Eternidad versus Humanidad y Cotidianidad

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Siempre se nos plantea el concepto de Eternidad como algo muy alejado de nuestras vidas cotidianas. Sobre todo para los laicos y ateos, la eternidad es algo irreal, o cuando menos, tan subjetivo que no puede estar en ningún tipo de debate formal. Yo no lo creo y además creo que la Eternidad tiene una implicación importantísima en nuestro día a día y por lo tanto, en nuestro propio carácter, actitud, principios… Nuestra personalidad en definitiva. No es un debate sin sentido, ni mucho menos. Veamos.

El egoísmo

A efectos filosóficos yo soy de los que no cree en el Egoísmo. Yo creo más bien que todo lo hacemos por “puro y duro” interés personal, incluso cuando ese interés es ayudar a nuestro prójimo. La razón es que, sean cuales sean nuestros ideales vitales, lo que está claro es que buscan nuestra propia felicidad. La cuestión se reduce pues, a decidir qué nos hace felices a cada uno: A una persona le hará feliz un buen coche y a otro ayudar a los demás, por poner dos ejemplos muy simples pero evidentes.

Por lo tanto, no hay egoístas sino, hasta cierto punto, “opciones vitales”. Pero ese “hasta cierto punto” intenta subrayar que “no todo vale” para llegar a la felicidad personal. Y ese límite se establece, casi milagrosamente, considerando un concepto intrínseco a la propia Vida que, por desgracia, muy poca gente lo tiene asimilado: Todos somos uno y uno somos todos, y además eternamente; es decir que no sólo estamos intrínsecamente unidos a nuestros semejantes ahora, en vida; sino también después de nuestra muerte… Es decir, somos realmente eternos…

La Eternidad

Hay muchas evidencias científicas que nos encaminan hacia la consideración de que somos realmente eternos (no metafóricamente). La más evidente es que la biología podría generar individuos “biológicamente eternos”. Es decir, morimos porque así lo decide nuestro cuerpo. TODAS las células de nuestro cuerpo se renuevan muchas veces durante toda nuestra “vida biológica” (incluso las neuronas), hasta que esas células deciden dejar de renovarse.

Hay muchas paradojas relacionadas con el anterior hecho científico, como es el hecho de que nosotros realmente morimos “físicamente” varias veces en nuestra vida y ni siquiera nos damos cuenta; puesto que nuestro cuerpo “físico” desaparece varias veces antes de nuestra “muerte final” porque TODAS las células que lo componen mueren antes de ese momento… Curioso, ¿verdad?

Pero también hay una contradicción esencial importante: ¿Cómo se explica que sea la Vida la que programe nuestra muerte al dejar de auto-regenerarse las células? Sólo existe una explicación a esta otra paradoja: Que eso no sea cierto… Es decir, esa contradicción sólo puede ser explicada considerando que nuestra muerte no es tal, sino una etapa más de la Vida, ya considerada como un “todo”, que nos aglutina junto a todos nuestros antepasados y a nuestros descendientes en un único Ser… Y eso, incluye no sólo a los seres vivos humanos, sino al resto de seres vivos también…

La ignorancia nos conduce al egoísmo

Yo creo que lo que todos entendemos cotidianamente como Egoísmo, no es más que ignorancia sobre nuestra propia “naturaleza vital”: Si somos aparentemente egoístas es sólo porque no conocemos las verdaderas raíces de nuestro ser. Y una de las más importantes es nuestro carácter eterno, tal y como he expuesto.

Uno de los efectos más claros de ese “egoísmo ignorante” es que, al no considerar nuestra naturaleza eterna, nuestras acciones están diseñadas para “80 años vista”, o el tiempo que pensemos que nos quede de vida, sin importarnos lo que sucederá después, porque después realmente no existiremos, en ningún sentido o aspecto. La ignorancia es pues, la verdadera y esencial fuente de egoísmo en la sociedad, sin duda.

Las personas que, de un modo u otro, consiguen asimilar que sus vidas no acaban nunca, son las que realmente se preocupan de hacer lo correcto según sus ideales, incluso aunque esos ideales atropellen sus propios intereses personales actuales. Por eso, no existen ideales reales si no se cree en la eternidad de algún modo. Es decir, no hay modo objetivo de que una persona sea “de fiar” si no cree en la eternidad.

El ejemplo del moribundo

Pongamos un ejemplo extremo pero muy gráfico: ¿Podemos realmente confiar en la palabra de un moribundo que no cree en algún tipo de eternidad? No, por supuesto que no. ¿Por qué vamos a confiar en la palabra de una persona que cree que no va recibir ningún tipo de represalia por sus errores propios? ¿Qué interés real puede tener esa persona que cree que haga lo que haga, ella misma no va disfrutar de su acierto o no va a sufrir por su error?

Habrá quien responda que la creencia en el Amor es una alternativa a la de la Eternidad, y que ese moribundo sería una persona “de principios” sólo porque ama a su prójimo; a sus hijos, por ejemplo. Pero haciendo una introspección profunda, nos daríamos cuenta de que la naturaleza última del amor es la creencia en la eternidad. Por ejemplo, ¿qué sentido tiene desear la felicidad a nuestros hijos una vez nos hayamos muerto si no vamos a “conocer/disfrutar” de su felicidad de ninguna forma? De nuevo, no tiene ningún sentido final y real para un “no creyente en la eternidad”.

Lo que ocurre es que, sobre todo cuando se acerca el momento de nuestra muerte, todos creemos en la existencia de “algo más”. Si una persona muere con la firme convicción real de que no hay nada después, su muerte es necesariamente una etapa extremadamente angustiosa, básicamente porque ya no tiene sentido que ame a nadie… Y ese absurdo absoluto sobre algo tan importante como es el amor, le hace asimilar el concepto de eternidad, aunque sea inconscientemente… Se podría llegar a decir que creer en la Eternidad es creer en el Amor y viceversa. De ahí nacen muchas equipararaciones religiosas entre Eternidad y Amor.

Otra evidencia de que la Eternidad es una realidad, es que está impresa en TODOS los seres vivos a excepción del Ser Humano…  Para un animal cualquiera, no existe el concepto de muerte. Hasta ahora yo pensaba que eso nos hacía más inteligentes que ellos, pero ahora me doy cuenta de que lo estúpidos somos nosotros, al haber considerar lo contrario.

 

Consciencia versus Eternidad

La principal réplica de los “no creyentes en la eternidad” es que no somos conscientes después de morir… Aunque ese es un debate mucho más complejo, donde discutir la verdadera esencia o definición de Ser Humano (los únicos seres creemos en la muerte como un fin absoluto), puedo dar algunos puntos importantes. En este debate debería aparecer la excesiva importancia que le damos a nuestra consciencia, nuestra forma de percibir nuestra propia existencia.

Si lo pensamos detalladamente, ¿tiene realmente tanta importancia ser conscientes de nuestros actos para decidir que vivimos o no?… Es decir, si el problema para aceptar que no existe la muerte es que después de ella no somos conscientes de nada, habría que preguntarse algunas cuestiones importantes:

  1. ¿Qué papel juega la inconsciencia en todo este juego de la vida y la muerte? ¿Es posible que esos seres que nos reemplazan tengan un tipo de inconsciencia heredada de forma genética? Yo creo que es mucho más que probable. De hecho, la intuición o el instinto se podría considerar que forman parte de esa inconsciencia heredada genéticamente…
  2. ¿Mueren y vuelven a nacer realmente aquellos individuos que, por las causas que sean, no recuerdan NADA de su pasado a partir de cierta fecha y que, por lo tanto, no tienen consciencia de su vida pasada? La respuesta es obvia pero sus implicaciones muy importantes: La consciencia no es realmente un factor decisivo a la hora de valorar si se vive o no…
  3. Realmente no es cierto que nosotros tengamos asimilado el concepto de muerte. Al menos no tanto como los laicos y ateos piensan. Es decir, el hecho espiritual es intrínseco a la naturaleza del Ser Humano y eso se demuestra en que desde siempre el Ser Humano ha necesitado creer en la Eternidad, aunque no supiera como demostrar su existencia. La razón de esta obstinación es que realmente es cierto: La Eternidad realmente existe, aunque posiblemente nunca conseguiremos demostrar ese hecho de una forma totalmente lógica y científica. Por eso existen las religiones.

La Eternidad en nuestro día a día

Volviendo a las implicaciones cotidianas que tiene no creer en la Eternidad y siguiendo el razonamiento expuesto, un “no creyente en la eternidad” se convierte en una persona cada vez más egoísta a medida que su vida se va consumiendo; porque sus intereses reales cada vez tienen más corto plazo y más allá de este plazo, no tiene realmente ningún interés en nada, porque según estas personas, ellos desaparecen total y absolutamente.

Este razonamiento nos lleva a pensar que la creencia en la eternidad de los seres vivos debe forzosamente ser un parámetro muy importante en la personalidad de cualquier individuo. Porque los que tenemos este “horizonte vital eterno” consideramos todos los factores a la hora de tomar decisiones, no sólo el “aquí y ahora”, sino también el “allí y mañana”… Y ese “allí” podría estar a millones de kilómetros de distancia y ese “mañana” a muchos milenios vista…

Conclusiones

¿Qué pasaría si todos nosotros tomáramos consciencia de nuestra vida eterna?

  • Respeto máximo entre nosotros…
  • Cooperación máxima por lograr un futuro mejor para nosotros mismos…
  • Respeto a todas las otras criaturas del mundo, que ahora ya no serían ajenos a nuestra propia esencia, sino nosotros mismos…
  • Abolición de sentimientos artificiales creados para unirnos ante la ausencia de eternidad, como son el patriotismo y los nacionalismos…
  • Abolición de las leyes y las religiones, como mecanismo artificiales de dotarnos de principios universales para mantener la paz y la justicia…
  • Se acabarían las luchas de las dos tendencias esenciales en política: Los que luchan por la sociedad (social-comunismo) y los que luchan por el individuo (liberalismo). Ambas luchas quedarían integradas de forma automática en todos los individuos y cada individuo colaboraría personalmente en conseguir un equilibrio de los esos dos campos..

En fin, un mundo totalmente diferente, ¿verdad? Pero lo más esperanzador (me gusta ser positivo) es que, a pesar de la trascendencia de la afirmación esencial de este escrito, toda esta exposición se basa en hechos objetivos, no subjetividades varias, que son las que han inundado nuestras vidas hasta ahora para poder auxiliarnos ante nuestra ignorancia esencial: Considerar que la vida no era realmente eterna.. 😉

¿Follas o amas?

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Desde siempre fui un “activista sexual”: Me encantaba el sexo como buen adolescente y en una época de “liberación social” como la que viví a esa edad siempre gritaba “Mientras llega el amor a follar sin pudor!”, jajaja!

Ahora, a mis 45 años ya tengo muy claro que vivimos en una sociedad FRACASADA desde muchos puntos de vista y el de la EDUCACIÓN SEXUAL, es uno de los más evidentes.

Yo, como muchos adolescentes e incluso gente muy madura actual, estaba DRÁSTICAMENTE EQUIVOCADO…

El sexo es NADA sin un mínimo sentimiento. Y el ideal es estar enamorado con quien lo practicas. El resto, sólo consuelos más o menos “cutres” que, si no se controlan llevan a la perdición total de la persona. Sí, no exagero: Nunca tuve demasiada suerte con el amor y mi única salida era intentar “follar” todo lo posible. Pero nunca me “llenaba” esa opción.

Como muchos y, por desgracia también ya muchas, fui asimilando que “follar por follar” era una opción tan válida como “follar por amor”. Pero cada vez me llenaba menos esa opción y cada vez necesitaba más MORBO para poder llenar ese hueco. Lo llenaba temporalmente, pero siempre se vaciaba y necesitaba más y más… Por suerte, mis largos periodos de abstinencia no me convirtieron en un depravado sexual. Otros, más sexualmente atractivos, no pudieron decir lo mismo y cayeron en la perdición de los tríos, los intercambios de pareja, orgías, sexo espontáneo… pederastia…

Por suerte, me llegó el amor… No funcionó, pero fue la luz que me enseñó cuán equivocado estaba. A partir de entonces, al cortar con esa chica, mis relaciones sexuales esporádicas fueron realmente vacías, huecas…; aunque mi cuerpo me seguía exigiendo esa “diversión” regularmente. Es una verdadera esclavitud biológica-hormonal…, o es más bien cultural? Sí, yo creo que los niños ya van encaminados a una vida sexual orientada al placer más que al sentimiento y sólo estamos generando esclavos del sexo… Yo fui uno de ellos, probablemente.

Hoy por hoy, felizmente enamorado de nuevo, el sexo en solitario (masturbación) ya ha dejado de excitarme casi por completo. Se podría decir que soy un impotente en el ámbito de la masturbación. Y no es cuestión de técnica, que depuré muchísimo durante mis años de “perdición”… No me excita porque para mi, ahora, el sexo tiene que tener un alto grado de sentimiento. Sino, simplemente “no me pone nada”. Y me alegro muchísimo que mi cuerpo haya finalmente aprendido cuál es la verdadera mecánica sexual… Es una mecánica sexo-sentimental. Ojalá me la hubieran enseñado cuando era niño/adolescente. Posiblemente mi vida hubiera sido muy diferente…

En fin, NO SOY RELIGIOSO, pero cada vez más, me doy cuenta de que la Religión, el Catolicismo en este caso, va por el camino más correcto, sin duda. Si en lugar de tanta ARROGANCIA, fuéramos más humildes y nos cuestionáramos las cosas que nos IMPONE la sociedad, sin lanzarnos de cabeza a lo fácil (el placer) muchas cosas cambiarían en nuestra sociedad. Lamentablemente, ese día aún queda muy lejos.

Este artículo me lo ha inspirado el siguiente:

http://www.actuall.com/laicismo/la-onu-catolicos-progres-se-alian-presionar-la-iglesia-asi-haga-pedazos-la-humanae-vitae/?mkt_tok=eyJpIjoiTURBNE56TmtOemMwTVdKbCIsInQiOiJQUzluYVhRa3ZlbG9PTUxybStlZVlqRCtNWWxzSXhzcUZieGltZzBXaEZ0TU9LWXFKTHZQOWFDMkFEWkc0ZGlON3pvT0x6XC9EcHpwSEJvdlQ1T0phWlBKd3VGdTlBcGgzQVRqNUlKXC8yUEpJPSJ9

¿Religión, Comunismo o Meritocracia?

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“EL SER HUMANO ES MALO POR NATURALEZA y debemos instaurar un sistema político que nos defienda de aquellos individuos que, inevitablemente, hagan el Mal.”

Esa es la creencia BASE del comunismo. Es la forma esencial mediante la que el comunismo controla a la sociedad que gobierna.

Al contrario de lo que se cree, el comunismo no tiene ideas, sino esta única creencia, de la que se derivan muchas “ideas”, todas falsas al fallar en esta base, totalmente subjetiva. Es algo muy parecido a una RELIGIÓN sin un dios claro. Por eso, entre otras cosas, el comunismo rechaza cualquier creencia espiritual, para evitar injerencias desde otras creencias.

Una de esas maldades, es la avaricia, por supuesto. De nuevo, una similitud muy clara con respecto de otras creencias religiosas. La avaricia es el pecado más útil a esta religión, llamada comunismo. Y la avaricia tiene un elemento muy claro y objetivo: El dinero. A partir de ahora, sólo hace falta localizar quién acumula más dinero, los “ricos”, y convertirlos en los “malos”. Después se inventarán leyes, para robarle el dinero a los “ricos” y repartirlo entre los “pobres” (los buenos de la película, por supuesto).

Hasta aquí lo que es, en esencia, el comunismo. Vamos a analizar su opuesto, el capitalismo.

En el capitalismo no existe ningún tipo de CREENCIA similar a la que existe en el comunismo. En el capitalismo todo el mundo es “bueno” y tiene las mismas opciones para ser feliz (o debería, esa es la corrección que necesita el capitalismo).

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La idea central del capitalismo es la MERITOCRACIA (el poder de los méritos). Evidentemente, esta forma de gobernar es “dura” (no sé si la palabra injusta es apropiada) con los individuos menos afortunados. Por eso, pienso que los defectos del capitalismo actual se “curan” con más y mejor EDUCACIÓN, que nos conduzca a un sistema de méritos más amplio y realista con nuestra condición humana y no tan basado en el “dinero fácil” (la obsesión comunista).

Según ese nuevo modelo del capitalismo, una mujer, un madre o un discapacitado; seguramente tendrían otros méritos que no serían estrictamente ser muy productivos en el corto plazo (la característica más deseada en el mundo capitalista actual) pero que, al largo plazo, seguro daban mejor rendimiento a la empresa; simplemente porque el Ser Humano no sólo necesita dinero para ser feliz.

La única forma de alcanzar esa forma de capitalismo, más humanista, pero aún basado en los méritos personales, es mediante la EDUCACIÓN de la población. Una educación que de una visión más general y realista sobre la verdadera naturaleza humana, en absoluto relacionada con la Maldad, pero también mucho más diversificada que la capacidad de productividad inmediata.

Como corolario, sólo decir que la misma Naturaleza está basada en un sistema de MÉRITOS, donde los individuos que más mérito hacen, tienen mejor vida. Esa similitud del Capitalismo con la Naturaleza hace que el capitalismo, sin duda, sea la ÚNICA opción válida. Ahora lo único que hay que hacer es introducir más méritos en este sistema, méritos más relacionados con el propio Ser Humano, como he indicado.

El aborto: ¿Actitud moderna?!

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Cuando yo era adolescente/”adulto joven” también era pro-aborto… Pero yo maduro, evoluciono, pienso, razono y acepto mis errores… Incluso pido perdón si es necesario!, jejeje… Todos éstas, actitudes muy “extrañas” en los tiempos que corren, sobretodo eso tan “raro” de pedir… perdón?! (jejeje…).

Por lo tanto, eso de considerar el movimiento pro-abortista como algo moderno es una falsedad absoluta. De hecho, no sólo se remonta a 10 o 20 años (cuando yo era un adolescente o adulto joven)… El aborto se remonta muchos cientos de años atrás.

La razón esencial que antiguamente impedía que hubiera más abortos era que la TÉCNICA no era tan buena (me niego llamar medicina a un procedimiento para matar a un Ser Humano). Pero la intención abortista (que es lo que cuenta) era incluso peor que la de ahora. Simplemente porque había mucha más ignorancia. Una ignorancia que era muy comprensible porque hasta que ese niño no nacía, apenas NADA se sabía de él, claro.

Aparte de la técnica, lo que también frenó la popularidad del aborto en la antigüedad, fueron las religiones, aunque no todas lo rechazan (el Islam, por ejemplo, lo acepta en bastantes casos). Por eso los pro-aborto, nos tachan a todos los pro-vida de beatos y cosas similares. Es sólo uno de sus argumentos simplistas, que sólo buscan descalificar, sin entrar en debates serios y rigurosos.

Por otra parte, es otro argumento muy simplista considerar que todo lo moderno es “guay”  (bueno) y lo antiguo, por lo tanto, no es tan “guay”… Y es que la ignorancia se sirve de este tipo de argumentos “huecos” para intentar justificarse de forma muy patética constantemente.

La ignorancia es el germen de la maldad, lo tengo clarísimo. Y éste es posiblemente el más claro ejemplo de esa afirmación: Matar a Seres Humanos indefensos por puro egoísmo… Seres Humanos que, además!, son nuestros propios hijos!

Dios no existe

Así de claro lo tengo… ¿Por qué? Hay una razón esencial: ¿Por qué debe de existir Dios?

Esa pregunta se suele responder de una forma bastante típica: Por que hay cosas irrazonables, que no tienen explicación… Peroooo…., no se dan cuenta señores que eso no es una explicación?

Si suponemos que existe Dios, lo hacemos porque no entendemos muchos procesos que suceden en el Universo, particularmente, no comprendemos muchos procesos en nuestro propio planeta. La Vida, su sentido, etc…, suele ser uno de esos procesos incomprensibles que llevan a la gente a pensar en la existencia de un “ser metafísico”. Pero existen otros muchos: La maldad, el dolor, la enfermedad, etc, etc…

Pero todo eso no es más que el reflejo de nuestra ignorancia supina en muchos “aspectos universales”. Sólo conocemos y entendemos una nimiedad de los procesos naturales de la Tierra. Es lo que llamamos Ciencia, casi toda aplicable al planeta Tierra y a sus “alrededores”, que no es mucho, por cierto.

Si a la anterior “ignorancia humana” le sumamos nuestra soberbia intrínseca, que nos hace sentirnos el centro de todo, pues “voilà”, ya tenemos a nuestro “diosito”. Es decir, la ignoranacia nos hace desconocer muchos aspectos del Universo en general pero esta soberbia antropocéntrica nos obliga a pensar que no se trata de ignorancia sino de “imposibilidad de conocimiento”…. No es que no lo entendamos, es que no se puede entender! Por lo tanto, a partir de ese momento, abandonamos la “cordura racional” y, libre de esa “tremenda carga”, ya podemos fantasear como nos de la gana, sin tener que razonar ninguna de las conclusiones a las que lleguemos con esas delirantes fantasías… Nos inventamos religiones comandadas por dioses inherentemente incuestionables por esa razón.

Parece mentira, pero seguimos actuando como aquellos “borregos” (pobres) que pensaban que su dios les había castigado con una sequía que secaba sus cosechas… Cuando algo no lo entendemos es que es “tema de religiones y/o dioses”… por favor…

Y digo yo, ¿no es más sencillo pensar que simplemente no lo sabemos todo? Y cuando uno acepta y asimila esa “verdad aplastante”, sólo le quedan dos alternativas, que se pueden simultanear: Vivir y aprender, dejando las “verdades absolutas” para otros tiempos, que posiblemente nunca llegarán, pero que al menos no nos hundirán en los “engaños religiosos” que pueden traumatizar drásticamente la vida de cualquiera…

Quizás algún día lleguemos a aprender lo suficiente sobre todo nuestro Universo. Yo creo que no, que cada vez sabremos más pero que jamás llegaremos a tener el “mapa genético del Universo”. Independientemente de ese objetivo, lo que no podemos hacer es justificar nuestra ignorancia con “fantasías irracionales”…

Otra gran razón para comprender que Dios no existe: Esa creencia es matemáticamente absurda: RAZONAMOS que Dios existe porque hay cosas inexplicables. Pero resulta que esa conclusión nos obliga a abandonar la herramienta que hemos utilizado para concluir eso: La Razón… Cambiamos Razón por Fe… En ese sentido, discrepo radicalmente con lo que dicen que creer en dios es un acto de fe: Si la razón pudiera justificarlo TODO, no haría falta acudir a la fe. Por lo tanto, antes de acudir a la fe, SIEMPRE existe ese razonamiento previo. Como digo, un absurdo en sí mismo.

Señores, seamos menos soberbios y estudiemos más o simplemente, vivamos!, dejando la fantasía para otros menesteres menos trascendentales…