¿Buenos y malos?

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Siempre he dicho que los CREADORES DEL MAL, son los que creen en él.

Los que creen en el Mal, buscan protegerse del mismo, obviamente. Algunos de ellos, se auto proclaman como los heroes del momento, y “salen” a defender los que como ellos, son los “buenos”, pero a diferencia de ellos, son débiles para defenderse solos… Estos auto-proclamados héroes son los llamados comunistas.

Un comunista es un auto-proclamado héroe que busca instaurar un “reino de Bondad”, luchando despiadadamente contra las “fuerzas del mal”, que está convencidísimo existen.

Por eso, la primera regla “del buen comunista” es pensar que si no estás con él, estás contra él. Por eso son totalitarios: Su palabra es “palabra de Dios” y si vas contra ella, debes morir o, por lo menos, deben destruir tu actividad maligna y nociva.

A partir de esta concepción básica, muy infantil e inmadura, que es la creencia en el Bien y el Mal como conceptos ABSOLUTOS, estos personajes montan todo su “circo comunista”.

En el circo comunista, cualquier “travesura” es tachada de “maldad” y se busca al culpable para tacharlo y destruirlo de la forma que sea. El ejemplo más típico es la dualidad rico-pobre (malo-bueno): Si eres rico, existiendo pobres, por fuerza tienes que ser muy mala persona y debes pagar por eso.

El carácter tremendamente místico del comunismo (creencia en lo bueno-malo) es paradójico con su obsesión continua: El dinero (misticismo versus materialismo?) Un comunista, reduce sus criterios para saber si algo es bueno o malo al dinero: Si tienes más que los demás eres malo (cuanto más, más malo). Contrariamente, eres bueno (con la misma proporcionalidad). De esa forma, la misión esencial del comunista es robarle al rico par dárselo al pobre y de nuevo con la misma proporcionalidad: Le robará más al más rico. Pero robar siempre robarán, en función de tu nivel de bienestar. Otra cosa, es que para conseguir votos, te digan que sólo robarán a los super-super-malos y que a ti, que sólo eres un “poco malo” te dejarán tranquilo, jeje… Y vas tú y te lo crees, jeje…

Un comunista, siempre te robará, si tienes esa “desgracia” de ser lo que ellos consideren “no pobre”. Porque, simplemente, lo más ricos se escaparán de las zarpas del comunista y entonces te “tocará la china”.

Con el tiempo, siguiendo ese modelo de robar a ricos y no tan ricos, para dárselo a los pobres, habrá cada vez más pobres por la cuenta que les trae (dinero gratis) y, obviamente, menos ricos, que o bien habrán sido arruinados por el comunista o bien se habrán podido escapar de ese infierno a tiempo.

Y mientras tanto, ¿quien produce? Nadie.

Los pobres andan muy ilusionados con su Papá-Mesías que les trae las sobras a la boca, para que sólo tengan que masticar esa basura. Y los pocos ricos que aún queden (cada vez menos) andan muy asustados como para producir de una forma realmente eficaz.

Es decir, o bien el comunista se pone muy serio y esclaviza a toda la sociedad (obligandola a trabajar por el régimen) o el sistema comunista colapsa. Normalmente, tarde o temprano colapsa, aunque hay ejemplos de sociedades que ya han nacido siendo esclavas y no reaccionan porque no conocen la libertad y entonces esos regímenes comunistas pueden perpetuarse (Cuba).

Por lo tanto, si os fijáis, los comunistas, como fieles seguidores de la creencia en la dualidad Maldad-Bondad en la sociedad, acaban siendo aquello que supuestamente querían eliminar: La Maldad en la sociedad.

Desde el planteamiento contrario, no pensamos que los comunistas sean malos (caeríamos en su misma trampa). Sólo pensamos que son muy ignorantes al no ver unas de las máximas naturales esenciales: La inexistencia de esa dualidad a efectos generales. Si a esa ignorancia le sumamos una carga de EGO importante, tanchannn…, ya tenemos el “malo perfecto”: El que se ha auto-proclamado el defensor de los buenos y débiles, el comunista!.. 😉

¿Austeridad para salir de la crisis?

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Los progresistas culpan la AUSTERIDAD del sistema económico liberal de la crisis. Pero, según mi opinión, el nivel de la crisis ha sido realmente ÍNFIMO si lo comparamos con lo que hubiera ocurrido si ZP hubiera continuado con lo que ellos llaman “polítia expansiva”, basada en fomentar el consumo por todas las vías posibles.

Cuando ZP cambió torpemente de rumbo, optando por abandonar el miserable y absurdo PLAN E (2010), donde miles de millones se tiraron a la basura directamente; la sociedad aún no estaba preparada para aceptar la CRUDA REALIDAD: Sólo hay un camino para salir de una crisis económica y que ya adelantó un experto en economía hace un tiempo: TRABAJAR MÁS POR MENOS DINERO…

Esa máxima, que es tan lógica a nivel familiar y personal, parece convertirse en un monstruo de tres cabezas para los desquiciados progresistas, obsesionados por mantener su absurda “SOCIEDAD DEL BIENESTAR”, cuando hay un drama económico de la envergadura que tuvimos y aún sufrimos.

El PP no creo que contribuyera activamente a la recuperación que vivimos en el 2015 y que, a pesar de esta época de incertidumbre política en España, ha continuado, muy a pesar de los “podemitas”. Lo único que ocurrió es que la sociedad en su conjunto empezó a ACEPTAR la solución lógica de trabajar más por menos dinero… Eso sí, al menos el PP no aplicó la política “Robin Hood” de nuevo y eso permitió empezar a recuperarse.

Y es que, a partir del momento en el que los españoles dejamos de patalear como niños mimados por recuperar nuestro perdido “estado del bienestar”, llegó la recuperación, como era de esperar. Una recuperación que no quieren aceptar los “caza votos”, para poder culpar a la austeridad de los problemas de sus mimados votantes.

Y es que basar la economía en la “ideología Robin Hood” (robar a ricos para dárselo a los pobres) no puede ser más naif, absurdo, estúpido y, sobre todo, peligroso porque enfrenta a la sociedad en su conjunto. Es absurdo promover que los “ricos” tienen la culpa de la crisis, cuando son los principales agentes para salir de la misma.

La acumulación de dinero (en manos de los ricos), es un potencial motor de la economía y la riqueza, puesto que si ese dinero sale del banco de estas personas, los demás (pobres) ya no tienen que pedir préstamos, con los adicionales gastos por intereses.

Pero si a un rico le amenazas con ROBARLE su dinero, el efecto es muy obvio: Se va de la sociedad. Y lo peor es que también se lleva su dinero (fuga de capital).

Como ningún gobierno democrático puede impedir que la gente se vaya de un país y se lleve su dinero, el paso inmediato de estos gobiernos de extrema izquierda es cerrar fronteras y limitar la libre circulación de personas. Si lo anterior no es suficiente para retener el dinero en el país, se toman otro tipo de medidas mucho más totalitarias, como la expropiación de bienes, imponer los precios del mercado bajo castigos severos, etc.

Se mire como se mire, la ideología progresista, llevada hasta sus últimas consecuencias (comunismo) es un desastre total y absoluto para toda la sociedad: La clase media-alta se va, si pueden, o producen a “camara lenta”; y los pobres se mueren de hambre.

¿Religión, Comunismo o Meritocracia?

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“EL SER HUMANO ES MALO POR NATURALEZA y debemos instaurar un sistema político que nos defienda de aquellos individuos que, inevitablemente, hagan el Mal.”

Esa es la creencia BASE del comunismo. Es la forma esencial mediante la que el comunismo controla a la sociedad que gobierna.

Al contrario de lo que se cree, el comunismo no tiene ideas, sino esta única creencia, de la que se derivan muchas “ideas”, todas falsas al fallar en esta base, totalmente subjetiva. Es algo muy parecido a una RELIGIÓN sin un dios claro. Por eso, entre otras cosas, el comunismo rechaza cualquier creencia espiritual, para evitar injerencias desde otras creencias.

Una de esas maldades, es la avaricia, por supuesto. De nuevo, una similitud muy clara con respecto de otras creencias religiosas. La avaricia es el pecado más útil a esta religión, llamada comunismo. Y la avaricia tiene un elemento muy claro y objetivo: El dinero. A partir de ahora, sólo hace falta localizar quién acumula más dinero, los “ricos”, y convertirlos en los “malos”. Después se inventarán leyes, para robarle el dinero a los “ricos” y repartirlo entre los “pobres” (los buenos de la película, por supuesto).

Hasta aquí lo que es, en esencia, el comunismo. Vamos a analizar su opuesto, el capitalismo.

En el capitalismo no existe ningún tipo de CREENCIA similar a la que existe en el comunismo. En el capitalismo todo el mundo es “bueno” y tiene las mismas opciones para ser feliz (o debería, esa es la corrección que necesita el capitalismo).

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La idea central del capitalismo es la MERITOCRACIA (el poder de los méritos). Evidentemente, esta forma de gobernar es “dura” (no sé si la palabra injusta es apropiada) con los individuos menos afortunados. Por eso, pienso que los defectos del capitalismo actual se “curan” con más y mejor EDUCACIÓN, que nos conduzca a un sistema de méritos más amplio y realista con nuestra condición humana y no tan basado en el “dinero fácil” (la obsesión comunista).

Según ese nuevo modelo del capitalismo, una mujer, un madre o un discapacitado; seguramente tendrían otros méritos que no serían estrictamente ser muy productivos en el corto plazo (la característica más deseada en el mundo capitalista actual) pero que, al largo plazo, seguro daban mejor rendimiento a la empresa; simplemente porque el Ser Humano no sólo necesita dinero para ser feliz.

La única forma de alcanzar esa forma de capitalismo, más humanista, pero aún basado en los méritos personales, es mediante la EDUCACIÓN de la población. Una educación que de una visión más general y realista sobre la verdadera naturaleza humana, en absoluto relacionada con la Maldad, pero también mucho más diversificada que la capacidad de productividad inmediata.

Como corolario, sólo decir que la misma Naturaleza está basada en un sistema de MÉRITOS, donde los individuos que más mérito hacen, tienen mejor vida. Esa similitud del Capitalismo con la Naturaleza hace que el capitalismo, sin duda, sea la ÚNICA opción válida. Ahora lo único que hay que hacer es introducir más méritos en este sistema, méritos más relacionados con el propio Ser Humano, como he indicado.

Políticas económicas: Izquierda versus Derecha.

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En mi eterno esfuerzo para entender la política económica de la Izquierda, he llegado a una pregunta, creo que bastante interesante:

¿Tiene realmente más sentido apoyar a los consumidores que a los productores en una sociedad?

Haciendo de “abogado del diablo” (la izquierda, según mi forma de pensar), he pensado que, eso de apoyar el consumo en lugar de la producción tiene, a priori, bastante sentido, no os lo parece? Veamos pues, por dónde puede estar la contradicción o si es posible que haya visto la lógica en la ideología socialista.

Necesidad, consumo y producción.

¿Para qué producir si no hay consumo? Es decir, parece que aquí no debería haber un dilema tipo “huevo-gallina”: Parece claro que primero es la NECESIDAD (que crea el consumo) y luego el mecanismo para satisfacerla (producción). Voy a analizar ambas posibilidades.

¿Es realmente necesario fomentar el consumo? No parece necesario, verdad? El consumo debería estar guiado exclusivamente por la necesidad real. Una necesidad que estimularía la producción, satisfaciendo cada vez mejor esa necesidad y, posiblemente, creando nuevas necesidades “derivadas”.

Pero, volviendo a hacer de abogado del diablo: ¿Qué ventajas puede tener estimular el consumo, ya sin el empuje natural de la Necesidad? ……..

Después de pensar varios minutos…, ¡no encuentro ninguna ventaja objetiva y general para fomentar el consumo, lo juro! Los únicos que sacan tajada real son los productores de “basura” (cosas innecesarias y de baja calidad). De hecho, fomentar el consumo suele ser (menos mal!) algo muy mal visto desde todos los puntos de vista (derechas e izquierdas). Por lo tanto, a menos de que alguien se le ocurra una “idea feliz”, descartamos la opción de fomentar el consumo, es decir, apoyar a la gente para que consuma; aunque eso es una proclama social-comunista muy habitual y una de las grandes contradicciones progresistas que algún día me gustaría que alguien me explicara.

Inconformismo como motor productivo

Por lo tanto, sólo queda una alternativa para generar verdadera riqueza (lo siento por los progresistas!): Apoyar a los productores. Veamos cómo podría darse esa actitud de una forma racional, objetiva y, a la vez, social.

Primero: Siempre habrá necesidades que cubrir porque el Ser Humano es INCONFORMISTA por naturaleza: “Todos queremos más”, como decía la famosa canción de los años… 80?

Segundo: Si siempre existirán necesidades que satisfacer, siempre habrá un mercado potencial que cubrir. Bajo esta premisa, ¿es realmente necesario fomentar/apoyar la Producción? En realidad, no lo parece, pero quizás (sólo quizás!), el problema no es fomentar la producción, sino no ponerle trabas…, podría ser?!

Llegados a este punto, lo siento mis queridos progresistas, creo que hemos llegado a la conclusión de que el liberalismo económico, en términos generales, es la opción correcta. Pero sigamos con nuestro viaje ideológico.

Un empresario no es avaro, sólo estúpido.

Una empresa no necesita que el gobierno la apoye, porque el estímulo esencial de una empresa es la necesidad de la población, punto. Pero si una empresa no puede obrar con suficiente libertad, asfixiándola a base de impuestos, obligándola a contratar gente que no necesita y otros impedimentos importantes, al final, la empresa no le queda más remedio que cerrar o funcionar “a medio gas”, asegurándose la subsistencia el propio empresario, con lo que la explotación encubierta de sus empleados está a la vuelta de la esquina (hecha le ley, hecha la trampa).

¿Significa esta conclusión que debemos dejar libertad absoluta a los empresarios para dirigir sus empresas? ¿Deben poder hacer absolutamente lo que les de la gana para satisfacer esas necesidades detectadas en la población? NO, evidentemente. Veamos los matices.

Un empresario no puede tener libertad absoluta en el control de su empresa por una simple y llana razón: No es absolutamente SABIO. Eso significa que puede equivocarse, siempre hablando en modo muy, muy general y casi filosófico. Aclaro esto último porque muchos ya pensarán que lo que ocurre es que muchos empresarios no son estúpidos, sino avaros. Pero, desde el punto de vista filosófico y atendiendo al contexto expuesto previamente, ser avaro es sinónimo de ser estúpido: Porque si se atiende al 100% una necesidad, el éxito está asegurado y, contrariamente, si engañas a la gente, el fracaso es muy posible…

Por lo tanto, el empresario debe ser auditado para evitar que su “ignorancia acerca de la necesidad real” (o su maldad, para los que prefieran insistir en este término tan negativo), se imponga de una forma muy dañina a parte de la población.

Y aquí llegamos a otro punto muy importante: Debemos evitar que la estupidez de cualquier persona (no sólo empresarios) dañe a cualquiera. Al menos de una forma importante. Es decir, es necesario no pasarse en ese control para preservar un principio fundamental en la sociedad: El de libertad, por supuesto. Y es aquí, como en otros muchos ámbitos, donde encontramos el verdadero problema sobre el control legislativo sobre el empresario.

Perseguir sólo el fraude comercial

Yo creo que el problema del control justo de la actividad empresarial se fundamenta en algo muy simple: El ENGAÑO. Es decir, el Gobierno debería controlar que entre lo que se promete y lo que se vende, no hay diferencias, o son las mínimas posibles. Con esta sencilla premisa, todo sería factible, incluso vender basura, si es que hay gente que realmente la “necesita”. El ejemplo más claro de esto es la comida basura: Yo no creo que el gobierno debiera restringir la actividad de las empresas alimentarias que fabriquen bajos unos estándares de calidad muy bajos: Lo único que el gobierno debería obligar es a informar correctamente sobre la calidad de sus productos de la forma más objetiva posible. Eso implicaría, por supuesto, informar sobre el origen de las materias primas utilizadas (utilización de transgénicos, por ejemplo). En fin, esa sería la estricta [pero dura] labor gubernamental. Sería muy difícil porque el gobierno debería ser experto (o rodearse de ellos) para detectar esas “mentiras”, que es en el fondo, de lo que hablamos. Una vez detectada una “mentira” (en la forma que ya hemos visto), el gobierno debería actuar en forma de asesoría (la más leve), multando (actuación moderada) o con penas de cárcel (actuación más enérgica). Realmente, no parece muy complicado lanzarse a esta tarea. Para eso deberían servir los funcionarios, entre otras cosas.

Pero de ninguna forma, un Gobierno debería entrometerse en ninguna decisión empresarial, que no fuera la de la detección de Mentira, en el sentido expuesto. Por ejemplo, un gobierno no podría decidir el sueldo de los empleados, ni ningún otro aspecto relacionado con el tema laboral. Sí, parece demasiada libertad, cierto? Veamos qué podría pasar en ese supuesto…

Los esclavistas pertenecen a otra época

El objetivo fundamental de una empresa debería ser satisfacer las necesidades de la población. Si ya damos por supuesto, que no miente en los productos o servicios ofrecidos, ¿podemos suponer que la empresa está libre de cualquier otra culpa a parte de la mentira?

Imaginemos el peor caso: Una empresa que esclaviza casi literalmente a sus empleados. Bajo este supuesto, podemos suponer que hay otras empresas que no esclavizan a sus empleados y otro supuesto en el que todas los esclavizan (!). En este último supuesto, los trabajadores trabajarían bajo unas condiciones físicas y psicológicas horribles. ¿Es posible ser eficiente bajo estas circunstancias? Utilizando una analogía muy clara:¿Es posible sacar leche de una vaca que no se le alimenta o cuida mínimamente? El problema pues, se traslada al trato mínimamente aceptable al trabajador. Es decir, se da por hecho que, por propio interés, el empresario no explotará de una forma radical a sus trabajadores.

El trato laboral “justo” se gana, no se exige.

¿Sería suficiente esa situación “natural” de no explotación laboral para confiar que los trabajadores reciben un trato laboral justo? De nuevo, entra un parámetro muy subjetivo como es qué se considera “trato laboral justo”…

En general, yo estoy bastante en contra de la Declaración Universal de los Derechos Humanos… Me explico… 😉 Esta Declaración Universal, es asimétrica puesto que habla de DERECHOS pero no de DEBERES. Donde hay derechos, debe de haber también deberes, de lo contrario, seguro existirá una descompensación en algún sentido. Además, esa Declaración Universal no es válida “universalmente” porque, muchas ocasiones, entra en conflicto con reglas sociales y culturales, aceptadas por todos los miembros de las sociedades en particular. Finalmente, decide una forma bastante anárquica qué es una “vivienda aceptable” de forma universal (imposición), o cualquier otro parámetro incluido en la vida de cualquier individuo, como la de qué es un “trato laboral justo”… Nada, “no me trago” esa Declaración, para nada…

El anterior inciso era necesario porque es probable que esa declaración “universal” establezca qué es un “trato laboral justo”. Mi planteamiento, más que “universal”, es NATURAL… Y es que la Naturaleza es muy a menudo muy “cruel” con sus individuos, pero, en definitiva, como naturalista que me considero, no puedo dejar de aceptar esa “crueldad natural”. Por otra parte, me gusta esa “decisión natural” puesto que viene apoyada por el Principio Fundamental de la no existencia de la Maldad pura ni de la Bondad pura… Pero ese es otro tema; vuelvo al que nos toca.

Para solucionar el dilema del “trato laboral justo” yo abogo por una actitud NATURAL ante algo que no gusta, en el nivel que sea: Rechazo. Es decir, abogo por la MOTIVACIÓN del trabajador: Es imposible que todas las empresas traten por igual a sus trabajadores. Por lo tanto, se convierte en un DEBER del trabajador (esos omitidos en la Declaración Universal), el buscar otros empleos, en proporción directa con su nivel de insatisfacción laboral y por las causas que sean.

Gobierno facilitador pero no paternalista

Bajo el anterior supuesto, el Gobierno sólo debería facilitar mucho la movilidad laboral de los trabajadores, ayudándoles a encontrar la mejor empresa para su desempeño profesional. Eso haría que las empresas, no sólo compitieran entre ellas por vender sus productos y servicios, sino también para obtener los mejores trabajadores, a los que tendrían que mejorar constantemente sus condiciones laborales, bajo la presión de que se fueran a la competencia… Vaya, eso creo que ya está pasando cuando las condiciones laborales son ya bastante buenas y el gobierno no tiene ninguna competencia… Por lo tanto…. ¿Por qué no hacer extensiva esta regla natural? Muchos dicen que porque hay gente “ignorante” que no sabe/puede mejorar su propia vida por iniciativa propia… ¿Debe actuar el Gobierno como el “papá” de cierto sector de la población ignorante/inmadura? Mi respuesta es muy tajante: NO, por supuesto.

Otros de los DEBERES que también debería aparecer en esa declaración universal (de derechos y deberes, por lo tanto) es la de MADURAR. Es decir, no se puede consentir que la gente se “cuelgue” de forma consciente del Gobierno, lo que, en última instancia, implica que esa gente se “cuelga” de la otra parte de la población que ha DECIDIDO responsabilizarse de su propia vida y “tira adelante con lo que sea”… Es inaceptable por parte de un Gobierno que fomente la pereza, la irresponsabilidad y cualquier otra actitud que vaya en contra de la Sociedad en su conjunto, generando grupos sociales que viven a costa de los demás. Son los parásitos de la Sociedad.

Las sociedades deben fomentar la proactividad, la madurez, la responsabilidad, el compromiso social y frenar todo lo contrario. Por eso, las ayudas sociales deben estar EXTREMADAMENTE controladas y justificadas, por supuesto.

Por lo tanto, y para ir concluyendo, “el trato laboral justo” debería ser uno de los parámetros básicos para fomentar la buena actitud y predisposición laboral de la población, “forzando” a los trabajadores a mejorar día a día ese trato, tanto de forma “interna”, al demostrarle su valía al empresario; como de forma “externa”, buscando alternativas en otras empresas.

¿Réplicas?

En fin, me encantaría que este escrito recibiera muchas criticas, realmente objetivas que me hicieran cambiar o moderar mi actual convencimiento de que la política económica de izquierdas es un error casi total (no digo total para no irme al extremo, aunque así lo sienta). Lamentablemente, si alguien lee totalmente este escrito, será porque en principio, está bastante de acuerdo con él. Me gustará encontrar gente que también esté en lo correcto (según mi pensamiento), pero sería mucho más enriquecedor que alguien encontrara los puntos negros a todo este humilde ensayo sobre política económica. Quién sabe, a lo mejor tengo suerte! Saludos!

NOTA: Prometo que he emprendido la pregunta inicial con la sincera esperanza de encontrar algún punto débil en la teoría del liberalismo económico. “Desgraciadamente”, no lo he he encontrado… 😉

La DIFERENCIA no es MALA

El título de este artículo parece muy obvio y respetable para casi toda la gente (al menos los más civilizados y democráticos). En particular, esa simple frase les encanta a los progresistas (o izquierdistas).

Pero los progresistas no son consecuentes con esa frase, en absoluto: Porque sólo buscan anular la diferencia, buscando y forzando la igualdad en cualquier área:

– Género: Hombres y mujeres iguales.
– De orientación sexual: Heterosexuales y homosexuales.
– Económica: Ricos y pobres.
– Etc.

¿Y por qué los progresistas están obsesionados en anular las diferencias si por un lado aceptan que las diferencias son buenas?

Simplemente porque no aceptan que cualquier opción tiene su parte negativa, al menos relativamente negativa:

– No aceptan que ser mujer pueda tener inconvenientes.
– No aceptan que ser homosexual pueda tener inconvenientes.
– No aceptan que no ser rico no tiene porque ser tan malo y que ser pobre puede ser, en gran parte, una decisión (por estimación de prioridades).
– Etc.

En general, los progresistas son individuos muy NEGATIVOS y bastante obsesivos porque se centran en los aspectos más negativos de cualquier opción. Al obsesionarse con esos aspectos negativos y olvidar casi por completo los aspectos positivos, los progresistas no pueden más que ver una gran INJUSTICIA. Finalmente, no saben hacer otra cosa más que liquidar esa injusticia, liquidando de un zarpazo aquello que aparentemente la ha creado: Las diferencias.

Al eliminar/ignorar/ocultar las diferencias, los progresistas, no sólo engañan a la sociedad, sino que son radicalmente INTOLERANTES con esos individuos diferentes, aunque paradójicamente, esos mismos individuos les están agradecidos por su labor:

– Las mujeres se sienten agradecidas al ser tratadas como hombres…
– Los homosexuales se sienten agradecidos al ser tratados como heterosexuales…
– Los pobres se sienten agradecidos al ser “forzados” a un modelo de extremo capitalismo, donde “no tener dinero” es considerada una gravísima condición…

En general, los grupos o individuos diferentes se pueden llegar a sentir muy agradecidos a los movimientos progresistas de Igualdad, puesto que los deja al mismo nivel que los SUPUESTOS individuos privilegiados de la sociedad. Y es ahí dónde radica el problema de su argumentación: Los progresistas son los que realmente SUPONEN que las mujeres, homosexuales, pobres, etc; son realmente individuos inferiores por sus diferencias. Por lo tanto, de nuevo, eliminando/ignorando/ocultando esas diferencias, ya no existen individuos inferiores…

Y es que el quid de la cuestión es NO suponer que los individuos puestos como ejemplos son realmente “débiles” en algún sentido. Si una mujer parece débil en la sociedad seguramente será porque la sociedad tiene deficiencias que se deben eliminar para que no sea así: Una mujer, al igual que un hombre tiene su papel en la sociedad y NINGUNO es mejor, ni es más afortunado, ni más privilegiado que el otro.

Lo mismo con los otros ejemplos. Pero es que el grave problema de toda esta trama de incoherencias es que se está limitando la DIVERSIDAD de una forma alarmante, forzando a los individuos a ser iguales entre ellos. Evidentemente, eliminar/ignorar la diferencia, no sólo es un gravísimo error conceptual sino que es extremadamente AUTORITARIO el hecho de fijar un valor homogéneo para toda la sociedad, sin respetar las diferencias existentes.

La solución pasa por la ACEPTACIÓN de las diferencias, en lugar de su ocultación. Aceptar las diferencias no significa resignarse a los puntos débiles que impliquen esas diferencias, sino a la POTENCIACIÓN de los puntos fuertes y la HUMILDAD ante los puntos débiles, para dejar paso a aquellos otros individuos que sí los “dominan”.
En los ejemplos indicados anteriormente se podría plantear que la actitud correcta sería la siguiente:

– Mujeres: Promover sus valores femeninos generales en lugar de forzar los masculinos en ellas mismas. La mujer valora mucho la seguridad, el afecto, el respeto, los resultados a largo plazo, etc. El hombre valora mucho más otros aspectos; como la competitividad, el riesgo, los resultados inmediatos, etc. Ambos conjuntos de valores son interesantes en cualquier área de la vida y, casi seguro que son complementarios. Por eso, ambos “mundos”, el femenino y el masculino, son necesarios, no sólo uno de ellos, y en particular el masculino. Igualar a las mujeres (o “masculinizarlas”) no sólo no es bueno para ellas (por lo evidente) sino para toda la sociedad en su conjunto.

– Homosexuales: Tienen sus ventajas y sus inconvenientes. Y ambos se centran esencialmente en el aspecto reproductivo: Al no reproducirse naturalmente (véase “naturalmente” de forma general, no sólo física), disponen de mucho más tiempo libre y libertad general que los heteros, que sí se reproducen naturalmente. El inconveniente evidente deriva del mismo hecho: No se pueden reproducir naturalmente. Este inconveniente debería ser aceptado y no reclamar un cambio de legislación para “igualarse” en ese derecho a los heterosexuales, mediante la adopción legal.

– “Pobres”: Hay mucha gente que, afortunadamente, no valora el dinero de la misma forma que, habitual y lamentablemente, se valora en las sociedades capitalistas actuales. Por lo tanto, estas personas no necesitan ninguna “ayuda” excepcional. En general, los gobiernos deben poner a disposición de todos los individuos los mecanismos para elegir qué opciones quieren para si mismos. Pero el gobierno no debe regalar dinero a los individuos por el simple hecho de no tenerlo.

En fin, el progresismo es una ideología muy negativa. cerrada. autoritaria y manipuladora que lleva a las sociedades a unos modelos monolíticos, donde las diferencias son ocultadas para no crear problemas sociales. entre los mismos individuos pero que también buscan facilitar su control por parte de quien les gobierna. Ejemplo de estas sociedades se ven en el progresismo radical o comunismo, que lleva esta intolerancia a lo diferente hasta el extremo.