Progresismo versus Humanismo

https://www.actuall.com/criterio/vida/caballero-sin-espada/?mkt_tok=eyJpIjoiTWpoaFkyVXpZMkV3TURFMiIsInQiOiJJd3NUUTV4XC92cVBRVmZoXC85bGE4cFp0UDh5bG5qdzdEUE94cldhVGtUa3VSNnBFU0NBRDg3eUdxMlUwTzJid2VPZDQrSU4ybXBhOFNCZ05mMkZSNEhVOGp1b0UxYk4yeHpQcCtUc3RXdHI4cnhQcGl3alRjYXBTNDM1ZVMzZFB4In0%3D

A muchos retrógrados (sí, eso quería decir) les sonará a retrógrado (otra vez, no me equivoco) que alguien esté contra los anticonceptivos. Sí, claro, eso ya ha “sido superado” por el “stablisment social” que lleva ya tantos años creando adeptos, creando zombis, incapaces de ABRIRSE realmente a la reflexión y el análisis profundo de las “modernidades” que durante años se nos han planteado en nuestra sociedad occidental. Esos son los verdaderos retrógrados del siglo XXI. Los que, sin el más mínimo análisis profundo, se siguen aferrando a ideas “modernas” de hace más de medio siglo.

Hay una serie de puntos incuestionables:

1) Yo también sucumbí a la manipulación progresista y fui un adolescente descerebrado, o mejor dicho, con el cerebro en mi pene…

2) Por suerte, yo nunca he sido un idiota manipulable indefinidamente y sólo lo pudieron hacer durante mi infancia, adolescencia y “juventud adulta”.

3) Hoy en día, después de muchos años (¡décadas!) de vida como soltero “empedernido”, ávido de placer sexual “per se”, he tenido la suerte de disfrutar del sexo como es debido: Con sentimiento, con amor, con compromiso, con respeto, con lealtad… con HUMANIDAD, en definitiva.

Y es que no pasa ni una vez que, haciendo el amor con mi amada, no piense en esa implicación directa que conlleva el sexo: La procreación de un ser humano… y la consideración mística, mágica, espiritual que conlleva eso… La conexión entre lo terrenal y lo místico es muy clara durante la relación sexual sentimental. Corromper esa realidad es eso, la base de la corrupción social. Y eso es lo que se ha promovido desde ya hace muchísimas décadas de falso progresismo…

Definitivamente, es cierto, los anticonceptivos fueron el primer ataque al Humanismo más esencial. Fueron el primer paso a la trivialización del sentido básico de la Vida, a la destrucción humanística del individuo, del triunfo del egoísmo por encima de los intereses sociales del mismo individuo (no hablo de un altruismo naif).

En fin, a mis 47 años cada día evoluciono y no, no soy un retrógrado que echa de menos tiempos pasados. Simplemente porque NO los viví. Sólo soy un hombre que PIENSA y ANALIZA los hechos de mi propia vida, mis sensaciones como persona y como hombre y los contrasta y compara con mi entorno más cercano y el más alejado, mediante la exposición de las ideas y valores que hay detrás de todo comportamiento (muchas veces ideas y valores inexistentes). Y todo eso me ha llevado a evolucionar, a hacerme a mí mismo y a no caer en las redes de la ignorancia y la arrogancia humana que, de seguir así, será sin duda alguna, la que nos lleve a nuestra autodestrucción como especie…

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¿Derechos? No, gracias.

Como fiel “creyente” en las leyes de la Naturaleza, no creo en ningún tipo de DERECHO, para ningún ser vivo, ni siquiera para los Seres Humanos.

En su lugar, yo creo en la Ley de la Evolución y/o de Seleccion Natural… En estas leyes, no se da por hecho ningun tipo de VENTAJA REAL, ni todo lo contrario. Cualquier individuo debe LUCHAR por su propia vida/bienestar/FELICIDAD… sin importar si es “feo/guapo”, “tonto/inteligente”, etc, etc, etc; que no son más que “etiquetas humanas” (sociales) para poder simplificar la parte de la Naturaleza que nos afecta. En el “fondo de los fondos”, NADA es “bueno o malo”.

Sólo nuestra falta de perspectiva general (universal) nos hace creer casi dogmaticamente en esas etiquetas sociales, que finalmente pueden arruinar nuestras vidas o todo lo contrario; puesto que, dependiendo de nuestro nivel de POSITIVISMO, podemos pensar que no tenemos remedio o que debemos luchar para mejorar… actitudes totalmente opuestas que pueden darse por las mismas causas. He aquí una gran paradoja que oculta una gran verdad, importante de ser descubierta.

Bajo estas premisas, no, ningun ser humano, al igual que ningun ser vivo, no solo no tiene ningun derecho sino que es contraproducente creer que los tiene…

Pensar que uno tiene derechos es el primer paso para ACOMODARSE y esperar a que los demás le REGALEN esos supuestos derechos… Es decir, creer en derechos humanos sólo hace que las personas dejen de luchar por su propia vida, lo que corrompe el mismo hecho natural de la Vida… Es decir, instaurar derechos, en realidad deshumaniza, mas que humaniza…

Respecto a los que no tienen “SUERTE”, se puede entender que es mas de lo mismo: Ese término es totalmente social, pero no Natural… Eso implica que, en realidad, no existe la suerte y que, creer en eso, de nuevo, sólo sirve para “corromper” al individuo, al igual que lo hacen las etiquetas tipicas como “bueno/malo”. Por lo tanto, y siguiendo la Ley de la Selección Natural, a los que no saben adaptarse a las circunstancias, sean “buenas o malas”, solo les queda “extinguirse”, sin mayores dramatismos, que es lo que ha ocurrido durante MILLONES DE AÑOS, desde que se sabe de la existencia de la VIDA en la Tierra.

El “buenismo” actual es sólo una estupida moda social que, de no ser eliminada muy pronto (pocas generaciones), obedeciendo a la Ley de Selección Natural, acabará con nuestra especie, puesto que habremos eliminado el mecanismo fundamental de evolución/adaptación que la Naturaleza siempre ha empleado, durante millones de años y para miles de especies, muchas ya extintas, por falta de adaptación…

Por lo tanto, en la actualidad, parece estar en nuestras manos el mismísimo futuro de nuestra especie, y para eso, lo primero será erradicar esta epidemia de absurdo “buenismo” y empezar a educar a las generaciones venideras en vedadero POSITIVISMO, que llevará asociado muchos otros valores esenciales, como el respeto a las diferencias, como un hecho intelectual y no emocional. Es decir, respetar las diferencias es un acto inteligente, no ético…

Eternidad versus Humanidad y Cotidianidad

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Siempre se nos plantea el concepto de Eternidad como algo muy alejado de nuestras vidas cotidianas. Sobre todo para los laicos y ateos, la eternidad es algo irreal, o cuando menos, tan subjetivo que no puede estar en ningún tipo de debate formal. Yo no lo creo y además creo que la Eternidad tiene una implicación importantísima en nuestro día a día y por lo tanto, en nuestro propio carácter, actitud, principios… Nuestra personalidad en definitiva. No es un debate sin sentido, ni mucho menos. Veamos.

El egoísmo

A efectos filosóficos yo soy de los que no cree en el Egoísmo. Yo creo más bien que todo lo hacemos por “puro y duro” interés personal, incluso cuando ese interés es ayudar a nuestro prójimo. La razón es que, sean cuales sean nuestros ideales vitales, lo que está claro es que buscan nuestra propia felicidad. La cuestión se reduce pues, a decidir qué nos hace felices a cada uno: A una persona le hará feliz un buen coche y a otro ayudar a los demás, por poner dos ejemplos muy simples pero evidentes.

Por lo tanto, no hay egoístas sino, hasta cierto punto, “opciones vitales”. Pero ese “hasta cierto punto” intenta subrayar que “no todo vale” para llegar a la felicidad personal. Y ese límite se establece, casi milagrosamente, considerando un concepto intrínseco a la propia Vida que, por desgracia, muy poca gente lo tiene asimilado: Todos somos uno y uno somos todos, y además eternamente; es decir que no sólo estamos intrínsecamente unidos a nuestros semejantes ahora, en vida; sino también después de nuestra muerte… Es decir, somos realmente eternos…

La Eternidad

Hay muchas evidencias científicas que nos encaminan hacia la consideración de que somos realmente eternos (no metafóricamente). La más evidente es que la biología podría generar individuos “biológicamente eternos”. Es decir, morimos porque así lo decide nuestro cuerpo. TODAS las células de nuestro cuerpo se renuevan muchas veces durante toda nuestra “vida biológica” (incluso las neuronas), hasta que esas células deciden dejar de renovarse.

Hay muchas paradojas relacionadas con el anterior hecho científico, como es el hecho de que nosotros realmente morimos “físicamente” varias veces en nuestra vida y ni siquiera nos damos cuenta; puesto que nuestro cuerpo “físico” desaparece varias veces antes de nuestra “muerte final” porque TODAS las células que lo componen mueren antes de ese momento… Curioso, ¿verdad?

Pero también hay una contradicción esencial importante: ¿Cómo se explica que sea la Vida la que programe nuestra muerte al dejar de auto-regenerarse las células? Sólo existe una explicación a esta otra paradoja: Que eso no sea cierto… Es decir, esa contradicción sólo puede ser explicada considerando que nuestra muerte no es tal, sino una etapa más de la Vida, ya considerada como un “todo”, que nos aglutina junto a todos nuestros antepasados y a nuestros descendientes en un único Ser… Y eso, incluye no sólo a los seres vivos humanos, sino al resto de seres vivos también…

La ignorancia nos conduce al egoísmo

Yo creo que lo que todos entendemos cotidianamente como Egoísmo, no es más que ignorancia sobre nuestra propia “naturaleza vital”: Si somos aparentemente egoístas es sólo porque no conocemos las verdaderas raíces de nuestro ser. Y una de las más importantes es nuestro carácter eterno, tal y como he expuesto.

Uno de los efectos más claros de ese “egoísmo ignorante” es que, al no considerar nuestra naturaleza eterna, nuestras acciones están diseñadas para “80 años vista”, o el tiempo que pensemos que nos quede de vida, sin importarnos lo que sucederá después, porque después realmente no existiremos, en ningún sentido o aspecto. La ignorancia es pues, la verdadera y esencial fuente de egoísmo en la sociedad, sin duda.

Las personas que, de un modo u otro, consiguen asimilar que sus vidas no acaban nunca, son las que realmente se preocupan de hacer lo correcto según sus ideales, incluso aunque esos ideales atropellen sus propios intereses personales actuales. Por eso, no existen ideales reales si no se cree en la eternidad de algún modo. Es decir, no hay modo objetivo de que una persona sea “de fiar” si no cree en la eternidad.

El ejemplo del moribundo

Pongamos un ejemplo extremo pero muy gráfico: ¿Podemos realmente confiar en la palabra de un moribundo que no cree en algún tipo de eternidad? No, por supuesto que no. ¿Por qué vamos a confiar en la palabra de una persona que cree que no va recibir ningún tipo de represalia por sus errores propios? ¿Qué interés real puede tener esa persona que cree que haga lo que haga, ella misma no va disfrutar de su acierto o no va a sufrir por su error?

Habrá quien responda que la creencia en el Amor es una alternativa a la de la Eternidad, y que ese moribundo sería una persona “de principios” sólo porque ama a su prójimo; a sus hijos, por ejemplo. Pero haciendo una introspección profunda, nos daríamos cuenta de que la naturaleza última del amor es la creencia en la eternidad. Por ejemplo, ¿qué sentido tiene desear la felicidad a nuestros hijos una vez nos hayamos muerto si no vamos a “conocer/disfrutar” de su felicidad de ninguna forma? De nuevo, no tiene ningún sentido final y real para un “no creyente en la eternidad”.

Lo que ocurre es que, sobre todo cuando se acerca el momento de nuestra muerte, todos creemos en la existencia de “algo más”. Si una persona muere con la firme convicción real de que no hay nada después, su muerte es necesariamente una etapa extremadamente angustiosa, básicamente porque ya no tiene sentido que ame a nadie… Y ese absurdo absoluto sobre algo tan importante como es el amor, le hace asimilar el concepto de eternidad, aunque sea inconscientemente… Se podría llegar a decir que creer en la Eternidad es creer en el Amor y viceversa. De ahí nacen muchas equipararaciones religiosas entre Eternidad y Amor.

Otra evidencia de que la Eternidad es una realidad, es que está impresa en TODOS los seres vivos a excepción del Ser Humano…  Para un animal cualquiera, no existe el concepto de muerte. Hasta ahora yo pensaba que eso nos hacía más inteligentes que ellos, pero ahora me doy cuenta de que lo estúpidos somos nosotros, al haber considerar lo contrario.

 

Consciencia versus Eternidad

La principal réplica de los “no creyentes en la eternidad” es que no somos conscientes después de morir… Aunque ese es un debate mucho más complejo, donde discutir la verdadera esencia o definición de Ser Humano (los únicos seres creemos en la muerte como un fin absoluto), puedo dar algunos puntos importantes. En este debate debería aparecer la excesiva importancia que le damos a nuestra consciencia, nuestra forma de percibir nuestra propia existencia.

Si lo pensamos detalladamente, ¿tiene realmente tanta importancia ser conscientes de nuestros actos para decidir que vivimos o no?… Es decir, si el problema para aceptar que no existe la muerte es que después de ella no somos conscientes de nada, habría que preguntarse algunas cuestiones importantes:

  1. ¿Qué papel juega la inconsciencia en todo este juego de la vida y la muerte? ¿Es posible que esos seres que nos reemplazan tengan un tipo de inconsciencia heredada de forma genética? Yo creo que es mucho más que probable. De hecho, la intuición o el instinto se podría considerar que forman parte de esa inconsciencia heredada genéticamente…
  2. ¿Mueren y vuelven a nacer realmente aquellos individuos que, por las causas que sean, no recuerdan NADA de su pasado a partir de cierta fecha y que, por lo tanto, no tienen consciencia de su vida pasada? La respuesta es obvia pero sus implicaciones muy importantes: La consciencia no es realmente un factor decisivo a la hora de valorar si se vive o no…
  3. Realmente no es cierto que nosotros tengamos asimilado el concepto de muerte. Al menos no tanto como los laicos y ateos piensan. Es decir, el hecho espiritual es intrínseco a la naturaleza del Ser Humano y eso se demuestra en que desde siempre el Ser Humano ha necesitado creer en la Eternidad, aunque no supiera como demostrar su existencia. La razón de esta obstinación es que realmente es cierto: La Eternidad realmente existe, aunque posiblemente nunca conseguiremos demostrar ese hecho de una forma totalmente lógica y científica. Por eso existen las religiones.

La Eternidad en nuestro día a día

Volviendo a las implicaciones cotidianas que tiene no creer en la Eternidad y siguiendo el razonamiento expuesto, un “no creyente en la eternidad” se convierte en una persona cada vez más egoísta a medida que su vida se va consumiendo; porque sus intereses reales cada vez tienen más corto plazo y más allá de este plazo, no tiene realmente ningún interés en nada, porque según estas personas, ellos desaparecen total y absolutamente.

Este razonamiento nos lleva a pensar que la creencia en la eternidad de los seres vivos debe forzosamente ser un parámetro muy importante en la personalidad de cualquier individuo. Porque los que tenemos este “horizonte vital eterno” consideramos todos los factores a la hora de tomar decisiones, no sólo el “aquí y ahora”, sino también el “allí y mañana”… Y ese “allí” podría estar a millones de kilómetros de distancia y ese “mañana” a muchos milenios vista…

Conclusiones

¿Qué pasaría si todos nosotros tomáramos consciencia de nuestra vida eterna?

  • Respeto máximo entre nosotros…
  • Cooperación máxima por lograr un futuro mejor para nosotros mismos…
  • Respeto a todas las otras criaturas del mundo, que ahora ya no serían ajenos a nuestra propia esencia, sino nosotros mismos…
  • Abolición de sentimientos artificiales creados para unirnos ante la ausencia de eternidad, como son el patriotismo y los nacionalismos…
  • Abolición de las leyes y las religiones, como mecanismo artificiales de dotarnos de principios universales para mantener la paz y la justicia…
  • Se acabarían las luchas de las dos tendencias esenciales en política: Los que luchan por la sociedad (social-comunismo) y los que luchan por el individuo (liberalismo). Ambas luchas quedarían integradas de forma automática en todos los individuos y cada individuo colaboraría personalmente en conseguir un equilibrio de los esos dos campos..

En fin, un mundo totalmente diferente, ¿verdad? Pero lo más esperanzador (me gusta ser positivo) es que, a pesar de la trascendencia de la afirmación esencial de este escrito, toda esta exposición se basa en hechos objetivos, no subjetividades varias, que son las que han inundado nuestras vidas hasta ahora para poder auxiliarnos ante nuestra ignorancia esencial: Considerar que la vida no era realmente eterna.. 😉

Abortos Falsos y Abortos Verdaderos

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Después de documentarme de una forma exhaustiva (aunque sólo desde Internet), voy a romper una lanza a favor del aborto.

Hechos científicos:

  1. La fecundación no es instantánea, una que vez un espermatozoide ha penetrado en el óvulo.
  2. Se calcula que la fecundación tarda algo menos de un día en completarse (20-22 horas). Se considera que la fecundación se completa cuando se crea el ADN del nuevo individuo. Hasta ese momento, técnicamente hablando, sólo existen dos células, de dos individuos diferentes (madre y padre), intentando combinarse, para crear una nueva.
  3. Por lo tanto, a partir del segundo día desde el inicio de la fecundación, ya se tiene la primera célula completa del NUEVO individuo: El CIGOTO.

Conclusión: Atendiendo a la evidencia científica, legalmente, se debería considerar que la vida del nuevo individuo empieza el segundo día después del inicio de la fecundación y NO justo en el momento en el que empieza la fecundación.

Por lo tanto, VOY A RECTIFICAR MI POSTURA RESPECTO DEL ABORTO:

  1. El aborto real sólo se da durante el proceso de fecundación, que dura algo menos de 24 horas. Entonces, se hablaría de aborto del proceso de fecundación, no de todo el embarazo, como se sobreentiende erróneamente ahora mismo. El actual concepto de “aborto” es falso, consecuentemente.
  2. Según el punto anterior, no veo ninguna objeción moral o legal para abortar durante las primeras 24 horas (píldora abortiva, DIU, etc.)
  3. Después de que la fecundación se haya completado, ya EXISTE EL NUEVO INDIVIDUO, aunque sea en una etapa muy inmadura.
  4. Por lo tanto, después del primer día de gestación, cualquier muerte provocada de esa nueva vida, y sin razón objetiva y justificada (riesgo de muerte muy elevado de la madre, por ejemplo), debería considerarse ASESINATO a todos los efectos morales y legales y por lo tanto, deberían ser castigados debidamente todos los responsables involucrados en ese hecho; desde la madre, hasta el abortista que realiza el aborto, pasando por el padre, si ha apoyado, animado o presionado a la madre para realizar ese falso aborto (homicidio, en realidad).

Como siempre, me encantaría recibir comentarios al respecto de este artículo.

Abstenerse intolerantes que sólo buscan imponer su criterio a toda costa, sin entrar en ningún tipo de debate argumentado.

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Referencias:

El aborto: ¿Actitud moderna?!

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Cuando yo era adolescente/”adulto joven” también era pro-aborto… Pero yo maduro, evoluciono, pienso, razono y acepto mis errores… Incluso pido perdón si es necesario!, jejeje… Todos éstas, actitudes muy “extrañas” en los tiempos que corren, sobretodo eso tan “raro” de pedir… perdón?! (jejeje…).

Por lo tanto, eso de considerar el movimiento pro-abortista como algo moderno es una falsedad absoluta. De hecho, no sólo se remonta a 10 o 20 años (cuando yo era un adolescente o adulto joven)… El aborto se remonta muchos cientos de años atrás.

La razón esencial que antiguamente impedía que hubiera más abortos era que la TÉCNICA no era tan buena (me niego llamar medicina a un procedimiento para matar a un Ser Humano). Pero la intención abortista (que es lo que cuenta) era incluso peor que la de ahora. Simplemente porque había mucha más ignorancia. Una ignorancia que era muy comprensible porque hasta que ese niño no nacía, apenas NADA se sabía de él, claro.

Aparte de la técnica, lo que también frenó la popularidad del aborto en la antigüedad, fueron las religiones, aunque no todas lo rechazan (el Islam, por ejemplo, lo acepta en bastantes casos). Por eso los pro-aborto, nos tachan a todos los pro-vida de beatos y cosas similares. Es sólo uno de sus argumentos simplistas, que sólo buscan descalificar, sin entrar en debates serios y rigurosos.

Por otra parte, es otro argumento muy simplista considerar que todo lo moderno es “guay”  (bueno) y lo antiguo, por lo tanto, no es tan “guay”… Y es que la ignorancia se sirve de este tipo de argumentos “huecos” para intentar justificarse de forma muy patética constantemente.

La ignorancia es el germen de la maldad, lo tengo clarísimo. Y éste es posiblemente el más claro ejemplo de esa afirmación: Matar a Seres Humanos indefensos por puro egoísmo… Seres Humanos que, además!, son nuestros propios hijos!

El fruto de una violación

1301944354_Sad WomanAcabo de saber que uno de mis amigos ES consecuencia de una violación… Sí, “ES” en mayúsculas. Porque una persona es eso, un SER… Algo tan complejo que referirse a ella de una forma integral es tan difícil que al final nos conformamos con sólo eso: Un verbo, con o sin conjugar, que lo representa… Curiosa e interesante situación que no coincidencia.

Es una persona entrañable. Con sus “cosas” claro, como todos. Pero esa “personalidad actual” no existiría ahora mismo si su madre, que lo quiere como a cualquier otro hijo, lo hubiera abortado. Hubiera existido claro, pero en una fase de crecimiento muy prematuro. Su ADN era el mismo que el que tiene ahora y el mismo que tendrá con 80 años… Es el mismo Ser, sólo que en distintas fases de crecimiento/envejecimiento. Nada más.

Su infancia fue dura, muy dura. Muchos dirían que, con esa infancia y gran parte de su pubertad e incluso madurez, NO NECESITABA VIVIR… Estos individuos suelen añadir a su típico comentario el adjetivo “pobre, desgraciado” o algo similar, para dejar claro que no es su propia arrogancia sino un supuesto altruismo el que los mueve a decir semejante barbaridad: Que para esa vida miserable mejor que su madre lo hubiera abortado… (Una frase tan salvaje como extendida!).

Sí, por desgracia no exagero lo más mínimo. Muchos piensan así. Estoy cansado de oír esos comentarios acerca de qué tipo de vida merece ser vivida y qué tipo de vida no merece ser vivida… Estas personas creen ser una especie de “jueces vitales” que lo saben todo acerca de la Vida, el fenómeno más misterioso y asombroso de la Naturaleza… Prepotentes y arrogantes, eso es lo que son…

Hoy día, “este casi aborto” es una persona FELIZ… Gracias al amor de su pareja y mucha fuerza de voluntad, consiguió cambiar su vida miserable… Consiguió rechazar todo el odio que albergaba hacia su padre violador… Ahora lo ve como un enfermo. Como el enfermo en el que también podría haberse convertido él mismo… Pero consiguió reintegrarse en la sociedad que lo había visto crecer como un “residuo” de un acto abominable, del que él era sólo una víctima más…

Y no sólo es feliz! Posiblemente esa persona hoy en día, es mucho más humana que los afortunados que no somos consecuencia de una violación… ¿Quién es el afortunado pues?… De hecho, estoy seguro que las personas más interesantes, entrañables, buenas…, en una palabra, Humanas, son las que más han sufrido en su pasado (típicamente la infancia)… Mira por donde, con el aborto, podemos estar matando a las personas más humanas…, como mi amigo… Terrible deducción a la que llegamos sólo “pensando un poco”.

En fin, bienvenidos a mi vida todos aquellos que, como yo, hemos sufrido de niños pero que hemos sabido reconducir nuestras vidas por el sendero más humano posible… Posiblemente, mucho más que algunos que fueron concebidos con el mayor de los deseos y tuvieron una feliz infancia… Paradojas de la vida que los pro-abortistas deberían algún día considerar “en sus adentros”.

Saludos.

Llorar…

Sabíais que las lágrimas que produce una cebolla no tienen la misma composición que las “lágrimas emocionales”… Las emocionales están cargadas de compuestos diferentes. Sobretodo, hormonas. Algunos expertos creen que se segregan para liberar el estrés que implican. Parece ser cierto eso de que llorar es la muestra más física de las emociones, no? Literalmente, al llorar, las emociones nos brotan de los ojos… Por lo tanto, no te avergüences si lloras, es síntoma de que tienes emociones y, consecuentemente…. de que estás vivo… 🙂