Debate y EGO, mala combinación.

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Se produce un “extraño efecto” sobre muchas personas que ante la falta de argumentos en un debate, se sienten atacadas… El “ataque de la Verdad” se podría llamar…

Lo más humilde sería analizar realmente esos argumentos y si comprobamos que no podemos rebatirlos, tenemos dos opciones:

1) Si nuestro “INSTINTO” nos dice que aún así esos argumentos fallan, simplemente abandonar el debate. Una forma elegante y educada es decir “mira, no te lo puedo replicar, pero algo me dice que no tienes razón, por lo tanto, abandono el debate”… 😉 Otra forma es, simplemente “desaparecer”… (la más utilizada).

2) Y si entendes esos argumentos y compruebas que rebaten los tuyos, deberíamos dejar de lado nuestro ORGULLO y darle la razón a nuestro contertulio, sin más. Bueno, los más humildes hasta podrían dar las gracias, claro, jejeje.. Por desgracia, ninguna de las dos opciones son habituales. El Ego, en este caso, es el principal culpable de esta actitud.

En fin, ya lo decía mi abuela que en paz descanse: “Di las verdades y perderás las amistades!” Lo más curioso es que esas verdades no tienen porque afectar directamente a la persona, sino también a sus ideas… Y es que al final, somos lo que pensamos… 😉

La “traición racional” y la manipulación social: Los caminos menos evidentes para llegar al error.

humildadCreo que todos estaremos de acuerdo con el hecho de que para no equivocarse lo mas sencillo es ser bastante racional. Pensar en definitiva. Los más defensores de la intuición pensarán que eso no es cierto: Que para no equivocarnos, debemos sobretodo, seguir nuestra intuición.

Pero el objetivo de este artículo no es valorar la capacidad de la razón y la intuición para llegar a la mejor alternativa. No. Particularmente pienso que ambas son dos buenas herramientas para llegar a la mejor solución.

El objetivo de este artículo es evidenciar dos situaciones bastante habituales que conducen al error de una forma también muy habitual y que nada tienen que ver con el uso de la intuición. Esas dos situaciones son las siguientes:

  • El exceso de confianza en la capacidad de deducción.
  • La manipulación social sobre los individuos.

A continuación explico mejor esos dos puntos anteriores y cómo evitarlos.

El exceso de confianza en la capacidad de deducción

Cuando tenemos un exceso de confianza en la capacidad de deducción podemos cometer gravísimos errores, tanto por su trascendencia como por su dificultad para desenmascararlos.

Si hemos llegado a una situación errónea por el camino de la deducción, es muy difícil salir de ella porque esa misma naturaleza racional nos impide dudar en algún momento de su validez: ¿Cómo voy a cuestionar a la Razón?, parecemos decirnos a nosotros mismos cuando se nos reclama una reflexión acerca de una decisión ya tomada. Si mi decisión se basara en banalidades como la intuición, la opinión de los demás, etc… pues sí, podría cuestionarla pero si es racional y además mía… es una soberana estupidez. Sí ese es el pensamiento del soberbio, del que cree que su razonamiento es irrefutable e incuestionable.

El principal problema para llegar a la situación descrita en el párrafo anterior es la soberbia intelectual: Pensar que la Razón es siempre válida, que siempre tenemos todos los parámetros necesarios para conocer la Verdad… Y eso nunca se puede asegurar, por muy sencillo y simple que parezca el problema a resolver. Además, el añadido del EGO, que nos hace sobrevalorar nuestros razonamientos personales, hace que el error cometido pueda permanecer anclado por mucho tiempo, sin que seamos capaces ni siquiera de advertirlo (ni hablar de corregirlo!).

La manipulación social sobre los individuos

La manipulación social es otro importante camino para llegar al error. Curiosamente, es un camino totalmente opuesto al anterior aunque más evidente: Se llega al error por una ausencia importante de razonamiento y también de intuición… En estos casos, si hay intuición, se suele ignorar también.

Ante la falta de razonamiento e intuición, el individuo puede adoptar los razonamientos de otros que, además de incorrectos, muchas veces sólo buscan algún interés muy egoísta o provienen de esa soberbia intelectual mencionada antes. Esa situación es muy habitual porque las soluciones a problemas complejos, no suelen ser muy evidentes. En su lugar, aparecen alternativas mucho más simples pero, dada la complejidad del problema, habitualmente muy incorrectas.

En este punto, la demagogia hace acto de presencia, intentando convencer con argumentos sencillos a los que piensan “poco” y que tampoco se dejan llevar por su intuición. En este caso, estas personas, ayudadas por su soberbia, ratifican el error e incluso lo acentúan para no dejar evidenciar su hipotética ignorancia (es el ego funcionando “a toda máquina”).

Por todo lo expuesto, es mucho peor calificar de manipulado a alguien que de ignorante: El manipulado, además de ignorante y poco intuitivo, necesita también ser muy soberbio para no dejar en evidencia esas carencias personales (capacidad de deducción e intuición). Consecuentemente, parece ser que la manipulación es un cáncer que se auto-reproduce cuando “infecta” a cualquiera: Un manipulado se convierte automáticamente en manipulador también.

CONCLUSIONES

De toda esta exposición se deducen algunas cuestiones interesantes:

  • Racionalidad sí… pero Humildad más aún… Esto implica que, ante un razonamiento humilde (no impositivo) uno debe escuchar siempre. Y si no puede escuchar (falta de tiempo, por ejemplo), uno nunca debe rechazar el razonamiento del prójimo. Y en el caso de un razonamiento impositivo, simplemente ignorarlo pero no imponer el nuestro.
  • Ausencia de racionalidad sí… pero Humildad también… Esto implica que si uno SABE que “no es de pensar mucho” (aquellos que incitan a no pensar demasiado, por ejemplo), entonces debe ser humilde y no imponer tampoco… En este caso se incluyen también los defensores de la intuición: La intuición es propia e intransferible. Jamás se debe imponer la Intuición!

En definitiva, “no hay mayor sordo que el que no quiere escuchar…”. Es un gran dicho popular que nos indica que de nada sirve imponer nuestro criterio por mucha razón que parezca que uno tiene… Consecuente la mayor y mejor conclusión general es que la humildad siempre debe existir, tanto si se tiene razón como si no se tiene.

Nunca es tarde si la dicha es buena

mente“Nunca es tarde si la dicha es buena”: Un famoso dicho pero también tan poco efectivo como otros tantos. ¿Por qué?

Muchos tenemos “grandes sueños de grandeza”… Pero muy pocos conseguiremos realizar dichos sueños algún día… Y la razón fundamental es que nunca nos creemos que “la dicha sea buena”… Siempre tendemos a pensar que una alternativa aparentemente absurda lo es definitivamente, sin darle una mínima oportunidad.

Muchos factores nos hacen no vivir nuestras inquietudes de una forma plena y absoluta. Y nos condenamos a nosotros mismos a ser “uno más”. Un “animalillo” más entre la fauna Humana. Una gran pena de la que, ni siquiera, seremos conscientes nunca. Porque felicidad que no se vive nunca será felicidad (u “ojos que no ven corazón que no siente”). Así, de este modo, nuestros días pasan, nuestras semanas pasan, nuestros meses pasan, nuestros años pasan… Pero vamos desaprovechando todas y cuantas oportunidades nos aparecen en el camino, poniéndonos miles de trabas para emprender una u otra alternativa…

Sólo unos pocos valientes, unos pocos locos que sienten de verdad que lo absurdo puede llegar a ser lo mejor, son los que triunfan, los que viven plenamente, los que aprovechan su paso por esta Vida que, sin pedirlo, se nos fue otorgada… El resto, parecemos morir cada día un poco en lugar de parecer que vivimos cada día un poco más para llegar a la muerte con “un trabajo cumplido”, con una aportación personal, única e intransferible realizada a los nuestros: Todos aquellos que se quedan y que deberían imitar esa actitud…

En fin…. esto es casi un “grito en el vacío”, porque sé que muy pocos conseguiremos dar pasos realmente relevantes en ese sentido… De todas formas, siempre nos quedará el consuelo de que “Nunca es tarde si la dicha es buena”… Es decir, aunque sea en el último minuto de nuestra vida, aún podremos cambiar de actitud… Y quién sabe!, a lo mejor con un sólo minuto de “pureza y entrega total” a nuestra propia existencia, logramos más que con 80 años de vida aletargada…

Quizás la única conclusión que se puede extraer de esta exposición es que debemos darle más oportunidades a la Intuición… La intuición es como aquel hermano pequeño que jamás escuchamos pero que, al estar menos contaminado por los elementos socio-culturales, puede que esté más cerca de la Verdad… Una verdad que es inalcanzable sólo con la Razón… Una Razón cobarde que nunca nos dirá que la “dicha es buena”, aunque en el fondo lo sea… La pobre Razón es cobarde, soberbia y mucho más estúpida de lo que solemos pensar…

A lo mejor tengas suerte y tu razón no haga más que causarte angustia… Ese será el momento de mirar a la intuición cara a cara, frente a frente… ¿Serás capaz?

El Ser Humano, animal emocional…

No creo que el Ser Humano sea un ser racional.

Todo lo contrario, creo que el Ser Humano es, sobretodo, un ser emocional, muy emocional. Y las emociones, casi siempre, son muy ambiguas, complejas, contradictorias… Eso se podría catalogar de imperfección e implicaría admitir que la Naturaleza se equivoca… Y yo más bien pienso que somos nosotros los que nos equivocamos al definir el término PERFECCIÓN… Aún estamos muy lejos de llegarnos a entender mínimamente. Las emociones no son estúpidas, tienen su razón de ser. Pero aún somos demasiado ignorantes como para entenderlas totalmente.

Conclusión: Cuando tu cabecita no de más de sí, déjate guiar por tus emociones…, sino corres el grave peligro de “deshumanizarte”…

Saludos.

Dios no existe

Así de claro lo tengo… ¿Por qué? Hay una razón esencial: ¿Por qué debe de existir Dios?

Esa pregunta se suele responder de una forma bastante típica: Por que hay cosas irrazonables, que no tienen explicación… Peroooo…., no se dan cuenta señores que eso no es una explicación?

Si suponemos que existe Dios, lo hacemos porque no entendemos muchos procesos que suceden en el Universo, particularmente, no comprendemos muchos procesos en nuestro propio planeta. La Vida, su sentido, etc…, suele ser uno de esos procesos incomprensibles que llevan a la gente a pensar en la existencia de un “ser metafísico”. Pero existen otros muchos: La maldad, el dolor, la enfermedad, etc, etc…

Pero todo eso no es más que el reflejo de nuestra ignorancia supina en muchos “aspectos universales”. Sólo conocemos y entendemos una nimiedad de los procesos naturales de la Tierra. Es lo que llamamos Ciencia, casi toda aplicable al planeta Tierra y a sus “alrededores”, que no es mucho, por cierto.

Si a la anterior “ignorancia humana” le sumamos nuestra soberbia intrínseca, que nos hace sentirnos el centro de todo, pues “voilà”, ya tenemos a nuestro “diosito”. Es decir, la ignoranacia nos hace desconocer muchos aspectos del Universo en general pero esta soberbia antropocéntrica nos obliga a pensar que no se trata de ignorancia sino de “imposibilidad de conocimiento”…. No es que no lo entendamos, es que no se puede entender! Por lo tanto, a partir de ese momento, abandonamos la “cordura racional” y, libre de esa “tremenda carga”, ya podemos fantasear como nos de la gana, sin tener que razonar ninguna de las conclusiones a las que lleguemos con esas delirantes fantasías… Nos inventamos religiones comandadas por dioses inherentemente incuestionables por esa razón.

Parece mentira, pero seguimos actuando como aquellos “borregos” (pobres) que pensaban que su dios les había castigado con una sequía que secaba sus cosechas… Cuando algo no lo entendemos es que es “tema de religiones y/o dioses”… por favor…

Y digo yo, ¿no es más sencillo pensar que simplemente no lo sabemos todo? Y cuando uno acepta y asimila esa “verdad aplastante”, sólo le quedan dos alternativas, que se pueden simultanear: Vivir y aprender, dejando las “verdades absolutas” para otros tiempos, que posiblemente nunca llegarán, pero que al menos no nos hundirán en los “engaños religiosos” que pueden traumatizar drásticamente la vida de cualquiera…

Quizás algún día lleguemos a aprender lo suficiente sobre todo nuestro Universo. Yo creo que no, que cada vez sabremos más pero que jamás llegaremos a tener el “mapa genético del Universo”. Independientemente de ese objetivo, lo que no podemos hacer es justificar nuestra ignorancia con “fantasías irracionales”…

Otra gran razón para comprender que Dios no existe: Esa creencia es matemáticamente absurda: RAZONAMOS que Dios existe porque hay cosas inexplicables. Pero resulta que esa conclusión nos obliga a abandonar la herramienta que hemos utilizado para concluir eso: La Razón… Cambiamos Razón por Fe… En ese sentido, discrepo radicalmente con lo que dicen que creer en dios es un acto de fe: Si la razón pudiera justificarlo TODO, no haría falta acudir a la fe. Por lo tanto, antes de acudir a la fe, SIEMPRE existe ese razonamiento previo. Como digo, un absurdo en sí mismo.

Señores, seamos menos soberbios y estudiemos más o simplemente, vivamos!, dejando la fantasía para otros menesteres menos trascendentales…