido como el máximo exponente de este movimiento que, de no ser zanjado pronto, amenaza a la especie humana; no a la naturaleza que, realmente es mucho más potente de lo que estos estúpidos se creen.

Aborto libre, ideología de género, manipulación genética de embriones… :O

¿Vamos a hacer algo para evitar que esta gentuza acabe con nuestra Civilización? ¿O mejor dejamos que la imbecilidad profunda inunde nuestra sociedad y se hagan realidad esas películas apocalípticas donde el Hombre había perdido todo el sentido de la realidad y se reproducían todos con probetas o que, por conseguir los niños más guapos, se había perdido toda la capacidad de adaptación a los cambios del ecosistema?

Madre mía cuánta imbecilidad veo estos días… :O

Fascismo de derechas y de izquierdas

censura1Recuerdo haber tratado este tema antes, pero lejos de mitigarse el problema, veo que cada día se acrecenta, por lo que me veo con ganas de volver a tratarlo. Se trata de la típica falacia de llamar fascista a la derecha política. También analizaré algo el tema para ver quienes son los verdaderos fascistas en nuestra sociedad.

Definiciones

Como buen punto de partida, conviene irse a la RAE para ver de qué estamos hablando:

fascismo
Del it. fascismo.
1. m. Movimiento político y social de carácter totalitario que se desarrolló en Italia en la primera mitad del siglo XX, y que se caracterizaba por el corporativismo y la exaltación nacionalista.

corporativismo
De corporativo e -ismo.
1. m. Doctrina política y social que propugna la intervención del Estado en la solución de los conflictos de orden laboral, mediante la creación de corporaciones profesionales que agrupen a trabajadores y empresarios.
2. m. En un grupo o sector profesional, actitud de defensa a ultranza de la solidaridad interna y los intereses de sus miembros.

nacionalismo
De nacional e -ismo.
1. m. Sentimiento fervoroso de pertenencia a una nación y de identificación con su realidad y con su historia.
2. m. Ideología de un pueblo que, afirmando su naturaleza de nación, aspira a constituirse como Estado.

Según estas definiciones se podría resumir que fascismo es básicamente totalitarismo, es decir, un sistema político anti-democrático y que, como es lógico, se apoya en un Estado todo-poderoso para imponer esas ideas únicas del totalitarismo.

Implicaciones

Para empezar, dos implicaciones generales importantes:

  1. El fascismo puede ser de cualquier ideología. Sólo es necesario que se intente imponer una idea para que sea una actitud fascista.
  2. Derecha e izquierda, apuestan por un Estado muy poderoso, que controle de forma generalizada a la sociedad.

Yendo a las diferencias entre las dos grandes ideologías políticas, izquierda y derecha, dado que la derecha apuesta por el libre comercio, el control estatal es, al menos en teoría, más moderado en la derecha. Al menos, por lo económico. En el lado social, es claro que la derecha es conservadora y la izquierda progresista. Muchos pensarán que progresismo es sinónimo de libertad y,  por lo tanto, lo que la derecha gana en libertad económica, lo gana la izquierda en libertad social. Pero no, no debemos confundirnos en este punto. Lo aclaro a continuación.

El progresismo no apuesta por la libertad social, sino por imponer un modelo “moderno” a la sociedad, al igual que la derecha apuesta por imponer un modelo “conservador”. Pero ninguno apuesta por un modelo de libertad individual en el plano social. Sólo los liberales o libertarios (corriente política muy minoritaria) son los que apuestan por libertad también en el plano social, sin que el Estado imponga a “golpe de ley” ninguna opción social.

El progresismo no apuesta por la libertad social, sino por imponer un modelo “moderno” a la sociedad, al igual que la derecha apuesta por imponer un modelo “conservador”.

Por lo tanto, en cuanto a libertad, está claro que la derecha se muestra claramente más libre, aunque sea sólo en la faceta económica. La izquierda, sin embargo, se muestra más impositiva y controladora en ambos grandes sectores: El económico y el social.

Democracia

Pero este debate no tendría la más mínima importancia si, al final, las políticas administradas (de derechas o izquierdas) estuvieran legitimadas de una forma clara y evidente. Pero es que esta legitimación no existe realmente.

Lo que legitima una política es que provenga de un proceso democrático… real. El adjetivo “real” es sumamente importante, puesto que la democracia puede corromperse en según qué situaciones. Lamentablemente, estamos en un momento de la historia, donde la democracia está muy corrupta y lo que tenemos, sea lo que sea, no proviene de una actitud realmente democrática. Por lo tanto, la conclusión es muy clara: Estamos ante Estados teóricamente democráticos pero que en el fondo, son bastante totalitarios…

Demagogia y mentira

¿Por qué digo que la democracia actual, concretamente en España, no es real? Por dos razones básicas, dependiendo de cuál sea la opción de gobierno final:

  • Si gobierna la izquierda, el voto ganador proviene básicamente de la demagogia
  • Si gobierna la derecha, el voto ganador proviene básicamente de la mentira

La demagogia se utiliza para manipular las mentes más débiles o perezosas, que no saben o quieren analizar más allá de lo aparente y se quedan sólo con la apariencia de una idea, típicamente muy atractiva. Esta manipulación del prójimo se da por muchas razones: Ignorancia, simple orgullo (ego), poder o dinero… O una combinación de las anteriores. Pero en ningún caso esa manipulación se hace por el bien ajeno, común o social, como los demagogos de la izquierda indican todo el tiempo. Cuando la demagogia se lleva al terreno de lo político se le llama Populismo: El “arte” de engatusar a la gente para que te vote aunque ese voto no les convenga. También hay un tipo de populismo de derechas, pero es mucho menos frecuente dado la naturaleza intrínseca del pensamiento de derechas.

Por otro lado, las ideas de la derecha son, o bien complicadas (economía) o bien tradicionales (sociedad). Ambos calificativos no son realmente atractivos a primera vista. Por esa razón, el político de derechas utiliza a menudo la mentira para lograr votos, intentando no explicar las complicadas ideas económicas o vender las conservadoras y “aburridas” ideas sociales.

Por lo tanto, parece claro que estamos ante un panorama político bastante mediocre, donde se presume mucho de democracia pero que en la práctica existe una sociedad, o bien muy traicionada (mentira) o bien muy manipulada (demagogia). Es normal pues que el nivel de descontento político sea enorme.

Conclusión: ¿Quién es más fascista?

Pero volviendo al asunto con el que inicié este artículo, si existe una ideología fascista en la sociedad, ¿sería más de derechas o más de izquierdas?

Ya sea a través de la mentira o de la demagogia, parece que ambas grandes opciones políticas no practica la democracia plenamente, por lo tanto, ambas son relativamente fascistas. Pero hay dos diferencias sutiles pero importantes que hacen que una sea más fascista (menos demócrata) que la otra. Ya han sido apuntadas antes, pero a continuación se enumeran:

  1. La izquierda apuesta más por un gobierno estatista. Es decir, la izquierda reclama más control e intervención del Estado en la sociedad. Esto es una característica incluida en el fascismo.
  2. La derecha, pese a apostar por establecer leyes que intervienen en las opciones sociales, al igual que la izquierda, deja mucha más libertad en el aspecto económico. Por lo tanto, la izquierda, al imponer unos modelos económicos, vuelve a ser más fascista que la derecha.

Para quién tenga un mínimo de capacidad analítica, es muy evidente quién es más propenso al fascismo y curiosamente son los que acusan más de fascistas: Los de ideología de izquierdas o progresistas. Con esto, no quiero decir que cualquier progresista sea fascista, ni que todos los conservadores dejen de serlo. Sino quién es más propenso a serlo, según sus propias características ideológicas. Lo que sí me parece indignante es que se de por válido en muchos ámbitos, incluso entre los propios conservadores, que el fascismo es casi un sinónimo de ser de derechas, cuando en realidad es más bien lo contrario y, aún así, por parte de la derecha, no se ha usado esa baza argumental casi nunca por una especie de exceso de respeto hacía los progresistas que no cesan en acusar a los conservadores de fascistas. ¿Será que realmente existe una gran parte de fascista en cualquier progresista?… 😉

La alternativa: Liberalismo.

A pesar de considerarme aún muy conservador (o naturista, que para mi es equivalente), actualmente opto más por el Liberalismo (o Libertarismo, según las fuentes).

En el Liberalismo la prioridad es la libertad del individuo, no los Principios que tenga. Es decir, algo que está muy en contra de las dos ideologías tradicionales de izquierdas y derechas. De todas formas, al contrario de lo que pueda parecer, un liberal está más cerca de uno de derechas que no de uno de izquierdas, porque el de derechas apuesta por la libertad de mercado mientras que el de izquierdas apuesta por un Estado paternalista que lo controle todo, incluso las relaciones sociales.

Por lo tanto, al declararme liberal (total, no sólo económico) freno la demagogia y la manipulación de la izquierda y puedo impedir que me impongan sus ideologías sociales progresistas mediante el Estado, sin el temor que me acusen de lo mismo al intentar imponer una idelogogía social, en este caso conservadora.

Por lo tanto, viva el liberalismo y abajo el fascismo!, provenga de donde provenga! 😉

Y finaliza otro año decadente…

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Finaliza el 2016 y ahí van mis reflexiones…

Ha finalizado una etapa personal que ha sido bastante dura para mí: Mi expatriación… En 2013 me marché a Australia, ya cansado de la falta de reacción de la sociedad española ante una situación económica y social muy crítica y que ya me afectaba al bolsillo de una forma muy objetiva. Desde Australia, en 2014, me marché a Kuwait con la promesa de poder ahorrar para asegurarme una vida un poco más confortable y, sobre todo, asegurarme una jubilación digna, esa que el Estado español cada vez asegura menos y promete más… Y ahora, a finales de 2016 “he vuelto a casa por Navidad” e indefinidamente.

Pero lo cierto es que sigo viendo una sociedad española bastante… decadente?

Cuando me fui de España veía una sociedad esencialmente ignorante, terriblemente manipulada… Una sociedad que andaba impasible hacia un destino que no era el suyo, sino un destino elegido por un grupo de iluminados que eran de todo menos sabios o gente comprometida socialmente. Una clase política que ya se vislumbraba como un grupo social muy mediocre y a la altura del betún, más que a la altura de una sociedad en crisis, desde muchos puntos de vista.

Y es que la falta de principios esenciales es ya muy evidente en nuestra sociedad. Una carencia que no sólo afecta al bolsillo como resultado más evidente, sino también a la actitud general de los individuos y que no excluye, como es lógico, a la clase política, totalmente corrupta y cada día más carente de principios y super-populista, al servicio de la ignorancia social. Bajo estas condiciones, la Democracia ha dejado de ser el “menos malo de los sistema de gobierno”, para ser un sistema nefasto de gobierno, donde la manipulación reinante hace que la Democracia compita alarmantemente con el peor de los totalitarismos del pasado.

En lugar de Principios Fundamentales, la sociedad, en masa, está acogiendo en su seno unos pseudo-principios que ni entienden ni son realmente los que la sociedad necesita. No lo digo yo, con mis principios particulares, sino el nivel objetivo de contradicción, paradoja y enfrentamiento social, casi siempre acompañado de un enfrentamiento individual interno de muchas personas. En muchos ámbitos sociales estamos matando moscas a cañonazos y aún estamos muy lejos de llegar a detectar semejante error. Por lo tanto, la solución está aún más lejana… El drama del maltrato que muchas parejas sentimentales están sufriendo es sólo uno de los ejemplos más hirientes y que me crea más impotencia… El aborto, con su generalizada aceptación, otro. El desprecio indirecto (y no tan indirecto) que está sufriendo la Familia es otro ejemplo más… Millones de personas están sufriendo por semejantes errores y billones de personas los sufrirán en el futuro… Y será responsabilidad de los adultos que formamos la generación actual… Nuestros descendientes tendrán mucho que reprocharnos; muchísimo!

Nos estamos adentrando cada vez más y con un paso más firme y arrogante en un callejón sin salida… o mejor, una jungla repleta de predadores que nos van a fagotizar si no reaccionamos a tiempo.

Pero el único camino para el verdadero cambio social sólo puede venir de la Educación, una Educación que, como no podía ser menos, está en el momento de más decadencia de la historia reciente de la Humanidad. Países modelo en el ámbito educativo, como Suecia, resulta que tienen los mayores índices de suicidio adolescente del mundo… Pero claro, en una sociedad totalmente manipulada como la actual, sólo se da publicidad a los datos que interesa a esa jauría de individuos intolerantes, totalitarios, obsesivos con unas ideas absurdas que no aguantan ni un primer combate en la lucha de la lógica, la moral, la ética… Pero es igual, hasta los que presumen de ser los sabios de nuestra sociedad, han sucumbido al poder del miedo de ser tachados como elementos anti-progresismo… con todos los calificativos que son usados habitualmente por este movimiento para acallar cualquier voz discordante… Es realmente dantesco el panorama que se nos avecina.

Estamos llegando a tal nivel de sinrazón en la sociedad moderna actual que, aunque en nuestra vida más particular, personal e íntima; actuemos de una forma radicalmente distinta, seguimos defendiendo absurdos que, sólo porque parezcan “bonitos”, merecen la consideración de dogma de fe religioso… Otra de las paradojas de esta sociedad progresista actual: El perseguir las religiones (especialmente la católica) y demostrar actitudes emocionales, casi siempre muy alejadas de la racionalidad y la objetividad… Es definitivamente el triunfo de las apariencias: “Si es bonito, será bonito”, sin más análisis ni consideración… Realmente patético en una sociedad de individuos que se auto-definen como seres racionales… (ja!)

Algo que modera mi decepción de la sociedad española es comprobar que es una tendencia occidental: Europa, Estados Unidos y gran parte de Latino-América están en una situación muy parecida. Asia, de momento, se está librando pero si no hay un cambio radical de dirección, sólo es cuestión de tiempo que Asia también una al “pelotón de la sinrazón”… Para entonces sólo cabe una conclusión: El inicio de un proceso paulatino pero relativamente rápido de extinción de la raza humana… Sí…, no creo exagerar en absoluto. Es tal la locura reinante en la Humanidad actual que no creo que ni la super-población actual pueda aguantar semejante situación. No sé si esta extinción (o casi extinción) vendrá precedida de la tan temida tercera guerra mundial o si esta guerra será el colofón final a una sociedad mundial totalmente desquiciada e inestable… o si simplemente las absurdas políticas contra la familia y la procreación “se pasarán de frenada” y no sólo evitarán la super-población mundial (su objetivo oculto pero ya muy claro para los que pensamos un poco), sino que, por inercia, la gente dejará de reproducirse… para sólo disfrutar mucho de su sexualidad “libre” y sin compromisos… Pobres estúpidos, dirá ese Dios tan discutido que, en caso de existir y tener un mínimo de conciencia, debe de estar ya preparando la versión x.1 de ese experimento que se llama Ser Humano…

En fin… que sí, he vuelto… con más dinero y con una vida personal bastante más agradable puesto que estoy felizmente enamorado de una chica maravillosa que, a pesar de todo, es una muestra muy clara de cómo el poder de la manipulación es brutal y no se achanta ni ante los más inteligentes… De la forma más humilde y cariñosa posible intento sacarla de este sectarismo tan poderoso, pero muchas veces me veo totalmente impotente. Lo que sé seguro es que, al igual que la gran inmensa mayoría, el fondo de esta excepcional persona es eso, muy valioso y es una gran pena que los que podríamos ser el motor de esta “recuperación humana” estemos perdidos también en un mar de contradicciones y paradojas que sólo nos enfrentan, en lugar de ponernos a trabajar todos juntos en la tan ansiada recuperación humana.

Por todo lo cual, sí, he vuelto; pero ya no debería decir que he vuelto a casa, porque ya no siento España como mi casa, debo ser sincero y honesto. Ni siquiera ya creo a ciegas en el proyecto europeo. Europa sólo está demostrando ser el control central de una sociedad progresista, en su peor acepción: Intolerancia, adoctrinamiento, falta de libertad individual, etc. Y a pesar de eso, Europa sigue siendo el salvavidas para España y otras muchas naciones europeas… Lamentable que nuestra primera opción sea más o menos la misma “receta” que nos ha llevado a la actual situación de decadencia. Muy pocos países europeos están resistiendo el envite del progresismo y el “monstruo progresista europeo” sigue acechándoles de una forma insistente.

Y aquí estoy yo, en una España igual de patética o incluso más que cuando la dejé, con la única alternativa de volver a emigrar, esta vez a una Europa que no es ni mucho menos la solución definitiva… Me gustaría desconectar de esta perdida sociedad y hacer mi vida personal y profesional, sin dejar de intentar influir con mis ideas en la sociedad.  Pero sigo sin encontrar el punto medio que me permita vivir con paz interior y luchar socialmente, sin desesperar de impotencia e indignación al ver televisiones-secta o periódicos-secta, que no cesan de decir estupideces casi a gritos y sin nadie que ya les replique, en parte por ignorancia pero también por miedo legal a ser demandado y el miedo social a ser apartado… Es realmente una situación decepcionante e impotente.

En fin, me queda el consuelo (de tontos) de recordar que la sociedad kuwaití, o la árabe asentada (con dinero), es aún mucho más decadente que la sociedad occidental… Pero es un consuelo a medias, puesto que cuando a este tipo de sociedades (Kuwait, Arabia Saudí, etc) se les acabe su verdadero Dios (el dinero)… espero que el verdadero Dios (si es que existe!) nos pille confesados a todos los occidentales… Si el Jihadismo aún está bajo control es porque parte de unos grupos realmente minoritarios, que se han quedado sin su Dios real (el dinero) y acuden a uno muy incierto (Alá) para así tener la excusa perfecta para resarcir su frustración, con bases aún mucho más absurdas que las que están asolando el mundo occidental. Pero insisto, cuando el dinero desparezca del Medio Oriente adinerado, prepárense a sufrir la verdadera Jihad señores… Será la Tercera Guerra Mundial?…. Quién sabe, pero ya son muchos los analistas que han hablado de esta posibilidad, no es ninguna de mis particulares locuras…, en absoluto.

Ni siquiera Australia, un verdadero paraíso comparado con Kuwait o España, se libra del terrible análisis de la sociedad mundial que he realizado… Se podría resumir diciendo que Australia es un país de “niños de papá” que han explotado una tierra con muchísimos recursos naturales pero que ya hace unos años le están viendo las orejas al lobo y que, como verdaderos niños mimados que son, son incapaces de reaccionar y darse cuenta de sus errores. No llegan al nivel de estupidez español, donde a un tipo con coleta, diciendo sandeces monumentales, le votan millones de ignorantes, pero no son ni mucho menos el modelo social a seguir y, donde el populismo se está haciendo también su lugar.

En fin, será difícil, pero ojalá 2017 obre el milagro (en su versión más religiosa o laica) y la sociedad global, al menos la más occidental, empiece a despertar de su ignorancia y arrogancia y podamos empezar a hablar de una real y verdadera recuperación humanista.

Feliz año 2017; nunca se necesitó más ese deseo…

El progresismo es absurdo

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Demostración matemática de que el progresismo es absurdo:

  1. Los progresistas afirman que la Naturaleza puede ser no perfecta. Por ejemplo, es muy cruel e injusta con los débiles.
  2. Los progresistas también dicen que el Ser Humano puede alterar la Naturaleza para mejorarla.
  3. Pero el Ser Humano es Naturaleza en sí mismo.

La contradicción es evidente (“reducción al absurdo”):

Partiendo de que la Naturaleza no es perfecta, los progresistas llegan a la conclusión de que nosotros (parte de ella) podemos solucionar los problemas de la Naturaleza, con lo que la Naturaleza, mediante nosotros mismos, sí que es perfecta.

CONCLUSIÓN: La Naturaleza sí es perfecta, incluso sin nuestra intervención. El progresismo es absurdo. El conservadurismo, la sumisión y respeto absoluto por la Naturaleza, es el único camino.

Cómo un conservador se vuelve libertario

libertario-e1324186424277A partir de ahora me declaro libertario, que no es liberal o neo-liberal, no confundir términos.

Ser libertario significa abogar por la libertad máxima del individuo. Una libertad tanto en el plano económico como en el plano social. Muchos diréis que ser liberal en el plano social es ser progresista social, pero también os estáis equivocando y ahora os explicaré porqué.

El conservadurismo es un movimiento político que busca imponer un modelo social basado en la supuesta naturaleza del individuo.

El conservadurismo es un movimiento político que busca imponer un modelo social basado en la supuesta naturaleza del individuo. Digo “supuesta” porque siempre es discutible qué se entiende por “naturaleza del individuo”.

En el otro extremo está el progresismo. El progresismo es un movimiento político que busca imponer un modelo social basado en la imposición de ideas de ingeniería social, que nunca o casi nunca tienen nada que ver con la realidad natural del individuo: Feminismo radical, ideología de género, creencia absoluta en el concepto de maldad, etc; son sólo algunas de las ideologías que se intentan imponer desde un gobierno progresista.

El progresismo es un movimiento político que busca imponer un modelo social basado en la imposición de ideas de ingeniería social.

Filosóficamente, me sigo confesando conservador porque creo que, en general, este movimiento es el más realista y general posible. No obstante, a nivel político, real y práctico, he optado por el libertarianismo porque eso libra de la imposición progresista a toda la sociedad, que yo considero poco menos que delirante en casi todos los aspectos de esa ideología.

En el libertarianismo cada individuo decide qué hacer en su vida, no sólo con su vida, sino con las de sus congéneres. Es decir, operar con total libertad. La cara amarga de tal situación es que hay que ser muy responsable de los actos que, en libertad absoluta, se realizan. Por lo tanto, si por ejemplo uno mata injustamente, se arriesga a que la sociedad le condene. Y la condena social puede llegar a ser mucho peor que la de un juez, sobre todo en la era de la globalización, donde “todo se sabe”…

En el libertarianismo cada individuo decide qué hacer en su vida, no sólo con su vida, sino con las de sus congéneres.

Puede ser que haya muchos lectores que crean que hay hechos obviamente perversos para toda la sociedad y que, por lo tanto, no es necesario que sean juzgados a nivel individual, sino colectivamente, instaurando las leyes necesarias; y que su ausencia llevaría a un caos social extremo. Pero hay un ejemplo muy claro donde esta hipótesis falla rotundamente: La aprobación/desaprobación del aborto en nuestra sociedad:

Para un conservador, un aborto es un crimen que está, cuando menos, a la misma altura que un asesinato común. Sin embargo, siendo legal, la sociedad no se derrumba. Los progresistas pueden argumentar que esta es la prueba que demuestra que el aborto no es un crimen, pero los conservadores dirán que lo que ocurre es que la justicia estatal es injusta, porque en libertad real, la sociedad acabaría por condenar el aborto, al igual que hoy todos condenamos la muerte de otros individuos totalmente indefensos, como son los bebés (nacidos).

Inciso: Yo diferencio tres tipos de justicia:

  • Justicia natural: “La ley del más fuerte”, tanto a nivel físico como mental.
  • Justicia social: “La ley de la sociedad”, como conjunto de individuos, no como Estado, ni tampoco relacionado con el concepto de democracia. Es decir, que sea la sociedad, independientemente de cómo esté organizada (Estado-anarquía), ni de donde provenga (totalitarismo-democracia) sea la que imparta justicia, según sus propias respuestas a los actos de sus individuos.
  • Justicia estatal: “La ley del Estado”, independientemente de cómo se haya instaurado ese Estado (totalitarismo-democracia).

Yo entiendo que la justicia social es una evolución de la justicia natural, cuando se trata de individuos sociales como los Seres Humanos. La justicia estatal debería ser una copia calcada de la justicia social, pero como entidad compleja que es, una sociedad es muy difícil de analizar y determinar qué es realmente justo para ella. Es decir, un Estado nunca o casi nunca estará ni cerca de determinar que es justo o no es justo en su sociedad. El ejemplo del aborto es el más claro ejemplo de esta afirmación. Por lo tanto, al contrario que progresistas y conservadores, el libertarianismo cree que la justicia social no puede provenir del Estado, sino directamente de los individuos que forman la sociedad, con sus críticas activas o pasivas y sus actitudes de aprobación o desaprobación correspondientes.

Como ejemplo de verdadera justicia social, y siguiendo con el ejemplo del aborto, si los conservadores tienen razón, la justicia social (real) acabaría por apartar a los abortistas de la sociedad y esa actitud acabaría como una actitud residual, así como otras muchas, que sólo demostraría la variabilidad del Ser Humano debido a su libertad intrínseca, que le puede llevar incluso a su propia infelicidad (ser apartado socialmente, en este caso). Lo mismo se puede decir si fueran los progresistas los que tienen la razón en este tema: Acabarían arrinconando a los conservadores. Pero mientras haya un estado manipulado por lobbies de presión, eso nunca se sabrá y siempre se mantendrá un clima de tensión social con éste u otros muchos temas polémicos y controvertidos.

Personalmente, creo que el Estado está tremendamente manipulado por pequeños grupos de presión (“lobbies”) progresistas, que dirigen la justicia estatal muy lejos de la social, la real. Por lo tanto, desde el libertarismo ya me basta que al menos los progresistas no puedan imponer a la fuerza sus ideas. Ya me encargaré yo (y los que piensan como yo) que las ideas coherentes del conservadurismo sean adoptadas libremente: Si los conservadores (filosófico en mi caso) estamos en lo cierto, nuestras ideas serán la mayoría en la sociedad y se habrá derrocado el progresismo como movimiento generalizado en la sociedad. En caso contrario, lo mismo; pero en el camino no se habrá crispado la sociedad, llena de fanatismo agresivo que, al final, no hace más que cohibir la verdadera y última expresión de… LIBERTAD INDIVIDUAL…

¿Austeridad para salir de la crisis?

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Los progresistas culpan la AUSTERIDAD del sistema económico liberal de la crisis. Pero, según mi opinión, el nivel de la crisis ha sido realmente ÍNFIMO si lo comparamos con lo que hubiera ocurrido si ZP hubiera continuado con lo que ellos llaman “polítia expansiva”, basada en fomentar el consumo por todas las vías posibles.

Cuando ZP cambió torpemente de rumbo, optando por abandonar el miserable y absurdo PLAN E (2010), donde miles de millones se tiraron a la basura directamente; la sociedad aún no estaba preparada para aceptar la CRUDA REALIDAD: Sólo hay un camino para salir de una crisis económica y que ya adelantó un experto en economía hace un tiempo: TRABAJAR MÁS POR MENOS DINERO…

Esa máxima, que es tan lógica a nivel familiar y personal, parece convertirse en un monstruo de tres cabezas para los desquiciados progresistas, obsesionados por mantener su absurda “SOCIEDAD DEL BIENESTAR”, cuando hay un drama económico de la envergadura que tuvimos y aún sufrimos.

El PP no creo que contribuyera activamente a la recuperación que vivimos en el 2015 y que, a pesar de esta época de incertidumbre política en España, ha continuado, muy a pesar de los “podemitas”. Lo único que ocurrió es que la sociedad en su conjunto empezó a ACEPTAR la solución lógica de trabajar más por menos dinero… Eso sí, al menos el PP no aplicó la política “Robin Hood” de nuevo y eso permitió empezar a recuperarse.

Y es que, a partir del momento en el que los españoles dejamos de patalear como niños mimados por recuperar nuestro perdido “estado del bienestar”, llegó la recuperación, como era de esperar. Una recuperación que no quieren aceptar los “caza votos”, para poder culpar a la austeridad de los problemas de sus mimados votantes.

Y es que basar la economía en la “ideología Robin Hood” (robar a ricos para dárselo a los pobres) no puede ser más naif, absurdo, estúpido y, sobre todo, peligroso porque enfrenta a la sociedad en su conjunto. Es absurdo promover que los “ricos” tienen la culpa de la crisis, cuando son los principales agentes para salir de la misma.

La acumulación de dinero (en manos de los ricos), es un potencial motor de la economía y la riqueza, puesto que si ese dinero sale del banco de estas personas, los demás (pobres) ya no tienen que pedir préstamos, con los adicionales gastos por intereses.

Pero si a un rico le amenazas con ROBARLE su dinero, el efecto es muy obvio: Se va de la sociedad. Y lo peor es que también se lleva su dinero (fuga de capital).

Como ningún gobierno democrático puede impedir que la gente se vaya de un país y se lleve su dinero, el paso inmediato de estos gobiernos de extrema izquierda es cerrar fronteras y limitar la libre circulación de personas. Si lo anterior no es suficiente para retener el dinero en el país, se toman otro tipo de medidas mucho más totalitarias, como la expropiación de bienes, imponer los precios del mercado bajo castigos severos, etc.

Se mire como se mire, la ideología progresista, llevada hasta sus últimas consecuencias (comunismo) es un desastre total y absoluto para toda la sociedad: La clase media-alta se va, si pueden, o producen a “camara lenta”; y los pobres se mueren de hambre.

¿Fomentar el consumo para salir de una crisis económica?!

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Hecho esencial: El DINERO se creó para poder comerciar con la RIQUEZA.

Según la ideología progresista, para salir de una crisis económica, debemos FOMENTAR EL CONSUMO. Eso se hace básicamente aumentando los sueldos.

Si sólo aumentamos los SUELDOS sin aumentar primero la riqueza ocurren tres situaciones objetivas:

1) No generaremos riqueza porque la necesidad básica ya está resuelta: Tener más dinero.

2) Al no tener más riqueza, el incremento de dinero en la sociedad provoca inflación: Todo aumenta de precio por lo que nuestros sueldos vuelven a ser insuficientes.

3) Al tener sueldos de nuevo insuficientes, el Estado los vuelve a aumentar y volvemos al punto 1)

EL anterior bucle acaba con toda la riqueza de la sociedad y con los precios y los sueldos desorbitados. Es decir, no sólo NO se sale de la crisis, sino que se agrava.

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Según la ideología económico-liberal, la alternativa para salir de la crisis es FOMENTAR LA PRODUCCIÓN:

A) Todos estamos naturalmente motivados para obtener más dinero para poder adquirir más y/o mejor riqueza.

B) Para obtener más dinero, trabajamos más y mejor.

C) Al trabajar más, obtenemos el dinero requerido pero también generamos más riqueza con nuestro trabajo, que será la motivación de los demás para trabajar más también y así seguir con la espiral de generación de riqueza.

Crisis económica liquidada… 😉

¿Vas a seguir creyendo que FOMENTAR EL CONSUMO es la clave para salir de la crisis económica? 😉

NOTA: Fomentar el consumo es lo que hacen partidos como Podemos… 😉

Políticas económicas: Izquierda versus Derecha.

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En mi eterno esfuerzo para entender la política económica de la Izquierda, he llegado a una pregunta, creo que bastante interesante:

¿Tiene realmente más sentido apoyar a los consumidores que a los productores en una sociedad?

Haciendo de “abogado del diablo” (la izquierda, según mi forma de pensar), he pensado que, eso de apoyar el consumo en lugar de la producción tiene, a priori, bastante sentido, no os lo parece? Veamos pues, por dónde puede estar la contradicción o si es posible que haya visto la lógica en la ideología socialista.

Necesidad, consumo y producción.

¿Para qué producir si no hay consumo? Es decir, parece que aquí no debería haber un dilema tipo “huevo-gallina”: Parece claro que primero es la NECESIDAD (que crea el consumo) y luego el mecanismo para satisfacerla (producción). Voy a analizar ambas posibilidades.

¿Es realmente necesario fomentar el consumo? No parece necesario, verdad? El consumo debería estar guiado exclusivamente por la necesidad real. Una necesidad que estimularía la producción, satisfaciendo cada vez mejor esa necesidad y, posiblemente, creando nuevas necesidades “derivadas”.

Pero, volviendo a hacer de abogado del diablo: ¿Qué ventajas puede tener estimular el consumo, ya sin el empuje natural de la Necesidad? ……..

Después de pensar varios minutos…, ¡no encuentro ninguna ventaja objetiva y general para fomentar el consumo, lo juro! Los únicos que sacan tajada real son los productores de “basura” (cosas innecesarias y de baja calidad). De hecho, fomentar el consumo suele ser (menos mal!) algo muy mal visto desde todos los puntos de vista (derechas e izquierdas). Por lo tanto, a menos de que alguien se le ocurra una “idea feliz”, descartamos la opción de fomentar el consumo, es decir, apoyar a la gente para que consuma; aunque eso es una proclama social-comunista muy habitual y una de las grandes contradicciones progresistas que algún día me gustaría que alguien me explicara.

Inconformismo como motor productivo

Por lo tanto, sólo queda una alternativa para generar verdadera riqueza (lo siento por los progresistas!): Apoyar a los productores. Veamos cómo podría darse esa actitud de una forma racional, objetiva y, a la vez, social.

Primero: Siempre habrá necesidades que cubrir porque el Ser Humano es INCONFORMISTA por naturaleza: “Todos queremos más”, como decía la famosa canción de los años… 80?

Segundo: Si siempre existirán necesidades que satisfacer, siempre habrá un mercado potencial que cubrir. Bajo esta premisa, ¿es realmente necesario fomentar/apoyar la Producción? En realidad, no lo parece, pero quizás (sólo quizás!), el problema no es fomentar la producción, sino no ponerle trabas…, podría ser?!

Llegados a este punto, lo siento mis queridos progresistas, creo que hemos llegado a la conclusión de que el liberalismo económico, en términos generales, es la opción correcta. Pero sigamos con nuestro viaje ideológico.

Un empresario no es avaro, sólo estúpido.

Una empresa no necesita que el gobierno la apoye, porque el estímulo esencial de una empresa es la necesidad de la población, punto. Pero si una empresa no puede obrar con suficiente libertad, asfixiándola a base de impuestos, obligándola a contratar gente que no necesita y otros impedimentos importantes, al final, la empresa no le queda más remedio que cerrar o funcionar “a medio gas”, asegurándose la subsistencia el propio empresario, con lo que la explotación encubierta de sus empleados está a la vuelta de la esquina (hecha le ley, hecha la trampa).

¿Significa esta conclusión que debemos dejar libertad absoluta a los empresarios para dirigir sus empresas? ¿Deben poder hacer absolutamente lo que les de la gana para satisfacer esas necesidades detectadas en la población? NO, evidentemente. Veamos los matices.

Un empresario no puede tener libertad absoluta en el control de su empresa por una simple y llana razón: No es absolutamente SABIO. Eso significa que puede equivocarse, siempre hablando en modo muy, muy general y casi filosófico. Aclaro esto último porque muchos ya pensarán que lo que ocurre es que muchos empresarios no son estúpidos, sino avaros. Pero, desde el punto de vista filosófico y atendiendo al contexto expuesto previamente, ser avaro es sinónimo de ser estúpido: Porque si se atiende al 100% una necesidad, el éxito está asegurado y, contrariamente, si engañas a la gente, el fracaso es muy posible…

Por lo tanto, el empresario debe ser auditado para evitar que su “ignorancia acerca de la necesidad real” (o su maldad, para los que prefieran insistir en este término tan negativo), se imponga de una forma muy dañina a parte de la población.

Y aquí llegamos a otro punto muy importante: Debemos evitar que la estupidez de cualquier persona (no sólo empresarios) dañe a cualquiera. Al menos de una forma importante. Es decir, es necesario no pasarse en ese control para preservar un principio fundamental en la sociedad: El de libertad, por supuesto. Y es aquí, como en otros muchos ámbitos, donde encontramos el verdadero problema sobre el control legislativo sobre el empresario.

Perseguir sólo el fraude comercial

Yo creo que el problema del control justo de la actividad empresarial se fundamenta en algo muy simple: El ENGAÑO. Es decir, el Gobierno debería controlar que entre lo que se promete y lo que se vende, no hay diferencias, o son las mínimas posibles. Con esta sencilla premisa, todo sería factible, incluso vender basura, si es que hay gente que realmente la “necesita”. El ejemplo más claro de esto es la comida basura: Yo no creo que el gobierno debiera restringir la actividad de las empresas alimentarias que fabriquen bajos unos estándares de calidad muy bajos: Lo único que el gobierno debería obligar es a informar correctamente sobre la calidad de sus productos de la forma más objetiva posible. Eso implicaría, por supuesto, informar sobre el origen de las materias primas utilizadas (utilización de transgénicos, por ejemplo). En fin, esa sería la estricta [pero dura] labor gubernamental. Sería muy difícil porque el gobierno debería ser experto (o rodearse de ellos) para detectar esas “mentiras”, que es en el fondo, de lo que hablamos. Una vez detectada una “mentira” (en la forma que ya hemos visto), el gobierno debería actuar en forma de asesoría (la más leve), multando (actuación moderada) o con penas de cárcel (actuación más enérgica). Realmente, no parece muy complicado lanzarse a esta tarea. Para eso deberían servir los funcionarios, entre otras cosas.

Pero de ninguna forma, un Gobierno debería entrometerse en ninguna decisión empresarial, que no fuera la de la detección de Mentira, en el sentido expuesto. Por ejemplo, un gobierno no podría decidir el sueldo de los empleados, ni ningún otro aspecto relacionado con el tema laboral. Sí, parece demasiada libertad, cierto? Veamos qué podría pasar en ese supuesto…

Los esclavistas pertenecen a otra época

El objetivo fundamental de una empresa debería ser satisfacer las necesidades de la población. Si ya damos por supuesto, que no miente en los productos o servicios ofrecidos, ¿podemos suponer que la empresa está libre de cualquier otra culpa a parte de la mentira?

Imaginemos el peor caso: Una empresa que esclaviza casi literalmente a sus empleados. Bajo este supuesto, podemos suponer que hay otras empresas que no esclavizan a sus empleados y otro supuesto en el que todas los esclavizan (!). En este último supuesto, los trabajadores trabajarían bajo unas condiciones físicas y psicológicas horribles. ¿Es posible ser eficiente bajo estas circunstancias? Utilizando una analogía muy clara:¿Es posible sacar leche de una vaca que no se le alimenta o cuida mínimamente? El problema pues, se traslada al trato mínimamente aceptable al trabajador. Es decir, se da por hecho que, por propio interés, el empresario no explotará de una forma radical a sus trabajadores.

El trato laboral “justo” se gana, no se exige.

¿Sería suficiente esa situación “natural” de no explotación laboral para confiar que los trabajadores reciben un trato laboral justo? De nuevo, entra un parámetro muy subjetivo como es qué se considera “trato laboral justo”…

En general, yo estoy bastante en contra de la Declaración Universal de los Derechos Humanos… Me explico… 😉 Esta Declaración Universal, es asimétrica puesto que habla de DERECHOS pero no de DEBERES. Donde hay derechos, debe de haber también deberes, de lo contrario, seguro existirá una descompensación en algún sentido. Además, esa Declaración Universal no es válida “universalmente” porque, muchas ocasiones, entra en conflicto con reglas sociales y culturales, aceptadas por todos los miembros de las sociedades en particular. Finalmente, decide una forma bastante anárquica qué es una “vivienda aceptable” de forma universal (imposición), o cualquier otro parámetro incluido en la vida de cualquier individuo, como la de qué es un “trato laboral justo”… Nada, “no me trago” esa Declaración, para nada…

El anterior inciso era necesario porque es probable que esa declaración “universal” establezca qué es un “trato laboral justo”. Mi planteamiento, más que “universal”, es NATURAL… Y es que la Naturaleza es muy a menudo muy “cruel” con sus individuos, pero, en definitiva, como naturalista que me considero, no puedo dejar de aceptar esa “crueldad natural”. Por otra parte, me gusta esa “decisión natural” puesto que viene apoyada por el Principio Fundamental de la no existencia de la Maldad pura ni de la Bondad pura… Pero ese es otro tema; vuelvo al que nos toca.

Para solucionar el dilema del “trato laboral justo” yo abogo por una actitud NATURAL ante algo que no gusta, en el nivel que sea: Rechazo. Es decir, abogo por la MOTIVACIÓN del trabajador: Es imposible que todas las empresas traten por igual a sus trabajadores. Por lo tanto, se convierte en un DEBER del trabajador (esos omitidos en la Declaración Universal), el buscar otros empleos, en proporción directa con su nivel de insatisfacción laboral y por las causas que sean.

Gobierno facilitador pero no paternalista

Bajo el anterior supuesto, el Gobierno sólo debería facilitar mucho la movilidad laboral de los trabajadores, ayudándoles a encontrar la mejor empresa para su desempeño profesional. Eso haría que las empresas, no sólo compitieran entre ellas por vender sus productos y servicios, sino también para obtener los mejores trabajadores, a los que tendrían que mejorar constantemente sus condiciones laborales, bajo la presión de que se fueran a la competencia… Vaya, eso creo que ya está pasando cuando las condiciones laborales son ya bastante buenas y el gobierno no tiene ninguna competencia… Por lo tanto…. ¿Por qué no hacer extensiva esta regla natural? Muchos dicen que porque hay gente “ignorante” que no sabe/puede mejorar su propia vida por iniciativa propia… ¿Debe actuar el Gobierno como el “papá” de cierto sector de la población ignorante/inmadura? Mi respuesta es muy tajante: NO, por supuesto.

Otros de los DEBERES que también debería aparecer en esa declaración universal (de derechos y deberes, por lo tanto) es la de MADURAR. Es decir, no se puede consentir que la gente se “cuelgue” de forma consciente del Gobierno, lo que, en última instancia, implica que esa gente se “cuelga” de la otra parte de la población que ha DECIDIDO responsabilizarse de su propia vida y “tira adelante con lo que sea”… Es inaceptable por parte de un Gobierno que fomente la pereza, la irresponsabilidad y cualquier otra actitud que vaya en contra de la Sociedad en su conjunto, generando grupos sociales que viven a costa de los demás. Son los parásitos de la Sociedad.

Las sociedades deben fomentar la proactividad, la madurez, la responsabilidad, el compromiso social y frenar todo lo contrario. Por eso, las ayudas sociales deben estar EXTREMADAMENTE controladas y justificadas, por supuesto.

Por lo tanto, y para ir concluyendo, “el trato laboral justo” debería ser uno de los parámetros básicos para fomentar la buena actitud y predisposición laboral de la población, “forzando” a los trabajadores a mejorar día a día ese trato, tanto de forma “interna”, al demostrarle su valía al empresario; como de forma “externa”, buscando alternativas en otras empresas.

¿Réplicas?

En fin, me encantaría que este escrito recibiera muchas criticas, realmente objetivas que me hicieran cambiar o moderar mi actual convencimiento de que la política económica de izquierdas es un error casi total (no digo total para no irme al extremo, aunque así lo sienta). Lamentablemente, si alguien lee totalmente este escrito, será porque en principio, está bastante de acuerdo con él. Me gustará encontrar gente que también esté en lo correcto (según mi pensamiento), pero sería mucho más enriquecedor que alguien encontrara los puntos negros a todo este humilde ensayo sobre política económica. Quién sabe, a lo mejor tengo suerte! Saludos!

NOTA: Prometo que he emprendido la pregunta inicial con la sincera esperanza de encontrar algún punto débil en la teoría del liberalismo económico. “Desgraciadamente”, no lo he he encontrado… 😉