¿Qué nos hace verdaderamente felices?

Hace ya muchos años formulé una teoría que me lleva inspirando desde entonces. La “Teoría de la Expansión Personal”, la llamé, de una forma no demasiado comercial tengo que admitir. Lo cierto es que me siento muy orgulloso por ese ejercicio filosófico que, en aquel momento, no conocía, al menos en los parámetros básicos que yo formulé.

He sido un perezoso…, un humano perezoso, eso sí. Quiero decir, que no quiero fustigarme por mi falta de voluntad para seguir investigando esa hipótesis, para darle publicidad, para incluso volverme mi fan número uno… Pero lo cierto, es que, a pesar de creer muy seriamente en toda esa teoría, y de lo profunda que era, no he sido coherente con ese “descubrimiento” tan esencial sobre la Vida y he continuado siendo un “mortal más”, consolándome con eso de que “solo soy un hombre más”…

Pero acabo de ver una película realmente inspiradora: “Living proof”… Una película de las que te hacen reflexionar profundamente sobre tu vida y sobre la de los demás, sobre todo, los más queridos… Sobre el sentido final de la Vida, sobre mi teoría… Sobre si hago realmente lo correcto, lo que “se supone” que debo hacer… Sobre si no tengo la obligación de hacer algo realmente importante, es decir, algo que realmente pueda ayudar a mucha gente, cuando tengo la certeza, la intuición e incluso la seguridad de que puedo hacerlo. Y cuando, en lugar de esforzarme, aunque sea mucho, me dejo llevar por el estúpido “sólo soy un hombre más”…

No sé…, quizás este escrito sólo sea uno más de los “arranques de caballo”, al que le siguen “llegadas de burro”, que supongo tenemos todos en nuestras vidas, al menos en algunas pocas ocasiones a lo largo de la vida… Y posiblemente, mañana, pasado o el otro, volveré a ser “uno más”, que se deja llevar por la “inercia social” que es la auténtica muerte del individuo… Es que hay muchas muestras de que las comunidades “aborregan”, más que ayudan. Basta ver las pandillas de adolescentes, en las que todos parecen idiotas y que, individualmente, esos chicos tienen muchísimo potencial que, lamentablemente, muchos perderán por el camino, para convertirse en “uno más”… “Uno más” que acabará su vida siendo “uno menos”… en el “libro del olvido” de la historia humana… ¡Cuántos “Einstein”, “Da Vinci”, etc… se han perdido por el camino!

O quizás no… Quizás me ha llegado el momento en mi vida, a mis casi ya 48 años de vida, de no rendirse a esa “inercia social” que parece susurrarte al oído lo minúsculo que eres y que lo que mejor puedes hacer es seguir la corriente general…

Nunca he sido “un trasto”…, siempre he intentado ser un hombre de principios, honesto conmigo mismo, luchador, voluntarioso… Ahora tengo mucho más claros y ratificados mis ideales, muchos de los cuales, he macerado durante muchos años ya. Pero también es cierto que me he ido “desinflando” a lo largo de mis años de madurez. Me he dejado llevar por esta inercia social que, inevitablemente, a todos nos envuelve más pronto que tarde. Y esa inercia no es nada buena, creo yo. Te hace más “perrito”, más “obediente” y, por lo tanto, te evita problemas, pero también evita algo muy triste: Que seamos nosotros mismos. Y es muy frustrante ver como, sin dejar de pensar en tus principios, cada vez los respetas menos, dejándote llevar por esta inercia social, que nos idiotiza a todos, en mayor o menor medida. ¿Y es que es muy cómodo verdad? “Si lo hacen todos, será porque no es tan malo”, pensamos, para consolar nuestra pereza infinita, nuestra auto-traición infinita…

Pero es que luego, películas como esa, nos “tiran a la cara” la cruda realidad: Que lo establecido y aceptado por la sociedad, es una farsa… y además una farsa muy peligrosa, que acaba con nuestras vidas, no sólo desde un punto de vista emocional, espiritual, intelectual… sino físicamente! Farmacéuticas compradas, que viven de las donaciones robadas a los incautos que creen en el Sistema y de las subvenciones de gobiernos más corruptos si cabe… Farmacéuticas que no dudan en denunciarte y hacerte la vida imposible por denunciar su repugnante actitud…

¿Qué estamos haciendo? En la Naturaleza, los seres vivos forman comunidades que les ayudan a sobrevivir, les ayudan a ser más “felices”, aunque sea a su manera muy especial. Pero a nosotros, los seres humanos, nuestra sociedad nos está matando, desde todos los puntos de vista…

¿Quienes de vosotros recuerda eso de que nuestra generación (tengo 47 ahora) iba a ser la primera en vivir 100 años de media? ¿Dónde queda esa “promesa” ahora que veo morir a bastantes conocidos y amigos de terribles enfermedades, como el cáncer y otras similares y a edades muy tempranas? También oí recientemente que ya las generaciones nuevas tendrán menos esperanza de vida que las de sus padres!…

¿Qué más pruebas queremos de que estamos idiotizados por unas reglas sociales que nos están arruinando la vida? Empezando por lo más esencial: Nuestros hábitos culinarios…, nuestro sedentarismo… Pero sin descuidar nuestro intelecto… o nuestra ausencia de él, donde ya mucha gente se cree que piensa por sí misma, pero no hacen más que repetir como loros lo que otros, que son casi tan idiotas como ellos, dicen.

Es realmente alarmante, la idiotez profunda a la que estamos llegando y en todos los niveles y áreas de nuestras vidas. Y todo porque se ha perdido el sentido del INDIVIDUO… Nos hemos aborregado todos, como los adolescentes pandilleros, que pueden cometer cualquier idiotez, al estar arropados por la pandilla. En nuestros caso, nos sentimos arropados por la “masa”… Una falsa protección, dados los datos más reales, aunque no oficiales, puesto que la “oficialidad” es la menos interesada en que despertemos de nuestra idiotez profunda, claro.

En fin, todo este “descargue emocional” viene porque, de nuevo, estoy cansado de seguir a la manada y abandonar cada vez más a ese proyecto de Ser Humano que se llama Alberto y que cada vez está más decepcionado de mi actitud personal ante la vida… No puedo seguir dejándome llevar por esta inercia social y menos cuando ya tengo muchísimas pruebas de que no lleva a ningún lado bueno…

Tengo ideas muy interesantes que aportar a una sociedad, para volverla más sana y no tan inercial, tan aborregada, “pastosa”… Ideas en todos los ámbitos y niveles…, tantos que no sé bien por donde empezar y que posiblemente sea uno de los motivos por no haber empezado aún… Pero sea por donde sea, debo empezar. Supongo que el inicio más coherente, es por mí mismo, al intentar ser más estricto con mi propia salud, que siempre he cuidado bastante y que, paradójicamente ahora, que ya soy “mayor” y que debería ser más cuidadoso, estoy haciendo todo lo contrario… Debo mejorar mi alimentación, volver a hacer el deporte que regularmente siempre había hecho… Paralelamente, plasmar en algo concreto todas mis ideas humanísticas y técnicas…

También una tarea que me persigue en los últimos tiempos: Intentar ayudar con todas mis posibilidades a mis padres, concretamente a mi padre, que sufre de Alzheimer… Ya no confío casi nada en las instituciones, ni las médicas… No puedo, tampoco en este área, seguir confiando en que se está haciendo lo mejor para mi padre. Para empezar, el Estado no es más que un escollo que ni ayuda a mi padre, ni deja que la familia le podamos ayudar… Y el tiempo pasa y cada vez se “aleja” más y más… Es realmente patético como el Estado, de nuevo, en lugar de ayudar, no hace más que fastidiar la vida de la gente, y además, tenemos que mostrarnos agradecidos… Confiar en estados corruptos e ineficientes como el nuestro es quizás la idiotez más grande que nos infesta a todos…

¿Y qué tiene que ver todo este “rollo” con conocer el “santo grial” de la felicidad? Pues ni más ni menos, que SER UNO MISMO… Ya, esa “tontería” que dicen algunos pero que, ni significa mucho ni es realmente práctica, cual pastilla que te tomas para quitarte el dolor de cabeza, no? Jejeje…

Y es que, realmente, “ser uno mismo” significa mucho y es realmente muy práctico. Lo que pasa es que hemos llegado a tal nivel de idiotez y “bajeza intelectual” que ya muy poca gente es capaz de entender qué significa “ser uno mismo”. Y mucho menos, estamos dispuestos a invertir nuestra entera vida para ver que, ser uno mismo, es realmente algo muy práctico para ser felices… Es más, es la única vía para la felicidad. La única vía práctica, no sólo teórica.

Pero yo ya tengo la mitad del camino recorrido para “ser yo mismo”: Sé quién esa persona que quiero ser… Bueno, yo creo que es más de la mitad del camino, dado lo complicado que suele resultar saber eso, para la gran mayoría de personas… perdón “borreguitos”, que circulan por esta manada, llamada sociedad…

Pero me cuesta seguir en el camino para cumplir con esa última parte de él. Supongo que sufro de “perfeccionismo” también: Esa “enfermedad” que te impide llevar a cabo un plan porque siempre lo ves defectuoso… Entre este problema, la pereza, la inercia social y otras banalidades mundanas, mi proyecto personal (“Alberto”) no avanza, sino me temo que todo lo contrario, porque a determinadas edades (como la mía) parece que si no avanzas, retrocedes… Y entonces, parece lógica la alarma: ¿Quiero empezar a envejecer también a nivel psíquico? ¿O quiero seguir en esa lucha que nunca dejé incluso cuando era un jovencito enérgico y sano? No nos mata la edad, nos mata pensar que ya debemos parar de luchar… esa falsa creencia que, por cierto, también intenta inocularnos el repugnante estado (jubilados).

Yo decido Vivir… y con eso decido ser feliz… Así de simple se consigue ser feliz: Viviendo… pero no la vida de los otros, ni de un “otro” inexistente, representado por una sociedad idiotizada que nos lleva a barranco…

Para ser feliz el único camino es vivir tu vida propia, con tus propias “reglas”, con tus propios retos y, por lo tanto con tus propias luchas, unas ganadas o otras no tanto…, pero que siempre te dejarán el buen sabor de boca de haber hecho todo lo posible, de haber luchado hasta es final… No existe la felicidad como objetivo final, sino como un camino personal, un camino en el que puedes arroparte con los demás, pero que no debes “colgarte” de nadie… Punto y final… 😉

Querer es poder

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A mis 45 años he conseguido superar con creces (8.4 de nota final) un curso tecnológico (Machine Learning) muy complejo e intensivo, impartido on-line por una de las mejores universidades del mundo (Caltech).
 
No soy ni muy inteligente ni estoy forrado de pasta (el curso era casi gratuito), ni tengo ninguna otra especial característica personal. Sólo mi VOLUNTAD y mis ganas de VALERME POR MI MISMO, para no tener que depender de nadie, y mucho menos de nuestro captor esencial: El Estado.
 
Perdonad la falta de humildad, pero si en España hubiera sólo un poco de esos “ingredientes mágicos”, otro gallo cantaría.
 
En lugar de eso, España está plagada de “nenazas lloricas” que no hacen más que suplicarle al Estado que les permita vivir en condiciones. Eso sí, meten mucho ruido, y nos están llevando a ruina económica, social y cultural. Un auténtico desastre que aún está por llegar si, como parece, esta tendencia social no cambia rápido.

¡El secreto de la felicidad… SÍ… es tener buena memoria!

¡NO ES CIERTO!

¡NO ES CIERTO!

Sí!, he visto muchas frases similares pero que dicen todo lo contrario: Que el secreto de la felicidad es NO tener buena memoria… Uf…, qué error tan grande, por favor… Si quieres saber por qué lo creo, te pido algo de paciencia y que me leas… 😉

Lo que nos hace sufrir realmente en los momentos malos es nuestra pasividad ante los mismos.

Cuando uno hace todo lo que considera oportuno para salir de un mal momento ya no se siente realmente mal, sino esperanzado por ver si surtirá efecto su esfuerzo. Si no surte, tampoco debe ser motivo de desesperanza sino de aprendizaje, de evolución… Los malos momentos son una oportunidad de aprendizaje. Son la mejor forma de aprender puesto que si te sientes bien, ¿para qué cambiar? Por lo tanto, aunque suene extraño, deberíamos agradecer nuestros problemas! 🙂

Nuestra tristeza ante los malos momentos es sólo el “chivato interno” que nos avisa de que no estamos haciendo todo lo posible para salir de esos momentos. Cuando uno “navega entre problemas” pero no se siente realmente mal, es síntoma de que está haciendo todo lo posible por solucionarlos.

El error fundamental ante los momentos negativos es buscar las soluciones en nuestro entorno, en lugar de hacerlo en nosotros mismos. La solución a nuestro problema es ACTUAR frente al mismo. Como sea, pero HACER algo. No hay excusas para no hacer nada… No se trata de inteligencia, dinero, poder, etc… Se trata sólo de voluntad…

La voluntad es la mayor virtud de una persona. Porque si el entorno le facilita la vida esa persona será feliz. Pero si su entorno no se la facilita, con su voluntad pondrá remedios a los problemas que se le presenten y, finalmente, incluso se sentirá más feliz por haber vencido a esos problemas con sus propios medios, de entre los que destaca esa voluntad.

Pero la dificultad esencial para salir de la pasividad es que la tristeza llama a la tristeza y se puede entrar en una “espiral depresiva”: Cuando más deprimido me siento menos energía para salir de esa espiral y más me deprimo… Y así hasta llegar al “fondo”… Pero incluso en ese fondo, algunos no reaccionan… Pasan entonces a un estado de aletargamiento… Un estado no de mayor tristeza pero sí de “pasividad crónica”. En casos extremos, esa pasividad les conduce irremisiblemente a una “inapetencia crónica”. En ese estado, “ni sienten ni padecen”, todo les da igual. Se convierten pues en “objetos sociales”, no en seres sociales… No se enfrentan a nada pero tampoco sirven de apoyo a nada ni a nadie… “Están pero no son”… Abandonan cualquier actividad social e incluso personal, llegando a descuidar aspectos fundamentales relacionados con su propia salud…

Pero no!, haber tocado fondo es una oportunidad no un final… Es una oportunidad para empezar a subir… Una oportunidad para empezar a sentirse bien… Milagrosamente, cuando uno “ha tocado fondo” resurge en él el instinto de supervivencia que le impulsa a “hacer algo” y no abandonarse a la pasividad total y seguir por el sendero de la auto-destrucción personal que antes he expuesto.

Siempre recordaré un examen en la universidad que ilustra muy bien este fenómeno del “hundimiento personal”. Al pie de este artículo lo expongo para no romper la argumentación del mismo.

El anterior ejemplo ilustra cómo podemos salir de los malos momentos y cómo además, podemos lograrlo con finales incluso mejores que si no hubieran aparecido esas “piedras en el camino”. El siguiente escoyo a superar para solucionar los problemas es que, cuando el periodo de hundimiento es muy largo, no somos conscientes del mismo y lo vamos asimilando como algo natural, algo propio a nosotros mismos… De tal manera, cuando hemos llegado lentamente al fondo, no reaccionamos porque ya ni recordamos lo felices que fuimos en el pasado… Y finalmente aceptamos esa situación de forma indefinida… Es cuando ya no somos capaces de salir del pozo a no ser que nos echen una mano. Esa mano, viene a representar nuestra memoria fallida… Un amigo cercano, un pariente, un profesional que, por lo menos, dé por hecho que somos personas que, en algún momento de nuestra vida, fuimos realmente felices… Estas personas lo único que hacen es intentar despertar nuestro recuerdo… De esa forma, volvemos a motivarnos y salimos por nuestro propio pie de ese pozo de tristeza en el que estamos anclados por esa especial falta de memoria… Pero salimos nosotros realmente… Esa mano es más virtual que real…

La Vida no es buena ni mala, somos nosotros los “malos” si no sabemos ser felices con lo poco o mucho que ésta nos ofrece… La Vida en sí misma, es el mayor regalo que el Universo nos ha podido ofrecer para ser felices… Vida y Felicidad son realmente sinónimos desde ese punto de vista… Aprovechemosla pues, fuera de cualquier pozo de tristeza, teniendo en cuenta las reglas fundamentales para no caer en él:

  1. La VIDA, en sí misma, es la gran oportunidad de ser FELICES. En la muerte nadie nos asegura que podamos serlo, esa es la única gran seguridad que tenemos. Por lo tanto, todos podemos ser felices, independientemente de nuestro “destino”.
  2. Los PROBLEMAS son oportunidades para aprender…, para evolucionar como personas…, para ser algo más que “carne y huesos”… Por eso, aprender y evolucionar es fundamental… No es una opción, es un deber como personas.
  3. Además, un problema resuelto es un motivo adicional de alegría… Por lo tanto, un problema es también una oportunidad para ser feliz
  4. Nuestro detector de problemas es nuestra TRISTEZA… Por lo tanto, no debemos reaccionar ante ella con más tristeza sino con voluntad de solucionar dichos problemas…
  5. Consecuentemente, es necesario cultivar nuestra VOLUNTAD para afrontar los problemas que [siempre] aparecerán en nuestra vida. Y es necesario cultivarla cuando estamos felices, puesto que la tristeza llama a la pasividad… Por eso, la falta de voluntad es la razón fundamental para llegar a la tristeza. Voluntad y felicidad van de la mano, siempre.
  6. Nuestro instinto de supervivencia es el germen inicial de voluntad… Por eso, si caemos en el pozo de la tristeza, debemos aprovechar ese instinto para empezar justo en ese momento el verdadero cultivo de esa semilla llamada Voluntad… Ese simbólico pozo es pues, nuestro indicador más claro de que la voluntad es fundamental en nuestras vidas… En ese momento ya no deberíamos tener ninguna duda de esa REALIDAD: La Voluntad es la cualidad más importante del Ser Humano. Cuanta más voluntad tengamos más Humanos somos, sin duda alguna.
  7. Nuestra memoria es el órgano fundamental contra la tristeza: El RECUERDO de nuestra felicidad pasada alimenta y mantiene nuestra Voluntad presente. No debemos perder ese recuerdo jamás… Es nuestra garantía de felicidad…

Nunca he presumido de tener buena memoria… Pero si nos fijamos, la lista anterior empieza con algo fundamental y muy abstracto: La FELICIDAD… y va encadenando conceptos relacionados hasta llegar a algo aparentemente poco relevante pero muy concreto: La MEMORIA

Todos pensamos que la inteligencia o el raciocinio son nuestra principal cualidad como Seres Humanos, desde un punto de vista antropológico o biológico .. Pero con esta reflexión, estoy intuyendo que, para ser una persona feliz, es más importante la memoria que la inteligencia como cualidad “fisiológica”… Interesante conclusión que podría dar para otras reflexiones… 😉

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ANEXO: Ejemplo personal de “hundimiento personal”.

Era un examen muy complejo. Un examen final sobre física-electrónica. Muy largo…, abstracto… Tedioso… En fin, era el mismísimo “infierno académico” ese examen… Todos le teníamos un miedo atroz… Yo lo tenía muy preparado pero no me podía abstraer de ese pavor al suspenso, lo reconozco.

Pues bien. El examen comenzó. Me quedaban por delante unas cuatro o cinco horas de sufrimiento (sí, eran inhumanas esas largísimas “torturas intelectuales” a las que nos sometían)… En fin, no empecé mal pero me entretuve mucho en los primeras preguntas y, hacia la mitad pasada del examen comprobé que sólo había liquidado un 10/20% del examen…

Uf…, me empezó a invadir el “pánico temporal”: ¡No me iba a dar tiempo acabarlo! Mi organismo empezó a revolucionarse… El corazón a latir muy rápido… Sudores fríos… “Tanto esfuerzo para nada”…, era la frase que ocupaba mi mente en lugar de las soluciones a los complejos problemas que se me planteaban en el examen… Lo recuerdo como una auténtica “espiral de pánico” ante el suspenso de la asignatura…

Así estuve, totalmente bloqueado, aunque intentando calmarme un buen rato… Pero esa espiral de pánico pedía más y más protagonismo, al ver el tiempo pasar y que no conseguía calmarme…

Pero en cierto momento llegó la paz… de golpe… sin avisar… En ese momento pensé la frase milagrosa: “Vale Alberto, ya está… si sigo así, SEGURO que suspendo… SEGURO, sin duda alguna… Sólo me queda una alternativa pues: Hacer LO QUE PUEDA...”… Y chapó!, me relajé automáticamente… Mis ideas empezaron a fluir de una forma impresionante… Incluso (y eso sí que fue un milagro!) mi profesor (había varios) se acercó y me insinuó algunas pistas…

Uf… qué cambio señores!!! Incluso me atrevería a decir que las “estrellas se alinearon” porque siendo el último del examen, me dejaron un buen rato extra para acabarlo… Y lo acabé! Y lo mejor de todo es que no sólo aprobé, sino que lo hice con una de las mejores notas: Un notable alto… “Notable?!, qué es eso?!”, me decían de forma jocosa mis compañeros al darles la buena nueva!, jajaja!

En fin, siempre lo recordaré como un momento muy puntual pero de clara superación personal… Fue un gran momento en mi vida… 🙂

Soñar es la primera etapa de los grandes logros…

Vem-vencerPrepárate Mundo…, porque voy a por todas… 🙂

Me siento fuerte, energético, poderoso, más humano que nunca… Tengo muchísimas ganas hacer algo realmente importante en mi vida y, por extensión, en la vida de los demás… Lo conseguiré… Y tú, pobre tonto que lees esto con una sonrisa cínica en tu cara, te la vas a tener que tragar más tarde o más temprano…

No estaba dormido, no estaba apático, no estaba perezoso, no estaba confundido… Estaba en un profundo periodo de reflexión sobre todo y sobre todos, yo el primero, claro. Realmente ese periodo aún no ha acabado. Nunca acabará. Pero ahora ya presiento que la época de pasar a la acción ha comenzado para mí…

Siempre he lamentado que el amor no me haya sonreído. Ahora empiezo a entender que era mi “destino”. Es el destino de los que no se conforman sólo con compartir con algunas personas cercanas su vida. Es el destino de los que quieren compartir su vida, sus logros, sus descubrimientos, con Todos…

Pero quiero agradecer a mis grandes desamores haber aprendido lecciones esenciales, lecciones verdaderas sobre el mismísimo sentido de la Vida… Por que las grandes emociones, aunque sean “negativas”, son las mejores oportunidades para aprender de verdad… Para llegar a conocer lo Real, la “realidad más real”… La emoción es el combustible de la razón… La emoción es el sentido de la razón… Sin emoción no existiría la razón… Sin emoción no existiría el Hombre… Gracias pues por esas grandes “decepciones románticas”… Las he sabido aprovechar al 150%… No me harán un hombre enamorado, me harán un hombre mucho mejor…

Puede ser que tenga sueños de grandeza pero seguro que, en su día, también dijeron lo mismo de las grandes personalidades de la historia… Cada vez tengo más energía para emprender esta descomunal tarea… Cada vez lo siento más y mejor… Siempre con la mayor de las humildades, avalada por mi espíritu humanista y globalizador…

Perseguiré ese sueño… Con la conciencia de que haberlo soñado ya es en parte haberlo conseguido… Por que soñar es la primera etapa de los grandes logros… 🙂

Ahora, en un 30 de diciembre del año 2012, no os desearé feliz Año Nuevo, sino… Feliz Vida Nueva a Todos! 🙂

Encrucijadas vitales

Una del mediodía de un mes de noviembre del año 1992, es decir, hace aproximadamente unos veinte años: Era un día templado y soleado… Entraba el sol por la puerta del taller de la cristalería que regentaba mi padre. Yo trabajaba en ella desde hacía casi tres años… Estaba yo en aquel preciso momento solo, en la inmensa mesa de corte, cortando una plancha de vidrio… Esa soledad serena me permitió evadirme y reflexionar mientras deslizaba la ruleta de corte por encima de aquel cristal: “¿Esto es lo que quiero hacer el resto de mi vida?“… La respuesta fue un rotundo NO…

Y en ese mismo día le propuse a mi padre, bastante decepcionado de mis resultados académicos anteriores, estudiar una carrera universitaria. Evidentemente, en su “típica línea motivadora”, su primera frase fue “No vas a poder, va a ser una pérdida de tiempo”… No sé si su falta de confianza fue mi mejor motivación pero lo cierto que es al cabo de unos cuatros años ya tenía prácticamente la carrera acabada y con un buen expediente académico…

Hoy, unos veinte años más tarde, me vuelvo a hacer la misma y crítica pregunta… Sí, acabé mi carrera, me gustó, me “cultivó” como persona además de como profesional… Pero ahora, me veo veinte años más tarde totalmente desmotivado, aburrido, infravalorado… En una frase simple: Tengo la sensación, al igual que aquel día en la cristalería, de estar perdiendo mi tiempo…, mi vida…

Algunos pensarán que tengo “sueños de grandeza”, otros que soy un inconformista ingenuo porque la vida es muy dura y toca sufrir, aburrirse y lo que sea necesario con tal de poder seguir sobreviviendo que no viviendo… Pero yo quiero VIVIR, no sobrevivir… Siempre he querido, quiero y espero no dejar de querer vivir intensamente. No, no creo en el “carpediem puro”. También tengo sentido de la planificación, me gusta planear mi futuro, a corto, medio y largo plazo. Pero una vez tengo esa planificación (muy dinámica por otra parte) quiero vivir intensamente sin titubeos… Quiero vivir con pasión hasta mi trabajo… Para mí no hay otra forma de vivir. Lo contrario es esclavizarse a una vida “robótica” que rechazo absolutamente.

Pero algo (o algunas cosas) no me permiten ser tan decisivo como lo fui entonces para salir de la antigua cristalería de mi padre. Quizás la madurez me haya anquilosado un poco. Quizás la única responsabilidad de mi hipoteca también me frene bastante. Mis sobrinos y mi familia también “me tiran”, que duda cabe… Quizás ya no puedo arriesgar tanto porque ya no tengo tanto margen de maniobra para rectificar… No sé…, quizás es un poco de todo. Pero seguro que también hay otras tantas razones para “despegar” de nuevo con nuevo rumbo en mi vida…

Y lo cierto es que opciones no me faltan para cambiar de rumbo. Y tampoco tengo grandes impedimentos:  Pareja, hijos, etc… Pero aquí sigo… Yo creo que una de las mayores razones para justificar mi pasividad es la DUDA… La duda de cuál de todos los rumbos posibles debería coger… A diferencia de mis veinte años, ahora, en la cuarentena soy mucho más polifacético… Antes, por ejemplo, nunca me planteé ninguna alternativa profesional que no fuera absolutamente técnica: Informática, electrónica, matemáticas… Sin embargo, ahora, mi gran duda es seguir ahondando en mi actual profesión o similar, o bien cambiar 180º el rumbo y tirar por las Humanidades, el “Pensamiento”,… Sí, a mi también me parece bastante osado que, sin ninguna preparación académica explícita, vaya a intentar penetrar en este mundillo de las letras y las humanidades… Pero mis inquietudes y mis pensamientos actuales van mucho más por esos derroteros que por los “”derroteros técnicos”… Este humilde blog sirva de ejemplo para los más escépticos.

Además, aunque suene algo extraño, mi profesión actual (programador – analista) está muy saturada y es difícil hacerse un hueco, aunque uno tenga mucha valía. Pero también es cierto que nadie triunfa en ningún ámbito si no pone mucho empeño, esfuerzo y confianza en uno mismo… Y debo admitir que no estoy suficientemente motivado para afrontar ese esfuerzo en este ámbito. También es cierto que, dentro también de este sector, también tengo muchas dudas respecto del rumbo que quiero tomar… Las tecnologías actuales se han diversificado tanto que son universo en sí mismas.

Una alternativa es “tirar por el camino de en medio : Fusionar tecnología y humanidades! Ale!, ya puestos a decir “burradas”, no? jejeje… Pero, ¿Y si fuera ese mi “destino profesional? ¿Y si fuera por esa razón que no me decanto por nada y me estoy dejando llevar? ¿Cuánto más debo esperar? Si fuera esa u otra decisión drástica, ¿debo esperar ingenuamente a que “algo me impulse”? No sé, pero no parece la mejor opción…

Finalmente, mi situación personal tampoco es boyante y supongo que eso afecta. No sí si para bien o para [muy] mal… Pero qué duda cabe que el ánimo personal afecta decisivamente en la toma de decisiones drásticas en la vida de cada uno… Quizás es que me falta esa “gran mujer” que dice el dicho que siempre hay “detrás de un gran hombre” 🙂 … O dicho de una forma menos machista: Quizás me falte el apoyo (fundamental?) de una compañera entregada a mí y en la que entregarme yo mismo…

No sé… Sea lo que sea… Aquí me veo: Recordando aquella mañana soleada de un mes de noviembre de hace veinte años en la que decidí dar un cambio radical en mi vida… Una situación que añoro y desearía para este momento de mi vida también… Un momento en el que casi suplico que “algo” sea capaz de hacerme decidir de una forma igual de tajante para que tome uno u otro rumbo y poder así, invertir toda mi energía en seguirlo decididamente… Seguir ese rumbo, posiblemente hasta la siguiente veintena: Mis sesenta años… ¿Tendré entonces otra encrucijada vital? Espero poder averiguarlo… 😉