Orgullo versus admiración

complicidad

Puedes estar orgulloso de tu pareja, pero nunca ADMIRARLA…

Ya…, suena demasiado radical. Por eso vamos a ver qué nos dice el diccionario antes de continuar. El verbo “admirar” es más objetivo que el sustantivo “orgullo”, a menudo definido como soberbia o arrogancia; es decir, en un sentido negativo. Las definiciones más ajustadas a lo que nos referimos, son las siguientes:

Con estas definiciones iniciales, ya se aprecian ciertos puntos interesantes:

  • La admiración a una persona se basa en una característica muy especial de esa persona. Es decir, no es una característica “habitual” que cualquiera pueda tener y que, en este caso nos enamore igualmente. Un caso típico es de los artistas: Crean admiración por tener cualidades especiales, en este caso artísticas. Enamorarse por admiración, implicaría que para el amor lo importante es ser un “artista” en algún sentido. Por lo tanto, las personas “normales” no tendrían opciones para vivir un enamoramiento por ser corrientes. Parece que la admiración, según estas premisas, no es un camino adecuado para enamorarse.
  • En cuanto al orgullo hay un punto muy interesante en la anterior definición que, en mi opinión, es fundamental: Es una satisfacción por algo propio o RELATIVO a algo propio… Es decir, te puedes sentir muy orgulloso por algo que, sin ser tuyo directamente, te implica de manera personal: Un hijo, un gran amigo, tu pareja, etc…

Esta simple analítica semántica ya puede dar algunas pistas sobre lo que afirmo al principio de este artículo.

Para empezar, tanto la admiración como el orgullo del que hablamos, tienen un carácter general e indefinido. Por un lado, si admiramos a alguien, normalmente lo admiramos de forma general, aunque sólo destaque por pocas cualidades. En caso contrario no decimos que lo admiramos a él/ella, sino que admiramos esas cualidades que tiene (y las otras puede que hasta las odiemos!). Lo mismo pasa con el orgullo: Si decimos que estamos orgullosos de alguien, es por todo su conjunto, no por determinadas áreas o acciones particulares, en cuyo caso, las debemos especificar. Además, ambos, admiración y orgullo, suelen tener carácter indefinido, a no ser que se acote en el tiempo: “Me sentí muy orgulloso de ti cuando te licenciaste”, por ejemplo. O “Hoy he admirado cómo te has comportando ante esa situación tan delicada”…

El orgullo tiene una connotación personal. Es decir, me siento orgulloso de alguien, cuando hace algo que yo también haría. El orgullo es siempre una satisfacción sobre algo personal o algo que nos implica tanto personalmente que lo consideramos así, aunque no sea una cualidad realmente nuestra.

Sin embargo, la admiración no tiene esa connotación personal: Admiras a alguien por algo de lo que tú no te sentirías especialmente orgulloso… Es algo que “no va contigo” aunque te guste en los demás… Un ejemplo de admiración entre la pareja sería la admiración por la musculatura del hombre, por parte de la mujer. O del cabello o la piel de la mujer, por parte de hombre. Ambos ejemplos son admiraciones superficiales que no implican a nivel personal a quien las admira. El admirador es un simple “espectador” que disfruta con esas cualidades, pero nada más. De hecho, cuando esas cualidades se pierden con el tiempo, el amor no debería perderse (al menos en teoría!). Lamentablemente, eso no pasa en muchas ocasiones. Lo que es otra prueba más de que la admiración en la pareja debería estar casi “prohibida”.

Por lo comentado, el orgullo por los demás es una parte fundamental en las relaciones personales, como la amistad y el amor. El amor es un proceso en el que te sientes UNIDO a tu pareja: Tus virtudes o tus logros vitales, son en gran parte, las virtudes o logros de tu pareja y viceversa. Y son, por lo tanto, motivos de orgullo real y sincero. Es por eso que yo no veo adecuado que ante un acto de ADMIRACIÓN PÚBLICA de algún logro de tu pareja, tú también te consideres un admirador en lugar de “simplemente” sentirte muy orgulloso de él/ella… Por eso, en este tipo de circunstancias, los admiradores de tu pareja también te admiran a ti, como parte integrante de esa persona, por vuestro vínculo personal. Tanto es así que hasta te pueden dar también la enhorabuena por los logros personales de tu pareja y nadie se tiene que extrañar por eso, claro.

En el momento que empezamos a admirar a nuestra pareja, empezamos a distanciarnos de ella porque la admiración es uno de los precursores de la COMPETICIÓN. Si admiro a alguien, lo tendré como referencia para mejorarme a mi mismo y establezco una competición bastante evidente. Y una pareja nunca debe competir entre ella, por supuesto. Sobre todo, porque la competición puede implicar un nivel de FRUSTRACIÓN relativamente importante. Y en este caso, nuestra pareja sería el responsable directo de nuestra frustración. En este punto, la relación sentimental (o amistosa para el caso) tiene los días contados.

El problema de la admiración se ve muy claro en etapas tempranas de algunas relaciones. En este tipo de relaciones, el admirador está impresionado por las diferentes cualidades de su pareja. Y disfruta de forma casi “egoísta” de las mismas, porque no se siente implicado personalmente en ellas (no son parte de ellas). Por otra parte, inicialmente, a cualquiera le gusta que le admiren pero en las relaciones personales esa admiración debe pasar rápidamente a orgullo. Si esa “conversión” no se produce, pronto el admirador empezará a verse a sí mismo por debajo del admirado. El complejo de inferioridad hace acto de presencia y pasará muy poco tiempo antes de que el admirador empiece a intentar revertir esa situación, simplemente para “estar a la altura” de su amigo/pareja. Inicialmente no es una mala intención, por supuesto. Sólo es eso, intentar dar a mi pareja lo mismo que él me da. Pero nadie puede cambiar muy rápido y sobre todo, a raíz de haber conocido a otro y para querer satisfacerle. Así que pronto empezará la competición, al principio muy sutil, pero al final muy agresiva. Una agresividad que deja de lado la admiración y deja paso al odio: El individuo inicialmente admirado pasará ahora a ser visto como soberbio, arrogante, egoísta, prepotente, etc… Y solamente porque el admirador no ha podido “alcanzarlo” y la última alternativa es intentar “desmoronarlo”, e incluso “destruirlo” para evitar su frustración… Y es aquí donde la admiración en la pareja tiene su peor cara, evidentemente.

¿Pero por qué hay personas que necesitan admirar en lugar de sentirse orgullosas de sus parejas? Imagino que habrá varios motivos. El motivo más importante creo que es la INSEGURIDAD PERSONAL… Ésta es una terrible “enfermedad” que bloquea al individuo en muchas facetas y también le afecta muchísimo a su vida personal e íntima. Y el motivo esencial de esa inseguridad personal podría ser la INMADUREZ a causa de problemas importantes en la infancia. Problemas que dejan a esa persona en un estado perenne de inmadurez ante el que necesita un “papá” o “mamá” a la que ADMIRAR…

Realmente, la relación padre-hijo no es simétrica. La relación padre-hijo se basa en el orgullo paternal y la admiración de los hijos… Los hijos admiran a sus padres y los padres se sienten (o deberían sentirse) orgullosos de los logros de sus hijos. Eso es así porque, los niños necesitan REFERENCIAS para su educación. Y sólo toman las referencias de quien admiran, principalmente, sus padres. No están “formados” por lo que es muy complicado sentirse “iguales” a sus padres y sentir ese orgullo del que hablamos. Además, los niños son inicialmente muy egoístas y egocéntricos: Son ellos y el mundo; todo gira a su alrededor. Sólo a través de la educación, los niños comprenden que forman parte de los demás, de la sociedad. Pero si la educación fundamental del niño es mala, el niño nunca asimila ese concepto y tendrá futuros problemas de relación interpersonal (amistad, amor, compañeros, etc.). Lo que también resultará en muchos “episodios de admiración”… Por eso, se toma como ejemplo de inmadurez las hordas de fans quinceañeras en un concierto por algún ídolo musical del momento. Y es que, en general, la admiración no se puede considerar una emoción o sentimiento bueno. En su lugar, siempre debería aparecer el sentimiento de orgullo “ajeno”.

Por todo esto a mi no me gusta oír eso de que el amor se fundamente en la admiración hacia tu pareja. Dejando de lado los problemas semánticos típicos, cuando un amigo dice eso me quedo algo preocupado… El amor, así como la verdadera amistad, se debería fundamentar en el orgullo ajeno…; en sentirse bien por los méritos de nuestra pareja o nuestros amigos, porque los consideramos como propios, nada más.

¿Por qué hay quién quiere forzar diferencias inexistentes?

ElitismCreo que esta actitud se le denomina ELITISMO. Los elitistas son aquellas personas que, sin ser diferentes, se inventan unas diferencias para intentar sentirse superiores al resto. Estos individuos comenten tres errores básicos:

 

  1. Pensar que las diferencias siempre implican algo bueno y algo malo de forma absoluta: Entre dos características diferentes, siempre habrá una más correcta que la otra, piensan erróneamente estas personas.
  2. Pensar que sus características propias siempre serán las buenas.
  3. Finalmente, necesitan inventarse unas características propias inexistentes o ensalzar exageradamente algunas muy sutiles para conseguir sobrevolorarse por encima del resto de personas.

El primer punto es falso: Habitualmente las diferencias no implican opciones mejores ni peores. Una característica en particular, suele tener pros y contras. Por lo tanto, al comparar diferencias es muy difícil afirmar de forma absoluta cuál es mejor o peor: Depende de muchos factores circunstanciales.

El segundo punto evidencia la prepotencia y la soberbia del elitista: Si hay diferencias, las mías siempre serán las buenas, las mejores, las más apropiadas; piensa el elitista.

El tercer punto, finalmente deja en evidencia la fuente del elitismo de estas personas: La inseguridad personal. El elitista no se aprecia a sí mismo y, como no quiere/puede cambiar realmente, necesita aparentar una realidad para intentar engañar a los demás y conseguir que lo valoren y lo aprecien.

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Un ejemplo de elitismo en la sociedad española actual son los nacionalistas… Un nacionalista es un individuo claramente elitista que se cree muy por encima de los individuos de su nacionalidad originaria. El nacionalista sigue exactamente al pie de la letra los tres puntos anteriores:

  1. Cree que ser de una nacionalidad u otra realmente es determinante ya que les hará mejores o peores personas de forma absoluta. Un absurdo ya que la personalidad depende de muchos y más importantes factores personales.
  2. Su nacionalidad deseada es realmente mejor que su nacionalidad oficial y repudiada.
  3. Su falta de autoestima general les obliga a reinventar la historia, los eventos socio-políticos que acontecen e incluso sus propias características genéticas para enfatizar sus diferencias, que fomentan su sentimiento nacionalista.

Cabe decir que otros tipos de nacionalismos, como el “españolismo”, también puede ser considerado de la misma forma que los nacionalismos “regionales”. Contrariamente, aquella actitud UNIONISTA que no excluye otras características, sino que intenta buscar similitudes, puntos en común por los que luchar juntos o enriquecerse mutuamente de las diferencias, no la considero nacionalista.

La Naturaleza es sabia…

… pero los Humanos somos muy tontos… Y muy prepotentes… Y muy soberbios… Y muy déspotas… Y creemos que podemos estar por encima de todo, incluida la Madre Naturaleza.

El motivo de mi afirmación anterior es el visionado de este vídeo:

http://www.youtube.com/watch?v=48dIekteGmw

En la Naturaleza, los seres homosexuales (que empiezo a dudar que sean como en el Homo Sapiens) no se reproducen… Noooo… no se reproducen… Imposible que dos machos o dos hembras logren reproducirse!… Es decir, la Naturaleza “prohíbe” la reproducción entre seres homosexuales…

La homosexualidad NO hay que perseguirla. Claro que no. Pero darle el mismo valor LEGAL que la heterosexualidad es una gran ABSURDO. No tenemos ni idea de cómo se genera la VIDA pero osamos imitar los procesos que la generan otorgándoles por LEY hijos a los homosexuales… ¿Alguien ha visto un acto mayor de prepotencia en el Universo? ¿Imitar el acto de creación de la vida mediante la ley?!

¿Cuando empezaremos a poner límites a nuestra soberbia humana?

¿Por qué no se admite ya la CLONACIÓN humana ya que estamos? Estoy segurísimo de que es viable (pero no se publica)… Los gemelos son clones naturales… ¿Por qué no imitamos la clonación natural pues?! El problema señores, es que no tenemos todas las VARIABLES NATURALES en la mano e intuimos que eso sería un grandísimo error… De momento claro… Porque pronto habrá leyes que permitan a los más egocéntricos clonarse, en lugar de reproducirse… Tiempo al tiempo… La estupidez humana, como decía Einstein no tiene límites…

Pero no me preocupa: Estoy seguro que la Naturaleza se “ríe a carcajadas entre bastidores” de nuestros ingenuos y absurdos intentos por imitarla con leyes ridículas que se escudan en la DEMAGOGIA (amor, amor, amor… uffff!!!), la IGNORANCIA y la facilidad de MANIPULACIÓN de esta sociedad, más pendiente de APARENTAR ser semi-dioses que de vivir en ARMONÍA y HUMILDAD con la Naturaleza que los ha creado…

Nuestra supuesta “inteligencia”, que nos lleva a cometer estos actos prepotentes, será la que también nos auto-regule, llevando a gran parte de la población a la muerte prematura (las guerras son un claro ejemplo).

Pero qué pena que no seamos capaces de ver estos absurdos y empecemos a evolucionar de verdad, “de la mano” de la Naturaleza y no enfrentándonos a ella… Enfrentándonos a ella nunca conseguiremos llegar a conocerla de verdad… Y ese siempre ha sido nuestro gran anhelo… Conocer la Verdad… Supongo que, definitivamente, siempre seremos simples “humanitos jugando a ser dioses”… (sino nos extinguimos antes con tales juegos!).

La “traición racional” y la manipulación social: Los caminos menos evidentes para llegar al error.

humildadCreo que todos estaremos de acuerdo con el hecho de que para no equivocarse lo mas sencillo es ser bastante racional. Pensar en definitiva. Los más defensores de la intuición pensarán que eso no es cierto: Que para no equivocarnos, debemos sobretodo, seguir nuestra intuición.

Pero el objetivo de este artículo no es valorar la capacidad de la razón y la intuición para llegar a la mejor alternativa. No. Particularmente pienso que ambas son dos buenas herramientas para llegar a la mejor solución.

El objetivo de este artículo es evidenciar dos situaciones bastante habituales que conducen al error de una forma también muy habitual y que nada tienen que ver con el uso de la intuición. Esas dos situaciones son las siguientes:

  • El exceso de confianza en la capacidad de deducción.
  • La manipulación social sobre los individuos.

A continuación explico mejor esos dos puntos anteriores y cómo evitarlos.

El exceso de confianza en la capacidad de deducción

Cuando tenemos un exceso de confianza en la capacidad de deducción podemos cometer gravísimos errores, tanto por su trascendencia como por su dificultad para desenmascararlos.

Si hemos llegado a una situación errónea por el camino de la deducción, es muy difícil salir de ella porque esa misma naturaleza racional nos impide dudar en algún momento de su validez: ¿Cómo voy a cuestionar a la Razón?, parecemos decirnos a nosotros mismos cuando se nos reclama una reflexión acerca de una decisión ya tomada. Si mi decisión se basara en banalidades como la intuición, la opinión de los demás, etc… pues sí, podría cuestionarla pero si es racional y además mía… es una soberana estupidez. Sí ese es el pensamiento del soberbio, del que cree que su razonamiento es irrefutable e incuestionable.

El principal problema para llegar a la situación descrita en el párrafo anterior es la soberbia intelectual: Pensar que la Razón es siempre válida, que siempre tenemos todos los parámetros necesarios para conocer la Verdad… Y eso nunca se puede asegurar, por muy sencillo y simple que parezca el problema a resolver. Además, el añadido del EGO, que nos hace sobrevalorar nuestros razonamientos personales, hace que el error cometido pueda permanecer anclado por mucho tiempo, sin que seamos capaces ni siquiera de advertirlo (ni hablar de corregirlo!).

La manipulación social sobre los individuos

La manipulación social es otro importante camino para llegar al error. Curiosamente, es un camino totalmente opuesto al anterior aunque más evidente: Se llega al error por una ausencia importante de razonamiento y también de intuición… En estos casos, si hay intuición, se suele ignorar también.

Ante la falta de razonamiento e intuición, el individuo puede adoptar los razonamientos de otros que, además de incorrectos, muchas veces sólo buscan algún interés muy egoísta o provienen de esa soberbia intelectual mencionada antes. Esa situación es muy habitual porque las soluciones a problemas complejos, no suelen ser muy evidentes. En su lugar, aparecen alternativas mucho más simples pero, dada la complejidad del problema, habitualmente muy incorrectas.

En este punto, la demagogia hace acto de presencia, intentando convencer con argumentos sencillos a los que piensan “poco” y que tampoco se dejan llevar por su intuición. En este caso, estas personas, ayudadas por su soberbia, ratifican el error e incluso lo acentúan para no dejar evidenciar su hipotética ignorancia (es el ego funcionando “a toda máquina”).

Por todo lo expuesto, es mucho peor calificar de manipulado a alguien que de ignorante: El manipulado, además de ignorante y poco intuitivo, necesita también ser muy soberbio para no dejar en evidencia esas carencias personales (capacidad de deducción e intuición). Consecuentemente, parece ser que la manipulación es un cáncer que se auto-reproduce cuando “infecta” a cualquiera: Un manipulado se convierte automáticamente en manipulador también.

CONCLUSIONES

De toda esta exposición se deducen algunas cuestiones interesantes:

  • Racionalidad sí… pero Humildad más aún… Esto implica que, ante un razonamiento humilde (no impositivo) uno debe escuchar siempre. Y si no puede escuchar (falta de tiempo, por ejemplo), uno nunca debe rechazar el razonamiento del prójimo. Y en el caso de un razonamiento impositivo, simplemente ignorarlo pero no imponer el nuestro.
  • Ausencia de racionalidad sí… pero Humildad también… Esto implica que si uno SABE que “no es de pensar mucho” (aquellos que incitan a no pensar demasiado, por ejemplo), entonces debe ser humilde y no imponer tampoco… En este caso se incluyen también los defensores de la intuición: La intuición es propia e intransferible. Jamás se debe imponer la Intuición!

En definitiva, “no hay mayor sordo que el que no quiere escuchar…”. Es un gran dicho popular que nos indica que de nada sirve imponer nuestro criterio por mucha razón que parezca que uno tiene… Consecuente la mayor y mejor conclusión general es que la humildad siempre debe existir, tanto si se tiene razón como si no se tiene.

Nunca es tarde si la dicha es buena

mente“Nunca es tarde si la dicha es buena”: Un famoso dicho pero también tan poco efectivo como otros tantos. ¿Por qué?

Muchos tenemos “grandes sueños de grandeza”… Pero muy pocos conseguiremos realizar dichos sueños algún día… Y la razón fundamental es que nunca nos creemos que “la dicha sea buena”… Siempre tendemos a pensar que una alternativa aparentemente absurda lo es definitivamente, sin darle una mínima oportunidad.

Muchos factores nos hacen no vivir nuestras inquietudes de una forma plena y absoluta. Y nos condenamos a nosotros mismos a ser “uno más”. Un “animalillo” más entre la fauna Humana. Una gran pena de la que, ni siquiera, seremos conscientes nunca. Porque felicidad que no se vive nunca será felicidad (u “ojos que no ven corazón que no siente”). Así, de este modo, nuestros días pasan, nuestras semanas pasan, nuestros meses pasan, nuestros años pasan… Pero vamos desaprovechando todas y cuantas oportunidades nos aparecen en el camino, poniéndonos miles de trabas para emprender una u otra alternativa…

Sólo unos pocos valientes, unos pocos locos que sienten de verdad que lo absurdo puede llegar a ser lo mejor, son los que triunfan, los que viven plenamente, los que aprovechan su paso por esta Vida que, sin pedirlo, se nos fue otorgada… El resto, parecemos morir cada día un poco en lugar de parecer que vivimos cada día un poco más para llegar a la muerte con “un trabajo cumplido”, con una aportación personal, única e intransferible realizada a los nuestros: Todos aquellos que se quedan y que deberían imitar esa actitud…

En fin…. esto es casi un “grito en el vacío”, porque sé que muy pocos conseguiremos dar pasos realmente relevantes en ese sentido… De todas formas, siempre nos quedará el consuelo de que “Nunca es tarde si la dicha es buena”… Es decir, aunque sea en el último minuto de nuestra vida, aún podremos cambiar de actitud… Y quién sabe!, a lo mejor con un sólo minuto de “pureza y entrega total” a nuestra propia existencia, logramos más que con 80 años de vida aletargada…

Quizás la única conclusión que se puede extraer de esta exposición es que debemos darle más oportunidades a la Intuición… La intuición es como aquel hermano pequeño que jamás escuchamos pero que, al estar menos contaminado por los elementos socio-culturales, puede que esté más cerca de la Verdad… Una verdad que es inalcanzable sólo con la Razón… Una Razón cobarde que nunca nos dirá que la “dicha es buena”, aunque en el fondo lo sea… La pobre Razón es cobarde, soberbia y mucho más estúpida de lo que solemos pensar…

A lo mejor tengas suerte y tu razón no haga más que causarte angustia… Ese será el momento de mirar a la intuición cara a cara, frente a frente… ¿Serás capaz?

En lugar de admitir nuestra ignorancia, abortamos… “Genial”…

Foto de aborto

¿Esto es un derecho de la mujer?!

Hoy, en mi concentración mensual “pro-vida”, he tenido una intensa charla con una pareja de chicas… Eran bastante liberales y, sobretodo una, bastante “agresiva”. No obstante, hemos debatido cordialmente sobre el tema del aborto y creo que, sobretodo, la más “tranquila” ha reflexionado mucho sobre su postura… Hemos expuesto bastantes argumentos, pero aquí os dejo uno importante a favor de la vida del no nacido:

El día que seamos tan “inteligentes” que no necesitemos el útero de una mujer para engendrar una persona, ¿seguiremos “abortando”? Si la respuesta es sí, ¿a partir de qué mes de gestación “extra-corpórea” ya lo consideraremos asesinato y por qué razón exactamente? Ah… ¿porque ya no será una “mierdecilla”, como decían estas chicas de un embrión o un feto en sus primeras fases? Si claroooo…., qué argumentos más sólidos y, sobretodo, HUMANISTAS… Por esa razón, conozco mucha gente a la que ir matando también…

La verdadera razón que justifica el asesinato de un feto es que no SABEMOS mantenerlo con vida fuera del útero de la madre… Es decir, justificamos nuestro crimen por nuestra IGNORANCIA: Como no sabemos mantener vivo un feto sin la madre, entonces es que no es persona (!!!) y, por lo tanto, ¡no pasa nada si lo matamos! Ale!, qué bonito! Osea, no es persona porque somos unos ignorantes! Tócate los…!!! Alucinante el nivel al que puede llegar la SOBERBIA y la PREPOTENCIA humanas, que junto a la ignorancia, causan verdaderos estragos en la sociedad…

Por favor…, qué basura de sociedad estamos engendrando… El movimiento pro-abortista es el ejemplo más claro de manipulación y de aborregamiento social jamás visto en la historia de la Humanidad…

El Ser Humano, ser racional? Já!!! Emocional? Puede, pero hasta nuestra emoción instintiva intentamos ignorar ante las espeluznantes fotos de abortos que se pueden ver por toda la red… Hitler a nuestro lado era un santurrón dados los millones de personas que ya se han matado en todo el mundo por los métodos salvajes abortistas (succión/troceamiento, envenenamiento, etc).

Aborto: El mayor genocidio de la historia. Sin ninguna duda.

Dios no existe

Así de claro lo tengo… ¿Por qué? Hay una razón esencial: ¿Por qué debe de existir Dios?

Esa pregunta se suele responder de una forma bastante típica: Por que hay cosas irrazonables, que no tienen explicación… Peroooo…., no se dan cuenta señores que eso no es una explicación?

Si suponemos que existe Dios, lo hacemos porque no entendemos muchos procesos que suceden en el Universo, particularmente, no comprendemos muchos procesos en nuestro propio planeta. La Vida, su sentido, etc…, suele ser uno de esos procesos incomprensibles que llevan a la gente a pensar en la existencia de un “ser metafísico”. Pero existen otros muchos: La maldad, el dolor, la enfermedad, etc, etc…

Pero todo eso no es más que el reflejo de nuestra ignorancia supina en muchos “aspectos universales”. Sólo conocemos y entendemos una nimiedad de los procesos naturales de la Tierra. Es lo que llamamos Ciencia, casi toda aplicable al planeta Tierra y a sus “alrededores”, que no es mucho, por cierto.

Si a la anterior “ignorancia humana” le sumamos nuestra soberbia intrínseca, que nos hace sentirnos el centro de todo, pues “voilà”, ya tenemos a nuestro “diosito”. Es decir, la ignoranacia nos hace desconocer muchos aspectos del Universo en general pero esta soberbia antropocéntrica nos obliga a pensar que no se trata de ignorancia sino de “imposibilidad de conocimiento”…. No es que no lo entendamos, es que no se puede entender! Por lo tanto, a partir de ese momento, abandonamos la “cordura racional” y, libre de esa “tremenda carga”, ya podemos fantasear como nos de la gana, sin tener que razonar ninguna de las conclusiones a las que lleguemos con esas delirantes fantasías… Nos inventamos religiones comandadas por dioses inherentemente incuestionables por esa razón.

Parece mentira, pero seguimos actuando como aquellos “borregos” (pobres) que pensaban que su dios les había castigado con una sequía que secaba sus cosechas… Cuando algo no lo entendemos es que es “tema de religiones y/o dioses”… por favor…

Y digo yo, ¿no es más sencillo pensar que simplemente no lo sabemos todo? Y cuando uno acepta y asimila esa “verdad aplastante”, sólo le quedan dos alternativas, que se pueden simultanear: Vivir y aprender, dejando las “verdades absolutas” para otros tiempos, que posiblemente nunca llegarán, pero que al menos no nos hundirán en los “engaños religiosos” que pueden traumatizar drásticamente la vida de cualquiera…

Quizás algún día lleguemos a aprender lo suficiente sobre todo nuestro Universo. Yo creo que no, que cada vez sabremos más pero que jamás llegaremos a tener el “mapa genético del Universo”. Independientemente de ese objetivo, lo que no podemos hacer es justificar nuestra ignorancia con “fantasías irracionales”…

Otra gran razón para comprender que Dios no existe: Esa creencia es matemáticamente absurda: RAZONAMOS que Dios existe porque hay cosas inexplicables. Pero resulta que esa conclusión nos obliga a abandonar la herramienta que hemos utilizado para concluir eso: La Razón… Cambiamos Razón por Fe… En ese sentido, discrepo radicalmente con lo que dicen que creer en dios es un acto de fe: Si la razón pudiera justificarlo TODO, no haría falta acudir a la fe. Por lo tanto, antes de acudir a la fe, SIEMPRE existe ese razonamiento previo. Como digo, un absurdo en sí mismo.

Señores, seamos menos soberbios y estudiemos más o simplemente, vivamos!, dejando la fantasía para otros menesteres menos trascendentales…